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martes, 15 de octubre de 2019

A Letter to Donald Trump - by Hermógenes Pérez de Arce

Recién hice llegar a la Casa Blanca por e-mail la siguiente traducción de mi carta abierta al Presidente Donald Trump, en tres etapas, y me fue acusado recibo:

Dear Mr. President Donald Trump,

I am writing to you because you are a figure endowed with almost unparalleled political courage in the contemporary world, noted by the fact that you dared to say that the Pinochet government saved Chile from communism. Precious few political leaders have ventured to state that truth publicly, other than statesmen like you and Brazilian President Jair Bolsonaro.

I am also writing to you because your government recently sent a message to Cuba, prompting its regime to put an end to the state of affairs that shackle a hundred people as political prisoners. The latter group is defined as those who have been deprived of their liberty, not because of the application of the law under a system governed by the rule of law, but because of political considerations that run contrary to a country’s legislation.

Such is the case of Chile, too, according to that definition. There are currently over two hundred political prisoners in different detention centers—twice as many as in Cuba—convicted in a manner that runs contrary to Chilean constitutional provisions and laws. These people have been persecuted for having fought terrorists who sought to seize power between 1973 and 1990, wherein serious attacks against both military and civilian populations were committed in the process. They had the support of Cuba, the Soviet Union, and East Germany, the latter case being documented by American author John O. Koehler in his book "Stasi".

It is up to your government to condemn the current Chilean one, as it has done in the case of Cuba, because the present administration of President Piñera, and his previous one (2010–2014), have not only been active accomplices in this travesty of justice, but also co-authors of most of the illegal prosecutions that led to the deprivation of the liberty of those two hundred political prisoners. Unfortunately, the Chilean judiciary has been, for at least ten years, left in the hands of a majority of red judges who have undertaken an unflinching offensive against those who defeated extreme leftist terrorism by force of arms.

In recent days, the Piñera administration suspended the warden of the Punta Peuco prison for limiting himself to parole, according to the law, just fifteen military political prisoners. In doing so, the government has not only contravened the law, but also the Chilean Constitution, by denying parole to those political prisoners. That charter prohibits applying criminal law retroactively and establishes the principle that the rule most favorable to the inmate must govern.

As in Chile there are no political institutions capable of opposing the stranglehold that the extreme left wields over the judiciary—being backed by the co-sponsorship of the government along with the indifference of the congressional majority (that judiciary has railroaded more than two hundred political prisoners now serving time), you are the only world-class statesman who is endowed with sufficient political courage that can exercise true diplomatic influence and uphold the human rights of these people. No one else is able to rise above the prevailing leftist rhetoric that merely parrots the “talking elites” (as Paul Johnson stated). No one better than you can denounce the stomping on the human rights of these Chileans—not to mention the undermining of the Chilean constitution and its laws. Such violations have been perpetrated against the military forces that defeated Marxist guerrillas in Chile.

A recent American video warns those in the United States about the potential risk of anti-Al Qaeda terrorism combatants falling in the future into the hands of politicized leftist judges, as it says textually, wherein many uniformed men would lose their freedom as a result of acts of vengeance for having triumphed over leftist terrorists.

Now is the time, Mr. President, for you to intervene, once again, in defense of freedom, human rights and the rule of law in our world. Moreover, you would be doing so on behalf of a friendly country that shares the same ideals of the United States but is currently beleaguered by a multifaceted attack on the fundamental rights of those who fought to preserve its democracy and freedoms.

I hope that representatives of your government in Chile, or perhaps people who share your ideals of freedom and fidelity to historical truth, will also send you this request. Accordingly, I am optimistic that it will promote the same foreign aid and action in Chile that your government has deployed in Cuba, defending the law, justice, and truth that have been overrun by leftists, thus unjustly depriving two hundred military people of their freedom, who are in this very moment being held as political prisoners in my country.

Source: http://blogdehermogenes.blogspot.com/2019/10/a-letter-to-donald-trump.html

Spanish version: http://blogdehermogenes.blogspot.com/2019/10/carta-abierta-donald-trump.html

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domingo, 13 de octubre de 2019

Carta Abierta a Donald Trump - por Hermógenes Pérez de Arce

Estimado señor Presidente: Le escribo porque usted es una figura de  coraje político casi único en el mundo contemporáneo, como que se ha atrevido a decir que el gobierno de Pinochet salvó a Chile del comunismo, verdad que sólo un estadista como usted o el Presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, han osado manifestar públicamente.

Le escribo, además, porque en días recientes una repartición de su gobierno ha conminado al régimen de Cuba a poner fin a las situaciones que allá mantienen a cien personas en condición de presos políticos.

Estos últimos son definidos como quienes han sido privados de su libertad, no en razón de lo que disponen las leyes propias de un estado de derecho, sino por consideraciones políticas y contrariando la legislación.

Ése es el caso de Chile, atendiendo a esa definición. Actualmente hay más de 200 presos políticos en diferentes recintos penales, el doble que en Cuba, condenados contraviniendo normas expresas de la Constitución y las leyes chilenas. Esas personas han sido perseguidas por haber combatido, entre 1973 y 1990, a terroristas que pretendían hacerse del poder y cometían graves atentados contra militares y la población civil, con el respaldo de Cuba, la Unión Soviética y Alemania Oriental, en este último caso todo ello documentado por el autor norteamericano John O. Koehler en su libro "Stasi".

Corresponde que su gobierno conmine al chileno actual, tal como lo ha hecho con el de Cuba, porque el régimen del Presidente Piñera, en su actual mandato y en el anterior de 2010-2014, no sólo fue cómplice activo sino coautor de la mayor parte de las querellas ilegales que condujeron a privar de libertad a esos 200 presos políticos. Lamentablemente en Chile el Poder Judicial se halla, desde hace diez años, en manos de una mayoría de jueces rojos que ejercen una verdadera razzia contra quienes derrotaron por las armas al terrorismo de extrema izquierda.

En estos mismos días el régimen ha suspendido de su cargo al alcaide del presidio de Punta Peuco por limitarse a aplicar la ley sobre libertad condicional a 15 presos políticos militares. El gobierno así contraviene no sólo la ley, sino la Constitución chilena, al negar la libertad condicional a esos presos políticos, pues la Carta veda aplicar las leyes penales con efecto retroactivo y establece el principio de que debe regir la norma más favorable al reo.

Como en Chile no existen instancias políticas capaces de oponerse al control que la extrema izquierda, con la coautoría del gobierno y la indiferencia de la mayoría parlamentaria, ejerce sobre el Poder Judicial y que ha originado los más de 200 presos políticos existentes, sólo un estadista de categoría mundial y dotado de suficiente coraje político, como lo es usted, puede ejercer verdadera influencia diplomática y hacer respetar los derechos humanos de estas personas. Nadie más es capaz de elevarse por sobre las consignas izquierdistas reinantes y que repiten las "élites habladoras" (Paul Johnson); nadie puede denunciar mejor que usted este atropello chileno a los derechos humanos, la Constitución y las leyes que se está perpetrando contra los militares que derrotaron a la guerrilla marxista.

Un reciente video norteamericano advierte a los propios Estados Unidos sobre el riesgo de que los combatientes contra el terrorismo de Al Qaeda caigan en el futuro en manos de jueces politizados de izquierda, como lo dice textualmente, y muchos uniformados pierdan su libertad en venganza por haber triunfado contra los terroristas.

Es la oportunidad, señor Presidente, de que usted intervenga, una vez más, en defensa de la libertad, los derechos humanos y el estado de derecho en el mundo y, en particular, en un país amigo que comparte los mismos ideales de los Estados Unidos pero está en este momento siendo sede de un múltiple atentado contra los derechos fundamentales de quienes combatieron para permitirle preservar su democracia y su libertad.

Confío en que los representantes de su gobierno en Chile o personas que compartan sus ideales de libertad y fidelidad a la verdad histórica le hagan llegar esta petición y que ella promueva la misma acción en Chile que su gobierno ha desplegado en Cuba, en defensa de la legalidad, la justicia y la verdad que han sido atropelladas para privar de su libertad a 200 presos políticos militares en mi país.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.com/2019/10/carta-abierta-donald-trump.html

Versión de la fuente original en inglés: http://blogdehermogenes.blogspot.com/2019/10/a-letter-to-donald-trump.html

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Versión en inglés publicada en InfoGuerras Chile:
https://infoguerraschile.blogspot.com/2019/10/a-letter-to-donald-trump-by-hermogenes.html

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miércoles, 4 de septiembre de 2019

SÍ, ES CIERTO. - (Bolsonaro vs Bachelet) - por Máximo


La Alta Comisionada, que tiene la peguita que tiene gracias a ser como es, pensar cómo piensa y actuar como actúa, las emprendió contra Bolsonaro por representar precisamente lo contrario. A la iñora deben forzarla para ir a Venezuela, ni se acuerda de Cuba, aunque se esmera por huevear a los “ultra derechistas”.

El problema para la Alta Comisionada es que los vientos están cambiando. La vieja treta de la autoridad moral apuntando con el dedo al pecador ya no la cree nadie. Pregúntenles a los mismos políticos luego de las facturas falsas, a los curas luego de sus andanzas y a los empresarios coludidos. No hay respecto por gentuza como esta, y está bien que así sea.

Quienes tienen los pantalones para responder al libreto políticamente correcto son cada día mas. Orban, Farage, Trump, Kast, Johnson, y no son los únicos. Bolsonaro se lo mandó a guardar a la iñora, recordando que quienes no respetan la democracia son otros. Allende, su padre y ella, por supuesto. Recordemos que fue parte de grupos terroristas, el 89 no quiso participar de la Concertación y se mantuvo al margen, tal como el Partido Comunista, y solo ingresó a ella al ver que era estar dentro o desaparecer.

Y sí, todos lo sabemos, quienes participaron del 73 evitaron que Chile fuera otra Cuba. Lo sabe ella y lo saben todos los rojos. Y vaya que les arde. Y lo sabe el payaso ridículo que nos gobierna mientras administra el legado de la iñora. Recordemos lo que nos han contado tantas veces, que mientras estudiaba en USA, se enteró del golpe militar y festejó con champaña. Luego se hizo millonario gracias al “modelo heredado de la dictadura” y gracias a que durante los gobiernos de la Concertación se hizo de la privatizada Lan Chile ¿Seguimos?

Pero Piñera no tiene pantalones, es un pobre diablo oportunista muy bueno para negocios, que no fue capaz de decir la verdad. Dijo algo muy demócrata cristiano, una especie de “si bien es cierto, no es menos cierto”. Y con tal de agradar a todos, no agradó a nadie. Por eso estamos como estamos, y por eso, por más empeño que le ponga, traiciones que cometa, por más gente que compre y por más paniaguados que fiche para su corte, no pasará a la historia como pretende, sino todo lo contrario.

¡Sí!, el 11 de septiembre de 1973 nos salvamos de ser otra Cuba ¿Alguien lo va desmentir?

P.D ¡Ah!, y no se les olvide, Bachelet no representa a Chile representa a la ONU ¿Alguien lo va a desmentir también?

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.com/2019/09/si-es-cierto.html?m=1

miércoles, 23 de enero de 2019

¿PRESIDENTE INTERINO? Je...je...je... - por MAXIMO


El tal Guaidó se declaró “presidente interino” de la República Bolivariana de Venezuela, un  país con gobernante conocido que ganó la elección del pasado mes de mayo. Los resultados fueron los siguientes: Nicolás Maduro 67,84%; Henri Falcón 20,93%, Javier Bertucci 10,82% y Reinaldo Quijada 0,39%. Votos nulos y blancos 1, 89%. 

Si a esto le agregamos que los principales partidos de oposición no concurrieron a la elección, y que no participaron al menos dos o tres millones de electores en el exilio, que con toda seguridad hubiesen votado por un candidato distinto a Maduro, el gobierno comunista de Venezuela está ahí luego de ganar “la fiesta de la democracia”. No fue necesario hacer trampa. Esto no lo puede negar nadie.

Trump y las “democracias” del barrio apoyan al “presidente interino”. El problema es que no existen los presidentes interinos, solo existen los presidentes elegidos en las urnas o los presidentes de facto. Esto tampoco lo puede desmentir nadie.

Entonces, los sospechosos de siempre solicitan una salida democrática mediante un procedimiento no democrático. En otras palabras, piden un golpe de estado, algo que sabemos no es posible sin balazos, muertos y atentados en contra de los derechos humanos. Esto, con suerte, y solo si el gobierno comunista lleva solo dos o tres años en el poder como en Chile el 73 y las Fuerzas Armadas son profesionales y están unidas.

Nada de esto ocurre en el caso de Venezuela, donde existe una tremenda división dentro de las Fuerzas Armadas, con una gran cantidad de militares participando de las tropelías del gobierno y más de cien militares opositores en la cárcel. Sumemos a esto las Milicias Bolivarianas -o algo por el estilo- grupos paramilitares armados por Hugo Chávez, que como diría el finado Patricio Aylwin, componen un “ejercito paralelo fuertemente armado”. Ergo, un golpe de estado en Venezuela es muy probable que devenga en una guerra civil incontrolable, interminable y con ríos de sangre por las calles. Lo que también sabemos todos, incluidos, por cierto, quienes piden una “salida democrática de carácter no democrático” apoyando al sedicioso Guaidó. Los “demócratas” no lo dicen abiertamente, aunque saben que esto “solo se arregla con fusiles” como nos enseñó Eduardo Frei Montalva

Como si esto no fuera poco, ahora todo el mundo se refiere al gobierno de Maduro como un narco estado ladrón y criminal, y demás adjetivos de este tipo. Nadie se refiere a él como un gobierno comunista. Gobiernos corruptos y relacionados con el narcotráfico existen varios –México es un ejemplo-, y eso no implica que terminen como Venezuela. El problema de Venezuela no es Maduro, sino la elección de Hugo Chávez y la instauración del comunismo con la asesoría cubana y el financiamiento del petróleo a 100 y hasta 150 dólares el barril. Pero los “demócratas” del barrio no se refieren a esto. Los “derechistas” no quieren líos con la izquierda, y esta última quiere responsabilizar a Maduro y no a la ideología que profesan. Maduro es un problema para la izquierda del barrio, ya que les impide volver al poder (digamos que Maduro es mala prensa) De cualquier manera, si el golpe de estado se produce, la verdad oficial dirá que los reaccionarios no dejaron que el proyecto bolivariano cuajara y creara el paraíso terrenal tan esquivo apara esta gentuza desde que el tal Carlitos Marx escribió su panfleto.

Por último, me imagino que los militares venezolanos estarán enterados que “desde que recobramos la democracia” en Chile, los militares que nos salvaron de lo que hoy sucede en Venezuela, han sido perseguidos por la izquierda que derrotaron y por la derecha y los empresarios a los que salvaron ¿Querrán ser tontos útiles? Jugar al patriota cuesta caro en un mundo donde los derechos humanos son un negocio y una herramienta política de quienes no respetan los derechos humanos ajenos ¡Recuerden militares venezolanos!, los crímenes contra ese sector de la humanidad son inadmistiables, imprescriptibles y no pueden esconderse en ningún lugar del mundo por eso de la extraterritoriedad de la ley. 

No se metan en esto, no sean giles.

Hoy no pude ser más breve…

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.com/2019/01/presidente-interino-jejeje.html

miércoles, 28 de febrero de 2018

Carta Póstuma de Mi General Augusto Pinochet Ugarte, Difundida el 23 de diciembre de 2006


Mensaje a mis compatriotas,
para ser difundido a mi fallecimiento. 

Chilenos, sin excepción:

Muchas veces hice llegar mi pensamiento a ustedes durante mi vida pública. Especial recuerdo hago de mis comunicaciones desde mi cautiverio en Londres.

Ahora, con esfuerzo, he hilvanado los siguientes pensamientos que surgen desde lo profundo de mis sentimientos y convicciones.

Quiero despedirme de ustedes con mucho cariño. Entiendo que esto parecerá incomprensible para muchísimos, pero es así.

En mi corazón no he dejado lugar para el odio. He recorrido muchos años y entiendo del amor y del dolor.

Yo elegí la carrera militar por amor a la Patria. El que he mantenido sin alteración desde el primer día que entré a la Escuela Militar y, ahora, al irme de este mundo, aquel sentimiento llena mi espíritu enteramente.

Amo a la Patria; amo a todos ustedes. Por amor se pueden hacer muchas cosas buenas y muchas malas. Acertadas y erróneas. Yo nunca imaginé entrar a la Gran Historia de mi país, pero así ocurrió.

El transcurrir público de éste se fue transformando desde decir "en Chile nunca pasa nada", a un precipitado de dramáticos acontecimientos.

No quiero entrar en análisis mayores, propios de historiadores, pero sí hacerlo respecto a afirmaciones profesionales y humanas que son las que me interesa comunicarles a ustedes.

Yo, como militar, percibí la gravísima y compleja situación que se avecinaba mientras avanzaba la década de los setenta.

Nadie podrá discutir que el mundo entraba en un enfrentamiento global, ideológico y militar, al que se llamó la "guerra fría". Cada día los conflictos se agrandaban más, se calentaba más esa "guerra" y eran más complejos, en especial, para una mirada observadora militar.

Los ángulos comprometidos en esa guerra crecían día a día y abarcaban la casi totalidad de los planos de la vida, pública y privada de la gente.

Crecía y presionaba al hombre común ese sino tan trágico de una guerra, o tú o yo, con el agravante que el dilema se extendía a la comunidad toda internacional, algo así como una guerra total y sin cuartel.

Un militar no podría restarse a este panorama, porque era muy sombrío, debía prepararse para lo mejor y para lo peor, ecuación clave en una estrategia profesional.

Chile empezó a arder y se encajonaba, sin escape objetivamente, en mi concepto, a tres posibilidades (esto que lo entiendan las personas jóvenes, nacidas con posterioridad a la crisis).

-A una guerra civil, sin cuartel, "de ventana a ventana", con miles y miles de personas muertas.

-A una imposición de una dictadura llamada del proletariado, ideológica, marxista leninista, con la pérdida total de la libertad política y del Estado de Derecho;

-Y, a una reacción conjunta de civiles y militares para elimnar tajantemente las anteriores. Nadie discute que la inmensa mayoría de la población se inclinaba por ésta última alternativa.

Chilenos, amigos sin exclusión. Una guerra internacional, o una civil, es algo atroz. Lo peor que le puede ocurrir a una sociedad. La guerra, por esto, hay que evitarla hasta donde sea posible.

Los adultos que vivieron el tiempo del pronunciamiento militar se dieron cuenta cabal que la única opción realista era esto último.

Hubo que actuar para cubrir eficazmente todos los ángulos de un enfrentamiento amplio, porque explícitamente los partidos de Gobierno sostenían que la vía armada era la única forma de alcanzar el poder, a la corta o a la larga.

Creo que nunca de manera tan contundente se había amenazado una guerra civil en nuestro país o en otra parte del mundo. Si a lo anterior se agregan el sinnúmero de ratificaciones de hecho y retóricas que confirmaban tales propósitos, hicieron más explicable la intervención militar.

Había, pues, que actuar con el máximo rigor y sostenidamente hasta conjurar cualquier extensión del conflicto que se anunciaba.

Si no se procedía, así, la acción militar habría terminado en un fiasco, y eso hubiera provocado en el pueblo por muchos años consecuencias negativas en extremo dolorosas.

El 73, por las citadas características del contrincante, fue preciso emplear diversos procedimientos de control militar, como reclusión transitoria, exilios autorizados, fusilamientos con juicio militar.

En muchas muertes habidas y en los desaparecimientos de cuerpos es muy posible que no se logre jamás un conocimiento acabado del cómo o por qué ocurrieron. No se puede descargar con simpleza la responsabilidad de un sinnúmero de extralimitaciones porque no hubo un plan institucional para ello. Los conflictos graves son así y siempre serán así: Fuente de abusos y exageraciones.

¿Pero cómo tantos no han querido o podido entender la extrema gravedad de la amenaza si todo el contexto nacional e internacional avalaba su existencia?

En los enfrentamientos habidos en la Historia el resultado en cuanto a pérdidas de vidas y las deshumanizaciones son parte de su definición.

Lo anterior no va en búsqueda de atenuantes a los excesos, sino a recordar su presencia insoslayable.

Yo, como Presidente de la República y comandante en jefe del Ejército actué como les dije, con rigor, pero con mucha más flexibilidad que la que se me reconoce, por lo que yo siempre me refería a una "dictablanda".

Mientras el fanatismo ideológico y armado constituyera un peligro para la estabilidad, no era posible bajar las manos.

Chilenos todos:

¡Cómo quisiera que no hubiese sido necesaria la acción del 11 de septiembre de 1973!

¡Cómo hubiera querido que la ideología marxista leninista no se hubiera interpuesto en la nuestra vida patria!

¡Cómo hubiese deseado que el Presidente Salvador Allende no hubiere incubado en su ideario el propósito de transformar a nuestra Patria en una pieza más del tablero dictarorial marxista!

Las guerras traen dolores muy difíciles de sanar. 

Los parientes y amigos de compatriotas nuestros caídos en el enfrentamiento fraticida tendrán para siempre un recuerdo negro de lo ocurrido.

Yo voy a misa y comulgo. Nunca dejo de pensar en las heridas abiertas.

Cómo me gustaría andar en las calles, saludando, consolando, ayudando...

Mi destino es un tipo de destierro y soledad que jamás hubiera pensado, y menos deseado.

Para terminar, con toda sinceridad declaro estar orgulloso de la enorme acción que hubo que realizar para impedir que el marxismo leninismo alcanzara el poder total, y también, para que mi entrañable Patria fuera una "gran nación", como fue el lema que desde el principio inspiró a la Junta de Gobierno. De eso, nunca dudaré, sin una pizca de vacilación.


De repetirse la experiencia hubiere deseado, sin embargo, mayor sabiduría.

Augusto Pinochet Ugarte
Capitán general, Ex Presidente de la República, 
ex senador de la República, 
ex Comandante en Jefe del Ejército.


Celebraciones del 19-11-17 en Santiago, por la derrota electoral del candidato castro-chavista Guillier.

jueves, 25 de enero de 2018

Consecuencias de una "Provocación" - por Hermógenes Pérez de Arce

          No había habido una tan buena noticia para la libertad de enseñanza como el anuncio de que el nuevo titular de la cartera de Educación será Gerardo Varela, desde que el Ministro Alfredo Prieto Bafalluy, bajo el octenio del Presidente Pinochet, en 1981, decretara la libertad de fundación de universidades, bastando para crearlas con sólo depositar sus estatutos en las oficinas del Ministerio.

          La libertad de fundación de universidades triplicó la cantidad de chilenos que tuvieron acceso a la enseñanza superior y más de un millón de nuevos jóvenes pudieron ir a la universidad.

          A raíz de ello apareció toda una nueva y pujante industria en la economía chilena, a la cual acudieron masivamente capitales nacionales y foráneos que fundaron grandes universidades privadas (incluidas las comunistas y las cristianas de izquierda, porque así es la libertad), hasta que llegó el régimen marxista-leninista de Michelle Bachelet 2.0, les “sacó los patines” a los nuevos universitarios y “pasó la retroexcavadora” a la otrora próspera y naciente actividad de enseñar a los jóvenes.

          Ha sido tanta la importancia de la designación de Gerardo Varela, un paladín de la sociedad libre, en el Ministerio, que los comunistas la han calificado de “una provocación” y se aprestan a salir a las calles a protestar, como lo hacen siempre que alguna medida promete promover la libertad y la prosperidad de los chilenos.

          Los efectos de un Ministerio en manos de Varela podrían conducir a todo un renacimiento, a otro salto en la calidad de la enseñanza y a que los futuros profesionales chilenos tuvieran un nivel cultural mejorado y supieran, por ejemplo, que Abel no mató a Adán ni confundieran a Diego de Almagro con Pedro de Valdivia ni dijeran que un tío suyo de 103 años de edad es “lóngevo”.

          Y no sigo en el elogio de la libertad de enseñanza ni de Gerardo Varela, que siempre la ha defendido, porque en ese empeño sólo puedo conseguir que quien lo ha designado le pida la renuncia antes de asumir, pues es sabida su inclinación a acoger las demandas comunistas, tanto así que cuando éstos inundaban las calles en 2011 en una tentativa de derrocarlo a él de la Presidencia que desempeñaba, declaró, hallándose a la sazón en Naciones Unidas, que el movimiento subversivo era “noble, grande, hermoso”, pese a que lo tuvo a él por las cuerdas e hizo caer, junto con otros desaciertos suyos, su nivel de aprobación a poco más del veinte por ciento.

        Trance del cual se salvó, característicamente, traicionando a los militares y proponiendo medidas que agradaran a los comunistas, como trasladar del penal Cordillera a Punta Peuco a altos oficiales que habían encabezado la lucha contra la guerrilla desde 1973, y acusar de “cómplices pasivos” de delito a quienes apoyaron la Revolución Militar del 11 de septiembre de ese año, que salvó a Chile de ser otra colonia esclava de la URSS.

          El impredecible personaje ahora ha sorprendido a todo el mundo designando un gabinete de derecha, sector al cual nunca ha pertenecido pero que, es verdad, otra vez lo ha llevado a la Presidencia ante la alternativa indeseada por la mayoría de convertirse en una sociedad a imagen y semejanza de la RDA y Cuba, veneradas por la saliente mandataria actual, acosada de tantos e incurables pujos totalitarios.

          ¿Será Gerardo Varela, adalid de la sociedad libre, “flor de un día”, abortado como ministro antes de asumir como tal, en una sociedad que no vacila en liquidar a los nasciturus con la misma frialdad e inmoralidad con que manda a presidio sin ningún miramiento legal ni moral a los soldados, hoy octogenarios y enfermos, que pusieron el pecho a las balas de la subversión comunista?

          Puede ser, pero, en el peor de los casos, su nombre quedará como símbolo de que la libertad, esa planta “rara y delicada”, como decía Milton Friedman, se niega a morir, y una y otra vez pugna por rebrotar en nuestra ingrata y desmemoriada sociedad.

Fuente:
https://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/consecuencias-de-una-provocacion.html?m=0

lunes, 1 de enero de 2018

FELIZ 2018 les desea InfoGuerras Chile

Feliz Año Nuevo a todos nuestros lectores. Los invitamos a compartir las entradas, enlaces y contenidos libremente.

Finalmente, los dejamos con una encuesta y un video, que nos habla de como la izquierda saturó su narrativa repleta de contradicciones y como la reacción ciudadana está dejando en el ostracismo a sus ideólogos y carcamales.

ENCUESTA RADIO USACH - ¿Cuál de estos personajes crees que produjo mayor impacto en Chile el año 2017?

Video:

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FELIZ 2018!!

jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Y a Quién le Importa lo que Diga la UDI? - por Hermógenes Pérez de Arce


          Cada cierto tiempo a los dirigentes de la UDI les vienen pujos por suprimir el acápite más definitorio de su Declaración de Principios, aquel donde manifiestan agradecimiento a las Fuerzas Armadas y Carabineros por haber salvado a Chile de un régimen totalitario.

          En otras oportunidades he comparado esa actitud con la del humorista Groucho Marx, que decía: “Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.

          Es obvio que la UDI ya no es el partido que fundó Jaime Guzmán. Ahora es la más reciente adquisición de Sebastián Piñera, un adalid del “No” a Pinochet, que otrora desplegó ingentes esfuerzos por destruir a dicha colectividad (episodio Gemita Bueno - Cura Jolo). Después se dio cuenta de que, en vez de eso, podía adquirirla, y lo hizo en 2009. Yo pronostiqué entonces el fin de la UDI y esto va camino de tener lugar, habiendo perdido ya la cuarta parte de sus diputados en la última elección.

          Cuando “los muchachos impacientes” de RN (Piñera, Evelyn Matthei, Allamand y Espina) ya habían “tomado distancia” del GM y se iban hacia el centro, creyendo ser dueños del futuro (fines de los 80 y comienzos de los 90), ellos sostenían que, tras las primeras elecciones democráticas, la UDI iba a desaparecer, porque no “tomaba distancia” ni desertaba de la derecha sin apellidos. Pero sucedió lo contrario: la UDI pasó a ser el partido más grande de Chile. Luego, en 2009, cayó en manos de Piñera, un adalid del “No”, y desde entonces ha decaído al extremo de tener que abandonar hasta sus principios.

          Sus  dirigentes no se han dado cuenta de que su fuerza está en el legado del Gobierno Militar bajo el cual la colectividad nació. La UDI ya es cualquier cosa, como RN o la DC, buscando “el sol que más calienta” y congraciarse hacia el centro y la izquierda. Cero defensa del Gobierno Militar –que fue el que hizo grande a Chile (ver mi blog anterior, “La Estatua que Falta”, a raíz del cual me escribió el historiador Claudio Véliz haciéndome ver que los ingleses demoraron 200 años en levantar la estatua a Oliver Cromwell que está hoy a la entrada de su Parlamento). La UDI despliega  cero defensa de los Presos Políticos Militares, víctimas de la prevaricación de la justicia de izquierda y con la complicidad de la centroderecha (Piñera y el Colegio de Abogados). A la derecha de la centroderecha, según el teórico RN Andrés Allamand, ya no hay nada (Cfr. su libro “La Salida”, cuya receta esencial es que hay que “reivindicar el legado de Aylwin”.)

          Entonces es obvio: tienen que sacar de la Declaración de Principios el elogio del Gobierno Militar. Ahora son del “No”.

          Ellos creen ganar electores con eso, pero se equivocan. Creyeron ganar electores repudiando al coronel Labbé, que es un vivo exponente actual de lo que fue el Gobierno Militar y del legado de Pinochet. Lo vejaron y postergaron, de modo que renunció a la UDI, que se hizo cómplice de la persecución judicial marxista desatada ilegalmente contra él para impedirle ser candidato.

          Pero un hijo de Cristián Labbé, de su mismo nombre, se inscribió por la UDI como candidato a Consejero Regional (CORE) por Santiago 3. Calladamente, sin decir nada.

          Y el pueblo habló el 19/11: Labbé, hijo, sacó 75 mil votos, una cifra extraordinaria, que le dio no sólo la mayoría nacional entre los COREs, sino que superó las votaciones obtenidas por todos los candidatos a diputados, salvo uno (Giorgio Jackson) y por todos los candidatos a senadores, salvo uno (Francisco Chahuán). Sacó más votos que Isabel Allende, Ricardo Lagos Weber, Felipe Kast y cualquier otra figura del centro a la izquierda y a la derecha que a usted se le ocurra.

          En el fondo, fue un  tremendo y silencioso voto de respaldo a la memoria y el legado del Gobierno Militar. Esto no salió en ningún diario, radio ni canal de TV, por supuesto, porque no le gusta a la corriente dominante. ¡Y la UDI, “para que no la critiquen”, quiere sacar al Gobierno Militar de su Declaración de Principios! ¡Cuán perdida está!

          Bueno, que lo haga. A estas alturas no importa. La derecha ya está en otra parte, no en la UDI. Por algo el único candidato de derecha en la elección del 29/11, José Antonio Kast, sacó más del doble de los votos que le asignaban las encuestas. Y sacó más que la candidata DC, que ME-O, Navarro y Artés. La derecha ya es la cuarta fuerza política del país.

          Y ese éxito llevó a que se esté organizando un partido de derecha, un Partido Conservador que sí deberá incluir en su Declaración de Principios un reconocimiento al Gobierno Militar que salvó a Chile. Y este partido en formación ya tiene un candidato para la próxima elección presidencial, el mismo José Antonio Kast, justamente un parlamentario que debió renunciar a la UDI cuando comprobó que ésta se había marchado de la derecha. Y el nuevo partido hasta podría tener una primaria, si Cristián Labbé senior, con toda la representación que inviste, también se decide a competir.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/y-quien-le-importa-lo-que-diga-la-udi.html

lunes, 25 de diciembre de 2017

Por Supuesto - por Hermógenes Pérez de Arce

          Un lector me escribe diciéndome, a propósito de mi artículo “La Estatua que Falta”, que Pinochet ya tiene su monumento: la Carretera Austral. Por supuesto, tiene razón. “Las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan”, pero no dejan de existir. El Café Torres tiene en uno de sus muros una nómina de los Presidentes de Chile y falta uno y sólo uno. Una vez lo acusé de la omisión en este blog, pero entonces el dueño explicó que los sujetos odiosos, que están en todas partes y también acuden a su establecimiento, lo habían amenazado de que si incluía en la nómina al principal estadista del siglo XX le dañarían el local.

          En Chile el odio manda. Díganme si no, cuando la Corte Suprema acaba de designar como su Presidente al principal agente del odio que la integra, Haroldo Brito, un activista de izquierda que desde hacía años recorría las salas de las Cortes que integró, amenazando a los ministros que osaran aplicar las leyes y no condenar a los militares. Como todo el país sabe, el odio se impuso en la Justicia y ya el penal para militares está copado, de manera que decenas de ellos ingresan ahora a Colina II, al irse fallando las condenas tras las mil querellas interpuestas bajo el gobierno de Piñera. Y, además, la principal abanderada del odio va a cerrar Punta Peuco. Sólo por odio.

          Años atrás, cuando llegó la hora de nombrar integrantes de la Corte Suprema, se llegó a un “acuerdo de caballeros” entre la Concertación y la Alianza: todos votarían por Brito, que fallaba siempre en el sentido de condenar a los militares aunque los favorecieran la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada, el principio de legalidad, la presunción de inocencia o el principio pro reo; pero después todos votarían por Pfeiffer, que fallaba de acuerdo con las leyes y les reconocía a los militares la amnistía, la prescripción y demás garantías legales. Pero la centroderecha se encontró con que, tras haber respetado por su parte el “acuerdo de caballeros” y aprobado la designación de Brito, la izquierda no cumplía y votaba en contra de Pfeiffer, quien, por consiguiente, no ascendió a la Corte Suprema. Por supuesto, porque la primera exigencia para que haya un acuerdo de caballeros es que se suscriba entre tales. Y los de izquierda, evidentemente (como lo prueba su amenaza de dañar al “Torres” si publica la nómina completa de los Presidentes) por definición no lo son. ¿O alguien creyó alguna vez que Allende iba a cumplir el “Pacto de Garantías Constitucionales”? No, por supuesto.

Lo que quiero decir es que, en el país, la izquierda, aunque haya perdido la elección presidencial, va a seguir mandando. Ya no podrá proponer reformas para pasar la retroexcavadora y arrasar con la institucionalidad, porque no será gobierno, y eso es, sin duda, tranquilizador. Pero en todo lo demás seguirá mandando, como lo hizo bajo la administración de Piñera I.

¡Es que son todos del “No” y eso lo dice todo! Yo no sufragué en la segunda vuelta porque era sólo “una primaria del ‘No’”. Por supuesto.

El único capaz de transformar este país y hacerlo rico, porque no se sometió a la izquierda ni al odio, fue Pinochet. Lean mi blog precedente y díganme qué otro gobierno habría sido capaz de tomar las medidas que él tomó y que nos “cambiaron de pelo” e hicieron posible que el Estado pasara, de disponer de 14 mil millones de dólares en 1990 a 52 mil millones en 2016. Sólo un Pinochet, por supuesto.

Y por eso nos hemos sorprendido en el último año de que decenas de miles de inmigrantes pobres quieran vivir acá. Llegan como si fuéramos los Estados Unidos. Porque el Estado, gracias a los 52 mil millones generados por la riqueza que hizo posible Pinochet, le da al que gana un salario mínimo ¡otro salario mínimo en dádivas!

¿Alguien cree que un gobernante del “No” va a ser capaz de restablecer la paz en la Araucanía, como la que existía bajo Pinochet, cuando no había, simplemente, no había un conflicto mapuche, tanto así que fue la única región donde ganó el “Sí” en 1988? Nadie lo cree, por supuesto.

Por eso los del “Sí” ya estamos en campaña para 2021. Y ya tenemos candidato. Porque somos los únicos capaces de hacer las cosas realmente buenas para Chile que los del “No”, acosados por el odio, que los manda, jamás serán capaces de hacer.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/por-supuesto.html

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La Estatua Que Falta - por Hermógenes Pérez de Arce

          ¿Por qué Chile se convirtió, de país pobre que iba a la zaga de los subdesarrollados en 1973, en “la joya más valiosa de la corona latinoamericana” (Clinton, 1991)?

         Que alguien conteste esa pregunta.
       
         En el Chile actual está poco menos que prohibido hacerlo, pero yo les voy a decir por
qué Chile cambió tanto, para bien:
       

Porque Pinochet cambió el régimen previsional de reparto por uno de cuentas individuales y eso significó que enormes cantidades de dinero que antes se dilapidaban, lo que contribuía a un déficit fiscal enorme en 1973, pues el Gobierno debía financiar el quebrado sistema (daba pésimas pensiones a la mayoría y privilegios millonarios a la minoría que estaba en el poder) se transformaron en inversión productiva que dio rentabilidad a los ahorrantes e impuestos al Estado gracias al financiamiento a empresas que generaban inversión productiva. Apareció un mercado de capitales. Hubo un salto en el PIB. Todos se hicieron más ricos.

¿No es un contrasentido que multitudes salgan a las calles a vocear “No + AFP”, cuando el país le debe tanto al sistema de las AFP?
         
           El “área social de la economía” era en 1973 un conjunto de empresas estatales o incautadas que generaban un déficit gigantesco, mucho mayor que el del Presupuesto. Cuando fueron devueltas a sus dueños por Pinochet o privatizadas, permitieron otro salto en el PIB, porque pasaron a producir rentablemente y a pagar impuestos. Y se pudo equilibrar el Presupuesto. Todos se hicieron más ricos.
         
          ¿No es un contrasentido que últimamente se haya forjado todo un movimiento de masas, llamado Frente Amplio, fundado en que más y más actividades y atribuciones retornen al Estado que generó tanta ruina y proponga reeditar un estatismo que ha sido desterrado de las naciones  civilizadas? Y justamente lo ha sido en gran medida por el ejemplo positivo que representó la concreción práctica del “milagro chileno” después de 1973.

          Antes de eso la Reforma Agraria había convertido tierras productivas en tierras mal trabajadas y cuando Pinochet devolvió los fundos tomados y muchos agricultores compraron otros que habían sido “reformados” y artificialmente divididos, se generó un “boom” frutícola y vinícola (en 1974 se derogó la absurda prohibición de plantar viñas) y una agricultura de exportación. El cobre dejó de ser la única exportación significativa. Todos se hicieron más ricos.

          Los estímulos a la plantación de bosques en 1974 originaron un gigantesco negocio de la madera de exportación con los consiguientes beneficios. Todos se hicieron más ricos.

          Cuando la Ley Minera de Pinochet garantizó la propiedad privada de los yacimientos, Chile se llenó de inversiones que generaron enorme riqueza nacional adicional de origen minero. Todos se hicieron más ricos.

          Cuando se abrió la educación superior a universidades privadas en 1981 acudieron inversionistas nacionales y extranjeros y más de un millón de jóvenes que antes no podían ir a la universidad accedieron a ella. Fue un nuevo impulso al capital humano y al crecimiento. Lamentablemente, toda esta nueva “industria” de la enseñanza superior fue liquidada por la revolución socialista de Michelle Bachelet 2.0 a partir de 2014, lo que le ha inferido un daño irreparable a la “industria” universitaria. Fue un retroceso. Chile se hizo más pobre a partir de la reforma universitaria.

          Y hay otro gran peligro: todo el gran cambio positivo para la sociedad chilena se fundó en la garantía al derecho de propiedad establecida en la Constitución de 1980, cuya mayor gracia es que es difícil de modificar y por eso la inversión está sólidamente garantizada. Hay confianza y la confianza atrae riqueza para todos. Todos se hicieron más ricos gracias a esa garantía. Hay que preservarla.

          Todos esos cambios hechos por Pinochet se han traducido que entre 1990 y 2016 el Estado haya aumentado su disponibilidad de recursos, en dólares de igual valor, de 14 mil millones a 52 mil millones anuales.

           De la mayor riqueza de todos surgió la "modernización capitalista", a la cual se han trasladado muchos ex izquierdistas. De la misma mayor riqueza surgió la gran clase media próspera, que a veces protesta en masa porque quiere "derechos sociales", es decir, no pagar por las cosas lo que éstas valen.

          Los que discuten cómo repartirse la nueva riqueza nunca mencionan a quién fue el artífice del modelo que ha permitido generarla.

          Si hay una estatua que falta en la Plaza de la Constitución es la del gobernante que revolucionó a Chile, lo puso a la cabeza de América Latina e hizo posible toda esa riqueza.

          La mayoría lo sabe o lo intuye y por eso respiró aliviada al conocer los resultados del 17 de diciembre. Aunque no esté preparada, como no lo está quien reunió tras de sí esa mayoría de votos de repudio al socialismo, para reconocer que la estatua que falta en la Plaza de la Constitución es la de Augusto Pinochet.

          El reconocimiento tal vez demore tanto o más que lo que tomó levantar en ese mismo sitio una en homenaje a Diego Portales.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/la-estatua-que-falta.html

sábado, 2 de diciembre de 2017

PINOCHET, GENIO Y FIGURA - por Anthony Daniels, Miami Herald


¿Por qué es Pinochet, lejos, el más odiado (al menos por los intelectuales) de todos los dictadores de la segunda mitad del siglo XX? ¿Por qué él solo ha sufrido la humillante suerte de ser arrestado y detenido en un país extranjero a pedido de otro país extranjero? 

Después de todo, en el bestiario del siglo pasado fue una criatura menor e insignificante, incluso si (lo que es poco probable) él fuera responsable de cada crueldad cometida en Chile mientras fue presidente.
Cuando Sudáfrica, recientemente, se rehusó a extraditar al ex gobernante etíope Mengistu (Haile Mariam) a su país natal, no hubo ni asomos de protesta, aunque todos los crímenes de Pinochet habrían cabido en una tarde del reinado de Mengistu, y las torturas presuntamente practicadas en Chile fueron meros procedimientos terapéuticos en comparación con lo que se hizo en Etiopía. 

Incluso, entre los dictadores militares latinoamericanos conservadores Pinochet no fue el peor.
De cada intelectual liberal al que le sale espuma de la boca con sólo mencionar su nombre, ¿cuántos son los que han oído hablar de Lucas García de Guatemala, por ejemplo? Y los generales de la junta argentina, cuyo récord ciertamente fue infinitamente más oscuro que el de Pinochet, no son odiados -excepto en Argentina- con el mismo rencor. ¿Por qué no?

Existe una explicación obvia: Pinochet fue el único de los dictadores que fue increíblemente exitoso.
Se encontró con un país económicamente desastroso y lo dejó como un faro cuya luz brilló mucho más allá de América Latina. Atrajo a quienes querían aprender del éxito de todas partes del mundo. Chile fue más próspero de lo que había sido en toda su existencia previa.
Lo que es aún peor es que Pinochet efectuó este cambio siguiendo políticas contrarias a las que los intelectuales liberales habían apoyado durante décadas, y por las que se arrogaban a sí mismos roles de importancia primordial.

Él demostró, con el éxito de su país, la falacia de que el imperialismo impedía el desarrollo de los países del Tercer Mundo: que sus esposas eran en gran medida auto forjadas y que lo mejor que podían hacer los gobiernos de esos países por su bienestar económico era no estorbar.
Un general de Ejército -del tipo al que habitualmente se describe como un gorila (muy distinto de la muy admirada guerrilla)- había logrado en unos pocos años lo que una gran cantidad de intelectuales progresistas no habían sido capaces de conseguir en ninguna parte del mundo en períodos mucho más largos.

Esta fue una herida terrible para la autoestima de los intelectuales progresistas. Si ya no eran necesarios para comités de solidaridad del Tercer Mundo ¿para qué servían?
Eso es algo que la izquierda internacional nunca le perdonó. No los presuntos crímenes: el éxito.
Ciertamente, el régimen de Pinochet no sólo había demostrado que ese tipo de intelectual no tenía ningún papel providencial en la salvación de los países del Tercer Mundo -como esperaron serlo mientras Salvador Allende gobernó desastrosamente Chile-, sino que representaban un obstáculo que debía ser superado en el camino hacia el desarrollo económico.

De modo que Pinochet significaba un reproche existencial para ellos. Si su régimen se hubiera limitado a torturar y a “hacer desaparecer" a sus opositores mientras el país caía de una crisis económica en otra, Pinochet habría sido objeto de un suave reproche teórico, pero no del ataque estridente y emocional que termina con demostraciones frente a embajadas.
Fueron sus logros, y no sus fallas, los que fueron tan odiados. 

Nada de esto se aplica, naturalmente, a los chilenos que odian a Pinochet porque un pariente, amigo o conocido fue torturado o desapareció durante su gobierno.
 Ciertamente, no se necesita mucha imaginación para darse cuenta por qué ellos lo odian. Pero si uno lee literatura izquierdista sobre Chile (ningún placer desde el punto de vista literario), jamás verá una admisión de que la izquierda haya tenido culpa alguna en la llegada al poder de Pinochet.

Nunca se admite que Allende llamó abiertamente a sus partidarios, por cadena nacional de televisión, a ganar la inminente guerra civil asesinando a todos sus detractores, y siguió una ideología que para ese entonces no sólo había suprimido la libertad y la prosperidad para una tercera parte de la superficie del globo, sino que había matado a millones de personas, o cuyas tácticas (empleando medios constitucionales para lograr fines inconstitucionales) se semejaban peligrosamente a las de Adolf Hitler. 

ANTHONY DANIELS | The Miami Herald



Nota de la redacción: Junto con los datos de interés, cabe recalcar de que Augusto Pinochet solo fue el rostro visible de la decisión del Almirante Merino y del General Leigh, en cuanto a la liberación de la República de Chile, fuera del ámbito de Cuba y la URRSS que estaba en pleno apogeo durante los 60 y 70. De igual forma, modificamos el término "liberales", usado en EEUU para referirse a los izquierdistas, por "progresistas", definición más precisa.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Cheyre Prueba su Propia Medicina - por Hermógenes Pérez de Arce

          El general (r) Cheyre se hizo cómplice del desconocimiento del estado de derecho en los juicios contra Pinochet y demás uniformados que debieron combatir la subversión armada de izquierda.

          Cuando él era Comandante en Jefe y se cumplían 30 años del pronunciamiento, en la víspera del 11 de septiembre de 2003, un periodista le preguntó cómo lo iba a celebrar, y contestó: “Como un día normal. Es un sábado como cualquier otro sábado”. Ese era su temperamento. Poco después, el 10 de diciembre de 2004, emitió la famosa autocondena de su institución: “El Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le caben en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado”.

          Es decir, si Pinochet era el único culpable, todos los demás eran inocentes. Luego, todos aplaudieron, pero en particular los verdaderos grandes culpables, la extrema izquierda que armó un ejército clandestino para tomar el poder y establecer un régimen totalitario. Y no contenta con esa rendición incondicional de los uniformados y el reconocimiento de su impunidad, ella desconoció las leyes y comenzó a condenar judicialmente a los militares que le vedaron su propósito, pero con una salvedad: a Juan Emilio Cheyre ningún juez de izquierda lo persiguió.

Hasta que se repitió la historia, como siempre lo hace, y la guillotina cercenó el cuello de monsieur Guillotin: acusaron a Cheyre. Y si la prevaricación es pareja, lo van a condenar.

          Pero Cheyre es inocente. Yo estudié el proceso que lo afecta, que es el mismo que sirvió para perseguir ilegalmente a Pinochet, y escribí un libro que puede adquirirse en este blog: “La Verdad del Juicio a Pinochet”. Fue best-seller en 2001 y tuvo tres ediciones de más de cinco mil ejemplares. El historiador Gonzalo Vial escribió a su respecto que era un provocador análisis, pero se refería al derecho, y de eso no era de lo que se trataba en los juicios contra Pinochet.

          Cheyre en 1973 era teniente y estaba en el regimiento “Arica” de La Serena cuando arribó la comitiva del general Arellano. Esta tenía por objeto velar por que a los presos que había en los regimientos se les sometiera a los tribunales en tiempo de guerra y se les tratara “sin abusos ni prepotencias”, como lo dijo en todos los lugares a los que llegó. Llevaba desde Santiago un proyecto de sentencia (La Serena dependía de la Segunda División, con sede en Santiago), condenando a muerte a tres procesados que estaban presos en La Serena. En esta ciudad el tribunal iba a juzgar a otros doce presos. Un teniente coronel incorporado ese día a la comitiva de Arellano, de acuerdo con otro oficial en retiro, pero que se había incorporado al regimiento local, sacaron de la cárcel a los quince anteriores y, llegando al regimiento, por sí y ante sí, sin saberlo ni Arellano ni el comandante de la unidad, los fusilaron.

Ante la alarma de los miembros del Tribunal en Tiempo de Guerra y del abogado que iba a defender a los presos, dejaron una rápida constancia de las muertes con una media firma del entonces gobernador militar, constancia que no se agregó al expediente.

          Ante los hechos consumados, el comandante del regimiento hizo una publicación sobre las ejecuciones al día siguiente en el “El Día” de La Serena diciendo que habían tenido lugar “conforme a lo dispuesto por los Tribunales en Tiempo de Guerra”, lo que no era verdad. El teniente Cheyre, ayudante del comandante, llevó el texto al diario “El Día” en un sobre cerrado.

          Como la justicia de izquierda ha creado en Chile el delito de “haber estado ahí”, numerosos uniformados (r) hoy están presos por eso. Algunos sin siquiera “haber estado ahí”. Por ejemplo, dos que trasladaron a personas de un lugar a otro y las dejaron en su destino sanas y salvas, pero cumplen presidio por lo que otros les hicieron después. Y conozco un oficial de la Armada que cumple condena sin siquiera “haber estado ahí”, porque había sido trasladado días antes, pero el ministro sumariante de izquierda consideró insuficientes las pruebas de su traslado y lo condenó igual.

          Juan Emilio Cheyre es completamente inocente, pero eso no constituye, para la justicia de izquierda chilena, causal de exención de responsabilidad. ¿O tal vez la sala penal de la Corte Suprema, la “madre de todas las grandes prevaricaciones”, se apiadará finalmente de él por haber sido por tantos años funcional a sus sistemáticas violaciones al estado de derecho?

          Addendum tardío al blog: Revela el desorden de esos primeros tiempos después del 11 que la madre de uno de los ilegalmente fusilados en La Serena, Roberto Guzmán Santa Cruz, recibió en 1975 notificación de que en la causa que había afectado a su hijo se le había rebajado la pena de cinco años a 541 días de cárcel.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/11/cheyre-prueba-su-propia-medicina.html

domingo, 29 de octubre de 2017

Tan Lejos... Tan Cerca... - por Hermógenes Pérez de Arce

          Se ha comprobado que una mayoría de chilenos no entiende lo que lee. Yo sostengo que esa mayoría tampoco entiende lo que pasa, porque casi no lee y se informa vía farándula y consignas “políticamente correctas” que son generalmente infundadas, como consecuencia de lo cual razona mal. Pero en el largo plazo hasta la mayoría chilena entiende. Tanto así que un amigo mío sostiene que en cincuenta años más los billetes de mayor denominación van a llevar la efigie de Pinochet. Más demoraron en reivindicar a Portales.

          Esta falta de entendimiento incluye, en la política electoral actual, a la gente de derecha, por supuesto. La mayoría de ella, el 81 %, de acuerdo con la encuesta CEP más reciente (si bien muy cuestionada por errores evidentes), vota por Sebastián Piñera. Yo hablo frecuentemente con personas como ésas y el único argumento que dan para votar así es que con eso sacarán del poder a la Nueva Mayoría. Todas esas personas saben que Sebastián Piñera no es de derecha, todas fueron partidarias del Gobierno Militar y del “Sí”, a diferencia de Piñera, que fue simpatizante DC, opositor y del “No”; todas conocen su hoja de vida y su personalidad y no les gustan la una ni la otra; en particular, todas repudian su traición y persecución a los Presos Políticos Militares. Pero, dicen, “va a ganar y la Nueva Mayoría se va a tener que ir del poder”.

          Bueno, ha sucedido que ha entrado a participar en la elección presidencial un candidato de derecha, José Antonio Kast. Un político capaz, veraz y honesto, que no vacila en definirse de derecha, tiene una hoja de vida infinitamente más limpia que la de Piñera, es más confiable y siempre ha sido de una sola línea. En su presencia, la única razón que dan los derechistas para preferir a Piñera es que “va a sacar del gobierno a la Nueva Mayoría”. Si no fuera así, votarían por Kast.

          Pero es evidente una cosa: que si la ciudadanía de derecha votara por Kast, éste pasaría a la segunda vuelta presidencial junto a Piñera y la Nueva Mayoría quedaría fuera del gobierno tras la primera vuelta. Votar por Kast, entonces, es sacar antes a la Nueva Mayoría del gobierno.

          Esto es evidente y claro, pero un gran sector de votantes no lo ha entendido. ¿Por qué? Por la misma razón que no entiende lo que lee ni lo que pasa. Por la misma razón por la cual repite consignas erróneas y las cree.

          Pero cuando una verdad es evidente por sí misma (eso se llama “axioma”) hasta una mayoría de chilenos la termina por entender, aunque se demore. Y es evidente por sí mismo que si los ciudadanos de derecha votaran por el único candidato de derecha que hay, éste pasaría a segunda vuelta. El “Sí” obtuvo un 44 % en 1988. Büchi más Errázuriz obtuvieron algo así en 1989. Arturo Alessandri más José Piñera pasaron del 30 %. ¿Cómo la votación de derecha no va a superar, todavía ahora, holgadamente, el 20%? Con eso Kast pasaría a segunda vuelta.

Y como nadie duda de que Sebastián Piñera también va a pasar, el segundo lugar de José Antonio Kast va a dar por resultado que la Nueva Mayoría quede fuera del gobierno, que es el único propósito que aduce la gente de derecha para votar por Piñera. Pero eso se logra antes, en primera vuelta, y de manera mucho más segura y eficaz, votando por Kast. Porque el voto para Piñera, por último, sólo conduce a que algún candidato de la izquierda gane a Kast en primera vuelta y pase a la segunda, en la cual ya los seis actuales izquierdistas de la primera vuelta se van a unir y todos reconocen que, unidos, tienen posibilidades de ganar.

          Es decir, los derechistas que votan por Piñera sólo aumentan el riesgo de un triunfo de la izquierda. Si votan por Kast, desaparece ese riesgo. El propósito de sacar a la Nueva Mayoría del poder, se obtiene mucho mejor votando por Kast. Así se asegura que no habrá retroexcavadora  o algo más a la izquierda en la segunda vuelta.
       
          Y yo pienso que el 81 % de derecha que apoya a Piñera, según la CEP, va a terminar por entender lo anterior. Por ahora está lejos de hacerlo, porque a nuestra gente, incluso a la de derecha, le cuesta. Pero a la larga entiende. Ojalá antes del 19 de noviembre.

          Ayer mandé un twitter diciendo que si la derecha vota por el candidato de derecha, la izquierda se irá del poder en la primera vuelta. Ojalá lo recen como una jaculatoria (“oración breve dirigida al cielo con vivo movimiento de corazón”).

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/tan-lejos-tan-cerca.html

viernes, 6 de octubre de 2017

Fuerzas armadas y política en Chile - por Tomás Bradanovic

El mito de las Fuerzas Armadas apolíticas está ampliamente extendido en nuestro país. El 11 de septiembre de 1973, para el golpe de estado yo tenía 18 años y aunque me interesaba la política, nunca milité en ningún partido. El caso es que el golpe nos tomó a todos por sorpresa: en mi opinión nadie en Chile se imaginaba que las Fuerzas Armadas iban a actuar en conjunto para derrocar a Allende.

La gran sorpresa
Lo que todos esperábamos, partiendo por el propio Allende y su gente, era una guerra civil. Recuerdo que nuestro profesor de castellano en el liceo -era un dirigente de izquierda importante en la zona- venía llegando a fines de agosto de Santiago donde fue a recibir instrucciones, nos juntó a todos los alumnos y nos dijo muy serio que vendrían tiempos terribles, una guerra civil peor que la española estaba a punto de explotar, que se matarían entre familiares porque los de extrema izquierda saldrían a tomar el poder y los oligarcas defendidos por la Armada los reprimirían, entonces el Ejército y la Fuerza Aérea -que se pensaban leales a Allende- entrarían a defender su gobierno y vendría una guerra civil. Eso era lo que todos esperábamos, las Fuerzas Armadas arrastradas a una guerra civil, jamás intentando un golpe porque en Chile "los militares no se meten en política". Y todas las señales, desde las propias Fuerzas Armadas indicaban que así iba a ocurrir. Lo que el profesor nos dijo entonces fue que teníamos que prepararnos y tomar partido, porque nadie iba a mantenerse neutral en lo que se nos venía encima.

Millones de moscas si pueden equivocarse
Ese año aprendí que todo el mundo puede estar equivocado, que la opinión general no tiene más valor que los hechos en que se sustenta. Por ejemplo todo el mundo se olvidaba que pocos meses antes el coronel Soupper había intentado dar un golpe llevando un par de tanques hasta La Moneda, se pensaba que era un loco, un caso aislado, "en Chile los militares no hacen eso", pero unos cuantos años atrás el general Viaux había acuartelado a su unidad en Antofagasta, protestando por las malas condiciones en que los tenía el gobierno, lo que causó una gran conmoción. También olvidaban que el año 1920 Chile tuvo uno de los primeros estados de bienestar del mundo con leyes que impusieron los militares al presidente Arturo Alessandri, que pocos años después Ibañez llegaría a la presidencia por un golpe militar (fue presidente tres veces, dos de ellas elegido democráticamente), que en los años treinta hubo una sublevación de la Armada y poco después el coronel Marmaduque Grove fue presidente vía cuartelazo militar e impuso la segunda "república socialista" del mundo, después de la revolución rusa, con intentos de soviets y todo eso.

Militares políticos desde siempre
¿Así que los militares no se meten en política? Eso solo lo pueden decir los ignorantes en nuestra historia, los militares han estado siempre presentes -y muchas veces arbitrando o gobernando- en la política chilena. Lo que no tienen es líderes mesiánicos o con apetito de poder, como en casi todos los demás países de Sudamérica, donde el militarismo gorila es una tradición: Bolivia, Argentina, Perú, Brasil, Paraguay, en fin, para que seguir, se han caracterizado por sus militares ambiciosos de fundar dinastías familiares al estilo de los Castro o los Somoza.

Militares, pero no gorilas
Existe una diferencia de doctrina en las Fuerzas Armadas en Chile, porque desde el momento de la independencia hasta el día de hoy su doctrina consiste en que ellos garantizan en última instancia la institucionalidad y el orden. Por eso cada vez que aparecen síntomas de descomposicion institucional y se asoma el caos, las Fuerzas Armadas, sin grandes alardes, empiezan a limpiar los fusiles y tener a mano los cargadores, por si acaso se necesitan.

Todas las intervenciones, amenazas y golpes de estado en que han participado las Fuerzas Armadas en Chile han sido gatilladas por la misma causa, incluso militares socialistas como Marmaduque Grove, tomaron el poder no por ambición, sino porque estimaban que solo con esa intervención podría volver a reinar el orden y el peso de la noche, que nos es tan querido a casi todos los chilenos, ese mismo que enfurece a los pandilleros, sociólogos y políticos de izquierda: es su ají en el poto, porque si existe un alma nacional que atraviesa todas las clases sociales en Chile es la preferencia por el orden y la abominación de la revuelta.

Por eso en el extranjero cuesta tanto entender que fue lo que pasó en Chile en septiembre de 1973, nos tratan de entender según los estándares del entorno, pensando que se trató de un golpe común de militares gorilas, ambiciosos de poder y mesiánicos como es tan común en los países vecinos, cuando en realidad ocurrió lo que pasa siempre en Chile bajo esas circunstancias y -sin un asomo de duda- volverá a pasar si las circunstancias se repiten. Si hay algo constante en Chile es que los militares han sido y serán los que garantizan la institucionalidad.

El gran error de Allende
Ese fue el gran error de Allende, su ignorancia en historia, en Chile nunca un sector político ha podido atraer a las Fuerzas Armadas a  que apoyen un cambio revolucionario que divida a los chilenos con medios violentos, tenemos un marco de hierro que nos protege del desgobierno y de los audaces que tratan de patear el tablero y saltarse las leyes con resquicios: el llamado "Partido del Orden", que es transversal a todos los partidos y movimientos políticos, ha estado soportado siempre por las Fuerzas Armadas y hubo un solo presidente en nuestra historia -Balmaceda- que trató de gobernar con decretos y fue apoyado por el Ejército. Por eso el lema "siempre vencedor, jamás vencidos" no es enteramente cierto, el Ejército de Chile fue vencido por Armada de Chile en la Guerra Civil de 1891, pero normalmente todas nuestras Fuerzas Armadas han respondido como un solo cuerpo en estas situaciones.

El gran error de Bachelet
Bachelet en su segundo gobierno cometió una gran cantidad de estupideces, que ni siquiera pueden atribuirse a malos consejeros, por el contrario, la mayoría de los errores que la llevaron a decir "cada día puede ser peor" se deben a su personal creación, tienen origen en sus traumas, resentimientos y mal juicio que ha mostrado desde que empezó a tomar decisiones por si misma.

Bachelet, ignorante en historia y en casi todo, ha repetido el error de Allende. Siendo hija de un general de la Fuerza Aérea fue incapaz de comprender que iba a despertar la deliberación política entre los militares. La Constitución Política de Chile dice que las Fuerzas Armadas y de Orden no son deliberantes, eso es cierto solo mientras existe el orden y mientras los gobernantes respeten el estado de derecho. Los políticos de la antigua Concertación conocían eso perfectamente, también estaban claros que el partido del Orden en Chile es el más grande y que contra eso ningún político afiebrado puede imponerse, por eso mientras gobernaron -seguramente aconsejados por Felipe Gonzalez- tuvieron cuidado de mantener no solo las formas sino también e espíritu y las apariencias de la institucionalidad.

Bachelet "despertó al león que estaba durmiendo", tal como advirtió el general Pinochet hace años. Esto no quiere decir que la próxima semana va a haber un golpe ni mucho menos, el verdadero significado de esa frase es que, frente a ciertos hechos, los militares están empezando a deliberar. El terrorismo en la Araucanía, los jueces y fiscales claramente comprados por el ejecutivo, la delincuencia común impune, el deterioro económico, la corrupción del gobierno y los políticos, muchas garantías básicas como la libertad de enseñanza amenazadas y -sobre todo- la persecución ensañada contra militares en retiro por cosas que pasaron hace décadas, con juicios de pantomima, todo eso y otras torpezas acumuladas empiezan a crear un clima de desgobierno y percepción de caos político.

En una comida, con militares
Recuerdo hace años, a principios de lo noventas yo estaba en una regada comida con oficiales y suboficiales de una unidad donde hacía mis pitutos, allí hablábamos de todo y en medio de la conversación apareció el tema sobre si los militares deberían meterse en política. La opinión estándar era que si, que cada uno podía tener la opinión o la religión que se le antoje, el Ejército no se mete en eso ni lo prohibe. Yendo un poco más allá un oficial dijo "pero el asunto es ¿podemos los militares ser socialistas o comunistas? yo se que está teóricamente permitido, pero ¿es correcto eso?", hubo un silencio glacial, se apagó la fiesta y apenas tímidamente uno que otro oficial aventuró una opinión, la mayoría a título personal, diciendo que ellos al menos ni muertos. Yo comenté que por los objetivos revolucionarios que tienen esos partidos pensaba que era incompatible.

Los suboficiales también pesan
La cosa es que conocí bien  muchos militares y tuve muchos amigos tanto oficiales como del cuadro permanente. El Ejército en su interior me parece mucho más horizontal de lo que los civiles nos imaginamos sin conocer un regimiento, no se trata de que los de mayor rango mandan y los de menor obedecen ciegamente, hay un complicado sistema basado en liderazgo, prestigio, antigüedad y otras cosas que hace que nadie tenga el poder completo tal como dice  el reglamento, al menos en tiempos de paz. La importancia y el poder de los suboficiales es muy grande y son tratados con respeto, a diferencia con la impresión que tengo de Carabineros.

El león despierta
El caso es que en el pensamiento militar típico no les interesa la política ni participar en ella, creo que la mayoría la consideran una ocupación sucia y llena de corruptos, aunque reconocen que "hasta cierto punto" están sometidos a los políticos, el punto en que empiezan a deliberar es cuando perciben que podría estar amenazada la institucionalidad y el statu quo, entonces el león despierta.

Eso no significa que van a dar un golpe sino que empiezan a deliberar, a interesarse por lo que están haciendo los políticos, cosa que normalmente los tiene sin cuidado. También empiezan a votar, cosa que a muy pocos les interesaba,  votaban nulo o en blanco. No es casualidad la aparición de José Antonio Kast como candidato a la presidencia, pienso que con un gobierno normal de la Concertación o lo que fuera, Kast ni siquiera habría figurado, pese a que ha demostrado que es un candidato de primera (tal vez el mejor de todos actualmente).

Bachelet lo consiguió, gracias a ella los militares están deliberando y la figura política de Kast está creciendo de la nada, tal como gracias a Allende tuvimos el golpe de 1973 con todas las Fuerzas Armadas unidas y nos evitamos una guerra civil como la de 1891. De lo malo también salen cosas buenas.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.cl/2017/10/militares-y-politica-en-chile.html

lunes, 2 de octubre de 2017

El Estorbo Militar - por Fernando Thauby

Desde hace ya semanas el comando presidencial de Piñera comenzó a inquietarse con la candidatura de José Antonio Kast. El tema llevó rápidamente a sus miembros a empantanarse con un grupo molesto e incomprensible -un verdadero estorbo- los militares, que excitan las mas agudas, subconscientes y turbias memorias y perspectivas de los políticos de derecha e izquierda.

En efecto, se encontraron con un elemento duro, organizado, al que no conocen y que preferirían que no existiera. Lo recordaban como un lote ingenuo y fácilmente manejable que había cambiado y ahora era algo muy diferente. Había sido capaz de organizarse y plantear una estrategia política y gremial de largo plazo y en este momento constituía el eje de la campaña de Kast

Surgieron “espontáneos”, enviados “oficiosos” y algunos mensajeros “oficiales”, desenterraron a viejos generales de los buenos tiempos de Cheyre, a civiles “bien conectados” cuyos contactos estaban obsoletos desde hacía ya diez años y obviamente, a los “amigos” militares con quienes comparten social, empresarial y comercialmente. Se enviaron mensajes, se cursaron amenazas y se cantaron viejas coplas patrióticas de esas que los políticos creen que entusiasman y seducen a los militares.

Fracaso tras fracaso. No pasó nada, no hubo interlocutores adecuados y cuando existieron, no se doblegaron a sus exigencias como lo esperaban. El interlocutor mas representativo, la Multigremial de las FFAA y Policías planteó, de entrada, tres condiciones para comenzar a hablar: Libertad para los presos políticos militares; respeto al Estado de Derecho y la consideración de un conjunto de demandas gremiales, la principal relacionada con dictación de una Ley de Salud para Carabineros y PDI,

Las estrategias piñeristas variaron: primero como se dijo, fue “la guapeada”; fracasó.
Luego vino la ilusión del triunfo en primera vuelta. Esta aspiración pasaba por sustraer los votos de Kast y acarrearlos hacia Piñera. Se apeló al “voto útil”, Gonzalo Blumel, el coordinador programático, sentenció a La Tercera que “hay que conseguir los votos de Kast”. Días antes, el senador e integrante del comité ejecutivo del comando, Alberto Espina (RN), pidió directamente a los votantes de Kast “reflexionar” sobre su opción y respaldar al ex mandatario. No pasó nada.

Y Kast seguía remontando en las encuestas, lenta pero constantemente.

La “filtración” de un chat privado del ex presidente de la UDI dejó al desnudo su angustia y sobre todo expuso la profunda fractura interna de la UDI; el senador Larraín termina el mensaje con un llamado a los militantes. “El seudopurismo de JAK (sic) puede significarnos más gobiernos como el actual y eso no es bueno para Chile ni para nuestros principios”, “Respeto a quienes ven con buenos ojos a JAK (sic), (pero) deben hacerse responsables de lo que puede significar impulsar opciones que no tienen destino político y que pueden dañar a otras que sí lo tienen”. La intervención de Blumel, por su parte, fue un compendio de confusiones: no distinguía a los militares en retiro de los en servicio, desconocía las motivaciones de cada grupo, ignoraba sus respectivos intereses e imaginaba una curiosa relación de mando y autoridad entre los diversos grupos de militares retirados.

El tiempo seguía corriendo y no se llegaba a nada. Las cosas con los militares en servicio activo tampoco avanzaban. Se invitó a un comité para diseñar la parte de Defensa del “Programa de Gobierno”, concurrió un amplio grupo: internacionalistas, ex ministros, ex – senadores, ex subsecretarios y políticos de diferentes niveles y se les pidió una propuesta. Pasó poco. Se designó a un experto “con experiencia real” en el Ministerio, tampoco pasó mucho.
A todo esto, la UDI ya convencida de que no habría triunfo en primera vuelta prefirió cerrar el tema Kast y dejarlo para que “se resolviera solo” cuando Piñera y Guillier pasaran a segunda vuelta.
La UDI, consciente de que, para sus militantes, el entusiasmo por Piñera es solo instrumental para obtener el gobierno, sabe que Kast cuenta con muchas mas simpatías internas de lo que se dice y este si es un problema grave.

Todo el asunto Kast – Militar era un embrollo y no quedó mas que la intervención directa del candidato.

Afortunadamente venía “el debate”, oportunidad en que Piñera lanzó dos temas al ruedo: “Creo que, por razones humanitarias, todas las personas que están en la parte final de sus vidas, con enfermedades terminales, alzhéimer, que no saben dónde están, o con cánceres terminales, debiéramos conmutar la prisión en un cárcel por arresto domiciliario total para que mueran en paz y con dignidad junto a sus seres queridos”. “Eso no es solamente para los presos de Punta Peuco, es para todos los presos chilenos que están al borde la muerte, que mueran con dignidad”.

Segundo, reconoció que los “cómplices pasivos” estaban en mas sitios que en la UDI y las FFAA, que estaban también en los medios de comunicación social, en los partidos políticos, en el Poder Judicial y lamentó también, que el Gobierno militar tardara 17 años en entregar el gobierno -después de reconstruir la economía, desbandar a los grupos terroristas internos y derrotar la agresión internacional del Partido Comunista apoyado por Cuba Alemania Oriental y Rusia, que pretendían impedir el establecimiento de un régimen democrático en Chile-.

Gonzalo Cordero, en entrevista que dio a La Tercera, interpreta así la nueva posición de Piñera: Durante el debate se reflotó el tema de los “cómplices pasivos”.

"¿Qué le pareció la respuesta del ex mandatario? Fue una muy buena respuesta. Me pareció que puso su expresión en un contexto amplio, que me parece que resulta interesante, descriptivo, analítico.
Usted, incluso, a través de Twitter calificó como “brillante” la respuesta de Piñera. ¿Por qué?
Porque equilibró muy bien los distintos factores que incidieron en el quiebre de nuestra democracia, los distintos tipos de responsabilidad que hay en lo que pasó en nuestro periodo de la historia y, al mismo tiempo, cerró con una proyección hacia adelante, que es de aprendizaje.
¿Eso es para no contrariar al denominado mundo militar?
No. Creo que representa una manera madura de alguien que ya ha gobernado el país y que tiene una visión de estadista".

Bien por Cordero, logró dar un barniz de liderazgo y de estadista al candidato. De ser cierto, el de Piñera parece un cambio pequeño pero promisorio, lo lamentable es que le tomó 46 años comenzar a entender el problema de fondo.

De cualquier manera, su oferta es mezquina: mantiene la falsificación sistemática de la verdad histórica; no pone fin a las calumnias contra las FFAA; no cesa la prevaricación judicial; continúa la campaña de construcción -por parte del Partido Comunista- de una “verdad oficial” mediante los Museos de la Memoria, de propiedad privada pero financiados millonariamente por el estado.
Es decir, no pone fin, ni siquiera inicia un proceso, para terminar el cultivo sistemático del odio hacia las FFAA por parte de la izquierda.

Y aquí estamos.

Nadie sabe si las ofertas de Piñera se cumplirán. También se ignora que intentará hacer en el sector defensa. La experiencia anterior con ministros como Ravinet, Allamand y Hinzpeter fue lamentable. Es evidente que no le interesan las FFAA.
En este ambiente, las características del nuevo Ministro son mas relevantes que los lirismos que se escriban en el programa y no hay razones para ser optimista.

La verdadera crisis política vendrá cuando quede claro que, aunque no le guste a Vargas Llosa, variedades de conservadores existen transversalmente en toda nuestra sociedad, que no son pocos y que están cansados de ser maltratados. Que la tiranía de la máquina de la izquierda para difamar y construir realidades ha abusado demasiado.
Veremos conflictos serios en la UDI y entre la UDI y RN. La izquierda por su parte entrará en guerra civil; y los militares chilenos continuarán existiendo, cada día mas cansados del impune bulling comunista.

Y nada se resolverá mientras los políticos, militares, intelectuales y ciudadanos, bajo el activo liderazgo del Presidente, no enfrenten la verdad de nuestra historia entre 1965 y 1990 y permitan la existencia de un régimen político honesto y veraz.

Fuente: https://fernandothauby.com/2017/10/01/el-estorbo-militar/