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lunes, 16 de octubre de 2017

¿Qué Hace la Derecha con su Plata? - por Hermógenes Pérez de Arce

          Lo que le da la gana, naturalmente. Pero no puedo estar más en desacuerdo con su aporte electoral: en “El Mercurio” del sábado 14.10.17 se informa sobre sus donaciones a candidatos presidenciales a través del Servicio Electoral. Allí aparecen $1.709 millones para Sebastián Piñera versus menos de $74 millones para José Antonio Kast. En otra publicación se da cuenta de las distinguidas familias, otrora partidarias del “Sí” a Pinochet, que han hecho los mayores aportes al candidato denostador del Gobierno Militar (en 2009 lo declaró “el peor de la historia”), que no es de derecha y que se irguió, bajo el gobierno que encabezó, en el peor perseguidor de los militares que dominaron al terrorismo marxista a partir de 1973 (con mil de las mil 300 querellas en contra de ellos).

          De las nóminas de aportes se desprende que muchos bendecidos por la fortuna han apostado a “lado y lado”, porque Guillier aparece recibiendo apetitosos $1.103 millones y hasta la Beatriz Sánchez se eleva por sobre los $503 millones.

          ¿Por qué la derecha no quiere financiar al ÚNICO candidato de derecha? Esto no sólo es ideológicamente inexplicable, sino pragmáticamente absurdo, porque en la primera vuelta se presentará una ocasión irrepetible de dejar fuera del Gobierno a las izquierdas, que van divididas en seis candidaturas, mientras del centro a la derecha van sólo dos.

          Aparte del “voto duro” con que puede contar José Antonio Kast, de gente que sigue siendo defensora del legado del Gobierno Militar, está el claro compromiso con él de la “familia militar”, que, si tiene alguna lealtad con los presos políticos uniformados (r), debería votar unánimemente Kast; y, asimismo, está el voto valórico de los evangélicos en su favor, anunciado expresa y sorpresivamente por uno de sus principales pastores el viernes pasado en el programa de Checho Hirane, ante el desagrado de éste.

          La posibilidad de excluir a la Nueva Mayoría en la primera vuelta es excelente y lo menos que podrían hacer los que fueron partidarios del Gobierno Militar y se beneficiaron de sus políticas sería apoyar al segundo candidato del centro a la derecha, además de Piñera, que puede superar a cada uno de los seis de la Nueva Mayoría. Le aportarían así lo poco que le falta para sumar un poco más de veinte por ciento de votos, con lo que superaría a todos los aspirantes que se disputan los votos del centro hacia la izquierda.

          Lamentablemente la derecha no es leal con su mejor gente. La semana pasada vi cómo dos medios de dicho sector, al cual pertenecen sus respectivos propietarios, se sumaban a la campaña de “asesinato moral” contra Loreto Letelier, la candidata UDI que dijo la verdad sobre el caso “Quemados”, en el sentido de que habían sido víctimas de un accidente que provocó el incendio de los artefactos explosivos y el combustible que portaban. Sin embargo, vi en “Teletrece”, del canal de Andrónico Luksic (que figuró aportando $29 millones a Piñera) afirmar que había sido un “tribunal militar” el que en 1986 sostuvo dicha tesis. Y “La Tercera”, de otro empresario de derecha, Álvaro Saieh, dijo el 14.10.17 en pág. 18, refiriéndose a Loreto Letelier, que “su propio partido (tomó)  distancia de ella, (pues) al parecer nadie le explicó que su creencia se basaba en un fallo de la justicia militar”.

          Falso, pues se trató de un fallo del ministro civil de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alberto Echavarría Lorca, designado como ministro en visita, que atribuyó a un tropezón accidental el volcamiento de una botella altamente explosiva y a los movimientos de Carmen Gloria Quintana el derrame de un bidón de bencina cuyo contenido, al inflamarse, la quemó  a ella y a su acompañante Rodrigo Rojas.



          Esa sentencia civil, dictada con fecha 24 de agosto de 1986 en el proceso rol 1609-86, es la verdad judicial vigente en Chile, que dos medios de derecha intentan inexplicable e infundadamente desvirtuar como emanada de un tribunal militar.

          Si la derecha dejara de perseguir, a través de sus medios, a una candidata de derecha que ha dicho la verdad y utilizara sus recursos monetarios para favorecer al único candidato de derecha, la causa de la verdad estaría mejor servida en Chile y sería posible concretar en la primera vuelta presidencial el triunfo de José Antonio Kast sobre todos y cada uno de los seis candidatos de izquierda. Esto último evitaría que otro izquierdista pase a una segunda vuelta donde, reagrupados todos de nuevo tras una sola figura, tendrían alta probabilidad (basta sumar, para apreciarlo, sus porcentajes en las encuestas) de seguir malconduciendo los destinos del país por otros cuatro años.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/que-hace-la-derecha-con-su-plata.html

martes, 3 de octubre de 2017

La Verdad No Tiene Su Hora - por Hermógenes Pérez de Arce

          Eduardo Frei Montalva acertó con el título de su libro “La Verdad Tiene Su Hora”, donde se mostró como un político “nuevo”, lo que le granjeó gran prestigio a mediados de los años ’50. Pero era un libro vago, ni capitalista ni socialista, buscando un consenso, como en el punto de que si hubiera en la región un “gran arquitecto político” los estados desunidos de América Latina podrían parecerse más a los Estados Unidos de América Anglosajona y con la tenue sugerencia de que ese gran arquitecto podría ser él.

          Logró cinco ediciones en un año y Frei quedó posicionado como candidato seguro del centro y la derecha para la elección de 1958, sobre todo que su partido, la Falange Nacional, nombre que había tomado del partido fascista español en los años ’30, se lo cambió convenientemente a Partido Demócrata Cristiano, el mismo de las colectividades europeas occidentales que habían derrotado al nazi-fascismo, vencían a la izquierda y prosperaban bajo economías sociales de mercado. Pero Frei falló en que no quiso pedir el apoyo del Partido Conservador, por ser muy de derecha, y éste levantó la figura de Jorge Alessandri, un candidato que sí era de derecha pero de éxito electoral aparentemente muy improbable, no obstante lo cual terminó ganando la elección de ese año sobre Salvador Allende, dejando a Frei relegado al tercer lugar.

          Fue como si este año ganara Kast, segundo fuera Guillier y tercero Piñera.

          El país de entonces tenía en común con el de ahora que en ninguno de ellos la verdad tuvo ni tiene “su hora”. En Chile reina desde hace años una Gran Mentira Oficial, que se ha hecho más patente que nunca en estos días con la actualización del “caso quemados”. Estos, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri, lo fueron en 1986 a raíz de que explotó accidentalmente una botella altamente combustible que ambos llevaban para perpetrar atentados en la vía pública e impedir la circulación de la locomoción colectiva en un día de “protesta” opositora contra el Gobierno Militar.

Un prestigiado ministro de la Corte de Apelaciones, Alberto Echavarría Lorca, conoció del caso como “ministro en visita” y dictaminó, el 23 de julio de 1986:

          “a) Que Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Quintana Arancibia fueron detenidos, el día 8 de este mes, por una patrulla militar que aseguraba el libre tránsito de vehículos, reteniéndolos transitoriamente en el lugar de su aprehensión, uno al lado de la otra y muy próximos a elementos de fácil combustión, combustión que se produjo debido a un movimiento de la joven y la caída y rotura del envase de uno de esos elementos, causando quemaduras graves a los dos y originando posteriormente la muerte del primero”.

          En la causa hubo finalmente sentencia condenatoria del capitán que comandaba la patrulla, pero sólo por el cuasidelito o negligencia de no haber entregado a carabineros a los detenidos o no haberlos llevado a un hospital, y no por haberlos quemado, pues se comprobó que la pareja llevaba botellas altamente explosivas y un bidón de bencina que se volcó y que un militar resultó quemado al apagarles las llamas. Éste sí fue atendido en la enfermería de su regimiento.

          En el reciente foro presidencial un solo candidato, José Antonio Kast, dijo la verdad en el sentido de que no había ningún condenado por la justicia por haber quemado a la pareja. Piñera, en cambio, inculpó a los militares. El senador Espina, parte de su comando, ha hecho lo mismo en posterior programa de televisión.

          Un ministro sumariante de izquierda, Mario Carroza, ha reabierto ilegalmente el proceso –en el cual ya hubo cosa juzgada— a raíz de que dos conscriptos de la patrulla cambiaron en 2015 su versión de 1986 (bajo los incentivos que es de suponer y a raíz de que el Gobierno había traído al país de vuelta a Carmen Gloria Quintana, actual agregada cultural en Canadá, para reafirmar que “fue quemada”). Pero otros nueve conscriptos no han cambiado su versión de que el incendio fue accidental, aunque uno de ellos –Leonardo Riquelme Alarcón-- ha tenido el coraje de reconocer que fue él quien volcó accidentalmente la botella explosiva al tropezar con la misma en 1986. Han perdido sus trabajos a raíz del proceso, sus familias pasan penurias y han pagado las fianzas para su libertad provisional gracias a colectas entre particulares. Son chilenos modestos que, junto a oficiales inocentes, son víctimas de una persecución político-judicial por mantenerse diciendo la verdad y no someterse a la mentira oficial, lo cual les habría atraído tranquilidad y beneficios económicos. Esos nueve ex conscriptos, y particularmente Riquelme, hacen renacer la esperanza en nuestro pueblo.

          Pero en Chile la verdad de este caso, sostenida única y valerosamente, entre todos los candidatos presidenciales, sólo por José Antonio Kast, no ha tenido su hora ni parece que la vaya a tener, avasallada por la mentira oficial ampliamente publicitada y la complicidad de los demás candidatos y, en particular, de Piñera y su gente.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/la-verdad-no-tiene-su-hora.html

jueves, 28 de septiembre de 2017

El Gran Impune y la Castigada Veraz - por Hermógenes Pérez de Arce

          Es pintoresco el revuelo provocado porque “El Mercurio” ha informado de pagos por más de cuatro millones de pesos para la campaña de Piñera en 2009, mediante facturas que no correspondían a servicios prestados a SQM, siendo que hace poco más de dos meses, el 6 de julio, “nadie dijo nada… nadie dijo nada” cuando el mismo diario, en su página C 13, informaba de una nueva formalización a Santiago Valdés, ex encargado electoral de Piñera y ex representante legal de Bancorp y Vox Pópuli, empresas vinculadas a éste, “y quien arriesga una pena de 4 años en el caso Penta”, añadiendo que “Valdés ya enfrenta cargos por la facilitación de facturas ‘falsas’ a SQM que suman $366 millones; por haber solicitado a Jaime de Aguirre, ex director ejecutivo de CHV, la emisión de facturas a la minera por $45 millones, cuando Bancard era la controladora del canal y, además, por la suscripción de un forward con CB –a través de Administradora Bancorp— por el que se obtuvo un traspaso de $49,9 millones a favor de la firma ligada a Piñera”.

          Como soy ingenuo y abogado “de los de antes”, pensé que “donde había la misma razón debía haber la misma disposición”; y que si Rossi y Pizarro habían sido formalizados por hacer similares operaciones por mucho menor monto, Piñera también lo debía ser.

          Pero me olvidé de lo que escribió el rector Carlos Peña el 23 de agosto de 2015 en “El Mercurio”, que ha resultado ser la pura verdad, aun a pesar del cambio de posición posterior de Peña: “Mientras basta cualquier tímida vinculación entre Soquimich o Penta y algún político para que el escándalo estalle, su prestigio resulte dañado, su confiabilidad desmedrada y su palabra dudada… nada de eso ocurre con el ex Presidente Piñera. En su caso nada parece resultar escandaloso. (…) frente a un mismo hecho, el que posee el peor comportamiento previo es el que (…) tiene menos riesgo de salir dañado”.

          ¿Cómo logra su impunidad? ¿Tiene pacto con el Diablo, hace mandas a San Expedito, siempre encuentra a alguien que “pague el pato” por él, formula ofertas que “nadie puede rechazar” o todas las anteriores? El caso es que se ha erigido como “El Gran Impune” de la política chilena, con una sonrisa permanente que revela su absoluta tranquilidad de que, tal como en el caso del Banco de Talca hace 37 años, de la conspiración grabada en una Kyoto hace 25, de la negociación de las tarjetas con los bancos bajo amenaza de una moción suya para que tuvieran que pagar intereses en las cuentas corrientes, de su compra de acciones de LAN a Corfo como parte de la “política de los acuerdos”, de su figuración en el diario como presidente de una S. A. mientras era senador, que constitucionalmente debería haber significado su cesación en este último cargo; de la compra de acciones de LAN con información privilegiada, de sus presiones, ya como Presidente, para sacar a Mayne-Nicholls por querer éste repartir igualitariamente los beneficios del canal del fútbol (perjudicando al club de Piñera) y de sus presiones, también como Presidente, para obligar a Ponce Lerou a fusionar las Cascadas y un largo etcétera, hay dos cosas ciertas: que siempre lo pillan, como recuerda hoy Beatriz Sánchez, pero siempre queda impune.

          Si hubiera un Premio Nacional a la Impunidad, la izquierda, que acapara todos los Premios Nacionales, yo creo que se lo cedería voluntariamente a Piñera.

          Por contraste, la candidata a diputada Loreto Letelier, de la UDI, ha dicho una verdad judicial y real: que “los quemados”, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, lo fueron accidentalmente por el combustible altamente inflamable que ambos portaban. Lo declaró así la sentencia judicial de hace treinta años del ministro de la Corte de Apelaciones Alberto Echavarría Lorca, intachable magistrado. Por añadidura, en el proceso ilegal por los mismos hechos abierto por el magistrado de izquierda, Mario Carroza, uno de los ex conscriptos que participaron en la detención de los extremistas, Leonardo Riquelme Alarcón  –a quien he postulado como “Chileno del Año” por decir la verdad en su propio perjuicio-- se ha autoinculpado y ha revelado que en los momentos de la detención de la pareja, fue él quien, accidentalmente, golpeó una botella altamente inflamable con su botín y les provocó quemaduras a ambos, que se hallaban tendidos en el suelo tras ser detenidos.

          Lo notable del caso es que la UDI, partido de la candidata Loreto Letelier, que ha dicho la verdad con extraordinario coraje político, pretende someterla a un castigo por no alinearse con la versión falsa pero políticamente correcta que ha instalado la izquierda, en este tema como en todos los demás.
Todo lo anterior se aviene con el estado de coma moral que atraviesa el país del Gran Impune y de la Gran Castigada por decir la Verdad.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/09/el-gran-impune-y-la-castigada-veraz.html