El Cuerpo de Carabineros de Chile pasa por una situación crítica, probablemente es el momento más difícil de su historia. El problema es que -a diferencia de muchas otras instituciones- una crisis en la policía nos golpea de manera directa e inmediata a las personas comunes y corrientes. No existe otra institución que esté tan directamente relacionada con el bienestar, y sobre todo con la seguridad, de las personas comunes y corrientes como la policía uniformada. Creo que no hace falta explicar lo que pasa cuando esta deja de funcionar con eficacia y corrección.
La calle 21 de Mayo en Arica está convertida hoy en una feria libre. La chusma de flaites se ha ido incrustándose bajo la capa de "vendedores ambulantes" en pleno centro de la ciudad, hace pocos días pude ver a un sujeto sucio y harapiento, acostado a lo largo de un banco de los destinados a los paseantes y en el suelo, sobre un paño negro, vendía unas 20 o más piezas de insignias de auto, evidentemente robadas. Eso era impensable de ver al año pasado.
Los carabineros pasaban por delante sin molestarlo, sabiendo que si lo llegan a interrogar, el ladrón armará una "cuática" y al funcionario hasta le puede costar que lo den de baja sin ninguna compensación. No es solo uno, todo el centro está repleto de esas sanguijuelas, como si estuviésemos en Dehli. Es un asunto menor, pero muestra como todo empieza a corromperse cuando la policía ya no puede operar con normalidad.
En todas las ciudades de Chile pasan cosas parecidas, están tomadas por parásitos, violentistas y ladrones, que hacen lo que se les antoja frente a las narices de todos gracias a la permisiva complicidad de un gobernante cobarde.
Para que hablamos de los delitos comunes, que desde 1990 hasta hoy han escalado a un nivel inimaginable, gracias a una reforma judicial diseñada por un par de mocosos incompetentes, zorrones, bien similares a nuestro flamante ministro del interior. Estos zorrones, producto de la niñocracia que nos afecta, tienen en común el hecho de no haber conseguido jamás un trabajo de verdad, han vivido de prebendas y cargos políticos desde ante de salir de la universidad. Empezaron siendo jefes antes de aprender a abrocharse los zapatos.
Los políticos también llevan 30 años atacando y asesinando la imagen de Carabineros. Eso es lógico, porque son delincuentes, y los delincuentes son enemigos naturales de la policía, los rateros, pandilleros, ladrones, traficantes de droga, pandilleros y politicos tienen una aversión instintiva contra la policía, lo mismo ocurre con sus familias y amigos que suelen odiar a la policía por contagio.
Esa misma aversión a la policía también se nota entre los delincuentes de cuello y corbata, los estafadores más arregladitos y pitucos odian a la gente de uniforme, seguramente pensando que en algún momento los llevarán para enjaularlos. Los políticos -aparte de despreciar a la policía- sueñan con tenerlos a su servicio, como la antigua guardia pretoriana. Como no saben historia ignoran que la guardia pretoriana terminó siendo la que asesinaba y reemplazaba a los emperadores según su antojo.
El primer intento de crear esta guardia personal al servicio de los intereses políticos del gobierno, lo concretó el actual presidente, Piñera, el año 2011 cuando cambió la dependencia de Carabineros y la Policía de Investigaciones desde el Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior, ese fue el comienzo e una cadena de acciones para debilitarlos y descomponerlos institucionalmente.
Por esos mismos años se empezaron a estructurar los altos mandos con personas corruptas, que después se revelarían como delincuentes comunes, todos estos ascensos se dieron entre "gente de confianza" de los políticos. De allí salió el general Fuente-Alba en el Ejército y los generales, coroneles y mayores que hicieron la mayor estafa al fisco en nuestra historia, el conocido "pacogate".
La Fiscalía, que ha sido el brazo armado de los políticos, completó el trabajo de asesinato de imagen, primero con la "Operación Huracán" donde aprovechó de desarticular todo el aparato de inteligencia y luego con la muerte de Catrillanca, que venía arrancando después de asaltar a cuchillo a unas profesoras y alumnos. El gobierno en principio trató de montar un "enfrentamiento" y Chadwick -autor del montaje- al verse descubierto endosó toda la responsabilidad a Carabineros de Chile.
Luego empezaron los motines y el gobierno -con la cobardía que caracteriza al presidente- ha aprovechado cada ocasión para castigar, sumariar y endosar responsabilidades a los carabineros. Hoy vemos un alarmante aumento de las renuncias y los que quedan, evitan actuar a toda costa para no ser dados de baja ¿quien podría culparlos? Yo creo que esa es la actitud más lógica.
Cundo vuelva la razón al país -y no creo que tome mucho tiempo- esta será una de las varias herencias malditas que dejó la dupla Bachelet-Piñera al país. Las policías deben volver a ser militarizadas, que fue la clave del respeto, prestigio y eficacia que tuvieron desde su creación.
Hay valores que no pueden perderse en Carabineros de Chile, cosas como el orgullo de servir, el trabajo de equipo y espíritu de cuerpo, estar alineados con la misión institucional, estar comprometidos con la institución y mantener un alto estándar la moral en los funcionarios: el carabinero no puede actuar como cualquier persona, debe ser mejor, tal como ha sido tradicional en la institución.
Todo esto solo es posible en instituciones militarizadas, si dejamos algo tan delicado y vital para todos nosotros como es la seguridad pública, en manos de títeres de los políticos. Como pasa con el actual general director, estamos perdidos como país, porque los políticos hoy son los delincuentes y no podemos dejar a la policía en manos de los ladrones. Esta vuelta de Carabineros a ser una institución militarizada, dependiente del Ministerio de Defensa y con mecanismos de nombramiento y ascensos fuera de la mano de los políticos, es una de las prioridades que tenemos como país y se tendrá que producir, tal como dice nuestro escudo, por la razón o la fuerza. Se trata de una crisis que no puede seguir.
Fuente: http://bradanovic.blogspot.com/2020/02/orden-y-patria.html
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jueves, 13 de febrero de 2020
Orden y Patria - por Tomás Bradanovic
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lunes, 13 de marzo de 2017
Una Palabra Proscrita: "Ética" - Hermógenes Pérez de Arce
Mi hermana iba caminando por una calle de Vitacura, cartera al hombro, cuando se le acercó por detrás un sujeto en moto, le arrebató la cartera, lanzando a mi hermana al suelo, aceleró la moto y desapareció.
“Me sentí tan ultrajada, abandonada, tú no sabes lo que es eso”, me dijo cuando me refirió el episodio. Pero yo sé lo que es eso.
Si pudiera entrevistar al “lanza” que la asaltó le preguntaría por qué lo había hecho, sabiendo de antemano su respuesta:
“Porque yo gano con eso”. Ésa es su ética. Ganar, aunque su víctima no sólo pierda, sino que quede ultrajada y se sienta abandonada.
Y yo sé lo que es eso porque enfrento casi a diario la misma “ética” del lanza, cuando hablo con alguien sobre la futura elección presidencial y me dice que va a votar por Piñera. Entonces le hago un breve resumen del prontuario del personaje, y me contesta:
“No importa, porque va a ganar. Va primero y sacó el 29 % de los votos en la última encuesta Adimark. Hay que sacar a la Nueva Mayoría del gobierno”.
“El mismo porcentaje de los que no pagan sus pasajes en el Transantiago”, le comento. Ellos también “ganan”, porque se ahorran el boleto.
Los senadores de RN dicen que se debe proclamar cuanto antes a Piñera. La UDI se les quiere anticipar. Más del 60 % de la gente que dice ser de derecha vota por Piñera en esa encuesta. Pero éste no es de derecha (lo ha declarado) y no cumple ningún estándar ético: ya fue elegido en 2009 tras haber sido condenado por comprar acciones con información privilegiada, pecado que a otros no se les perdona; sabemos que el 75 % de su patrimonio está radicado en paraísos fiscales, pecado que tampoco a otros se les perdona; la empresa que controlaba, LAN, fue condenada por colusión, pecado que acá a los empresarios del papel, de las farmacias o los pollos no se les perdona; acaba de estar en Buenos Aires, donde ofreció una rueda de prensa sin que nadie le preguntara por lo que informó editorialmente “La Nación” de esa capital, el 29 de diciembre último: que está imputado allá por soborno y otros imputados en la misma causa están presos; acá yo informo periódicamente de votaciones en la cámara sobre investigaciones a que está sometido Piñera, en que algunos de sus adversarios políticos “se dan vuelta”, teniendo mayoría, y votan en su favor, por lo que sale absuelto ¿por qué?; hasta en su twitter ha sido sorprendido en dos plagios sucesivos, de los que ha debido culpar a algún dependiente suyo, lo mismo que ha hecho en el caso de las facturas falsas para conseguir fondos electorales… que además no empleó en la elección sino para pagar a gerentes de una empresa suya y mejorarle “la última línea” (la tenía en venta). Pero no importa, “porque va a ganar”. ¿También irán a votar por él, “porque va a ganar”, los militares a quienes engañó en 2009, prometiéndoles debido proceso y prescripción, para después triplicar la querellas, cambiarlos a un penal peor y negarles los indultos?
¿Qué diferencia hay entre esa “ética” y la de los lanzas? Ninguna. Pero ninguna de las dos es “ética”. Esta palabra ha pasado a estar proscrita en la derecha. Así y todo, todavía tiene algún peso. Por algo un candidato definidamente ético, como José Antonio Kast, ha reunido ya más de 23 mil firmas ante notario para postular, mientras RN tiene 9 mil y la UDI 7 mil.
Parte del "sector” podrá haber proscrito la ética con tal de ganar, pero los que todavía le atribuyen un valor tienen muy claro por quién van a votar. Y si en el país hay una mayoría de gente decente (como la de los que pagan en el Transantiago), al final el candidato ético debería ganar.
Hermógenes Pérez de Arce
“Me sentí tan ultrajada, abandonada, tú no sabes lo que es eso”, me dijo cuando me refirió el episodio. Pero yo sé lo que es eso.
Si pudiera entrevistar al “lanza” que la asaltó le preguntaría por qué lo había hecho, sabiendo de antemano su respuesta:
“Porque yo gano con eso”. Ésa es su ética. Ganar, aunque su víctima no sólo pierda, sino que quede ultrajada y se sienta abandonada.
Y yo sé lo que es eso porque enfrento casi a diario la misma “ética” del lanza, cuando hablo con alguien sobre la futura elección presidencial y me dice que va a votar por Piñera. Entonces le hago un breve resumen del prontuario del personaje, y me contesta:
“No importa, porque va a ganar. Va primero y sacó el 29 % de los votos en la última encuesta Adimark. Hay que sacar a la Nueva Mayoría del gobierno”.
“El mismo porcentaje de los que no pagan sus pasajes en el Transantiago”, le comento. Ellos también “ganan”, porque se ahorran el boleto.
Los senadores de RN dicen que se debe proclamar cuanto antes a Piñera. La UDI se les quiere anticipar. Más del 60 % de la gente que dice ser de derecha vota por Piñera en esa encuesta. Pero éste no es de derecha (lo ha declarado) y no cumple ningún estándar ético: ya fue elegido en 2009 tras haber sido condenado por comprar acciones con información privilegiada, pecado que a otros no se les perdona; sabemos que el 75 % de su patrimonio está radicado en paraísos fiscales, pecado que tampoco a otros se les perdona; la empresa que controlaba, LAN, fue condenada por colusión, pecado que acá a los empresarios del papel, de las farmacias o los pollos no se les perdona; acaba de estar en Buenos Aires, donde ofreció una rueda de prensa sin que nadie le preguntara por lo que informó editorialmente “La Nación” de esa capital, el 29 de diciembre último: que está imputado allá por soborno y otros imputados en la misma causa están presos; acá yo informo periódicamente de votaciones en la cámara sobre investigaciones a que está sometido Piñera, en que algunos de sus adversarios políticos “se dan vuelta”, teniendo mayoría, y votan en su favor, por lo que sale absuelto ¿por qué?; hasta en su twitter ha sido sorprendido en dos plagios sucesivos, de los que ha debido culpar a algún dependiente suyo, lo mismo que ha hecho en el caso de las facturas falsas para conseguir fondos electorales… que además no empleó en la elección sino para pagar a gerentes de una empresa suya y mejorarle “la última línea” (la tenía en venta). Pero no importa, “porque va a ganar”. ¿También irán a votar por él, “porque va a ganar”, los militares a quienes engañó en 2009, prometiéndoles debido proceso y prescripción, para después triplicar la querellas, cambiarlos a un penal peor y negarles los indultos?
¿Qué diferencia hay entre esa “ética” y la de los lanzas? Ninguna. Pero ninguna de las dos es “ética”. Esta palabra ha pasado a estar proscrita en la derecha. Así y todo, todavía tiene algún peso. Por algo un candidato definidamente ético, como José Antonio Kast, ha reunido ya más de 23 mil firmas ante notario para postular, mientras RN tiene 9 mil y la UDI 7 mil.
Parte del "sector” podrá haber proscrito la ética con tal de ganar, pero los que todavía le atribuyen un valor tienen muy claro por quién van a votar. Y si en el país hay una mayoría de gente decente (como la de los que pagan en el Transantiago), al final el candidato ético debería ganar.
Hermógenes Pérez de Arce
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