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martes, 9 de enero de 2018

El Camaleón Hace Explosión - por Hermógenes Pérez de Arce

          El tratadista Víctor Farías escribió un libro titulado “La Muerte del Camaleón”, referido a la DC, y en estos días parece que va a resultar profético, a juzgar por la gente que renuncia al partido.

          Pero la DC no existe por casualidad ni por imposición forzada, sino porque interpreta muy bien un rasgo de la idiosincrasia chilena: estar siempre “donde el sol más calienta”. Por eso lucha, aunque no siempre lo logra, por ser “de centro” y así, si el sol calienta más a la izquierda, se corren para allá, y si calienta más a la derecha, se  corren para acá.

          Claro, “no tan cerca que te quemes ni tan lejos que te hieles”. Decía Juan de Dios Carmona, un DC que apoyó a los militares en 1973 junto con casi toda la DC, pero después no los traicionó: “los democratacristianos se libraron de los comunistas con la ayuda de los militares y después se libraron de los militares con la ayuda de los comunistas”. “El camaleón cambia de color según la ocasión”.

          Siempre tiene que haber un colectivo que, en las encrucijadas nacionales, haga lo mismo. Si no, no estaríamos en Chile.

“Casi” toda la DC” apoyó a los militares el 11 de septiembre de 1973. Y digo “casi”, porque unos pocos, “los 13”, rechazaron el pronunciamiento desde el mismo 11. Pero uno de ellos había firmado el llamado al golpe que hizo la Cámara de Diputados el 22 de agosto de 1973 y después saltó ágilmente al otro lado y lo condenó el 11 de septiembre: Bernardo Leighton; otro firmó el manifiesto, pero luego retiró su firma al día siguiente, José Piñera Carvallo; y otro no lo firmó el 11 pero después pidió que se incorporara su firma, Radomiro Tomic. Claro, en noviembre del ’73 el mismo Tomic fue a hablar con el general Leigh, miembro de la Junta, y a ofrecerle su apoyo para un “plan revolucionario” económico y social, si la Junta deseaba emprenderlo.

Un típico DC es Sebastián Piñera, que cuando en su gobierno necesitó que los comunistas dejaran de acosarlo, les dio en el gusto, multiplicó las querellas contra militares y cerró el penal más decente, “Cordillera”, hacinando a los presos políticos uniformados en Punta Peuco.

Y después, estando todavía bajo en las encuestas, fulminó a los militares y la derecha en el 40° aniversario del 11, descalificando a los propios partidos que lo habían elegido, RN y la UDI, al llamarlos “cómplices pasivos” de violaciones a los derechos humanos. Es decir, les compró el libreto a los comunistas. Entonces éstos lo hicieron subir más en las encuestas.

Ahora ganó la reciente elección con evidentes votos DC –éstos saben reconocer a uno de los suyos—, sin mayor rechazo comunista (éstos no funan a quien satisface sus odios) y con furibundo apoyo de la derecha, que se tragó a Piñera como es con tal de que no caer en una “Chilezuela”.

Tanto miedo tenía la derecha que puso un apoderado en cada mesa, cosa que no había logrado nunca y por eso le habían robado la elección de Alessandri en 1970 y la de Lavín en 1999-2000, sacándoles por lo bajo un voto en cada mesa (que fue la diferencia de Allende con Alessandri y de Lagos con Lavín). Pues la izquierda siempre ha robado mucho mejor que la derecha, no sólo los votos.

Una frágil nieta mía me contó que había sido apoderada en La Pintana y tenido el coraje de representarle al presidente de la mesa que no siguiera contabilizando para Guillier los votos de Piñera, de modo que él tuvo que dejar de hacer trampa, porque había muchos testigos. Ni su abuelo ni la derecha nunca se habían atrevido a tanto. Y tal vez a eso se deba la ventaja conseguida el 17/12.

Y Piñera tiene que agradecerle también a Maduro, porque las escenas de la vida en Venezuela, similares a las de la UP en Chile en 1970-73, a diferencia de estas últimas, que han sido hechas desaparecer, se exhibían a diario en los noticieros y fueron un factor más que dio vuelta la elección.

Otro fue la generalísima de Piñera, Michelle Bachelet, cuyas reformas rechazaba la mayoría en la misma proporción que le dio el triunfo a Piñera.

En resumen, un DC que atraía votos DC, la colaboración de Maduro para revivir la UP, el miedo de la derecha, capaz de generar un apoderado en cada mesa y la mejor generalísima de campaña a que podía aspirar Piñera, Michelle Bachelet y sus reformas impopulares, explican su triunfo por casi diez puntos.

          Y, tranquilos, la DC no puede desaparecer, es demasiado chilena. Si no existiera, habría que inventarla. Si desaparece, hay que reemplazarla. Y, por lo que leemos en los diarios, tanto RN como la UDI están haciendo buenos esfuerzos para eso.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/el-camaleon-hace-explosion_9.html

jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Y a Quién le Importa lo que Diga la UDI? - por Hermógenes Pérez de Arce


          Cada cierto tiempo a los dirigentes de la UDI les vienen pujos por suprimir el acápite más definitorio de su Declaración de Principios, aquel donde manifiestan agradecimiento a las Fuerzas Armadas y Carabineros por haber salvado a Chile de un régimen totalitario.

          En otras oportunidades he comparado esa actitud con la del humorista Groucho Marx, que decía: “Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.

          Es obvio que la UDI ya no es el partido que fundó Jaime Guzmán. Ahora es la más reciente adquisición de Sebastián Piñera, un adalid del “No” a Pinochet, que otrora desplegó ingentes esfuerzos por destruir a dicha colectividad (episodio Gemita Bueno - Cura Jolo). Después se dio cuenta de que, en vez de eso, podía adquirirla, y lo hizo en 2009. Yo pronostiqué entonces el fin de la UDI y esto va camino de tener lugar, habiendo perdido ya la cuarta parte de sus diputados en la última elección.

          Cuando “los muchachos impacientes” de RN (Piñera, Evelyn Matthei, Allamand y Espina) ya habían “tomado distancia” del GM y se iban hacia el centro, creyendo ser dueños del futuro (fines de los 80 y comienzos de los 90), ellos sostenían que, tras las primeras elecciones democráticas, la UDI iba a desaparecer, porque no “tomaba distancia” ni desertaba de la derecha sin apellidos. Pero sucedió lo contrario: la UDI pasó a ser el partido más grande de Chile. Luego, en 2009, cayó en manos de Piñera, un adalid del “No”, y desde entonces ha decaído al extremo de tener que abandonar hasta sus principios.

          Sus  dirigentes no se han dado cuenta de que su fuerza está en el legado del Gobierno Militar bajo el cual la colectividad nació. La UDI ya es cualquier cosa, como RN o la DC, buscando “el sol que más calienta” y congraciarse hacia el centro y la izquierda. Cero defensa del Gobierno Militar –que fue el que hizo grande a Chile (ver mi blog anterior, “La Estatua que Falta”, a raíz del cual me escribió el historiador Claudio Véliz haciéndome ver que los ingleses demoraron 200 años en levantar la estatua a Oliver Cromwell que está hoy a la entrada de su Parlamento). La UDI despliega  cero defensa de los Presos Políticos Militares, víctimas de la prevaricación de la justicia de izquierda y con la complicidad de la centroderecha (Piñera y el Colegio de Abogados). A la derecha de la centroderecha, según el teórico RN Andrés Allamand, ya no hay nada (Cfr. su libro “La Salida”, cuya receta esencial es que hay que “reivindicar el legado de Aylwin”.)

          Entonces es obvio: tienen que sacar de la Declaración de Principios el elogio del Gobierno Militar. Ahora son del “No”.

          Ellos creen ganar electores con eso, pero se equivocan. Creyeron ganar electores repudiando al coronel Labbé, que es un vivo exponente actual de lo que fue el Gobierno Militar y del legado de Pinochet. Lo vejaron y postergaron, de modo que renunció a la UDI, que se hizo cómplice de la persecución judicial marxista desatada ilegalmente contra él para impedirle ser candidato.

          Pero un hijo de Cristián Labbé, de su mismo nombre, se inscribió por la UDI como candidato a Consejero Regional (CORE) por Santiago 3. Calladamente, sin decir nada.

          Y el pueblo habló el 19/11: Labbé, hijo, sacó 75 mil votos, una cifra extraordinaria, que le dio no sólo la mayoría nacional entre los COREs, sino que superó las votaciones obtenidas por todos los candidatos a diputados, salvo uno (Giorgio Jackson) y por todos los candidatos a senadores, salvo uno (Francisco Chahuán). Sacó más votos que Isabel Allende, Ricardo Lagos Weber, Felipe Kast y cualquier otra figura del centro a la izquierda y a la derecha que a usted se le ocurra.

          En el fondo, fue un  tremendo y silencioso voto de respaldo a la memoria y el legado del Gobierno Militar. Esto no salió en ningún diario, radio ni canal de TV, por supuesto, porque no le gusta a la corriente dominante. ¡Y la UDI, “para que no la critiquen”, quiere sacar al Gobierno Militar de su Declaración de Principios! ¡Cuán perdida está!

          Bueno, que lo haga. A estas alturas no importa. La derecha ya está en otra parte, no en la UDI. Por algo el único candidato de derecha en la elección del 29/11, José Antonio Kast, sacó más del doble de los votos que le asignaban las encuestas. Y sacó más que la candidata DC, que ME-O, Navarro y Artés. La derecha ya es la cuarta fuerza política del país.

          Y ese éxito llevó a que se esté organizando un partido de derecha, un Partido Conservador que sí deberá incluir en su Declaración de Principios un reconocimiento al Gobierno Militar que salvó a Chile. Y este partido en formación ya tiene un candidato para la próxima elección presidencial, el mismo José Antonio Kast, justamente un parlamentario que debió renunciar a la UDI cuando comprobó que ésta se había marchado de la derecha. Y el nuevo partido hasta podría tener una primaria, si Cristián Labbé senior, con toda la representación que inviste, también se decide a competir.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/y-quien-le-importa-lo-que-diga-la-udi.html

lunes, 18 de diciembre de 2017

DESDE HOY MISMO: KAST 2021 - por MÁXIMO

No tengo ninguna expectativa en el gobierno de Piñera (el malo). Todo lo contrario, ya que soy un gran creyente en que la gente no cambia, somos como somos y nada más. A Piñera (el malo) no se le quitarán nunca sus malas artes, su egolatría, sus ansias de poder ilimitado y por sobre todas las cosas, su desinterés por cualquier cosa que no sea él mismo.

La ex derecha anhela un gobierno que deje huellas y un heredero político. Piñera no lo permitirá. Quieren aprovechar el gobierno para erigir nuevas caras. Piñera no lo permitirá, y se encargará de destruir a cualquiera que por azar del destino sobresalga, tal como lo hizo con Golborne, por ejemplo.

Supongo que colocará en los ministerios a tecnócratas sin carisma, tipo gerente de empresa como los que se coluden en las farmacias y los pollos, es decir, un perro fiel que haga lo que sea necesario con tal de agradar a su jefecito ito ito.

La primera víctima será Fekipe Kast, el supuesto delfín de Piñera. Ossandón será hueso duro de roer, aunque de todas maneras no le veo mucho futuro por su tendencia al individualismo. Digamos que el “Cote” juega un partido aparte.

JAK es el que la tiene más clara. Colaboró desinteresadamente en la campaña, fue apoderado de mesa y luego se fue para la casa, sin participar en la foto de los triunfadores y chupamedias del amo.   O se vendió por unos canapés y una falsa sonrisa de Piñera. El mensaje de JAK: Soy de derecha, doy la pelea desde dentro, pero no soy parte de la cofradía, tengo mi propio camino. ¡Bien!

Mientras JAK mantenga su absoluta independencia, será inmune a las maniobras de Piñera. Es el camino y no puede titubear.

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.cl/2017/12/desde-hoy-mismo-kast-2021.html

martes, 24 de octubre de 2017

Mal Candidato Apela al Miedo - por Hermógenes Pérez de Arce

          Ahora los escuderos de Piñera han salido a meter miedo al electorado. Es que, cuando un candidato es malo, hay que asustar a la gente para que vote por él, dando por sentado que de buen grado y atendiendo a los méritos comparativos de los postulantes no lo harían. Y, en realidad, ¿cómo se va a comparar a Kast, un tipo probo, de una sola línea y de derecha, con Piñera, cuyo oscuro prontuario resumí el 8 de octubre, que hiciera fortuna bajo el “Sí” y luego saltara al “No” y después al “Sí” de nuevo, tras regresar de la DC a la centroderecha de Büchi? Es capaz de recurrir al engaño con tal de captar votos. Recuérdense sus promesas de debido proceso y prescripción a los militares (r), tras lo cual, conseguidos sus votos, se convirtió en su peor verdugo. Y véase en estos mismos días su franja electoral, que usa a Aylwin, un político de centroizquierda, para cosechar votos DC, siendo Piñera candidato de centroderecha. Todo vale con tal de conseguir sufragios. (Es cierto que Aylwin y él se parecen mucho en que engañaron a los militares para utilizarlos, y les dieron “con el mocho del hacha" después).

La pretensión de asustar al electorado diciéndole que un voto por Kast favorece a Guillier es una confesión de que, si no mediara amenaza, la gente no votaría por Piñera, sino por Kast. Pero, además, el raciocinio es falso, porque el voto por Kast, justamente, lejos de favorecer a Guillier, lo puede eliminar de la carrera presidencial.

          Según la última encuesta Cadem (en la cual poco creo, porque a mi amigo Alonso N. lo llamaron de ahí para una encuesta y, cuando votó por José Antonio, le dijeron que “no era un voto permitido”, pues no estaba en la lista de la encuestadora, después de cuyo sondeo, obvio, Kast sacó cero por ciento), Piñera tiene 42 %, Guillier 21 %, Beatriz Sánchez 13 %, Carolina Goic y José Antonio Kast 5 % cada uno, ME-O 3 % y Navarro 1 %.

          Si uno convenciera a cuatro de cada diez piñeristas de votar por Kast, los candidatos de derecha y centroderecha obtendrían 25 % y 22 % de los votos, respectivamente, y sólo ellos pasarían a la segunda vuelta, pues quedarían eliminados de la carrera Guillier, Beatriz Sánchez, Goic, ME-O, Navarro y Artés.

          Es decir, es falso que votar por Kast favorece a Guillier. De hecho, votando por aquel se elimina a Guillier. El voto más útil de todos los que puede concebir un centroderechista es el que le pueda dar a Kast. En cambio, si no se lo da y sólo pasara Piñera a segunda vuelta, en ésta se reagruparían detrás de Guillier todas las fuerzas de centroizquierda e izquierda y tendrían posibilidades de ganar.

          Todavía peor, si después de la primera vuelta los jueces le aplicaran a Piñera las mismas normas que les han aplicado a Pizarro y Rossi por las facturas objetadas a SQM, Penta y otras empresas (en el caso de Piñera lo recaudado así fue más de diez veces mayor que lo obtenido por Pizarro o Rossi), el candidato de centroderecha formalizado, habiendo perdido su condición de ciudadano con derecho a sufragio en virtud de la formalización, ni siquiera podría participar en la segunda vuelta, por carecer de los requisitos constitucionales necesarios para ser Presidente de la República. Por el momento el encargado electoral de Piñera y ex gerente de Bancard y Bancorp, Santiago Valdés, está formalizado en las causas por recaudaciones irregulares, pero todo el mundo sabe que lo recaudado benefició al candidato Piñera y al empresario Piñera (pues buena parte se destinó a pagar a sus ejecutivos de Chilevisión). “Mandado no es culpado”, dice el refrán. Salvo, claro, que se trate de la justicia chilena.

          El voto capaz de garantizar antes y mejor que no habrá un nuevo gobierno de izquierda es el que se le dé a José Antonio Kast.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/mal-candidato-apela-al-miedo.html

martes, 10 de octubre de 2017

Kast: sube la marea - por Tomás Bradanovic


Hace un año atrás yo no tenía idea de la existencia de José Antonio Kast. Cuando empezó a juntar firmas yo supe vagamente que habían dos Kast postulando para presidente y me preguntaba que parentesco tendrían con Miguel Kast, el ministro de Odeplan durante el gobierno de los militares que revolucionó las políticas sociales, acabo de buscar y resulta que son hermanos, Miguel Kast murió en 1983 de cáncer óseo, la verdad es que son muy parecidos.


Hasta hace pocos meses atrás yo pensaba que las candidaturas de los Kast eran un chiste y que no tenían ninguna posibilidad ni proyección, bueno, su sobrino Felipe Kast un típico político de esos que anda mirando que lo puede hacer popular y se cuida mucho de no decir nada que irrite a la izquierda, se desinfló rápidamente, sin embargo José Antonio Kast se ha ido posicionando de manera impresionate.

En mi casa el Tomás Jr. fue el primero en convencerse, nunca en su vida ha ido a votar pero esta vez se convenció y convenció a los dos bastiones de la izquierda que tenemos en la casa: la Pilar y mi querida suegra. Por primera vez en la historia en mi casa vamos a votar todos por la misma persona.

Es muy extraño esto de la popularidad, resulta que pasaron décadas en que Kast no existió a nivel nacional y en unas pocas semanas se ha convertido en candidato superestrella: tiene más credibilidad que cualquier otro porque dice exactamente lo que piensa, no le importa decir cosas impopulares, es calmado a un nivel increíble, lo pueden insultar, gritar y ahí sigue como si nada, tiene argumentos bien articulados. Es raro no he escuchado a nadie decir lo que normalmente se dice de los políticos: que es hipócrita o sinvergüenza, incluso muchos amigos de izquierda que detestan sus ideas políticas reconocen que es mejor candidato que todos los demás.

Estaba pensando que cambió para que alguien empezó a ganar popularidad habiendo sido un perfecto don nadie durante décadas, y ni siquiera ha cambiado sus ideas o su discurso, es exactamente lo mismo y antes nadie lo tomaba en cuenta mientras que ahora gana popularidad aceleradamente: de marcar cero en las encuestas ya va en tres o cuatro puntos, en solo un par de meses y aparece cada vez más en los medios, cuando antes no lo invitaba nadie. Aunque todavía no se sabe si Kast es una burbuja o se convertirá en un político importante, hasta el momento yo lo veo con un futuro muy auspicioso.

Pero sigo pensando ¿que cambió? Si Kast hubiese dicho exactamente lo que dice ahora hace un par de años, nadie le habría hecho caso y no tendría ninguna relevancia política. De hecho eso es lo que hizo por décadas y muy pocos sabían quien era, ni siquiera era apreciado.

Yo creo que la popularidad de Kast hoy refleja algo del ambiente que no solo se está dando en Chile, es un movimiento ideológico masivo en la opinión pública en contra del progresismo. Un zeitgeist que se está viendo reflejado en muchas cosas. En Estados Unidos la elección de Trump, que no es una lumbrera que digamos, pero refleja bien el descontento de mucha gente con la retórica progresista. En Inglaterra el Brexit es otro síntoma, tal como la enorme pérdida de votos de Merkel en la última elección (bajó un 18%).

Para que hablar en América Latina, todo empezó con la pérdida del poder del peronismo que reinó por décadas en Argentina, del Partido de los Trabajadores en Brasil, de la última elección del Perú donde la izquierda no vio una y la próxima elección en Chile donde la izquierda va con un nivel de impopularidad que no se veía desde los años de Allende.

Sin negarle méritos porque es un muy buen candidato -como pueden ver en el video- lo que pasó con Kast es que cayó en el momento justo, tuvo el buen ojo de renunciar a la UDI, que ya es un muerto que camina, lo que le permite decir sus ideas sin pedir permiso a nadie, en un momento en que el progresismo es impopular en todas partes, Kast es un candidato muy competitivo.

Otra cosa es que pueda salir presidente, cosa que lo considero prácticamente imposible. En Perú Fujimori pudo aparecer y en unos meses quitarle la presidencia a Vargas Llosa, pero Chile es distinto, el voto es más cauto y menos voluble, dudo mucho que se pueda quebrar una tendencia fuerte como es la de Piñera con un par de meses de campaña. Además Kast no tiene equipo ni las alianzas que le harían posible gobernar, ni siquiera tiene un partido, si por alguna cosa extraordinaria fuese electo presidente no podría hacer nada con el parlamento que tenemos.
(Nota de la redacción: Así como hay descontento ciudadano contra la actual Presidencia, también existe contra el Parlamento. Las próximas parlamentarias pueden ser compatibles con una eventual presidencia de derecha, si se desaloja a los progresistas y totalitarios del Congreso.)

Yo votaré por Kast y por mi, sería un éxito si saca entre un 10% y un 15% de los votos, lo que sería una excelente base para armar un partido político, hacer equipos, entender la economía (cosa que él no entiende) y todo lo que se necesita para ser presidente. En segunda vuelta votaré por Piñera porque creo que le corresponde, se ha esforzado y en su primer gobierno fue honesto y eficiente, aunque increíblemente torpe. Le hizo un enorme daño a la derecha, pero en fin, que tenga otra oportunidad porque en la política chilena no hay más.

Los piñeristas que llegaron a soñar con que su candidato ganaba en primera vuelta están furiosos con Kast, porque consideran que les quitará votos. Piñera mismo hará todo lo posible por perjudicar a Kast -sin dar la cara, obviamente- porque ya le está tomando miedo. Siguen igual de tontos que en el primer gobierno, no entienden que el gran enemigo de Piñera es la abstención de la derecha que lo odia, que son muchos, esos no votarán por Piñera en primera vuelta, pero si lo harán en segunda, con la nariz apretada.

Yo soy de esos. Creo que Piñera y los partidos que lo apoyan son el pasado que debe desaparecer, Pero tampoco creo en esos "independientes" que llegan con las "manos limpias" y son más ladrones que gatos de campo. Ningún actual político de UDI, RN, Evópoli o lo que sea e salva, son estructuras y personas que ya se debieron ir para la casa hace años, pero se siguen afirmando al poder y sus privilegios, a esos hay que ir botando, tenemos cuatro años y un buen líder político para eso, no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana.

A los estúpidos que creen que Piñera puede ganar en primera vuelta ni lo sueñen, la mayoría de los chilenos lo odia porque es antipático, oblicuo, fingido y con ansias de aceptación que nunca quiere quedar mal con nadie. Por eso Piñera no es líder, tiene tanto rechazo y lo acusan de un montón de cosas que no ha hecho, la antipatía que despierta es visceral. Sin embargo tiene todo para llegar a segunda vuelta -yo veo imposible que pasen a segunda dos candidatos de izquierda- pasando Piñera los votos de Kast -con la nariz apretada- le darán el triunfo. Yo creo que Kast tiene el estilo y las ideas que debe tener la política en el futuro y en cuatro años demás puede armar un partido y equipos para gobernar.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.cl/2017/10/kast-sube-la-marea.html

jueves, 28 de septiembre de 2017

El Gran Impune y la Castigada Veraz - por Hermógenes Pérez de Arce

          Es pintoresco el revuelo provocado porque “El Mercurio” ha informado de pagos por más de cuatro millones de pesos para la campaña de Piñera en 2009, mediante facturas que no correspondían a servicios prestados a SQM, siendo que hace poco más de dos meses, el 6 de julio, “nadie dijo nada… nadie dijo nada” cuando el mismo diario, en su página C 13, informaba de una nueva formalización a Santiago Valdés, ex encargado electoral de Piñera y ex representante legal de Bancorp y Vox Pópuli, empresas vinculadas a éste, “y quien arriesga una pena de 4 años en el caso Penta”, añadiendo que “Valdés ya enfrenta cargos por la facilitación de facturas ‘falsas’ a SQM que suman $366 millones; por haber solicitado a Jaime de Aguirre, ex director ejecutivo de CHV, la emisión de facturas a la minera por $45 millones, cuando Bancard era la controladora del canal y, además, por la suscripción de un forward con CB –a través de Administradora Bancorp— por el que se obtuvo un traspaso de $49,9 millones a favor de la firma ligada a Piñera”.

          Como soy ingenuo y abogado “de los de antes”, pensé que “donde había la misma razón debía haber la misma disposición”; y que si Rossi y Pizarro habían sido formalizados por hacer similares operaciones por mucho menor monto, Piñera también lo debía ser.

          Pero me olvidé de lo que escribió el rector Carlos Peña el 23 de agosto de 2015 en “El Mercurio”, que ha resultado ser la pura verdad, aun a pesar del cambio de posición posterior de Peña: “Mientras basta cualquier tímida vinculación entre Soquimich o Penta y algún político para que el escándalo estalle, su prestigio resulte dañado, su confiabilidad desmedrada y su palabra dudada… nada de eso ocurre con el ex Presidente Piñera. En su caso nada parece resultar escandaloso. (…) frente a un mismo hecho, el que posee el peor comportamiento previo es el que (…) tiene menos riesgo de salir dañado”.

          ¿Cómo logra su impunidad? ¿Tiene pacto con el Diablo, hace mandas a San Expedito, siempre encuentra a alguien que “pague el pato” por él, formula ofertas que “nadie puede rechazar” o todas las anteriores? El caso es que se ha erigido como “El Gran Impune” de la política chilena, con una sonrisa permanente que revela su absoluta tranquilidad de que, tal como en el caso del Banco de Talca hace 37 años, de la conspiración grabada en una Kyoto hace 25, de la negociación de las tarjetas con los bancos bajo amenaza de una moción suya para que tuvieran que pagar intereses en las cuentas corrientes, de su compra de acciones de LAN a Corfo como parte de la “política de los acuerdos”, de su figuración en el diario como presidente de una S. A. mientras era senador, que constitucionalmente debería haber significado su cesación en este último cargo; de la compra de acciones de LAN con información privilegiada, de sus presiones, ya como Presidente, para sacar a Mayne-Nicholls por querer éste repartir igualitariamente los beneficios del canal del fútbol (perjudicando al club de Piñera) y de sus presiones, también como Presidente, para obligar a Ponce Lerou a fusionar las Cascadas y un largo etcétera, hay dos cosas ciertas: que siempre lo pillan, como recuerda hoy Beatriz Sánchez, pero siempre queda impune.

          Si hubiera un Premio Nacional a la Impunidad, la izquierda, que acapara todos los Premios Nacionales, yo creo que se lo cedería voluntariamente a Piñera.

          Por contraste, la candidata a diputada Loreto Letelier, de la UDI, ha dicho una verdad judicial y real: que “los quemados”, Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, lo fueron accidentalmente por el combustible altamente inflamable que ambos portaban. Lo declaró así la sentencia judicial de hace treinta años del ministro de la Corte de Apelaciones Alberto Echavarría Lorca, intachable magistrado. Por añadidura, en el proceso ilegal por los mismos hechos abierto por el magistrado de izquierda, Mario Carroza, uno de los ex conscriptos que participaron en la detención de los extremistas, Leonardo Riquelme Alarcón  –a quien he postulado como “Chileno del Año” por decir la verdad en su propio perjuicio-- se ha autoinculpado y ha revelado que en los momentos de la detención de la pareja, fue él quien, accidentalmente, golpeó una botella altamente inflamable con su botín y les provocó quemaduras a ambos, que se hallaban tendidos en el suelo tras ser detenidos.

          Lo notable del caso es que la UDI, partido de la candidata Loreto Letelier, que ha dicho la verdad con extraordinario coraje político, pretende someterla a un castigo por no alinearse con la versión falsa pero políticamente correcta que ha instalado la izquierda, en este tema como en todos los demás.
Todo lo anterior se aviene con el estado de coma moral que atraviesa el país del Gran Impune y de la Gran Castigada por decir la Verdad.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/09/el-gran-impune-y-la-castigada-veraz.html

miércoles, 8 de marzo de 2017

Un Problema de Integridad - Hermógenes Pérez de Arce


En “El Mercurio” de ayer domingo los columnistas se atropellaron para darle a Sebastián Piñera benévolos consejos en esta coyuntura, diciéndole, en el fondo, “haga un fideicomiso realmente ciego con su fortuna, separe política de negocios y nos olvidamos de todo y lo volvemos a elegir”.

            ¡Si el problema no radica en la fortuna de Piñera, sino que en su falta de honestidad!

En el país hemos tenido Presidentes ricos y nadie se preocupaba de su patrimonio, porque se les sabía honrados. Don Jorge Alessandri era gran accionista y presidente de la Papelera y nadie tuvo dudas de que jamás iba a usar su condición de Jefe del Estado para favorecer los negocios de esa empresa.

El problema de Piñera no es lo que él tiene, sino lo que él es. Pasó gran parte de su administración enviándole mensajeros a Julio Ponce para obligarlo a fusionar las Cascadas, de una de las cuales era accionista, para hacer una “pasada” rentable. Lo presionaba abiertamente, como se desprende del testimonio de Ponce, nunca desmentido por los variados emisarios que Piñera le enviaba y que él nombró. Porque no tiene una ética que le diga que eso no se hace, sea Presidente o no.

Piñera había prometido que antes de asumir en 2010 se iba a deshacer de sus negocios susceptibles de generarle conflictos de interés, como Chilevisión, Colo Colo y LAN, pero no lo hizo hasta muy entrado su gobierno.

Sus huellas digitales quedaron en la crisis de la ANFP que terminó con la renuncia de Mayne-Nicholls y Bielsa y la asunción de Jadue, por la presión, entre otros, del club que él controlaba, Colo Colo, para mejorar sus ingresos amenazados por las políticas del saliente presidente de la ANFP. Cuando las apariencias se le hicieron indefendibles a Piñera, transfirió sus acciones de Colo Colo a un consuegro.

Las investigaciones sobre las platas políticas de SQM comprobaron que él las había recibido y las había ido a pedir personalmente a SQM, según testimonio de la secretaria de ésta, Danitza Yepes. Pero empleó esos fondos que le dieron para la elección, ésa y otras empresas, en mejorar los estados de su canal Chilevisión, pagándoles bonos a sus ejecutivos Conca y de Aguirre con esas platas electorales. Eso no lo hizo ninguno de los otros imputados, mucho más maltratados que él por la prensa y la justicia. Es que parece tener fuero. Y en el proceso judicial ha conseguido cargar todas las culpas a un ejecutivo de Bancard, que era además su administrador electoral. Pero el que lucró con todo ello fue él, que después vendió ventajosamente el canal. ¿Todo eso tiene que ver con el monto de su fortuna o con su personalidad?

También había asegurado, como Presidente, haber entregado la administración de sus negocios a un fideicomiso ciego, pero sólo gracias a las querellas recientes del diputado comunista Hugo Gutiérrez hemos venido a saber que no era así y que el 75 por ciento de su patrimonio estaba en el extranjero, a nombre de un Fondo de Inversión Privado y en paraísos fiscales, para no pagar impuestos. Y mientras tanto, como Presidente, nos subía los tributos a los chilenos que invertimos acá, porque “la calle” pedía una reforma tributaria y él estaba bajo en las encuestas.

¿Y qué decía la UDI cuando a Golborne le encontraron una inversión insignificante (en comparación con las de Piñera) en British Virgin Islands? Que por razones de probidad no podía ser su candidato. ¿Qué dice la UDI ahora que sabe de todos los paraísos fiscales donde Piñera, a espaldas de los chilenos, mantiene US$ 1.800 millones exentos de impuestos? Se atropella con RN a ver quién lo proclama primero. Así ambos partidos de derecha avalan las faltas de integridad.

Y si no hubiera sido por la otra querella del diputado comunista, nadie habría sabido que la minera Dominga, que se suponía era de Penta, a la cual la justicia acusa de haber sobornado a un subsecretario de Piñera, era también de éste, como mayor controlador de la dueña, Andes Iron. Jamás Piñera había dicho “esta boca es mía” al respecto. Se confió en que, como es habitual, la masa de los chilenos no sabía nada.

Estuvo presto a recibir ovaciones de los militares retirados, cuando era candidato y necesitaba sus votos, diciéndoles que se iba a preocupar de que los procesos contra ex uniformados no se alargaran y se les aplicara la prescripción. Pero ya Presidente triplicó el número de querellas por delitos prescritos y así se convirtió en cómplice activo de los jueces que negaban la prescripción. El peor cuchillo contra los militares, después de Patricio Aylwin, ha sido Sebastián Piñera. Ambos en busca del aplauso comunista. Eso tampoco tiene nada que ver con su fortuna, sino con su índole moral.


No se trata, entonces, de que el fideicomiso sea más o menos ciego ni el problema se va a solucionar porque “ahora sí” va a separar política y negocios. Porque ese problema no radica en su exceso de fortuna, sino en su falta de integridad.

Hermógenes Pérez de Arce