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viernes, 6 de septiembre de 2019

EL DINERO DE FREI - por MÁXIMO

No es mi intención festinar con la desgracia ajena. Ahora bien, cuando se trata de la desgracia de gente que ha actuado mal, bueno, es un poco inevitable. Digamos que por donde pecas, pagas.

Eduardo Frei hijo amasó una pequeña fortuna siendo accionista de una empresa privatizada por la Dictadura aquella, esa cruel y sanguinaria, la mismísima. Allí fue compañero de directorio del coronel Manuel Contreras. Si esta historia fuera la historia de un derechista, o fascista digamos, estaría impedido de participar en la vida pública. Pero como fue Eduardo Frei, nada se dice de aquello. Y no le impidió ser presidente y senador.

Recordemos que Frei llegó donde llegó vociferando dos muletillas:
- Su apellido; la historia de su padre supuestamente asesinado por la dictadura, aunque basta conocer el fallo del juez Madrid para horrorizarse, no del crimen, sino de la mentira; y
- su discurso perpetuo acerca de separar los negocios de la política, como si la política no fuera un negocio, y como si a los políticos no les gustara la plata, la buena vida y la poca vergüenza.

Con tal de medrar en la vida, lucró de su padre muerto, de sus contactos en el gobierno militar, de jueces, periodistas y, de lo que fuera. Y ahora lucran a su costa (aunque no podemos descartar que el supiera lo que estaba pasando, no es lo más probable, pero con los políticos nada se debe descartar).

Desde un principio, Frei le enrostró a medio mundo que él vendió todos sus negocios (¿algún tipo de complejo o contradicción entre la doctrina social de la iglesia y el dinero quizá?, ¿o pura hipocresía?), y que no volvió a participar en la administración de su fortuna tan convenientemente adquirida. Mala idea.

Pues al parecer a Frei no le enseñaron eso de que al ojo del amo engorda el caballo. Su propio hermano, camarada y asesor lo estafó. Hasta ahí no más llegó la doctrina social de la iglesia y el desprecio por el dinero.

Y miren en lo que terminó Eduardito, aguachado en el gobierno de Piñera para sobrevivir, personaje al que criticó tanto por su afán de administrar su propio patrimonio, algo que él no hizo y de lo que ahora se debe arrepentir. Las vueltas de la vida.

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.com/2019/09/el-dinero-de-frei.html?m=1

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Historia se Repite - por Hermógenes Pérez de Arce

          En 1957 la derecha estaba a punto de renunciar a todo con tal de evitar que el marxista Allende llegara a La Moneda. “Renunciar a todo” era apoyar al DC Frei a cambio de nada, y sólo porque la suma de la derecha y el centro derrotaban a la izquierda. Pero Raúl Marín Balmaceda, un derechista de tomo y lomo, evitó a costa de su vida (murió tras pronunciar un discurso contra Frei Montalva) que el Consejo del Partido Liberal apoyara a este último. El presidente conservador, Juan Antonio Coloma, contuvo a su vez a las propias huestes, que pretendían irse, presa del pánico, con Frei, proclamándose a sí mismo, primero, como candidato presidencial y luego transfiriéndole el apoyo del Partido Conservador a un candidato de derecha, Jorge Alessandri. ¡Sorpresa! Alessandri fue elegido Presidente, venciendo a Allende y a Frei, en 1958. Triunfo de la derecha que no se habría producido sin la muerte de Raúl Marín ni el coraje de Juan Antonio Coloma, ambos derechistas de verdad.

          Lamentablemente en 1964 ya no existían. La derecha tenía candidato propio, un radical absolutamente identificado con ella, Julio Durán. Éste encabezó el Frente Democrático, que se aprestaba a volver a derrotar tanto a Allende como a Frei Montalva. Pero hubo una elección complementaria de diputado en Curicó que ganó el doctor Naranjo, un médico marxista muy popular. Segundo salió el candidato de derecha, Rodolfo Ramírez, representativo de Durán; y tercero el “Vitrola” Fuenzalida, representativo de Frei. Y adivinen ustedes: la derecha entró en pánico, y pese a haber llegado segunda defenestró a Durán restándole su apoyo y se fue en masa con Frei, que había llegado último, ¡a cambio de nada! para derrotar a Allende. ¿Cómo le pagó su apoyo Frei? La destruyó. En la elección parlamentaria de 1965 los partidos de derecha prácticamente desaparecieron, cuando hasta entonces, en conjunto, eran la primera fuerza política. Y el programa socialista de Frei destruyó la base económica de la derecha, el agro.

          El resultado lo resume una frase obscena que repetía un amigo derechista fallecido hace poco: “Ya una vez en 1964 un democratacristiano me (autocensurado con triple X), y no me gustó”. Pero no le hicieron caso en 2009, cuando la derecha reincidió en apoyar a un democratacristiano (pese a que éste estaba recién condenado por comprar acciones con información privilegiada y antes había estado prófugo de la justicia, y “no por lindo”). Así es que se repitió el desenlace de 1970: al final terminó gobernando la heredera de Allende.

Lo increíble es que de nuevo nos encontramos a fojas uno (muchos escriben “fojas cero”, pese a que, por definición, ella no existe): con tal de que no se repitan el plato los herederos de Allende, nos dicen, hay que apoyar al mismo democratacristiano, Piñera, que tiene en su oficina el retrato de Frei Montalva, era íntimo de Aylwin y fue su continuador en guillotinar militares que combatieron el terrorismo marxista; y que ahora dice ser más próximo a Mariana Aylwin que a José Antonio Kast, el único candidato de derecha. ¡Y lo es!

Recuerdo que un pro-hombre conservador, el senador Francisco Bulnes Sanfuentes, relataba que cuando los derechistas se lamentaban de lo que les había hecho Frei Montalva, después de haber la derecha contribuido a elegirlo en 1964 tras defenestrar, presa del pánico, al candidato propio, Julio Durán (que a todo esto hizo una muy buena campaña ese mismo 1964 y evitó que el radicalismo se fuera con Allende), les replicaba: “Por culpa tuya, imbécil”.

Pues la fuga derechista hacia la DC destruyó a la derecha y no hizo sino tornar inevitable el triunfo marxista en 1970.

Hoy la historia se repite. Gran parte de la derecha insiste en desertar de su cauce natural e impedir que su candidato propio, el único de derecha, José Antonio Kast, pase a segunda vuelta. Irónicamente, bastarían a éste los votos de derecha para lograrlo, pero éstos, una vez más, huyen hacia el DC como en 1957 (lo impidió la muerte de Marín Balmaceda) y como en 1964 (Bulnes no lo pudo impedir), “para atajar a Allende o sus herederos”, y como en 2009, con las peores consecuencias para ella misma, las que siempre ha sufrido cuando ha cedido al ya histórico chantaje que hoy tiene lugar una vez más.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/11/la-historia-se-repite.html

domingo, 22 de octubre de 2017

La Novelística de los Cerebros Lavados - por Hermógenes Pérez de Arce

          Toda corriente de opinión suscita una novelística, con excepción de la derecha chilena, cuya única novela conocida –y no alcanza para “novelística”-- es mía: “Está Temblando”. Tuvo dos ediciones y alcanzó a pasar dos semanas entre los “best-sellers” en 2005, antes de ser lanzada al tarro de la basura por los críticos. Recuerdo con precisión hasta qué capítulo alcanzó a leer el de “El Mercurio” antes de entregar su crítica a “Artes y Letras”, porque se notaba perfectamente en su comentario que, por falta de tiempo o lata, no alcanzó a terminar de leerla. Pero gracias por publicar algo. Él no era entonces el principal crítico del diario, pues en esos años lo era un sacerdote del Opus Dei. Éste no se habría rebajado a reseñar una novela de un dilettante como yo. Pero un numerario amigo me dijo que les había aconsejado no leerla. Le pregunté si porque la había considerado inmoral, pues tenía algunos pasajes pícaros, pero, después de averiguar un poco más, me explicó que el crítico la desaconsejaba simplemente por mala. Y yo me quedé con ese veredicto y la derecha sin novelística.


          Ahora hay un sector, el de los cerebros lavados, que está empezando a construir una. Me refiero a los y las, como se dice ahora, que cambiaron su juicio acerca del Gobierno Militar entre 1990 y hoy día. ¿Quiénes les han lavado el cerebro? Lo hicieron entre la DC, la izquierda, Aylwin y Piñera. El primer promotor del lavado fue Aylwin II con su obra magna, “Informe Rettig”, destinado a culpar a los militares y exculpar a los marxistas. Porque Aylwin I había sido el que llamó a los militares a echar a los marxistas y, en octubre de 1973, justificaba que mataran extremistas. Aylwin II fue el de 1990-91, que execró a los militares ante el país y el mundo y negó haber dicho lo que había dicho en 1973. Para su mala fortuna, tanto I como II quedaron registrados para perpetua memoria en YouTube en una sola grabación.

          Ahora me entero, a través de “El Mercurio”, de que una escritora llamada Ana María Ugarte toma el estandarte de la novelística de los cerebros lavados en su obra “Acerca de la Cosas Perdidas”. Una entrevista a la autora de Daniel Swimburn de hoy, domingo 22, en A11, lo explica todo, pues ella declara sobre su novela: “…también muestra un tema que se suele eludir: la realidad de aquellos que estaban cómodos con lo que a finales de los setenta nombrábamos como ‘gobierno militar’. Los mismos que con los años nos fuimos dando cuenta de lo que había ocurrido”.

          “Estaban cómodos”: Chile era un país pacificado y próspero después de la amenaza de guerra civil y ruina de la UP, y ese país crecía aceleradamente. Había derrotado al ejército paralelo del 73 y, según la propia estadística del Informe Rettig, los caídos en enfrentamientos contra el terrorismo eran sólo nueve en todo un año, en 1978. ¿Cuál era el estado de ánimo de la gente? Obvio: con toda razón “estaba cómoda”.

Este párrafo de una carta de 1977, de Eduardo Frei Montalva a su yerno Eugenio Ortega lo confirma: “Ayer (6 de marzo de 1977) fui al Estadio a ver el partido Chile-Perú. Nunca he visto un Estadio más repleto. A ese Estadio repleto y ya oscuro, porque había luz artificial, llegó Pinochet. Hubo un aplauso de todo el Estadio. No puedo asegurarle si las galerías se pusieron de pie, pero en la parte en que yo estaba, en las galerías colindantes a las marquesinas, en una de cuyas orillas estaba, vi que se ponían de pie. No hubo un solo chiflidito. Quedé muy impactado. A mí todo el mundo me saludó en forma especialmente cordial. Donde yo estaba había mucho pueblo, y la verdad es que cuando llegó Pinochet se pararon como movidos por un resorte y aplaudían a rabiar. Este es el Chile de hoy.” (Citado de “Augusto Pinochet: el Reconstructor de Chile” de Sánchez, Francisco y Schiappacasse, Mauricio, Maye, Santiago, 2010, y a su vez extraído de la biografía de Frei, de Cristián Gazmuri).

Al parecer, entonces, demasiados “estaban cómodos con el gobierno  militar”. ¿Qué les sucedió después de 1990? Que “se fueron dando cuenta”. Traduzco: a todos, pero todos, les lavaron los cerebros. Una hemorragia izquierdista de novelas, ensayos, relatos, películas y teleseries contaron el gran cuento de “las violaciones sistemáticas a los derechos humanos”. Tanto que Ana María Ugarte, superada por la marea propagandística, se pregunta: “¿Dónde estuve? Esa pregunta me la hice a finales de los noventa, luego de ver un Archivo en la Vicaría de la Solidaridad. No tenía respuesta. Esa falta de respuesta me impulsó a escribir el libro”.

          Claro, el Archivero de la Vicaría que formó ese archivo que ella leyó era un alto jefe comunista y del grupo terrorista FPMR, José Manuel Parada. Cosas de los santos curitas chilenos. La Vicaría se convirtió en los 80, de hecho, en un brazo logístico del FPMR: les procuraba defensa judicial gratuita a los guerrilleros y atención médica a los heridos en atentados. Gozaba de impunidad judicial, pues su jefe, el obispo Valech, no le quiso entregar al ministro en visita José Cánovas Robles, tras el asesinato a mansalva del carabinero Miguel Ángel Tobar, las fichas de atención pagadas por la Vicaría en la Clínica Chiloé, donde atendían a los guerrilleros heridos. Y esa obstrucción a la justicia quedó impune.

          Los cerebros lavados se tragaron todos los relatos del jefe comunista-FPMR y convertidos en la teleserie “Los Archivos del Cardenal”, y la audiencia cautiva se preguntó, entonces, después de 1990, “¿dónde estuve?” Yo les voy a decir dónde estuvieron: en un país pacífico, que combatía con éxito a los terroristas, crecía al siete por ciento al año y la gente vivía tranquila y sin temor a la delincuencia, a los asaltos y a los portonazos, viendo mejorar su nivel de vida y sin sombra de un conflicto mapuche en la Araucanía, donde imperaban la ley y el orden y la mayoría era partidaria del Gobierno Militar, según reveló el plebiscito de 1988.

          ¿Dónde estuvo Ana María Ugarte? En un excelente país en que la gente se “paraba como movida por un resorte” (Frei dixit) a aplaudir a Pinochet. Nada que ver, por cierto, con la versión inoculada a los cerebros lavados, donde “desaparecían miles de personas” no obstante que el Informe Rettig revela una verdad: entre 1978 y 1990 desaparecieron por enfrentamientos menos de dos personas al año, en un país en que cada año había cerca de diez mil denuncias de “presunta desgracia” (hoy son 40 mil y cerca de tres mil no son encontradas en el mismo año).

          En resumen, todo hace presumir que “Acerca de las Cosas Perdidas”, de Ana María Ugarte, nueva exponente de la novelística de los cerebros lavados, revela cómo se perdieron, al menos, dos de esas cosas: la verdad y la memoria.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/la-novelistica-de-los-cerebros-lavados.html

martes, 10 de octubre de 2017

LA "ÉLITE" - por MÁXIMO

¿Alguno de ustedes aún no sabe qué es la autodenominada “élite”? Se los explicaré.

La élite es una manga de sinvergüenzas que se asegura entre ellos. Son amigos entre ellos, se casan entre ellos, veranean entre ellos, se pelean entre ellos, y por supuesto, roban entre ellos y para ellos.

La élite se divide en clanes que se relacionan entre sí. Ahí tienen ustedes el clan del senador Pizarro, o el del ex ministro Álvaro Elizalde. O los Frei, o los Zaldívar. Y son muchos más.

Hoy nos detendremos en el clan de Joaquín Lavín. El hijo es diputado por ser hijo de Lavín; la nuera es alcaldesa por ser esposa del diputado; el yerno tiene negociados raros por ser el marido de la hija, y la hija es la hija, obvio. En la “muni” de Maipú ya aparecieron unos trabajitos encargados a algún conocido, el yerno trabajó en la campaña del suegro, y entremedio del enredo aparece el apellido estrella del caso Caval –Wiesner-. Sumen, resten, analicen y continúen tirando de la cuerda.

En el caso Caval aparece la nuera de la Claudia y el hijo de la Claudia. El hijo de uno de los Chadwick que es primo de Piñera, junto con un operador político de la UDI -un tal Díaz- el partido de los Lavín. Entonces nos damos cuenta que los PS y los UDI unidos, jamás serán vencidos, como diría don Nicanor. Con razón Lavín se declaró Bacheletista-Aliancista. Todo queda en familia, dentro de le élite y se reparte entre ellos (me refiero al botín).

La élite tiene brazos muy largos. Por ejemplo, la nuera de Bachelet al parecer quedará libre por un error de procedimiento en el tribunal. Y el yerno de Joaquín no pude ser procesado por el lío en que metió a su suegro, porque el SII no se querella en su contra.

Y así podríamos continuar horas y horas, días y días, hasta comprobar que la famosa élite no es más que una red de corrupción que controla todo.

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.cl/2017/10/la-elite.html

martes, 3 de octubre de 2017

La Verdad No Tiene Su Hora - por Hermógenes Pérez de Arce

          Eduardo Frei Montalva acertó con el título de su libro “La Verdad Tiene Su Hora”, donde se mostró como un político “nuevo”, lo que le granjeó gran prestigio a mediados de los años ’50. Pero era un libro vago, ni capitalista ni socialista, buscando un consenso, como en el punto de que si hubiera en la región un “gran arquitecto político” los estados desunidos de América Latina podrían parecerse más a los Estados Unidos de América Anglosajona y con la tenue sugerencia de que ese gran arquitecto podría ser él.

          Logró cinco ediciones en un año y Frei quedó posicionado como candidato seguro del centro y la derecha para la elección de 1958, sobre todo que su partido, la Falange Nacional, nombre que había tomado del partido fascista español en los años ’30, se lo cambió convenientemente a Partido Demócrata Cristiano, el mismo de las colectividades europeas occidentales que habían derrotado al nazi-fascismo, vencían a la izquierda y prosperaban bajo economías sociales de mercado. Pero Frei falló en que no quiso pedir el apoyo del Partido Conservador, por ser muy de derecha, y éste levantó la figura de Jorge Alessandri, un candidato que sí era de derecha pero de éxito electoral aparentemente muy improbable, no obstante lo cual terminó ganando la elección de ese año sobre Salvador Allende, dejando a Frei relegado al tercer lugar.

          Fue como si este año ganara Kast, segundo fuera Guillier y tercero Piñera.

          El país de entonces tenía en común con el de ahora que en ninguno de ellos la verdad tuvo ni tiene “su hora”. En Chile reina desde hace años una Gran Mentira Oficial, que se ha hecho más patente que nunca en estos días con la actualización del “caso quemados”. Estos, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri, lo fueron en 1986 a raíz de que explotó accidentalmente una botella altamente combustible que ambos llevaban para perpetrar atentados en la vía pública e impedir la circulación de la locomoción colectiva en un día de “protesta” opositora contra el Gobierno Militar.

Un prestigiado ministro de la Corte de Apelaciones, Alberto Echavarría Lorca, conoció del caso como “ministro en visita” y dictaminó, el 23 de julio de 1986:

          “a) Que Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Quintana Arancibia fueron detenidos, el día 8 de este mes, por una patrulla militar que aseguraba el libre tránsito de vehículos, reteniéndolos transitoriamente en el lugar de su aprehensión, uno al lado de la otra y muy próximos a elementos de fácil combustión, combustión que se produjo debido a un movimiento de la joven y la caída y rotura del envase de uno de esos elementos, causando quemaduras graves a los dos y originando posteriormente la muerte del primero”.

          En la causa hubo finalmente sentencia condenatoria del capitán que comandaba la patrulla, pero sólo por el cuasidelito o negligencia de no haber entregado a carabineros a los detenidos o no haberlos llevado a un hospital, y no por haberlos quemado, pues se comprobó que la pareja llevaba botellas altamente explosivas y un bidón de bencina que se volcó y que un militar resultó quemado al apagarles las llamas. Éste sí fue atendido en la enfermería de su regimiento.

          En el reciente foro presidencial un solo candidato, José Antonio Kast, dijo la verdad en el sentido de que no había ningún condenado por la justicia por haber quemado a la pareja. Piñera, en cambio, inculpó a los militares. El senador Espina, parte de su comando, ha hecho lo mismo en posterior programa de televisión.

          Un ministro sumariante de izquierda, Mario Carroza, ha reabierto ilegalmente el proceso –en el cual ya hubo cosa juzgada— a raíz de que dos conscriptos de la patrulla cambiaron en 2015 su versión de 1986 (bajo los incentivos que es de suponer y a raíz de que el Gobierno había traído al país de vuelta a Carmen Gloria Quintana, actual agregada cultural en Canadá, para reafirmar que “fue quemada”). Pero otros nueve conscriptos no han cambiado su versión de que el incendio fue accidental, aunque uno de ellos –Leonardo Riquelme Alarcón-- ha tenido el coraje de reconocer que fue él quien volcó accidentalmente la botella explosiva al tropezar con la misma en 1986. Han perdido sus trabajos a raíz del proceso, sus familias pasan penurias y han pagado las fianzas para su libertad provisional gracias a colectas entre particulares. Son chilenos modestos que, junto a oficiales inocentes, son víctimas de una persecución político-judicial por mantenerse diciendo la verdad y no someterse a la mentira oficial, lo cual les habría atraído tranquilidad y beneficios económicos. Esos nueve ex conscriptos, y particularmente Riquelme, hacen renacer la esperanza en nuestro pueblo.

          Pero en Chile la verdad de este caso, sostenida única y valerosamente, entre todos los candidatos presidenciales, sólo por José Antonio Kast, no ha tenido su hora ni parece que la vaya a tener, avasallada por la mentira oficial ampliamente publicitada y la complicidad de los demás candidatos y, en particular, de Piñera y su gente.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/la-verdad-no-tiene-su-hora.html

sábado, 16 de septiembre de 2017

Un Broche de Odio - por Hermógenes Pérez de Arce

          El odio ha triunfado completamente en Chile. De eso no cabe duda. De partida, nos gobiernan los que siempre profesaron como doctrina la eliminación física del adversario y que personificó como nadie su apóstol, el “Ché” Guevara, organizador confeso de una “fría máquina de matar”, como él mismo escribió, según cita del historiador Álvaro Góngora en su última columna de “El Mercurio”, que ha suscitado las iras de los intelectuales de izquierda, pues ellos habían logrado impunemente transformar ante la opinión pública a los victimarios en “víctimas” (con enorme rédito económico, por añadidura) y, por tanto, a lo que más temen es a la verdad de los hechos que los delata como portaestandartes del odio.

          El triunfo de éste ha impedido la reconciliación de los chilenos y se ha producido acá exactamente el fenómeno previsto por Orwell en “1984”, en que el manejo de la opinión pública requiere, tal como en la novela citada, en que periódicamente el gobierno convocaba a “dos minutos de odio” de toda la población contra su “Enemigo Público N° 1”, Emmanuel Goldstein, acá lo mismo se haga contra el Enemigo N° 1 de los portaestandartes del odio, Augusto Pinochet.

          Doña Michelle Bachelet quiere terminar su mandato con tres medidas de exacerbación del odio: el traslado de los ancianos Presos Políticos Militares a una cárcel común, la plena publicidad de los relatos formulados ante la más escandalosa de las comisiones formadas bajo la Concertación para falsificar la historia reciente, la de “Prisión Política y Tortura”, que su fundador y formador, Ricardo Lagos, en un rapto de pudor que es propio de los conversos (él ponía bombas en su tiempo, como lo denunció Clotario Blest, pero terminó siendo “amado por los empresarios”), había decretado que no podrían publicarse en 50 años; y la renovación, como se hace cada cuatro años y cuando se avecina una elección, del supuesto “asesinato de Eduardo Frei”.

          Michelle Bachelet sabe que el odio reditúa en política. Cuando su antecesor, Sebastián Piñera, caía a los más bajos niveles de aprobación durante su mandato, tras ser sorprendido manipulando la elección de directiva de la ANFP para favorecer al club del cual era accionista controlador, y ello redundó en el despido de Bielsa, discurrió  como maniobra publicitaria y para remontar con la adhesión de los profesionales del odio, trasladar a los oficiales presos políticos en el penal Cordillera a Punta Peuco. Eso le permitió dejar el poder con un 34 % de aprobación, según la encuesta CEP, porque se ganó el aplauso de los comunistas cuando una decena de oficiales ancianos fueron transportados en buses que recibían las piedras de los frentistas al atravesar el pórtico del penal Cordillera, sobre el cual convenientemente se había instalado el emblema de la hoz y el martillo.

          Ella espera similar cosecha pronto, al trasladar a los Presos Políticos a un penal común, cumpliendo la petición que le formulara Carmen Gloria Quintana, que fuera sorprendida en 1986 portando recipientes altamente explosivos para incendiar buses de la locomoción colectiva, uno de los cuales fue volcado accidentalmente y la quemó a ella, convirtiéndola en mártir internacional y consiguiendo, además, que el Enemigo Público N° 1 de la izquierda sea execrado adicionalmente por “quemar a personas que pensaban distinto”, como declarara un político de derecha cuyo cerebro, como el de la mayoría, había sido convenientemente lavado.

          La publicación de los relatos ante la Comisión de la Tortura (necesarios para conseguir una pensión y otras prebendas), se espera, provocarán similar efecto, sobre todo si se evita la publicación de similares relatos de torturas de presos del MIR bajo Frei Montalva, que un grupo de abogados en que estaba Ricardo Lagos denunció a la Corte Suprema en 1970, o los relatos de políticos opositores a la UP, como Juan Luis Ossa y Maximiano Errázuriz sufrieron a manos de Investigaciones bajo Allende, cuando no había guerrilla armada (salvo la que éste organizaba) y se torturaba para no interrumpir la antigua tradición chilena en esa materia, que ahora se oculta para poder culpar exclusivamente al Gobierno Militar y pertrechar con otros cientos de millones de dólares fiscales anuales a los agentes del odio.

          En fin, la peritonitis mal operada de Frei Montalva, de la cual estaba consciente la hermana de Martita Larraechea que lo tenía a su cuidado y un yerno médico del mismo paciente, que nunca se hizo parte de la denuncia, servirá también de “broche de odio” para el término del mandato de Michelle Bachelet.

          Ésta podrá así dejar el poder cultivando odio hasta el último día de su mandato, sin otro riesgo que el de que cada vez más chilenos sigan acordándose de que bajo la Presidencia de su Enemigo Público N° 1 había paz en la Araucanía, los delincuentes eran castigados, y no los carabineros, y la inversión aumentaba y fluía al país, que crecía a una tasa de dos dígitos anuales y se ponía a la cabeza de América Latina.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/09/un-broche-de-odio.html

sábado, 9 de septiembre de 2017

La Justicia Inmanente en Acción - por Hermógenes Pérez de Arce

Este país ingrato ha incurrido y sigue incurriendo en dos grandes pecados político-sociales, el bacheletismo y el piñerismo. Ahora ambos han llegado al extremo de condenar a muerte a los que están por nacer (la iniciativa fue del bacheletismo y el voto decisivo, en la hora final, del piñerismo); y ha condenado virtualmente a morir en prisión a militares octogenarios y nonagenarios, algunos ya víctimas de demencia senil. Esto se hace pasando por sobre todos los preceptos legales, constitucionales y humanitarios, y a partir de las mil querellas interpuestas por el gobierno de Piñera y las trescientas de sus antecesores.

En medio de ese imperdonable abuso se promueve publicitariamente el escandaloso proceso judicial que busca inculpar al mayor estadista chileno del siglo XX, cuyo Gobierno cambió de categoría al país en el concierto mundial, del desenlace fatal de una intervención quirúrgica mal practicada, que dejó un punto de sutura infectado y expuesto a una peritonitis, provocando la agonía de 52 días (rodeado de familiares y correligionarios) del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, en 1982.

Éste estaba consciente de la obra benéfica del Gobierno Militar, al cual él mismo había llamado a solucionar la situación de 1973 “con fusiles” (Acta Rivera), y cuya obra apreciaba en su dimensión popular, como se desprende de su carta de 7 de marzo de 1977 a su yerno Eugenio Ortega, en que le decía lo siguiente:

“Ayer (6 de marzo de 1977) fui al Estadio a ver el partido Chile-Perú. Nunca he visto un Estadio más repleto. A ese Estadio repleto y ya oscuro, porque había luz artificial, llegó Pinochet. Hubo un aplauso de todo el Estadio. No puedo asegurarle si las galerías se pusieron de pie, pero en la parte en que yo estaba, en las galerías colindantes a las marquesinas, en una de cuyas orillas estaba, vi que se ponían de pie. No hubo un solo chiflidito. Quedé muy impactado. A mí todo el mundo me saludó en forma especialmente cordial. Donde yo estaba había mucho pueblo, y la verdad es que cuando llegó Pinochet se pararon como movidos por un resorte y aplaudían a rabiar. Este es el Chile de hoy.” (Citado de “Augusto Pinochet: el Reconstructor de Chile” de Sánchez, Francisco y Schiappacasse, Mauricio, Maye, Santiago, 2010, y a su vez extraído de la biografía de Frei, de Cristián Gazmuri).

Hoy el bacheletismo y el piñerismo hacen causa común para sostener un proceso criminal inicuo, en que el principal acusado es un médico amigo de Frei Montalva que hizo lo imposible, sin éxito, por impedir las consecuencias de la intervención quirúrgica mal practicada, cuyo responsable se había marchado a pescar al sur. “¿A quién culpar?” se preguntan hoy bacheletistas y piñeristas. Y la respuesta es obvia: a Pinochet. Mientras Michelle formulaba acusaciones falsas de “magnicidio” en La Moneda, basada en un supuesto informe sobre envenenamiento de la Universidad de Gante, que finalmente resultó no existir, Piñera se subía al carro y le prometía a Frei Ruiz-Tagle su ayuda para que un peritaje norteamericano confirmara el magnicidio, lo que también se frustró, porque el perito determinó que no había rastros de veneno.

En todo caso, Frei Montalva dejó por escrito cómo vio que se expresaba el pueblo en 1977, cuando todavía no le habían lavado el cerebro a la gente. Ésta estaba consciente de que se había librado de una matanza, y se lo debía a Pinochet y la Junta. Lean hoy al historiador Álvaro Góngora, en “El Mercurio”, recordando el ideario del “Che” Guevara, inspirador de Michelle Bachelet y quien propiciaba “el odio como factor de lucha, odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales, convirtiéndola (a la revolución) en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

Eso esperaba a Chile el ’73. De eso nos libró la Junta y eso era lo que en 1977 hacía que los chilenos “se pararan como movidos por un resorte y aplaudían a rabiar” a Pinochet.

Pero la Justicia Divina no ha demorado en castigar a este pueblo ingrato, manipulado por el bacheletismo y el piñerismo para cohonestar un proceso escandaloso y perseguir a los indefensos nasciturus y ancianos militares que le pusieron el pecho a las balas de la “violenta, selectiva y fría máquina de matar”. Como si hubiera sido guiada, la cabeza de Vidal  marcó contra su propia valla, tras haberse entrenado en el casino Monticello hasta las siete de la mañana, mientras su par Alexis vagaba inofensivamente por el campo de juego, tras haberse ausentado de los entrenamientos para extraer “unos dólares más” al Arsenal.
       
         Así, “la roja que nos une a todos” en la desmemoria y el crimen contra los indefensos nonatos y la prevaricación y la ingratitud contra los seniles, ha quedado virtualmente fuera del próximo campeonato mundial, donde la justicia inmanente está determinando que no merecemos estar.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/09/la-justicia-inmanente-en-accion.html

miércoles, 30 de agosto de 2017

La Contradicción Vital de la Derecha - por Hermógenes Pérez de Arce

          Un troll, evidentemente contratado para refutarme e injuriarme aprovechando los comentarios a este blog, me hizo, sin embargo, una sugerencia útil: que me refiriera a la frase de Benjamín Mackenna, de los “Huasos Quincheros”, en entrevista a “La Tercera”, diciendo, en relación al Gobierno Militar, del cual Mackenna fue partidario, “los problemas de derechos humanos son imperdonables” (“La Tercera”, 27.08.17).

          Por supuesto, ésa es la médula de la contradicción vital que vive la derecha. Esta última fue la espina dorsal civil del Gobierno Militar que aplicó políticas de derecha y por eso fue muy exitoso. Eso no lo desconoce nadie.

Pero, como afirmó el historiador Paul Johnson y es por lo demás evidente, el KGB  soviético se dedicó a demonizar a Pinochet y tuvo éxito, sobre la base de una mera consigna: la acusación de que cometía “atropellos a los derechos humanos”. Y el éxito del KGB se patentiza en que hoy hasta Benjamín Mackenna repita la consigna o que Harold Mayne-Nicholls, otro personaje del “Sí”, hiciera hace poco un acto de contrición en “La Tercera” por haber votado “Sí”; o que Manuel Blanco, otro ex partidario más, escribiera días atrás en carta a “El Mercurio”, a raíz de la champaña destapada el 11 de septiembre del ’73: “nadie celebraba las consecuencias posteriores”, como si hubieran sido desastrosas; o, en fin, que el domingo el columnista de derecha, Joaquín García-Huidobro, escribiera en “El Mercurio” sobre “la  clemencia que nadie tuvo” con el padre de Bachelet (que murió jugando básquetbol en la cárcel, donde estaba por conspirar con la extrema izquierda para tomar por asalto la base El Bosque); tras lo cual el mismo columnista hace un mea culpa: “nos gustaría haber sido más diligentes para informarnos y haber contribuido, al menos un poco, a mitigar el dolor de unas personas que, aunque en algunos casos no eran del todo inocentes, merecían otro trato”. Olvidado ya el miedo que había cuando Frei proclamaba (Acta Rivera) “esto se arregla sólo con fusiles” y conminaba a un general activo, diciéndole: “ustedes tienen las bayonetas, pero no las usan”. Es que “el miedo es cosa viva”.

          Simultáneamente con todos estos testimonios de que la derecha ha comprado la versión del KGB, ha aparecido en la revista de José Piñera, “Economía y Sociedad”, que lamentablemente sólo puede adquirirse por suscripción, un “dossier” que va a provocar espasmos de horror en los “arrepentidos” y su candidato, irredento promotor del “No”, de la falsificación histórica y de la persecución contra los militares.

          El “dossier” de “Economía y Sociedad” N° 92 contiene, desde luego, el “Acta Rivera”, de julio de 1973, donde Eduardo Frei Montalva aparece afirmando lo que antes señalé, pero además tiene la genialidad de equiparar el Acuerdo de la Cámara que llamó a los militares a intervenir, denunciando los atropellos de Allende, con la carta de Thomas Jefferson al rey de Inglaterra detallando las ilegalidades que justificaban la rebelión en su contra.

Otra “perla” del estado de ánimo nacional en esos tiempos fue la confesión del Cardenal Silva Henríquez, “of all people”, a William Thayer, que éste dio a conocer en sus memorias, cuando le dijo, en los días siguientes al 11, que si no fuera por los militares “nos habrían asesinado” y el Cardenal le replicó: “No sólo a ustedes, sino a mí también”. (Citado en el libro de Adolfo Paúl, “Prevaricato”, de próxima aparición).

          Es que, cuando tenemos miedo, somos muy distintos que cuando se nos ha pasado y nos olvidamos de quienes nos libraron de él. Ahora no sólo los derechistas sino, por supuesto, los kerenskys hacen gárgaras con “los atropellos a los derechos humanos” y se convierten en escuderos del personaje que ha sido el peor cuchillo para los militares y cómplice activo de la prevaricación contra los mismos.

          Un paréntesis: he comprobado que cuando critico a ese sujeto los lectores de este blog disminuyen. Pero me consuelo comprobando que siempre lo siguen leyendo las mil personas que importan en este país. El otro día establecí las evidentes presunciones del soborno para “dar vuelta diputados”, con el resultado de que, al denunciarlo aquí y en mi columna de “Estrategia”, y verse así expuestos los que se daban vuelta, tuvieron que dejar de hacerlo y votar como era debido. Yo entonces hice el blog y la columna titulados “Milagro en la Cámara de Diputados”, pues, por una vez, en la comisión investigadora del caso Exalmar los diputados de la DC y la izquierda no se dieron vuelta a favor de Piñera. Y este párrafo del artículo de Liberty Valance, en la revista “Sábado” de El Mercurio” del 19 de agosto, titulado “Universo DC”, revela que ese autor, al menos, me leyó: “Marcelo Chávez: Una de sus votaciones fue calificada de milagrosa, con justa razón, porque por milagro es diputado y es difícil que se repita”.

          No es necesario que se me agradezca el servicio prestado por poner en evidencia el soborno. No lo necesito. Pero queda de manifiesto que, aunque los partidarios del sobornador dejen de leerme, siempre lo siguen haciendo “las mil personas que importan” y ello contribuye a que el tumor quede a la vista.

Fuente: https://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/08/la-contradiccion-vital-de-la-derecha.html

domingo, 27 de agosto de 2017

El sabotaje contra las AFP es un sabotaje contra todos los chilenos

El siguiente es el historial con las mayores intervenciones que ha sufrido el sistema de pensiones en Chile. Más allá de cualquier desacuerdo, lo único que queda claro es que los políticos de la centro-izquierda se han dedicado a envenenar el pozo, para aparecer ellos ahora, como los repartidores del agua.

Es necesario entonces votar por la verdadera derecha, sacando del poder, por el mayor tiempo posible a quienes venden el discurso de la "igualdad", pero que solo buscan hacerse del peor monopolio, que es el del estado, con el único fin de lucrar.

I.- En 1981 se crean las AFP.

- Era un buen sistema con comisiones altas que tenía una garantía mínima de UF + 4% al año.

- En una cuenta individual inembargable.

- En 30 años la jubilación estimada sería el doble de la renta base.

- No importaba cuanto ganarán o perdieran en bolsa, los controladores respondían por las perdidas, pues era su responsabilidad como administradores de tus fondos.

Esto es lo creado por José Piñera.

II.- AYLWIN Cambia los art 36 y 37 de la ley 18481, LAS AFP NO COMPENSAN POR PERDIDA, por no cumplir la rentabilidad mínima.

III.- FREI: Decreta la ley 19641, se incorpora el concepto de rentabilidad negativa. LAS AFP PUEDEN PERDER TU PLATA. Los fondos no son intocables.

IV.- LAGOS: AUMENTO DE LA ESPERANZA DE VIDA. Hasta el 2004 se estimaba la vida de una persona hasta los 85 años, ahora se estima en 110 años, con lo que se baja automáticamente la pensión de retiro programado.

V.- Además, el 2002 se CREAN LOS MULTIFONDOS, de modo que el riesgo bursátil se traspasa al afiliado. (Los fondos A han tenido hasta 40% de perdidas).

VI.- BACHELET: Primer gobierno, AFP NO ASEGURAN GANANCIA MINIMA. Deroga el inciso final del art 37, eliminando definitivamente los mecanismos de rentabilidad mínima del sistema.

- Además, los fondos quedan sujetos a embargos por parte de demandas que afecten al afiliado en los tribunales.

V.- PIÑERA: BAJA LAS MULTAS, por no cumplir con exigencia de la superintendencia.

¿De quién es la culpa de tu baja pensión?

Carlo Prato R.
Ingeniero Comercial