Mostrando las entradas con la etiqueta ayn rand. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ayn rand. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de enero de 2018

Odiando Hasta el Último Día - por Hermógenes Pérez de Arce

          La presidenta Bachelet está aprovechando tanto la venida del Papa como el reconocido atributo chileno de no entender lo que se lee para hace un último aporte de odio en su mandato. Bajo el titular de “El Mercurio” de hoy “Presidenta firma proyecto para otorgar beneficio de arresto domiciliario en causas de lesa humanidad a reos enfermos terminales” (pág. C 8), propone normas para todo lo contrario: dificultar o impedir que los Presos Políticos Militares (PPM), por enfermos o enajenados que estén, puedan  dejar el penal.

          El Papa en su visita ha hecho caso omiso de ése, el mayor escándalo de atropello a los derechos de las personas que tiene lugar en nuestro país, aprovechando que no hay nadie que tenga el coraje de hacer manifestaciones públicas ni levantar pancartas en favor de los PPM.
       
          En esto hay una tácita complicidad izquierdista entre la Presidenta y el Pontífice, que tienen otros puntos de vista en común, entre ellos su condena del dinero, como destacara Michelle Bachelet cuando se anunció la visita del Santo Padre. Pero el columnista de “El Líbero”, Alfonso Ríos Larraín, entonces citó, a ese efecto, el siguiente trozo del libro más influyente en los Estados Unidos, aparte de la Biblia, “La Rebelión de Atlas”, de esa rusa de origen y genio contemporánea, Ayn Rand:

"La persona que vendería su alma por una moneda es la que proclama su odio al dinero. Y tiene buenas razones para odiarlo. Voy a darte una pista. La persona que maldice el dinero lo hace porque lo ha obtenido de forma deshonrosa; la persona que lo respeta, lo ha ganado honradamente. Aléjate de quien te diga que el dinero es malvado: tienes cerca un saqueador. En el comercio humano, el único sustituto para el dinero es una pistola. Y entonces la sociedad se deshace, envuelta en ruinas y carnicerías".

Como última gota de odio de su gestión, ahora la Presidenta quiere dificultar la posibilidad de que los PPM ejerzan su derecho a un indulto o a los beneficios carcelarios. Por eso su proyecto declara improcedente el indulto particular para ellos. Además, priva del carácter de “derecho” la obtención de beneficios carcelarios como permisos de salida, libertad vigilada y rebaja de condena, de los cuales ya, pero hasta ahora ilegalmente, se les ha privado. Por añadidura, añade requisitos adicionales e imposibles de cumplir para los PPM que postulen, como los de que “aporten antecedentes serios y efectivos de los que tengan conocimiento en causas criminales de la misma naturaleza (“crímenes o simples delitos de lesa humanidad, de genocidio o de guerra”) y que demuestren su arrepentimiento”, a sabiendas de que la mayoría de ellos han sido condenados por meras presunciones arbitrarias y a veces sin haber visto en su vida a sus supuestas víctimas. En otras palabras, no pueden aportar antecedentes que no tienen ni arrepentirse de hechos en que no han participado, lo que es una forma de negarles los derechos carcelarios.

          Y en un clímax de cinismo, el mensaje del proyecto dice que es “una forma de seguir avanzando en la creación de las condiciones indispensables para alcanzar la verdad, una efectiva paz y reconciliación nacional”, en circunstancias que es la izquierda que ella personifica la que se opone a toda reconciliación, manteniendo la persecución ilícita contra quienes fueron convocados por los políticos democráticos en 1973 a enfrentar al extremismo que pretendía tomar el poder por las armas, este último hoy no sólo perdonado, sino tampoco perseguido y, peor aún, generosamente indemnizado con no menos de 400 millones de dólares anuales en beneficios, pensiones e indemnizaciones que pagamos los contribuyentes.

          Yo he declarado mi “vergüenza de ser chileno” por la inmoral e ilegal persecución a los PPM, en un blog anterior del 5 de enero, al cual los lectores, silenciosamente, le han triplicado el número habitual de lecturas. Es que existe una poderosa pero subterránea conciencia de que un odio inmoral se ha impuesto en nuestra sociedad, del cual la Presidenta quiere exprimir y derramar hasta la última gota en lo que le queda de su mandato, sabiendo que para ello goza de impunidad y complicidad garantizada de sus oponentes políticos, del resto de la sociedad y, ahora, también del visitante Papa.

          Nota bene: En todo caso, y como me ha observado el general de Carabineros (r) Sergio Cotroneo, de acuerdo al principio pro reo consagrado en la Constitución las normas que menoscaben los beneficios carcelarios y su acceso a la libertad condicional no pueden afectar a los PPM. Eso, por supuesto, en un Estado de Derecho, que sabemos no existe en Chile a su respecto. Pero el Tribunal Constitucional podría imponerlo.

Fuente:
https://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/odiando-hasta-el-ultimo-dia.html?m=0

Nota de la Redacción:
Dejamos la versión subtitulada de lo que muchos católicos piensan acerca del actual Papa, como documentación de las divisiones internas en el catolicismo. #MakeThePopeCatholicAgain


domingo, 2 de julio de 2017

“CONTRA DIOS Y EL ESTADO” por Alberto Mansueti


Maximilien Rubel (1905-1996) fue un marxista austríaco, naturalizado francés. Tras muchas discusiones con otros marxistas, dijo estar “asombrado por la incoherencia y confusión en torno a Karl Marx”. Y se puso a “entender” a Marx. Inventó el término “marxología”: estudio erudito de Marx y del marxismo “científico”, en los cuales se consideraba una autoridad.

Al querer superar toda esa “incoherencia y confusión”, descubrió que Marx y Engels asumían la “desaparición del Estado” como meta final del socialismo y el comunismo. Y que sus polémicas con Bakunin y otros anarquistas, en la Primera Internacional (1864), eran de métodos y estrategias. En Internet se lee su “Marx, theoretician of anarchism” (1973).

Para quienes no leen inglés, también en Internet hay un texto excelente del Prof. Juan Federico Arriola: “La extinción del Estado según Marx, Engels y Lenin”. Pero Arriola no es marxista, por eso la incoherencia y confusión en las izquierdas no le asombran ni sorprenden, ya que no hay coherencia en medio de la incoherencia, la cual no se puede “entender”, porque es ininteligible.

La “economía socialista” es un absurdo; pero lo absurdo funciona como cortina de humo para encubrir los crímenes perpetrados en su nombre. “La extinción del Estado” es otro absurdo. Y con marxismo y anarquismo, no es que “los extremos se tocan”; es que los absurdos se tocan. Y la cruza de dos absurdos, resulta en otro absurdo.

Mucho antes de Rubel, el alemán Franz Oppenheimer (1864-1943) en su librito “El Estado” (1908), decidió que la síntesis entre el marxismo y el anarquismo pasaba por el liberalismo. Y así se declaró "socialista liberal". Pero si se cruza un absurdo con algo lógico, ¿qué sale? Otro absurdo: existe la “Tercera Vía”, pero no sirve. Ludwig von Mises ha demostrado hasta la saciedad que los injertos de izquierda son ruinosos para los mercados y la economía.

El problema con Oppenheimer es que tuvo mucha y larga influencia en algunos que se consideraban muy liberales. Un ejemplo, por el lado de izquierda, su discípulo Ludwig Erhard (1897-1977), también trató de cruzar socialismo con liberalismo, y resultó la economía “social de mercado”. Este “modelo híbrido” no es muy satisfactorios en sus resultados, sobre todo en el largo plazo, como se puede ver en Alemania, donde se aplicó y aplica hasta hoy.

El Consenso de Washington es una reedición “actualizada” de la economía “social de mercado”. Y el mal llamado “Neo” liberalismo es un nombre para lo que desde los ’90 se aplica como tal “Consenso”, con consecuencias ruinosas, como hoy en Argentina, con Macri, y en Perú, con Kuczynski. De nada nos vale negar que existe el “Neo” liberalismo, porque existe, aunque de liberalismo tiene poco y nada. Lo mismo pasa con el “liberalismo social”, tipo Vargas Llosa y Montaner, ya netamente socialdemocracia.

Por el lado anarquista, otro ejemplo de la mala influencia de Oppenheimer: Murray Rothbard (1926-1995), mestizó el anarquismo con el liberalismo, y le nació un monstruo tipo Frankestein, el “anarco-capitalismo”. Mises repitió también hasta la saciedad que capitalismo y anarquismo son inconciliables, por cuanto el orden del mercado requiere un gobierno limitado; no es un orden “espontáneo”, al menos en el sentido corriente de la palabra. Y a falta de gobierno limitado, hay de todo menos capitalismo en buena ley. A veces hay tiranía, tipo Venezuela, con sectas políticas enfrentadas en luchas por el poder estatista; y otras veces hay caos, anarquía, tipo Somalia. Murray Rothbard también se inspiró en un “radical” (izquierdista) estadounidense, Gabriel Kolko (1932-2014), a quien mucho citaba y admiraba.

Se puede debatir si Marx, Engels y Lenin eran o no anarquistas; pero indiscutiblemente eran ateos, y anticristianos de los más feroces. En el bando republicano, cuando la guerra civil española (1936-39), socialistas y comunistas peleaban entre sí, y contra los anarquistas; pero en su fiero ateísmo había 100 % de acuerdo entre todos.

“Contra Dios y el Estado” fue la consigna más gritada entre los anarquistas españoles. Igual entre los de México, cuando la “Guerra Cristera” (1926-29), y entre los de Rusia, en toda su historia. Resumía la del anarquista francés Denis Diderot (1713-1784): "El hombre será libre cuando el último rey sea colgado con las tripas del último cura". En Rusia, el anarquismo siempre estuvo firme en el campo de las izquierdas; pero el común denominador a todas fue el ateísmo, al menos desde 1917.

El Prof. Dimitry Pospielovsky (1935-2014), académico cristiano (ortodoxo), nació en Ucrania, y después radicó en Canadá. En su juventud temprana simpatizó con el socialismo, pero luego lo padeció, y escapó de su país en 1949. Escribió un libro: A History of the Marxist-Leninist Atheism and Soviet Antireligious Policies (1987); es la historia del ateísmo en el marxismo, y en Rusia. Dedicó otros tomos a la propaganda anti-religiosa, antes y después de 1917, a su nefasta influencia en la educación y la cultura, y a las crueldades contra los cristianos. Mi amigo César Vidal, informa acerca de este autor en su documentado testimonio “El Legado del Cristianismo en la cultura occidental” (2002).

Con Pospielovsky se entiende bien el caso de Ayn Rand, mujer extraordinaria, en muchos sentidos. Alisa Zinóvievna Rosenbaum nació en San Petersburgo, en 1905, en el seno de una familia judía, que no practicaba su religión, en un país de fuerte anti-judaísmo. Fascinada por el cine desde niña, Alisa se apasionó por las películas estadounidenses. La revolución expropió a la familia su farmacia; pero pudo estudiar Filosofía e Historia en la Universidad de su ciudad natal. En sus aulas, en años de Lenin, la religión era algo horrible, y el ateísmo, tan natural como el aire. Alisa se graduó en 1924, y con ese bagaje intelectual, desembarcó en “América” en 1925, a sus 20 años, tal como Pospielovsky lo haría a sus 14, una guerra más tarde.

En EE.UU., Alisa tuvo contacto directo con el capitalismo, y aprendió Economía. Y mucha Filosofía, estudiando a Aristóteles. Supo que el anarquismo era un disparate incoherente, tan fantasioso como el socialismo teórico, que en la práctica resulta en sangrientas guerras de bandas mafiosas. No se plegó al anti-americanismo de Rothbard y los “hippies”. Pero por la religión, que identificaba con el misticismo, sentía fuerte rechazo; al ateísmo lo traía muy pegado, y no se le quitó.

Mi amigo Nicolás Márquez dice que en la derecha hay tres corrientes, de distinto peso: el liberalismo, el conservadurismo, y el nacionalismo. Cierto: es un hecho, sobre todo en Argentina. De mi parte, digo que en la izquierda también hay tres corrientes, de distinto peso: el socialismo, del cual el comunismo es una rama, la más violenta y brutal; el anarquismo; y el ateísmo. Las demás son variantes, y mezclas.

Según las leyes de la genética ideológica, si se cruzan ejemplares de derecha con otros de izquierda, los hijos no son sanos. Hay muchos otros ejemplos además del anarco-capitalismo, como el nacional-socialismo, el socialismo “cristiano”, o el “objetivismo”, cruza de capitalismo con ateísmo. Lo que sale es “incoherencia y confusión”, diría Rubel.

¡Hasta la siguiente, si Dios quiere!

Fuente: http://albertomansueti.com/