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sábado, 9 de septiembre de 2017

La Justicia Inmanente en Acción - por Hermógenes Pérez de Arce

Este país ingrato ha incurrido y sigue incurriendo en dos grandes pecados político-sociales, el bacheletismo y el piñerismo. Ahora ambos han llegado al extremo de condenar a muerte a los que están por nacer (la iniciativa fue del bacheletismo y el voto decisivo, en la hora final, del piñerismo); y ha condenado virtualmente a morir en prisión a militares octogenarios y nonagenarios, algunos ya víctimas de demencia senil. Esto se hace pasando por sobre todos los preceptos legales, constitucionales y humanitarios, y a partir de las mil querellas interpuestas por el gobierno de Piñera y las trescientas de sus antecesores.

En medio de ese imperdonable abuso se promueve publicitariamente el escandaloso proceso judicial que busca inculpar al mayor estadista chileno del siglo XX, cuyo Gobierno cambió de categoría al país en el concierto mundial, del desenlace fatal de una intervención quirúrgica mal practicada, que dejó un punto de sutura infectado y expuesto a una peritonitis, provocando la agonía de 52 días (rodeado de familiares y correligionarios) del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, en 1982.

Éste estaba consciente de la obra benéfica del Gobierno Militar, al cual él mismo había llamado a solucionar la situación de 1973 “con fusiles” (Acta Rivera), y cuya obra apreciaba en su dimensión popular, como se desprende de su carta de 7 de marzo de 1977 a su yerno Eugenio Ortega, en que le decía lo siguiente:

“Ayer (6 de marzo de 1977) fui al Estadio a ver el partido Chile-Perú. Nunca he visto un Estadio más repleto. A ese Estadio repleto y ya oscuro, porque había luz artificial, llegó Pinochet. Hubo un aplauso de todo el Estadio. No puedo asegurarle si las galerías se pusieron de pie, pero en la parte en que yo estaba, en las galerías colindantes a las marquesinas, en una de cuyas orillas estaba, vi que se ponían de pie. No hubo un solo chiflidito. Quedé muy impactado. A mí todo el mundo me saludó en forma especialmente cordial. Donde yo estaba había mucho pueblo, y la verdad es que cuando llegó Pinochet se pararon como movidos por un resorte y aplaudían a rabiar. Este es el Chile de hoy.” (Citado de “Augusto Pinochet: el Reconstructor de Chile” de Sánchez, Francisco y Schiappacasse, Mauricio, Maye, Santiago, 2010, y a su vez extraído de la biografía de Frei, de Cristián Gazmuri).

Hoy el bacheletismo y el piñerismo hacen causa común para sostener un proceso criminal inicuo, en que el principal acusado es un médico amigo de Frei Montalva que hizo lo imposible, sin éxito, por impedir las consecuencias de la intervención quirúrgica mal practicada, cuyo responsable se había marchado a pescar al sur. “¿A quién culpar?” se preguntan hoy bacheletistas y piñeristas. Y la respuesta es obvia: a Pinochet. Mientras Michelle formulaba acusaciones falsas de “magnicidio” en La Moneda, basada en un supuesto informe sobre envenenamiento de la Universidad de Gante, que finalmente resultó no existir, Piñera se subía al carro y le prometía a Frei Ruiz-Tagle su ayuda para que un peritaje norteamericano confirmara el magnicidio, lo que también se frustró, porque el perito determinó que no había rastros de veneno.

En todo caso, Frei Montalva dejó por escrito cómo vio que se expresaba el pueblo en 1977, cuando todavía no le habían lavado el cerebro a la gente. Ésta estaba consciente de que se había librado de una matanza, y se lo debía a Pinochet y la Junta. Lean hoy al historiador Álvaro Góngora, en “El Mercurio”, recordando el ideario del “Che” Guevara, inspirador de Michelle Bachelet y quien propiciaba “el odio como factor de lucha, odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales, convirtiéndola (a la revolución) en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

Eso esperaba a Chile el ’73. De eso nos libró la Junta y eso era lo que en 1977 hacía que los chilenos “se pararan como movidos por un resorte y aplaudían a rabiar” a Pinochet.

Pero la Justicia Divina no ha demorado en castigar a este pueblo ingrato, manipulado por el bacheletismo y el piñerismo para cohonestar un proceso escandaloso y perseguir a los indefensos nasciturus y ancianos militares que le pusieron el pecho a las balas de la “violenta, selectiva y fría máquina de matar”. Como si hubiera sido guiada, la cabeza de Vidal  marcó contra su propia valla, tras haberse entrenado en el casino Monticello hasta las siete de la mañana, mientras su par Alexis vagaba inofensivamente por el campo de juego, tras haberse ausentado de los entrenamientos para extraer “unos dólares más” al Arsenal.
       
         Así, “la roja que nos une a todos” en la desmemoria y el crimen contra los indefensos nonatos y la prevaricación y la ingratitud contra los seniles, ha quedado virtualmente fuera del próximo campeonato mundial, donde la justicia inmanente está determinando que no merecemos estar.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/09/la-justicia-inmanente-en-accion.html

miércoles, 30 de agosto de 2017

La Contradicción Vital de la Derecha - por Hermógenes Pérez de Arce

          Un troll, evidentemente contratado para refutarme e injuriarme aprovechando los comentarios a este blog, me hizo, sin embargo, una sugerencia útil: que me refiriera a la frase de Benjamín Mackenna, de los “Huasos Quincheros”, en entrevista a “La Tercera”, diciendo, en relación al Gobierno Militar, del cual Mackenna fue partidario, “los problemas de derechos humanos son imperdonables” (“La Tercera”, 27.08.17).

          Por supuesto, ésa es la médula de la contradicción vital que vive la derecha. Esta última fue la espina dorsal civil del Gobierno Militar que aplicó políticas de derecha y por eso fue muy exitoso. Eso no lo desconoce nadie.

Pero, como afirmó el historiador Paul Johnson y es por lo demás evidente, el KGB  soviético se dedicó a demonizar a Pinochet y tuvo éxito, sobre la base de una mera consigna: la acusación de que cometía “atropellos a los derechos humanos”. Y el éxito del KGB se patentiza en que hoy hasta Benjamín Mackenna repita la consigna o que Harold Mayne-Nicholls, otro personaje del “Sí”, hiciera hace poco un acto de contrición en “La Tercera” por haber votado “Sí”; o que Manuel Blanco, otro ex partidario más, escribiera días atrás en carta a “El Mercurio”, a raíz de la champaña destapada el 11 de septiembre del ’73: “nadie celebraba las consecuencias posteriores”, como si hubieran sido desastrosas; o, en fin, que el domingo el columnista de derecha, Joaquín García-Huidobro, escribiera en “El Mercurio” sobre “la  clemencia que nadie tuvo” con el padre de Bachelet (que murió jugando básquetbol en la cárcel, donde estaba por conspirar con la extrema izquierda para tomar por asalto la base El Bosque); tras lo cual el mismo columnista hace un mea culpa: “nos gustaría haber sido más diligentes para informarnos y haber contribuido, al menos un poco, a mitigar el dolor de unas personas que, aunque en algunos casos no eran del todo inocentes, merecían otro trato”. Olvidado ya el miedo que había cuando Frei proclamaba (Acta Rivera) “esto se arregla sólo con fusiles” y conminaba a un general activo, diciéndole: “ustedes tienen las bayonetas, pero no las usan”. Es que “el miedo es cosa viva”.

          Simultáneamente con todos estos testimonios de que la derecha ha comprado la versión del KGB, ha aparecido en la revista de José Piñera, “Economía y Sociedad”, que lamentablemente sólo puede adquirirse por suscripción, un “dossier” que va a provocar espasmos de horror en los “arrepentidos” y su candidato, irredento promotor del “No”, de la falsificación histórica y de la persecución contra los militares.

          El “dossier” de “Economía y Sociedad” N° 92 contiene, desde luego, el “Acta Rivera”, de julio de 1973, donde Eduardo Frei Montalva aparece afirmando lo que antes señalé, pero además tiene la genialidad de equiparar el Acuerdo de la Cámara que llamó a los militares a intervenir, denunciando los atropellos de Allende, con la carta de Thomas Jefferson al rey de Inglaterra detallando las ilegalidades que justificaban la rebelión en su contra.

Otra “perla” del estado de ánimo nacional en esos tiempos fue la confesión del Cardenal Silva Henríquez, “of all people”, a William Thayer, que éste dio a conocer en sus memorias, cuando le dijo, en los días siguientes al 11, que si no fuera por los militares “nos habrían asesinado” y el Cardenal le replicó: “No sólo a ustedes, sino a mí también”. (Citado en el libro de Adolfo Paúl, “Prevaricato”, de próxima aparición).

          Es que, cuando tenemos miedo, somos muy distintos que cuando se nos ha pasado y nos olvidamos de quienes nos libraron de él. Ahora no sólo los derechistas sino, por supuesto, los kerenskys hacen gárgaras con “los atropellos a los derechos humanos” y se convierten en escuderos del personaje que ha sido el peor cuchillo para los militares y cómplice activo de la prevaricación contra los mismos.

          Un paréntesis: he comprobado que cuando critico a ese sujeto los lectores de este blog disminuyen. Pero me consuelo comprobando que siempre lo siguen leyendo las mil personas que importan en este país. El otro día establecí las evidentes presunciones del soborno para “dar vuelta diputados”, con el resultado de que, al denunciarlo aquí y en mi columna de “Estrategia”, y verse así expuestos los que se daban vuelta, tuvieron que dejar de hacerlo y votar como era debido. Yo entonces hice el blog y la columna titulados “Milagro en la Cámara de Diputados”, pues, por una vez, en la comisión investigadora del caso Exalmar los diputados de la DC y la izquierda no se dieron vuelta a favor de Piñera. Y este párrafo del artículo de Liberty Valance, en la revista “Sábado” de El Mercurio” del 19 de agosto, titulado “Universo DC”, revela que ese autor, al menos, me leyó: “Marcelo Chávez: Una de sus votaciones fue calificada de milagrosa, con justa razón, porque por milagro es diputado y es difícil que se repita”.

          No es necesario que se me agradezca el servicio prestado por poner en evidencia el soborno. No lo necesito. Pero queda de manifiesto que, aunque los partidarios del sobornador dejen de leerme, siempre lo siguen haciendo “las mil personas que importan” y ello contribuye a que el tumor quede a la vista.

Fuente: https://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/08/la-contradiccion-vital-de-la-derecha.html