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jueves, 12 de septiembre de 2019

El Mercurio políticamente correcto, o cómo hundir a un medio masivo en la irrelevancia - por InfoGuerras

Este es un mensaje para el Colegio de Periodistas de Chile y para quienes posaron para la foto, reclamando por el inserto conmemorativo del 11-9-73, del diario El Mercurio, del día 11 de septiembre de 2019.


Realmente patéticos. Les dejamos la famosa frase de Allende, por si alguna vez tratan de explicarse de porqué están perdiendo suscriptores a raudales: #ElMercurioFakeNews.

"La objetividad no debería existir en el periodismo, porque el deber supremo del periodista de izquierda no es servir a la verdad, sino a la revolución". 
Salvador Allende Gossens, presidente de "no todos los chilenos".

Todavía no saben hacer la diferencia entre el #TOTALITARISMO castrista de #Allende y el autoritarismo CONSTITUCIONAL del #GobiernoMilitar. Son una cáfila de #borregos adoctrinadores, con aires de superioridad moral. No leen todavía los resultados de #CNNFakeNews y de todo el establishment políticamente correcto que corre en círculos mientras se hunden sus buques de mentiras.
La #MayoríaSilenciosa ya no les cree ni les compra, se están quedando sin auspicios y sin contenidos relevantes. Van quedándose semana a semana más obsoletos frente al #PeriodismoCiudadano, que sin línea editorial y solo con los recursos que tienen los #CiudadanosDeAPie, reportan algo que ustedes y su narcisismo posmoderno relegó hace rato a la última de sus prioridades: LA VERDAD.
#Goebbels se perdió los tremendos propagandistas por haber nacido ustedes en otra época. ¡¡Cómo se lamentaría ese nazi si los viera a ustedes maquillando de "democrático" al antisemita de #SalvadorAllende, sólo por haber nacido en épocas diferentes!!
Son pura cirugía plástica y retórica barata, para blanquear al socialismo, que junto con darle asilo a una bestia como #Honecker, se dedicó al tráfico de drogas y a diseminar operadores políticos en todos los organismo del Estado, según la agenda totalitaria del Foro de Sao Paulo.
Realmente una vergüenza que gentuza de su calaña esté a cargo de registrar las crónicas de un país. Subvierten la historia, victimizando a quienes predicaban la ideología de los Castro y que hoy tiranizan a Venezuela bajo el chavismo de Maduro.
Los mismos que en 1967 validaban la lucha armada, cosecharon la violencia que sembraron y hoy son canonizados por ustedes, idiotas útiles que disfrutan de las mieles del capitalismo y el libre mercado, mientras justifican las expropiaciones y la violencia política socialista, mientras esconden bajo la alfombra de la corrección política el totalitarismo allendista. 


1.- La verdad sobre los 1000 días de Allende
https://www.youtube.com/watch?v=LQ3rm1yVv-U

2.- Izquierda radical cree que el 11-IX-73 estaba justificado
https://www.youtube.com/watch?v=LQ3rm1yVv-U

3.- Daniel Matamala a Matepeor
https://www.youtube.com/watch?v=_3SQzT2DhIA


Fuente: https://www.facebook.com/infoguerras/posts/2341615026098711

Tomado desde la página de Facebook del Colegio de Periodistas de Chile.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

SÍ, ES CIERTO. - (Bolsonaro vs Bachelet) - por Máximo


La Alta Comisionada, que tiene la peguita que tiene gracias a ser como es, pensar cómo piensa y actuar como actúa, las emprendió contra Bolsonaro por representar precisamente lo contrario. A la iñora deben forzarla para ir a Venezuela, ni se acuerda de Cuba, aunque se esmera por huevear a los “ultra derechistas”.

El problema para la Alta Comisionada es que los vientos están cambiando. La vieja treta de la autoridad moral apuntando con el dedo al pecador ya no la cree nadie. Pregúntenles a los mismos políticos luego de las facturas falsas, a los curas luego de sus andanzas y a los empresarios coludidos. No hay respecto por gentuza como esta, y está bien que así sea.

Quienes tienen los pantalones para responder al libreto políticamente correcto son cada día mas. Orban, Farage, Trump, Kast, Johnson, y no son los únicos. Bolsonaro se lo mandó a guardar a la iñora, recordando que quienes no respetan la democracia son otros. Allende, su padre y ella, por supuesto. Recordemos que fue parte de grupos terroristas, el 89 no quiso participar de la Concertación y se mantuvo al margen, tal como el Partido Comunista, y solo ingresó a ella al ver que era estar dentro o desaparecer.

Y sí, todos lo sabemos, quienes participaron del 73 evitaron que Chile fuera otra Cuba. Lo sabe ella y lo saben todos los rojos. Y vaya que les arde. Y lo sabe el payaso ridículo que nos gobierna mientras administra el legado de la iñora. Recordemos lo que nos han contado tantas veces, que mientras estudiaba en USA, se enteró del golpe militar y festejó con champaña. Luego se hizo millonario gracias al “modelo heredado de la dictadura” y gracias a que durante los gobiernos de la Concertación se hizo de la privatizada Lan Chile ¿Seguimos?

Pero Piñera no tiene pantalones, es un pobre diablo oportunista muy bueno para negocios, que no fue capaz de decir la verdad. Dijo algo muy demócrata cristiano, una especie de “si bien es cierto, no es menos cierto”. Y con tal de agradar a todos, no agradó a nadie. Por eso estamos como estamos, y por eso, por más empeño que le ponga, traiciones que cometa, por más gente que compre y por más paniaguados que fiche para su corte, no pasará a la historia como pretende, sino todo lo contrario.

¡Sí!, el 11 de septiembre de 1973 nos salvamos de ser otra Cuba ¿Alguien lo va desmentir?

P.D ¡Ah!, y no se les olvide, Bachelet no representa a Chile representa a la ONU ¿Alguien lo va a desmentir también?

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.com/2019/09/si-es-cierto.html?m=1

miércoles, 31 de enero de 2018

Que Cien Años lo es Todo - por Hermógenes Pérez de Arce

          No había leído un libro tan entretenido desde “Un Veterano de Tres Guerras”, al cual este blog declaró el mejor libro de 2014. Todavía sigue entre los más vendidos. El de ahora es “Diez Años en Araucanía 1889-1899”, del ingeniero belga Gustave Verniory, veinteañero llegado a Chile a construir puentes y ferrocarriles.

          Nos describe fría y descarnadamente en una parrafada inicial, en la cual afirma que, en general, los chilenos son ladrones y mentirosos. Pero se avino bien a todo eso, se quedó diez años y trajo a su hermano menor.

          Divide a los chilenos en gente decente, rotos e indios. Afirma haberse avenido bien con todos ellos, aunque sus amistades las hizo con los primeros. Cuando había que sobornar gente decente, lo hacía y con éxito. Eso no ha cambiado hasta hoy. Y cuando la gente decente le pedía oficiar de “palo blanco” para algún negocio dudoso, aceptaba. Tenía varias propiedades que no eran suyas a su nombre y lo europeo se le notaba en que jamás pensó en fundirse con ellas.

A los rotos, como él les decía, supo manejarlos muy bien en sus obras, que a veces sumaban miles de contratados, principalmente ferroviarios o “carrilanos”. Había escasez de brazos, pues en el verano desaparecían del sur, donde Verniory construía puentes y líneas férreas, para marcharse al centro agrícola a ganar más en la época de las cosechas.

          La principal alimentación de los carrilanos eran los porotos. Faltando éstos, aunque les dieran carne en abundancia, decían perder la fuerza y protestaban. Una vez un banco se quedó sin liquidez y no se les pudo pagar los salarios, cerca de Temuco. Estalló una revolución obrera. Dice Verniory que miles de rotos partieron en estampida a saquear Temuco, entonces ciudad de unos trece mil habitantes, recién fundada una década antes. Las autoridades dispusieron para la defensa de un escuadrón de caballería, pero Verniory afirma haberlas convencido de que él arreglaría el asunto y asegura haberse presentado ante el ejército invasor aparentemente desarmado, “sin  cinturón, pero con un  revólver en el bolsillo”, y haberles prometido a los saqueadores de inmediato una ración doble de porotos y mucho pan para todos, con especiales aditamentos de grasa y aliños, más la promesa de pagarles su dinero al día siguiente, ante lo cual se convencieron y desistieron del saqueo gritando: “¡Viva el gringo cuatro ojos!”, a lo cual él dice haber replicado con un “¡Viva Chile!” y ellos duplicado con un “¡Viva Chile mierda!”.

Todo eso le valió el agradecimiento de las autoridades y la población.

          Con los indios se llevaba, asimismo, muy bien, pero cuando alojaba en sus rucas afirmaba haber salido lleno de piojos y pulgas. Sostenía que los de Bío Bío al sur eran flojos, pendencieros y alcohólicos, pero los de más al sur del Toltén eran más inteligentes y algo trabajadores, pero no tanto como los rotos.

Una vez un indio, en la zona del lago Budi, se enamoró de un fino cuchillo de Verniory y le ofreció comprárselo, pero éste le dijo que no lo vendía por ninguna plata. El indio le ofreció un cordero, después dos y aun tres, finalmente añadiendo una vaca. Pero él le contestó, pidiéndole en mapudungún, idioma que hablaba: “Una vita-piri (muchacha) que no haya visto más de quince cosechas”. El indio partió a buscarla, pero nunca volvió, pese a que vivía cerca, era bastante rico en animales y tenía cuatro mujeres.

          Una vez el belga, cerca de la línea del tren que construía, vio un cementerio indígena y en él una especie de ídolo o monumento funerario de madera que codició inmediatamente y decidió robárselo. En un carro de mano ferroviario, de noche y con un par de cómplices, lo sustrajo, pero los indios lo advirtieron y salieron por los caminos en persecución de los ladrones. Un desprevenido jinete, al cual culparon, fue atravesado por un lanzazo y murió ahí mismo, mientras Verniory y sus cómplices huían por la vía férrea en su carro de mano. El ídolo robado terminó en Bruselas.

          El sur estaba poblado por muchos alemanes, ingleses, franceses, belgas, españoles, norteamericanos, suizos y noruegos, que prosperaban y hacían negocios en un medio económico muy libre. En Valdivia se hablaba más alemán que castellano, dice Verniory.

Cuando les robaban sus caballos organizaban expediciones hasta encontrar a los ladrones, para lo cual contaban con el apoyo de la justicia, que en esos años era partidaria de las víctimas y no de los delincuentes.

En una oportunidad rodearon una vivienda campestre cordillerana de conocidos ladrones en busca del caballo más fino de Verniory y del de un alemán vecino suyo. El juez, que participaba en la expedición junto a un destacamento armado, se llevó presos a todos los hombres, pero los caballos no aparecieron. Como los sospechosos seguían presos durante semanas, la mujer del principal de ellos llegó una noche donde el belga y le ofreció devolverle su caballo y el del alemán si desistían de la acción judicial. Verniory aceptó, les devolvieron los caballos y entonces el juez liberó a los ladrones, a los cuales se había negado a soltar. En esa época así se recuperaba lo robado.

          El belga dice que la amenaza de guerra con Argentina era constante en esos años. “Los guardias nacionales están acuartelados. A veces los veo maniobrar con su uniforme azul oscuro y me asombro con sus rápidos progresos. Los chilenos son verdaderamente un pueblo de soldados”. Tampoco en esos años los metían presos después de las victorias. Ni ellos lo habrían tolerado.

          Los efectos de la Revolución del ’91, dice Verniory, fueron terribles. Murieron más de diez mil chilenos, en una población de dos millones. El medio por ciento. Fue como si tras la Revolución Militar de 1973 hubieran muerto sesenta mil y no tres mil. Pero las sucesivas amnistías, después del ’91, hicieron que todo fuera prontamente olvidado y perdonado por lado y lado. Es que no había llegado al país todavía la doctrina del odio, que impide toda reconciliación.

          El libro revela que hace cien años Chile era un país muy pujante, condición que perdió hasta que la Revolución del ‘73 se la devolvió. Después ni siquiera los políticos se la han podido quitar, aunque han hecho lo posible.

Fuente:

martes, 2 de enero de 2018

El Papa Irá a Punta Peuco - por Hermógenes Pérez de Arce

          Si Su Santidad se informa debidamente acerca de la realidad chilena, es seguro que va pedir se le organice una visita a Punta Peuco.

          Ahí están las personas más marginadas, discriminadas y vulneradas de la sociedad chilena actual. ¿Cómo Francisco no les va a llevar una palabra de consuelo, cuando el Señor ha dicho que “los últimos serán los primeros” e instado a que acudan a Él quienes tengan “hambre y sed de justicia”?

          Los internados ahí son, por otra parte, personas de avanzada edad y que han sido privados de derechos básicos que tienen los demás habitantes del país. Son los más discriminados de la nacionalidad, más incluso que los que están por nacer, pues aun éstos tienen a amplios sectores de opinión pública que los defienden de la muerte. En cambio, a los “leprosos” de Punta Peuco los han abandonado no sólo quienes fueron salvados por ellos, sino las propias instituciones donde sirvieron y a las cuales una enorme mayoría ciudadana, en su momento, dirigió un angustiado pedido de auxilio, a través de sus representantes en el Parlamento. Y precisamente los presos de ese recinto fueron los convocados a poner la cara ante el peligro armado que se denunciaba.

           Pese a eso, han sido discriminados y juzgados por un sistema carente de las garantías del que sirve para aplicar la justicia a los demás chilenos.

          Ellos ni siquiera tienen un derecho fundamental de sus conciudadanos: el de que no pueden ser condenados si no se prueba que han cometido un delito. Pues ese penal está lleno de sentenciados por una mera “ficción jurídica”, es decir, se ha fingido el delito de que se les acusa. Así lo confesó su principal verdugo, el juez Alejandro Solís, en la televisión, en presencia mía, en el programa “El Informante”, en 2015.

          Y la propia Corte Suprema en pleno confesó, en su Informe 8182-10, que “no hay leyes que permitan” condenar a los militares. Textual. Pero los han condenado igual.

          El Papa debe extender una mano de consuelo a estos abandonados de la mano de Dios, de la Justicia y de los hombres, tan marginados y excluidos.

          Pues, por añadidura, a ningún otro chileno se le puede encarcelar si no es por una ley dictada con anterioridad al hecho que se le imputa. Así lo dice la Constitución, pero Punta Peuco está lleno de condenados por hechos de hace cuarenta años, calificados después como “delitos de lesa humanidad”, que sólo se establecieron en nuestro país por ley de 2009.

          El Papa dice velar por los excluidos, y en ese penal los reos han sido excluidos hasta de los beneficios carcelarios de los demás reos, como son las salidas dominicales o diarias y la libertad condicional, después de cumplidos ciertos años. No se les reconocen porque, por ejemplo, según sus perseguidores, no muestran “arrepentimiento”, en circunstancias de que no han cometido el delito que se les imputa y los jueces los han condenado por meras presunciones. ¿Cómo a alguien se le va a exigir arrepentirse de algo que no hizo?

          Y con mayor razón pedirá el Papa ir allá cuando sepa que están presos en ese recinto ancianos que han perdido la razón y ni siquiera saben dónde están. Ese ya es un tema humanitario. Pero incluso los privados de razón seguramente se sentirían muy contentos de que un Sumo Pontífice los fuera a visitar y les diera una palabra de consuelo, sobre todo si casi nadie más en Chile lo hace. Al contrario, los que profesan la doctrina del odio los vilipendian cuanto pueden, con la complicidad general.

          No me cabe ninguna duda de que Francisco, como hombre de conciencia que es, pedirá ir allá a llevar una voz y un gesto de consuelo a los chilenos más perseguidos, discriminados y marginados de todos. Y el Señor bendecirá esa valiente decisión.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/el-papa-ira-punta-peuco.html

Nota de la Redacción: 
No somos optimistas en relación a la visita del jesuita Francisco Bergoglio, ya que recordamos que la misma institución que se autodenomina "cristiana", bendecía las armas con las que se perseguía a la subversión terrorista durante los 70 y 80 en Chile, mientras al mismo tiempo, ocultaba y protegía a los subversivos y violentistas que atacaban a los militares y carabineros.


martes, 12 de diciembre de 2017

La Noche de los Cómplices - por Hermógenes Pérez de Arce

          El debate presidencial mostró un acto de complicidad de ambos candidatos y de los cuatro periodistas para mantener oculto el mayor escándalo de nuestro tiempo y el más inmoral derroche de recursos públicos de las últimas décadas: la persecución ilegal contra los militares que combatieron al ejército clandestino de la izquierda desde 1973 y lo derrotaron; y la entrega, por décadas ya, de más de cuatrocientos millones de dólares anuales a la ex guerrilla para indemnizarla por habérsela combatido y no haberle permitido tomar el poder por las armas y establecer un régimen totalitario.

Ello ha costado y sigue costando al erario aún más que cualquier fracasado programa socialista como el Transantiago o la demolición del sistema de enseñanza superior privada o de la educación particular subvencionada.

Las ahítas promotoras del odio extremista que aparecen en la TV con sobrepeso y clamando por más venganza contra militares ancianos, simbolizan el otorgamiento por el Estado de pensiones generosas, indemnizaciones millonarias, salud y educación gratuitas y otros privilegios al entorno de la guerrilla, que con los años ya suman muchos miles de millones de dólares.

          ¿Por qué ningún periodista preguntó por la prevaricación de los jueces? ¿Por qué ninguno interrogó a los candidatos-cómplices por la persistencia e impunidad de esa prevaricación, y en particular por la de la sala penal marxista de la Corte Suprema?

Yo les voy a decir por qué: porque son cómplices, periodistas y candidatos, de que se envíe a la cárcel a ancianos con acusaciones falsas por hechos de hace más de cuarenta años; porque lo son de que se desconozca la verdad de esos hechos y se trasgreda las leyes de amnistía, prescripción, cosa juzgada y el principio constitucional de legalidad, según el cual nadie puede ser condenado sino por una ley previa y un tribunal previamente establecido, como también el principio pro reo, de que debe aplicarse la ley más favorable al procesado.

Los canales que emplean a esos periodistas han sido cómplices de la prevaricación de los jueces y de la gigantesca falsificación histórica en que se ha fundado, para hacer que la opinión pública no la objete.

Pues estaban ahí periodistas del canal que fue de Piñera –entre ellos el otro candidato-- y que en los 40 años del 11 presentaron las mayores falsificaciones históricas concebibles (“Imágenes Prohibidas”, “Ecos del Desierto”) en perjuicio del Gobierno Militar, adjudicándole a la comitiva del general Arellano muertes con las que no tuvo nada que ver y que se produjeron cuando ella todavía no despegaba de Santiago, como en el caso de Copiapó.

          Menos podían siquiera mencionar el tema a Piñera, que durante su presidencia persiguió como nadie a los militares (r), cerrándoles un penal decente, lo que llevó al suicidio a un general distinguido e inocente al cual le había denegado el indulto; multiplicando las querellas ilegales e interponiendo recursos para que la sala penal marxista de la Suprema aumentara penas remitidas de 541 días dictadas en primera instancia y Apelaciones, a cinco años y un día efectivos. En un caso hasta los querellantes de extrema izquierda se habían conformado con el presidio remitido de 541 días, pero el odioso ministerio del Interior de Piñera interpuso un recurso de casación a la Suprema para darle la oportunidad a la sala penal marxista de ésta de tomar venganza, cosa que hizo, pues condenó a cinco años y un día efectivos a tres oficiales de la Armada, uno de Carabineros y un detective de Investigaciones que interrogaron a Rudy Cárcamo, extremista entrenado en Cuba que falleció en un hospital en 1973.

          La frase que resume la complicidad actual hasta de quienes fueron partidarios del Gobierno Militar fue la del senador ¡UDI! Hernán Larraín, tras votar en la década pasada a favor de la libertad que concedió la Concertación a terroristas de izquierda que hubieran cumplido diez años de presidio: “¡Que esto no sea moneda de cambio para pretender lo mismo para los militares!”.

A ese nivel ha caído Chile Vamos, que lleva como portaestandarte presidencial al principal promotor de la venganza marxista contra los militares.

          Durante el foro, en consecuencia, se paseó por el escenario el fantasma de la mentira y la traición que explica por qué muchos no iremos a votar el domingo por ninguno de los confabulados en el mayor escándalo nacional de nuestro tiempo.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/la-noche-de-los-complices.html

domingo, 13 de agosto de 2017

"LO QUE SE OLVIDA SE DESPRECIA" - General (R) Hernán Núñez

Carta del General (R) Hernán Núñez a CJ. General Humberto Oviedo.

General de Ejercito
Humberto Oviedo Arriagada.

Se nos trata de humillar ante el país, nuestras familias y camaradas y vemos impávidos como se nos bombardea con reportajes y noticias falsas o distorsionadas, que solo buscan el odio.

Lamentablemente, Usted ha estado absolutamente ausente y se ha guardado un pusilánime silencio institucional. Ya no nos convence la manida frase de "Que se están haciendo cosas".

Desgraciadamente, no se observa ni una palabra de aliento o de apoyo, ni tampoco alguna gestión por esos "camaradas caídos" enfermos y aquellos abandonados a su suerte en esta perversa "masacre judicial" en donde algunos jueces parecieran competir por quien condena con más años de cárcel.

Es así, como cada vez más militares caen prisioneros con leyes aplicadas por hechos anteriores al reconocimiento del Estatuto de Roma; sin reconocerles derechos básicos como el debido proceso, la presunción de inocencia y procesos justos; porque al fin, lo que se persigue, es la venganza y el deleite morboso, perturbado y patológico de verlos morir tras las rejas.

¡Nos están aplicando la experiencia alemana con el Holocausto, ignorando las circunstancias de nuestra Historia; y el Ejército de Chile, mira desde la galería como todos esos políticos miserables que ayer nos alentaban y gobernaron con nosotros desde el primer día, que hablaban de "inequidad ante la justicia", "persecución implacable a todo uniformado", y hoy los mismos, nos desconocen y nos condenan desde sus elevados cargos)

Los hoy día procesados y encarcelados, no éramos una tropilla de baguales indisciplinados agrupados en asociaciones ilícitas, sin formación, sin jerarquía, sin mandos responsables y donde cada uno hacía lo que quería. 

¡Éramos soldados del Ejército de Chile y esa condición no se puede desconocer y nuestra Institución ignorar!

Sr. General, lamentablemente la voz del Ejército personificada en Usted, no se escucha.

Las situaciones por las cuales pasan sus camaradas de armas; los que fueron sus compañeros, sus instructores, sus superiores, sus amigos, se inclinan a no conmoverlo y lo que es peor no interesarle, y parece ser ésa la orientación institucional.

Indigna ver la página web del Ejército con motivo de sus 206 años de existencia, en que se le dedican 5 líneas en total al Gobierno Militar y a los conflictos del 74 y 78, que fue la única oportunidad en el siglo XX en que bravos soldados vivieron meses en las trincheras hasta que se logró la paz.

¡5 líneas... qué vergüenza, qué ingratitud, qué infidelidad!

No quisiera pensar que nuestra castigada generación será el chivo expiatorio y ejemplo para que el Ejército de Chile rompa y se sacuda de su pasado reciente, condenándola y estigmatizándola ante los futuros oficiales y suboficiales. Somos parte de la gloria del pasado reciente del Ejército, con nuestros aciertos y nuestros errores. pero protagonistas y orgullosos de nuestra tarea.

El Ejército no es aquel que hoy está formado en el patio. Lo componemos todos, y nosotros, los hombres en retiro. Somos la expresión de las tradiciones, los valores, los principios, la historia. ¡el ejemplo! ... ¡En cualquier tiempo!

Estimado General Humberto Oviedo, mañana estará en el retiro por el resto de su vida y el no haber ayudado a sus camaradas abandonados se convertirá en su propia aflicción.

Por lealtad a ellos, "haga más allá de su deber".

Todos esperamos que sea el Ejército y, ojalá las FFAA, las que hagan presente en forma firme que no se puede continuar abusando de las leyes. sin la imparcialidad suficiente y teniendo solo como norte el odio, el revanchismo y la venganza.

Siempre el camino del deber está señalizado como el más difícil y no solo se es responsable de lo que se hace sino de lo que no se hace, de lo que no se defiende y de lo que se calla.

Usted tiene la inteligencia, el criterio e intactos sus valores militares, solo falta la inquebrantable voluntad de asumir la responsabilidad que su tiempo le exige.

Lo saluda con especial aprecio,

Hernán Núñez Manríquez,
General (R)

sábado, 22 de abril de 2017

Chile Es Un País De Facto - por Hermógenes Pérez de Arce


MIÉRCOLES, 19 DE ABRIL DE 2017

          Si el coronel Labbé va preso porque un tipo dice que él lo torturó hace 43 años, quiere decir que la justicia en Chile es una parodia. Cualquier estudiante de primer año de leyes, que haya empezado a leer el manual de derecho romano, le diría al juez que el supuesto delito está prescrito y cubierto por una ley de amnistía. Y si el juez le argumentara que es un delito “de lesa humanidad” y no prescribe ni es amnistiable, el mismo estudiante, si sólo leyera el diario, le replicaría que ese delito se creó en Chile por una ley de 2009 que no se puede aplicar retroactivamente, según un precepto básico del derecho penal ancestral; que además la tal ley dice expresamente que no se aplica a hechos anteriores a su vigencia. Y el estudiante más encima podría añadirle que la tipificación que esa ley hace de los delitos de lesa humanidad ni siquiera corresponde a lo que el supuesto torturado dice que le hizo el coronel Labbé en 1973.

          Pero esa es una discusión ociosa, porque es jurídica, y aquí los jueces de izquierda, que son mayoría en la Corte Suprema, confesaron en 2010 que ellos, a los militares (r) procesados, no les respetan las leyes.

          Lo que pasa es que éste no es un tema jurídico: es un tema “de facto”. Si usted se sale con la suya sin respetar las leyes, tanto mejor para usted. En ese sentido Chile es, en muchas materias, “un país de facto”.

          Si aquí antes se respetaban más las leyes no era tanto en virtud de un predicamento moral, sino por temor a los militares, porque incluso “la doctrina legalista de Schneider”, de 1970, si bien comenzaba sosteniendo que los uniformados no debían intervenir en política, terminaba diciendo que sí debían hacerlo si otro poder del Estado se apartaba de la legalidad, para restablecerla. Pero cuando el Poder Judicial abandonó la legalidad y los jueces violaron abiertamente las leyes, en el juicio a Pinochet, los militares no sólo no hicieron ni dijeron nada sino que, al contrario, el Comandante en Jefe del Ejército, general Cheyre, dijo que éste era responsable de todo lo malo que había sucedido después de 1973. Fue una rendición incondicional ante la justicia de facto de los jueces de izquierda y éstos se siguen hasta hoy aprovechando de ella.

Cuando el ministro Alejandro Solís, que metía militares presos como quien cumple una lista de compras, se acogió a retiro por edad, apareció ahora el ministro Álvaro Mesa, en Temuco, que los manda a la cárcel por legión y al cual tampoco le importa un pepino lo que dispone el derecho.

Yo escribí un libro en 2000, “La Verdad del Juicio a Pinochet”, probando que en ese proceso se habían atropellado las leyes, sobre el cual el historiador Gonzalo Vial, siendo adverso al ex Presidente, escribió: “Hermógenes Pérez de Arce escribió un lúcido y provocador análisis jurídico de las ilegalidades legales y procesales  cometidas (afirmaba) por el ministro Guzmán en el juicio a Pinochet. Nadie recogió el guante. No era el derecho el tema fundamental que se disputaba”.

Pues el tema es otro: es la audacia, la acción de facto. El juez Carroza mandó preso al coronel Ceballos Jones por haber dado muerte mediante torturas al general Bachelet en 1974, cosa que todo el mundo sabía y sabe que no es verdad, porque el general compartía celda con el senador socialista Eric Schnake, quien reveló que, pese a su condición cardíaca, aquél se puso a jugar básquetbol una mañana en la cárcel, se sintió mal a raíz de ello y finalmente murió de un infarto. Eso sin hablar siquiera de prescripción, amnistía ni estado de derecho. Simples hechos. Ahora Carroza ha debido liberar a Ceballos Jones porque se ha dado cuenta tardíamente de que su perseguido perdió la razón y ni siquiera sabe que un juez de izquierda se está vengando de él, imputándole un asesinato que no cometió.

Como bien ha dicho Labbé, aquí se ha traspasado otro límite. Y ha hecho bien en declarar, acerca del principal cómplice de los jueces de facto: “Piñera tiene una deuda importante con los militares, que no es un concepto de lealtad, hay una cosa más dura, que se llama traición… prometió que iba a hacer que la justicia imperara… Hizo exactamente lo contrario: cerró el penal Cordillera, aumentó de 100 a 1.500 las causas, cuadruplicó el equipo de abogados que persigue a los militares en el Ministerio del Interior. Creo interpretar a un número importante de militares, soy presidente de los coroneles, que no va a votar por el en ningún caso”.

Que lo oiga la nueva “derecha de facto” que, obnubilada por las encuestas y obviando el más negro de los prontuarios entre todos los candidatos, se ha sumado a la ilegalidad que ha convertido a Chile en “un país de facto”.

Hermógenes Pérez de Arce - blogdehermogenes.blogspot.cl