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viernes, 22 de marzo de 2019

Prevaricación Cara y Contradictoria - por Hermógenes Pérez de Arce

El ministro sumariante Carroza ha prevaricado, por fin, en el caso Quemados, pero no tanto como otros de sus camaradas jueces de izquierda, pues ha reconocido la excepción de cosa juzgada en favor del capitán Fernández Dittus, que comandaba una patrulla encargada de proteger a pasajeros y transeúntes contra la amenaza de ser quemados por terroristas incendiarios, que en un día de protesta de 1986 portaban botellas con combustible y ácido explosivo para atentar contra vehículos de locomoción colectiva y particulares que circularan contraviniendo la consigna opositora.

Un respetado ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, don Alberto Echavarría Lorca, de los tiempos en que la extrema izquierda no constituía todavía mayoría en los tribunales superiores de justicia, determinó que Carmen Gloria Quintana había tropezado contra los recipientes altamente combustibles y ello les había provocado quemaduras a ella y su acompañante, que fueron apagados por un sargento de la patrulla, que debió atenderse en un hospital.

El capitán decidió inicialmente llevarlos a un hospital o entregarlos a Carabineros, pero los extremistas, cuya gravedad por las quemaduras no era evidente, le pidieron no hacerlo así, pues ello les significaría ser procesados como terroristas, y se decidió entonces dejarlos en libertad. El capitán eligió un lugar en el que no fuera visto incumpliendo su deber y los dejó ir. Como finalmente Rojas De Negri resultó muerto y Quintana con graves quemaduras, fue condenado en el proceso por cuasidelito de homicidio y lesiones a 541 días, los cuales cumplió. Ahora ello le ha valido ser exonerado de toda responsabilidad.

El juez Carroza ha prevaricado porque el caso estaba prescrito, no obstante lo cual lo reabrió cuando dos ex conscriptos integrantes de la patrulla, en precaria situación económica, aparecieron treinta años después, con amplia publicidad en los medios, contradiciendo lo que habían declarado en 1986 y afirmando que oficiales del Ejército habían quemado a Rojas y Quintana. Esto motivó una querella judicial por "los abogados de siempre", también siempre listos para ir tras una millonaria indemnización que compartirían con las "víctimas".

¿Pero cómo se aviene la "verdad judicial", de que tres oficiales que no formaban parte de la patrulla quemaron ex profeso a los terroristas, como dice la nueva sentencia, con la otra "verdad judicial" emanada de la anterior sentencia en el proceso de 1986, que produce cosa juzgada, y según el cual las quemaduras fueron accidentales y el único responsable de cuasidelito fue el capitán Fernández Dittus, al abandonar a su suerte a los quemados?

Cuando la justicia se aparta del derecho y su menester se convierte en un quehacer político que procura grandes rentas económicas, suceden estas cosas.

Lo que no cambia es que termina pagando el Estado, condenado a indemnizar con 450 millones de pesos a los portadores de combustibles y ácidos altamente explosivos para quemar pasajeros.

Alguien diría que no hay prescripción por tratarse de un delito de "lesa humanidad", pero ese delito no existía en 1986 y, en todo caso, lo cometían los terroristas, que se disponían a "atacar a una población civil", como se describe en ese tipo penal, y no a los militares que quisieron proteger a esa población civil de ser quemada dentro de los vehículos.

Pero reconozco que el proceso prevaricatorio del ministro Carroza sirvió para una cosa: que el ex conscripto Leonardo Riquelme Alarcón reveló que fue él quien tropezó con las botellas de líquido altamente inflamable, lo que las quebró y generó el fuego que quemó a los terroristas. Esa honestidad de Riquelme Alarcón me llevó a proclamarlo "ciudadano del año" y a renovar mi fe en el pueblo chileno, pues frente a dos desertores que, por una razón que podemos imaginar, salieron treinta años después con una versión distinta de la de 1986, hubo ocho que se mantuvieron en la misma, siendo que todo los tentaba también a desertar y obtener una prebenda. Eso habla bien de la mayoría del pueblo chileno. Por fortuna los conscriptos leales a la verdad sólo han sido condenados por Carroza a un período de libertad vigilada, aunque el proceso les ha resultado ruinoso para sus modestos ingresos.

Peor suerte corrieron los oficiales condenados a diez años por hechos en los que no tuvieron participación y, tal como centenares de otros militares presos, fueron condenados mediante el perjurio de decenas de extremistas dispuestos a declarar en su contra por los mismos móviles que nos podemos imaginar.

Pero el país sigue cayendo muy bajo: se consagra la mentira como "verdad Judicial"; un mismo juez certifica dos "verdades judiciales" contradictorias; se obtiene millonarias sumas del Estado mediante un engaño; se condena a inocentes por delitos que no han cometido; y se sigue voceando una consigna falsa para condenar a un régimen que hizo lo posible por proteger a la población civil de ser quemada por terroristas incendiarios de izquierda.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.com/2019/03/prevaricacion-cara-y-contradictoria.html

viernes, 5 de enero de 2018

Vergüenza de Ser Chileno - por Hermógenes Pérez de Arce

          La madre del brigadier Miguel Krassnoff fue una noble rusa cuyo marido y suegro fueron ajusticiados por los comunistas en la Plaza Roja de Moscú, tras la segunda guerra mundial. Ella fue acogida por un diplomático chileno en Viena y traída al país, donde llegó con su hijo de meses y se desempeñó como traductora en el Ministerio de RR. EE., mientras vivía frugalmente en una modesta vivienda de la Av. Matta.

          No podía saber que su hijo heredaría la vocación militar en tales términos que, siendo adolescente y cursando la enseñanza pública, se presentó al director de la Escuela Militar, por sí y ante sí, para ingresar a esa institución. Éste le representó que necesitaba el permiso de sus padres, pero cuando la viuda fue a la dirección de la Escuela justamente manifestó que se oponía a los deseos de su hijo de ingresar a una carrera cuyo destino había sido tan aciago para su padre y su abuelo. Pero entre el director y el aspirante a cadete, que presentaba méritos propios, la convencieron, y así Miguel Krassnoff Martchenko se incorporó a la Escuela, luego desarrolló una impecable carrera militar y, como joven teniente, fue convocado a la DINA a cargo de interrogar a extremistas del movimiento subversivo MIR y dar cuenta de sus declaraciones. Esto lo hizo, según me expresó personalmente en una larga conversación que tuvimos hace veinte años, sin nunca torturar a nadie ni tolerar que en su presencia se torturara a nadie, lo cual era, además, innecesario, me señaló, porque siempre los interrogados le dieron amplia información.

          Uno de ellos le indicó el lugar donde residía clandestinamente el principal jefe del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, en 1974, y allí acudió, acompañado de una funcionaria y un funcionario de la DINA. Este último, cuando llegaron al domicilio, le advirtió que se echara cuerpo a tierra, pues había oído amartillar un fusil en el interior de la vivienda, desde donde recibieron sucesivas ráfagas. Mientras precariamente respondían el fuego, ocultándose tras un árbol, el teniente logró llamar desde una casa vecina a las fuerzas policiales, que rodearon el lugar, desde donde huyeron por tejados vecinos dos miristas y otro cayó abatido mientras intentaba hacer lo mismo. En el interior de la vivienda había una mujer embarazada armada y herida, que Krassnoff envió a un hospital. El caído resultó ser el principal cabecilla del MIR, Miguel Enríquez, quien todavía mostraba en su rostro el ojo morado que le había dejado un heroico agente de banco, de la sucursal Huelén del Banco de Chile, durante un asalto mirista de días antes. El agente, Julio Robinson del Canto, encañonado por Enríquez para que abriera la caja de caudales, le respondió con un golpe de puño que lanzó al suelo al terrorista. Éste ordenó a uno de sus secuaces, “¡bájalo!”, a raíz de lo cual disparó seis tiros a Robinson, quien, sin embargo, sobrevivió y recibió el testimonio de admiración y solidaridad de todos los sindicatos bancarios y de la ciudadanía entera, en 1974. Eran otros tiempos.

          La acción de Krassnoff, al enfrentar al principal jefe terrorista de entonces, fue reconocida por sus superiores y el Ejército de Chile le confirió la medalla “Al Valor” por su coraje.

          La ciudadanía estaba casi unánimemente reconocida de esta acción, pues sus representantes en el Parlamento, poco más de un año antes, habían convocado a las Fuerzas Armadas y Carabineros justamente para hacer lo que el teniente Krassnoff había hecho: enfrentar a un extremismo que pretendía tomar el poder por las armas, con la connivencia y complicidad del régimen de la Unidad Popular.

          La peligrosidad del MIR quedó de manifiesto después, cuando asesinó a mansalva al coronel Roger Vergara y después al Intendente de Santiago, general Carol Urzúa, y dos de sus escoltas.

          La exitosa lucha del Gobierno Militar para la tarea que los civiles le habían encomendado quedó de manifiesto cuando el país se pacificó, en tales términos de que ya en 1978 la cantidad de caídos en enfrentamientos se había reducido a sólo 9 en todo el año, mientras la nación se recuperaba del desastre unipopulista y el crecimiento económico superaba el 8 % anual.

          Pero los pueblos no suelen ser agradecidos con quienes han contraído grandes deudas por su servicio al interés nacional. Al contrario, en el caso chileno se ha permitido una persecución vergonzosa y tardía de quienes lo libraron del terrorismo extremista, la que ha sido llevada a cabo con la complicidad y a instancias de, justamente, quienes con más urgencia llamaron a los uniformados a salvarnos de la subversión marxista que quería tomar el poder por las armas: los políticos.

          Comenzó tal persecución con Aylwin disuadiendo, mediante una misiva abiertamente inconstitucional, a la Corte Suprema de aplicar la amnistía en la forma que dispone el código. Luego él formó una comisión ad hoc para sentar a los militares –a los cuales casi veinte años antes había acudido pidiéndoles auxilio-- en el banquillo de los acusados. En fin, después el país permitió que se desatara, con la activa participación del cómplice y sucesor de Aylwin, Sebastián Piñera, el más inicuo torrente de querellas sin fundamento legal, que ya desbordó el penal de Punta Peuco, inventando supuestos delitos inexistentes mediante “ficciones jurídicas” y figuras legales creadas en 2009, como los “delitos de lesa humanidad”.

          Así, se ha desatado la más increíble y odiosa persecución ilícita, respaldada en particular por los presidentes Aylwin y Piñera, haciendo víctimas a los militares de la venganza subversiva y acarreando para el otrora teniente Krassnoff –que debió dejar el Ejército con el grado de brigadier debido a la persecución judicial, pese a ostentar una impecable hoja de servicios y tener una vida personal y familiar ejemplar— un conjunto de condenas que ya suman cuatrocientos años de presidio, según algunas fuentes periodísticas y más de doscientos años según todas las demás. Es decir, presidio perpetuo “por servir a Chile”, como reza el título del libro biográfico de Kassnoff que escribió la historiadora Gisela Silva Encina.

          La última condena impuesta por el ministro Carroza desborda ya no sólo los límites de la juridicidad, sino del sentido común, al añadir diez años y un día al presidio perpetuo contra el representante de la tercera generación de militares de ascendencia rusa que cae víctima de la justicia roja.

          Así se completa el tránsito de lo que va de ayer a hoy: de la Medalla al Valor al Presidio Perpetuo. Vergüenza para Chile, vergüenza para los que tendieron una trampa a los militares, cuando vivían bajo el terror al extremismo armado, y luego de pasado el miedo los condenan por haberlos salvado. Vergüenza para las instituciones armadas, cuyos hombres cumplieron el deber que ellas les impusieron y a quienes incluso condecoraron por haberlo cumplido a cabalidad, y ahora miran para otro lado cuando el adversario hace escarnio del honor militar. Vergüenza para los abogados, cuyas instituciones representativas hasta a veces encubren la prevaricación de los jueces (ver mi blog del 27.03.15, censurado por la Revista del Abogado). Vergüenza para la “gran prensa” de opinión, que no opina nada ante el escarnio continuado que la judicatura de izquierda hace de la juridicidad. Vergüenza para los políticos de derecha, que inspiraron la acción del régimen militar y justificaron las medidas que debió tomar para derrotar a la subversión, y hoy consagran indultos y subsidios para la izquierda terrorista y hasta llegan a pedir que “esto no se tome como moneda de cambio para beneficiar a los militares”. Vergüenza para una ciudadanía que respalda con sus votos y sus opiniones a los perseguidores de los militares, a sus cómplices y encubridores.

          Y, en fin, leyendo el fallo de Carroza contra Krassnoff –en el cual se apiada de sus dos acompañantes del 5 de octubre de 1974, una secretaria y un agente, a quienes condena sólo a tres años y un día de libertad vigilada— he sentido franca vergüenza de ser chileno.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/verguenza-de-ser-chileno.html

martes, 2 de enero de 2018

El Papa Irá a Punta Peuco - por Hermógenes Pérez de Arce

          Si Su Santidad se informa debidamente acerca de la realidad chilena, es seguro que va pedir se le organice una visita a Punta Peuco.

          Ahí están las personas más marginadas, discriminadas y vulneradas de la sociedad chilena actual. ¿Cómo Francisco no les va a llevar una palabra de consuelo, cuando el Señor ha dicho que “los últimos serán los primeros” e instado a que acudan a Él quienes tengan “hambre y sed de justicia”?

          Los internados ahí son, por otra parte, personas de avanzada edad y que han sido privados de derechos básicos que tienen los demás habitantes del país. Son los más discriminados de la nacionalidad, más incluso que los que están por nacer, pues aun éstos tienen a amplios sectores de opinión pública que los defienden de la muerte. En cambio, a los “leprosos” de Punta Peuco los han abandonado no sólo quienes fueron salvados por ellos, sino las propias instituciones donde sirvieron y a las cuales una enorme mayoría ciudadana, en su momento, dirigió un angustiado pedido de auxilio, a través de sus representantes en el Parlamento. Y precisamente los presos de ese recinto fueron los convocados a poner la cara ante el peligro armado que se denunciaba.

           Pese a eso, han sido discriminados y juzgados por un sistema carente de las garantías del que sirve para aplicar la justicia a los demás chilenos.

          Ellos ni siquiera tienen un derecho fundamental de sus conciudadanos: el de que no pueden ser condenados si no se prueba que han cometido un delito. Pues ese penal está lleno de sentenciados por una mera “ficción jurídica”, es decir, se ha fingido el delito de que se les acusa. Así lo confesó su principal verdugo, el juez Alejandro Solís, en la televisión, en presencia mía, en el programa “El Informante”, en 2015.

          Y la propia Corte Suprema en pleno confesó, en su Informe 8182-10, que “no hay leyes que permitan” condenar a los militares. Textual. Pero los han condenado igual.

          El Papa debe extender una mano de consuelo a estos abandonados de la mano de Dios, de la Justicia y de los hombres, tan marginados y excluidos.

          Pues, por añadidura, a ningún otro chileno se le puede encarcelar si no es por una ley dictada con anterioridad al hecho que se le imputa. Así lo dice la Constitución, pero Punta Peuco está lleno de condenados por hechos de hace cuarenta años, calificados después como “delitos de lesa humanidad”, que sólo se establecieron en nuestro país por ley de 2009.

          El Papa dice velar por los excluidos, y en ese penal los reos han sido excluidos hasta de los beneficios carcelarios de los demás reos, como son las salidas dominicales o diarias y la libertad condicional, después de cumplidos ciertos años. No se les reconocen porque, por ejemplo, según sus perseguidores, no muestran “arrepentimiento”, en circunstancias de que no han cometido el delito que se les imputa y los jueces los han condenado por meras presunciones. ¿Cómo a alguien se le va a exigir arrepentirse de algo que no hizo?

          Y con mayor razón pedirá el Papa ir allá cuando sepa que están presos en ese recinto ancianos que han perdido la razón y ni siquiera saben dónde están. Ese ya es un tema humanitario. Pero incluso los privados de razón seguramente se sentirían muy contentos de que un Sumo Pontífice los fuera a visitar y les diera una palabra de consuelo, sobre todo si casi nadie más en Chile lo hace. Al contrario, los que profesan la doctrina del odio los vilipendian cuanto pueden, con la complicidad general.

          No me cabe ninguna duda de que Francisco, como hombre de conciencia que es, pedirá ir allá a llevar una voz y un gesto de consuelo a los chilenos más perseguidos, discriminados y marginados de todos. Y el Señor bendecirá esa valiente decisión.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/el-papa-ira-punta-peuco.html

Nota de la Redacción: 
No somos optimistas en relación a la visita del jesuita Francisco Bergoglio, ya que recordamos que la misma institución que se autodenomina "cristiana", bendecía las armas con las que se perseguía a la subversión terrorista durante los 70 y 80 en Chile, mientras al mismo tiempo, ocultaba y protegía a los subversivos y violentistas que atacaban a los militares y carabineros.


domingo, 31 de diciembre de 2017

Infeliz Año Nuevo de los Presos Políticos - por Hermógenes Pérez de Arce

Invitación Lanzamiento libro "PREVARICATO".
          Chile va a celebrar el Año Nuevo como si fuera una sociedad sana. Una que se siente aliviada de no estar en riesgo de convertirse en otra Venezuela… por el momento.

Pero sólo parece sana, porque tiene un tumor. Hace como que no lo tiene o no lo sabe, pese a que unas pocas voces se lo hemos advertido por años y lo seguimos haciendo. Pero, ante el alivio transitorio de no ir camino a ser otra Venezuela, prefiere ignorarlo. Sin embargo, el mal está ahí.

          Síntomas más recientes: la Corte Suprema designa como su Presidente a un ministro, Haroldo Brito, caracterizado como activista de las condenas a militares, pasando por sobre la legalidad vigente.

          Y en estos mismos días –enésimo caso de prevaricación abierta-- la Corte Suprema condena a muchos años de presidio a un respetable coronel en retiro, Sergio Gutiérrez Rodríguez, por un triple homicidio, ocurrido el 13 de septiembre de 1973, que él no cometió. En tres mil fojas del proceso CS 95095-2016 eso está acreditado. Una prueba en su contra fue un testimonio de un militar, separado de las filas en 1975 por haber pertenecido al MIR, quien posteriormente y por escritura pública se desdijo de su acusación al coronel y manifestó haberla formulado por odio al Ejército que lo marginó. Otro testimonio, de un sujeto ya fallecido, fue invalidado por peritos por carecer éste de las condiciones psiquiátricas mínimas para ser creído. Todos los demás oficiales involucrados en el caso han fallecido, pero la jueza de fuero, Cristina Araya, dictaminó que el coronel Gutiérrez había incurrido en “responsabilidad del mando”… no habiendo tenido mando.

          Pues ha probado que no ejercía el mando de la unidad hechora de las ejecuciones por haberlo transferido a otros oficiales, todos los cuales, reitero, han fallecido. ¿Cómo pudo tener tal “responsabilidad del mando” si no mandaba?

          Entonces él recurre al Tribunal Constitucional ante los atropellos al debido proceso que ha sufrido a manos de la justicia. Ese Tribunal ordena suspender la causa en su contra. Sin embargo, pasando por sobre esa decisión, el ministro de la Corte Suprema, Milton Juica, otro activista como Brito, se apresura a confirmar la condena final ese mismo día, sin leer –imposible en media hora que demoró en resolver-- más de 500 documentos acompañados, probatorios de la inocencia de Gutiérrez. Juica desobedece así la orden de suspensión del TC. Nunca había sucedido eso.

Eso se llama persecución ilegal. Venganza. Es sólo odio.

          Se trata de la condena a un soldado chileno inocente, que sirvió a su Patria velando por la frontera norte amenazada en 1974-75 y luego en la frontera sur, acampando por meses con 20 grados bajo cero, en 1978, dispuesto a entregar su vida. Ahora la venganza izquierdista quiere quitarle lo que resta de aquella, “en agradecimiento”. Contra todas las leyes. Contra la verdad de los hechos. Contra lo que ordena el Tribunal Constitucional. Y eso prevalece hoy en Chile, y prevalece porque es una nación enferma: el tumor del odio y de la venganza es maligno, pero nadie quiere removerlo. El resto de la gente mira para otro lado, o se hace cómplice o coautor, como en el caso del recién electo Presidente. “¡Pero es que éste era la única alternativa a convertirnos en otra Venezuela. No importa que haya agrandado el tumor!”, nos dicen.

          El brigadier Krassnoff, de impecable hoja de vida militar, condecorado con la medalla “Al Valor” por haber enfrentado al mayor jefe terrorista de su tiempo, Miguel Enríquez, cabecilla del MIR, ha recibido condenas por 160 años, basadas, según confesión del propio juez que le impuso la mayor parte de ellas, en “ficciones jurídicas”. Prevaricación confesa. El brigadier lleva 18 años injustamente privado de libertad. Chile le confiere la medalla al valor y lo condena a presidio perpetuo. Y para el Año Nuevo se abraza.

          También por odio y por venganza, pronto van a cerrar Punta Peuco, para lanzar a un penal común a los Presos Políticos que allí hay. Como son de excelente conducta, porque no son delincuentes, y mantienen el recinto impecable, son privilegiados y hay que arrojarlos al hacinamiento de los malhechores comunes. Por odio y por venganza. Y estudian “degradar” a los Presos Políticos Militares, para privarlos de beneficios previsionales. También por odio y por venganza les niegan los derechos penitenciarios que son comunes a todos los presos, como salidas dominicales o diarias. Asimismo, por odio y por venganza mantienen preso al general (r) Orozco, un nonagenario que está fuera de sus cabales –y por añadidura es inocente, pues su único “delito” fue asomarse hace cuarenta y cuatro años a una calle a averiguar el motivo de unos disparos--  (“debió saberlo”, afirmó la jueza que lo condenó a 18 años como coautor de ellos). Un informe sobre su salud mental, que le permitiría cumplir condena domiciliaria, demora meses, para así aumentar el tormento.

          ¡Y cuántas veces he comentado las condenas a uniformados por un delito no tipificado en las leyes, el de sólo “haber estado ahí”! Incluso el del comandante (r) Cáceres, de la Armada, que probó ni siquiera “haber estado ahí”, pero le desecharon las pruebas. Ahora, en el caso del coronel (r) Gutiérrez, tampoco siquiera estuvo en el lugar de los hechos ni supo de ellos, pero es igualmente condenado.

          Ése es el cáncer. Y nuestra sociedad lo sabe y pretende hacer como que no lo tiene. ¿Qué dice el Colegio de Abogados, cuya misión es velar por la ética y la legalidad en la profesión? Nada. Un colega me refería que, cuando le había hecho ver a la entonces presidenta del Colegio este silencio cómplice, ella le había contestado: “Es que si planteo ese tema, se quiebra el Colegio de Abogados”. ¡Si se reinvindica la ética, se quiebra el Colegio! Para no “quebrarse” tiene que contemporizar con la prevaricación confesa de los jueces.

Cuando yo envié a la revista del Colegio de Abogados un artículo denunciando la prevaricación en un fallo redactado por un abogado integrante de la Corte Suprema que suele enviar artículos a la misma revista reivindicando la majestad de la ética y de la ley, la publicación, tras meses de vacilaciones, se negó a publicarlo. Entonces lo reproduje en este blog el 27 de marzo de 2015, bajo el título de “Artículo Impublicable en la Revista del Abogado” y veo que hasta la fecha ha tenido 1.964 lecturas, diecisiete más que la última vez que consulté, hace un par de meses. Es que expone el tumor maligno que corroe a nuestra justicia, a la profesión del foro y a nuestra sociedad.

Porque los jueces prevaricadores están confesos: en el informe 8182-10 de la Corte Suprema reconocieron que “no hay leyes que permitan” condenar a uniformados, no obstante lo cual lo hacen, contrariando el “principio de legalidad” establecido en la Constitución. Un ministro de la Corte Suprema, Patricio Valdés –cuyo voto es siempre minoría— declaró en “El Mercurio” hace poco que los fallos en materia de derechos humanos “se apartan de las normas constitucionales”.

          Se levantan voces, pero, aunque valiosas, son minoritarias: el abogado Adolfo Paúl Latorre publica su libro “Prevaricato”, desoyendo voces de derecha que –siempre pusilánimes— le sugerían un título “más suave”. Se vende en la Feria del Libro. El almirante (r) Miguel Ángel Vergara envía sucesivas y lúcidas cartas a los diarios denunciando el mal, y se las publican. Lo mismo hace su camarada y también ex Comandante en Jefe de la Armada, Jorge Arancibia. El brillante columnista de “La Tercera”, Axel Buchheister, no tiene pelos en la pluma para hacer sus fundadas denuncias. Lo mismo el profesor y economista Alvaro Pezoa, en el mismo diario. Patriotas independientes, como Yerko Torrejón Koscina, logran a veces que sus defensas de los Presos Políticos Militares (“políticos”, porque lo están contra la ley y por razones políticas) vean la luz pública.

          Pero la “corriente dominante” no quiere que haya cirugía del tumor. Al contrario, el comunismo ha logrado amedrantar a todo el mundo que osa denunciarlo. Y así lo ha hecho desde que su brazo armado asesinó al senador Jaime Guzmán por oponerse al indulto masivo de terroristas que practicó Aylwin. El comunismo agrede a quienes defienden el estado de derecho y el debido proceso, luego éstos desisten de hacerlo.

Hay amedrentamiento. Recuerdo haber dedicado un blog a una columna de un distinguido jurisconsulto cercano al Opus Dei, donde criticaba el activismo judicial, es decir, las excursiones de los jueces fuera de la legalidad en sus fallos ¡pero sin mencionar las más ostensibles e impúdicas de todas, las que tienen como víctimas a los uniformados (r)! Fue como estar comentando las cumbres cordilleranas sin mencionar al Aconcagua, y estando justamente parado frente a él, le decía. No se dignó responder. Es que a “la voz que clama en el desierto” no hay necesidad de responderle.

          “Eppur si muove”, como decía Galileo. El mal existe, el tumor está ahí. Que todo Chile se abrace esta noche de Año Nuevo y se repita recíprocamente lugares comunes sobre fraternidad, chilenidad, amistad y bondad, como si el sarcoma del odio, el abuso, la arbitrariedad, la ilegalidad, la mentira y la inmoralidad vengativa contra los presos políticos de Punta Peuco y ahora Colina II no estuvieran ahí. Pero están. Ningún Año Nuevo puede ser feliz en un país mientras un grupo de ancianos que, cuando jóvenes, enfrentaron a las balas extremistas para salvarlo, sigan siendo encarcelados, perseguidos y maltratados como lo están siendo, contra toda ley y todo derecho, ante la indiferencia general.

Fuente: https://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/infeliz-ano-nuevo-de-los-presos.html

lunes, 25 de diciembre de 2017

Por Supuesto - por Hermógenes Pérez de Arce

          Un lector me escribe diciéndome, a propósito de mi artículo “La Estatua que Falta”, que Pinochet ya tiene su monumento: la Carretera Austral. Por supuesto, tiene razón. “Las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan”, pero no dejan de existir. El Café Torres tiene en uno de sus muros una nómina de los Presidentes de Chile y falta uno y sólo uno. Una vez lo acusé de la omisión en este blog, pero entonces el dueño explicó que los sujetos odiosos, que están en todas partes y también acuden a su establecimiento, lo habían amenazado de que si incluía en la nómina al principal estadista del siglo XX le dañarían el local.

          En Chile el odio manda. Díganme si no, cuando la Corte Suprema acaba de designar como su Presidente al principal agente del odio que la integra, Haroldo Brito, un activista de izquierda que desde hacía años recorría las salas de las Cortes que integró, amenazando a los ministros que osaran aplicar las leyes y no condenar a los militares. Como todo el país sabe, el odio se impuso en la Justicia y ya el penal para militares está copado, de manera que decenas de ellos ingresan ahora a Colina II, al irse fallando las condenas tras las mil querellas interpuestas bajo el gobierno de Piñera. Y, además, la principal abanderada del odio va a cerrar Punta Peuco. Sólo por odio.

          Años atrás, cuando llegó la hora de nombrar integrantes de la Corte Suprema, se llegó a un “acuerdo de caballeros” entre la Concertación y la Alianza: todos votarían por Brito, que fallaba siempre en el sentido de condenar a los militares aunque los favorecieran la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada, el principio de legalidad, la presunción de inocencia o el principio pro reo; pero después todos votarían por Pfeiffer, que fallaba de acuerdo con las leyes y les reconocía a los militares la amnistía, la prescripción y demás garantías legales. Pero la centroderecha se encontró con que, tras haber respetado por su parte el “acuerdo de caballeros” y aprobado la designación de Brito, la izquierda no cumplía y votaba en contra de Pfeiffer, quien, por consiguiente, no ascendió a la Corte Suprema. Por supuesto, porque la primera exigencia para que haya un acuerdo de caballeros es que se suscriba entre tales. Y los de izquierda, evidentemente (como lo prueba su amenaza de dañar al “Torres” si publica la nómina completa de los Presidentes) por definición no lo son. ¿O alguien creyó alguna vez que Allende iba a cumplir el “Pacto de Garantías Constitucionales”? No, por supuesto.

Lo que quiero decir es que, en el país, la izquierda, aunque haya perdido la elección presidencial, va a seguir mandando. Ya no podrá proponer reformas para pasar la retroexcavadora y arrasar con la institucionalidad, porque no será gobierno, y eso es, sin duda, tranquilizador. Pero en todo lo demás seguirá mandando, como lo hizo bajo la administración de Piñera I.

¡Es que son todos del “No” y eso lo dice todo! Yo no sufragué en la segunda vuelta porque era sólo “una primaria del ‘No’”. Por supuesto.

El único capaz de transformar este país y hacerlo rico, porque no se sometió a la izquierda ni al odio, fue Pinochet. Lean mi blog precedente y díganme qué otro gobierno habría sido capaz de tomar las medidas que él tomó y que nos “cambiaron de pelo” e hicieron posible que el Estado pasara, de disponer de 14 mil millones de dólares en 1990 a 52 mil millones en 2016. Sólo un Pinochet, por supuesto.

Y por eso nos hemos sorprendido en el último año de que decenas de miles de inmigrantes pobres quieran vivir acá. Llegan como si fuéramos los Estados Unidos. Porque el Estado, gracias a los 52 mil millones generados por la riqueza que hizo posible Pinochet, le da al que gana un salario mínimo ¡otro salario mínimo en dádivas!

¿Alguien cree que un gobernante del “No” va a ser capaz de restablecer la paz en la Araucanía, como la que existía bajo Pinochet, cuando no había, simplemente, no había un conflicto mapuche, tanto así que fue la única región donde ganó el “Sí” en 1988? Nadie lo cree, por supuesto.

Por eso los del “Sí” ya estamos en campaña para 2021. Y ya tenemos candidato. Porque somos los únicos capaces de hacer las cosas realmente buenas para Chile que los del “No”, acosados por el odio, que los manda, jamás serán capaces de hacer.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/por-supuesto.html

martes, 12 de diciembre de 2017

La Noche de los Cómplices - por Hermógenes Pérez de Arce

          El debate presidencial mostró un acto de complicidad de ambos candidatos y de los cuatro periodistas para mantener oculto el mayor escándalo de nuestro tiempo y el más inmoral derroche de recursos públicos de las últimas décadas: la persecución ilegal contra los militares que combatieron al ejército clandestino de la izquierda desde 1973 y lo derrotaron; y la entrega, por décadas ya, de más de cuatrocientos millones de dólares anuales a la ex guerrilla para indemnizarla por habérsela combatido y no haberle permitido tomar el poder por las armas y establecer un régimen totalitario.

Ello ha costado y sigue costando al erario aún más que cualquier fracasado programa socialista como el Transantiago o la demolición del sistema de enseñanza superior privada o de la educación particular subvencionada.

Las ahítas promotoras del odio extremista que aparecen en la TV con sobrepeso y clamando por más venganza contra militares ancianos, simbolizan el otorgamiento por el Estado de pensiones generosas, indemnizaciones millonarias, salud y educación gratuitas y otros privilegios al entorno de la guerrilla, que con los años ya suman muchos miles de millones de dólares.

          ¿Por qué ningún periodista preguntó por la prevaricación de los jueces? ¿Por qué ninguno interrogó a los candidatos-cómplices por la persistencia e impunidad de esa prevaricación, y en particular por la de la sala penal marxista de la Corte Suprema?

Yo les voy a decir por qué: porque son cómplices, periodistas y candidatos, de que se envíe a la cárcel a ancianos con acusaciones falsas por hechos de hace más de cuarenta años; porque lo son de que se desconozca la verdad de esos hechos y se trasgreda las leyes de amnistía, prescripción, cosa juzgada y el principio constitucional de legalidad, según el cual nadie puede ser condenado sino por una ley previa y un tribunal previamente establecido, como también el principio pro reo, de que debe aplicarse la ley más favorable al procesado.

Los canales que emplean a esos periodistas han sido cómplices de la prevaricación de los jueces y de la gigantesca falsificación histórica en que se ha fundado, para hacer que la opinión pública no la objete.

Pues estaban ahí periodistas del canal que fue de Piñera –entre ellos el otro candidato-- y que en los 40 años del 11 presentaron las mayores falsificaciones históricas concebibles (“Imágenes Prohibidas”, “Ecos del Desierto”) en perjuicio del Gobierno Militar, adjudicándole a la comitiva del general Arellano muertes con las que no tuvo nada que ver y que se produjeron cuando ella todavía no despegaba de Santiago, como en el caso de Copiapó.

          Menos podían siquiera mencionar el tema a Piñera, que durante su presidencia persiguió como nadie a los militares (r), cerrándoles un penal decente, lo que llevó al suicidio a un general distinguido e inocente al cual le había denegado el indulto; multiplicando las querellas ilegales e interponiendo recursos para que la sala penal marxista de la Suprema aumentara penas remitidas de 541 días dictadas en primera instancia y Apelaciones, a cinco años y un día efectivos. En un caso hasta los querellantes de extrema izquierda se habían conformado con el presidio remitido de 541 días, pero el odioso ministerio del Interior de Piñera interpuso un recurso de casación a la Suprema para darle la oportunidad a la sala penal marxista de ésta de tomar venganza, cosa que hizo, pues condenó a cinco años y un día efectivos a tres oficiales de la Armada, uno de Carabineros y un detective de Investigaciones que interrogaron a Rudy Cárcamo, extremista entrenado en Cuba que falleció en un hospital en 1973.

          La frase que resume la complicidad actual hasta de quienes fueron partidarios del Gobierno Militar fue la del senador ¡UDI! Hernán Larraín, tras votar en la década pasada a favor de la libertad que concedió la Concertación a terroristas de izquierda que hubieran cumplido diez años de presidio: “¡Que esto no sea moneda de cambio para pretender lo mismo para los militares!”.

A ese nivel ha caído Chile Vamos, que lleva como portaestandarte presidencial al principal promotor de la venganza marxista contra los militares.

          Durante el foro, en consecuencia, se paseó por el escenario el fantasma de la mentira y la traición que explica por qué muchos no iremos a votar el domingo por ninguno de los confabulados en el mayor escándalo nacional de nuestro tiempo.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/la-noche-de-los-complices.html

domingo, 5 de noviembre de 2017

Cheyre Prueba su Propia Medicina - por Hermógenes Pérez de Arce

          El general (r) Cheyre se hizo cómplice del desconocimiento del estado de derecho en los juicios contra Pinochet y demás uniformados que debieron combatir la subversión armada de izquierda.

          Cuando él era Comandante en Jefe y se cumplían 30 años del pronunciamiento, en la víspera del 11 de septiembre de 2003, un periodista le preguntó cómo lo iba a celebrar, y contestó: “Como un día normal. Es un sábado como cualquier otro sábado”. Ese era su temperamento. Poco después, el 10 de diciembre de 2004, emitió la famosa autocondena de su institución: “El Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le caben en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado”.

          Es decir, si Pinochet era el único culpable, todos los demás eran inocentes. Luego, todos aplaudieron, pero en particular los verdaderos grandes culpables, la extrema izquierda que armó un ejército clandestino para tomar el poder y establecer un régimen totalitario. Y no contenta con esa rendición incondicional de los uniformados y el reconocimiento de su impunidad, ella desconoció las leyes y comenzó a condenar judicialmente a los militares que le vedaron su propósito, pero con una salvedad: a Juan Emilio Cheyre ningún juez de izquierda lo persiguió.

Hasta que se repitió la historia, como siempre lo hace, y la guillotina cercenó el cuello de monsieur Guillotin: acusaron a Cheyre. Y si la prevaricación es pareja, lo van a condenar.

          Pero Cheyre es inocente. Yo estudié el proceso que lo afecta, que es el mismo que sirvió para perseguir ilegalmente a Pinochet, y escribí un libro que puede adquirirse en este blog: “La Verdad del Juicio a Pinochet”. Fue best-seller en 2001 y tuvo tres ediciones de más de cinco mil ejemplares. El historiador Gonzalo Vial escribió a su respecto que era un provocador análisis, pero se refería al derecho, y de eso no era de lo que se trataba en los juicios contra Pinochet.

          Cheyre en 1973 era teniente y estaba en el regimiento “Arica” de La Serena cuando arribó la comitiva del general Arellano. Esta tenía por objeto velar por que a los presos que había en los regimientos se les sometiera a los tribunales en tiempo de guerra y se les tratara “sin abusos ni prepotencias”, como lo dijo en todos los lugares a los que llegó. Llevaba desde Santiago un proyecto de sentencia (La Serena dependía de la Segunda División, con sede en Santiago), condenando a muerte a tres procesados que estaban presos en La Serena. En esta ciudad el tribunal iba a juzgar a otros doce presos. Un teniente coronel incorporado ese día a la comitiva de Arellano, de acuerdo con otro oficial en retiro, pero que se había incorporado al regimiento local, sacaron de la cárcel a los quince anteriores y, llegando al regimiento, por sí y ante sí, sin saberlo ni Arellano ni el comandante de la unidad, los fusilaron.

Ante la alarma de los miembros del Tribunal en Tiempo de Guerra y del abogado que iba a defender a los presos, dejaron una rápida constancia de las muertes con una media firma del entonces gobernador militar, constancia que no se agregó al expediente.

          Ante los hechos consumados, el comandante del regimiento hizo una publicación sobre las ejecuciones al día siguiente en el “El Día” de La Serena diciendo que habían tenido lugar “conforme a lo dispuesto por los Tribunales en Tiempo de Guerra”, lo que no era verdad. El teniente Cheyre, ayudante del comandante, llevó el texto al diario “El Día” en un sobre cerrado.

          Como la justicia de izquierda ha creado en Chile el delito de “haber estado ahí”, numerosos uniformados (r) hoy están presos por eso. Algunos sin siquiera “haber estado ahí”. Por ejemplo, dos que trasladaron a personas de un lugar a otro y las dejaron en su destino sanas y salvas, pero cumplen presidio por lo que otros les hicieron después. Y conozco un oficial de la Armada que cumple condena sin siquiera “haber estado ahí”, porque había sido trasladado días antes, pero el ministro sumariante de izquierda consideró insuficientes las pruebas de su traslado y lo condenó igual.

          Juan Emilio Cheyre es completamente inocente, pero eso no constituye, para la justicia de izquierda chilena, causal de exención de responsabilidad. ¿O tal vez la sala penal de la Corte Suprema, la “madre de todas las grandes prevaricaciones”, se apiadará finalmente de él por haber sido por tantos años funcional a sus sistemáticas violaciones al estado de derecho?

          Addendum tardío al blog: Revela el desorden de esos primeros tiempos después del 11 que la madre de uno de los ilegalmente fusilados en La Serena, Roberto Guzmán Santa Cruz, recibió en 1975 notificación de que en la causa que había afectado a su hijo se le había rebajado la pena de cinco años a 541 días de cárcel.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/11/cheyre-prueba-su-propia-medicina.html

viernes, 20 de octubre de 2017

Era Sólo un Militar (r) - por Hermógenes Pérez de Arce

          Antes del 11 de septiembre, en 1973, los civiles no-marxistas estaban furiosos con los militares porque no hacían nada, mientras Allende preparaba a su ejército paralelo para instalar acá otra Cuba. Los demócratas iban a lanzarles a los militares plumas de gallina a sus domicilios y a sus cuarteles. Frei Montalva los imprecaba: “¡Ustedes tienen las bayonetas y no las usan!”, como le confesó a la directiva de la SFF haberle espetado a un general (Acta Rivera).

En octubre de 1973, cuando todavía el miedo era cosa viva, Aylwin I se negaba a criticar a los militares “desde detrás de un escritorio” porque, decía, “ellos están recibiendo el fuego”. En ese fin de año 1973 hubo 1.800 muertos, el 56 % de los 3.197 registrados entre 1973 y 1990. El mismo 11 cayeron 30 uniformados bajo las balas extremistas (Informe del Ejército a la Comisión Rettig, que ésta ni siquiera leyó, pues había sido formada por Aylwin II en 1990 para complacer a los comunistas y condenar a los militares, no al ejército paralelo de la izquierda).

A éste y sus descendientes hoy el erario les pasa unos 400 millones de dólares anuales para indemnizarlos por habérseles impedido liquidar a los altos mandos e instalar un régimen totalitario, mientras los uniformados que le hicieron caso al mismo Aylwin I en 1973 se pudren en la cárcel cada vez en mayor número. El principal cómplice activo de la prevaricación general en su contra, Sebastián Piñera, encabeza las encuestas de popularidad, porque la mayoría, con el cerebro convenientemente lavado por años de propaganda falsa, no sabe la verdad ni entiende nada.

          En un acto de prevaricato más, la ministra Marianela Santibáñez mandó detener al comandante (r) de la Fuerza Aérea Carlos Alberto Rey Cortés, de 71 años, por haber comandado una patrulla que en 1974 disparó contra un individuo que no respetó el toque de queda, dándole muerte. Esa muerte, por supuesto, estaba amnistiada desde 1978, prescrita desde 1979 y amparada por la cosa juzgada desde que un tribunal militar sobreseyó los hechos después de ocurridos.

         Pero el comandante (r) Rey Cortés sabía que en Chile, para él y sus camaradas, no existe el estado de derecho ni rigen las leyes, puesto que en el auto de procesamiento en su contra la ministra Marianela Cifuentes afirmaba que “existen presunciones fundadas en cuanto a la participación de Carlos Alberto Rey Cortés como autor del referido delito de homicidio”. No es verdad, como ella declaró a “El Mercurio”, que su auto de procesamiento “no implica necesariamente una condena”. Sí la implica, hoy en Chile. Por consiguiente, Rey Cortés sabía que, una vez preso, iba a continuar en esa calidad por constituir “un peligro para la seguridad de la sociedad” durante los años que durara el proceso y que, finalmente, iba a ser ilegalmente condenado a cinco años y un día y posiblemente diez años y un día si finalmente el proceso llegaba a la sala penal de la Corte Suprema donde los ministros Juica, Kunsemüller y Brito forman una sólida mayoría de izquierda y un previsible abogado integrante DC, redactor del fallo, lo iba a tratar en él de “delincuente” en sus considerandos.

          Y todo eso después de haber consumido gran parte de sus ahorros pagando abogados defensores caros e inútiles, porque ninguno de los jueces rojos antes nombrados ni sus inferiores, como la ministra Cifuentes, hacen el menor caso de lo que dicen as leyes vigentes.

         Entonces el comandante (r) Rey Cortés se pegó un balazo en la sien cuando iba a ser detenido por “la brigada de DD. HH. de la PDI”. Quiso evitarse y evitarle a su cónyuge y familia una década o más de ordalía judicial, de publicaciones injuriosas en los diarios, de que la ahíta Lorena Pizarro y sus funadores rojos lo fueran a insultar cada vez que acudiera engrillado a prestar declaración y de que, octogenario y enfermo, tuvieran que llevarlo también engrillado y con una casaquilla amarilla de reo a ser atendido al Hospital de la FACH en medio de la indiferencia de sus camaradas activos.

          Claro, el comandante (r) Rey Cortés sabía que a él le venía lo que ha sucedido en todos los casos que terminan donde Juica, Brito, Kunsemüller et al, como el de los cinco oficiales (r) del Cuartel Ancla II de Talcahuano, donde murió en 1973 el mirista entrenado en Cuba Rudy Cárcamo. Tres ex oficiales de la Armada, uno de Carabineros y otro de la PDI venían condenados a 541 días de presidio remitido desde primera instancia y la Corte de Apelaciones, pero en la Suprema se les subió a cinco años y un día efectivos (con voto de minoría de Juica por diez años y un día), fallo redactado por el abogado integrante DC Luis Bates y criticado en un artículo mío para la revista del Colegio de Abogados, cuya mayoría de “centroderecha” decidió  censurarlo y no publicarlo, y que yo entonces sí publiqué en este blog el 27 de marzo de 2015. ¿Y por qué llegó ese caso a la Sala Penal de izquierda de la Suprema? Porque la Oficina de Derechos Humanos del ministerio del Interior de Sebastián Piñera interpuso un recurso de casación contra la sentencia de 541 días remitidos, pidiendo elevarla a cinco años y un día efectivos, para que los ex oficiales no tuvieran posibilidad de cumplir su pena en libertad.

          Carlos Alberto Rey Cortés quiso evitarse y evitarles a su cónyuge y su familia todo eso, años de injusticias, ilegalidades, funas comunistas y versiones desdorosas en su contra en la prensa; referencias de Piñera a él como “violador de derechos humanos”, enormes gastos en defensa judicial y, sabiéndose carente de tales derechos, partiendo por el más básico de que a su respecto se aplicaran las leyes vigentes, puso fin a sus días.

          Era sólo un militar (r), así es que, al final, “nadie dijo nada, nadie dijo nada”.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/era-solo-un-militar-r.html

lunes, 2 de octubre de 2017

El Estorbo Militar - por Fernando Thauby

Desde hace ya semanas el comando presidencial de Piñera comenzó a inquietarse con la candidatura de José Antonio Kast. El tema llevó rápidamente a sus miembros a empantanarse con un grupo molesto e incomprensible -un verdadero estorbo- los militares, que excitan las mas agudas, subconscientes y turbias memorias y perspectivas de los políticos de derecha e izquierda.

En efecto, se encontraron con un elemento duro, organizado, al que no conocen y que preferirían que no existiera. Lo recordaban como un lote ingenuo y fácilmente manejable que había cambiado y ahora era algo muy diferente. Había sido capaz de organizarse y plantear una estrategia política y gremial de largo plazo y en este momento constituía el eje de la campaña de Kast

Surgieron “espontáneos”, enviados “oficiosos” y algunos mensajeros “oficiales”, desenterraron a viejos generales de los buenos tiempos de Cheyre, a civiles “bien conectados” cuyos contactos estaban obsoletos desde hacía ya diez años y obviamente, a los “amigos” militares con quienes comparten social, empresarial y comercialmente. Se enviaron mensajes, se cursaron amenazas y se cantaron viejas coplas patrióticas de esas que los políticos creen que entusiasman y seducen a los militares.

Fracaso tras fracaso. No pasó nada, no hubo interlocutores adecuados y cuando existieron, no se doblegaron a sus exigencias como lo esperaban. El interlocutor mas representativo, la Multigremial de las FFAA y Policías planteó, de entrada, tres condiciones para comenzar a hablar: Libertad para los presos políticos militares; respeto al Estado de Derecho y la consideración de un conjunto de demandas gremiales, la principal relacionada con dictación de una Ley de Salud para Carabineros y PDI,

Las estrategias piñeristas variaron: primero como se dijo, fue “la guapeada”; fracasó.
Luego vino la ilusión del triunfo en primera vuelta. Esta aspiración pasaba por sustraer los votos de Kast y acarrearlos hacia Piñera. Se apeló al “voto útil”, Gonzalo Blumel, el coordinador programático, sentenció a La Tercera que “hay que conseguir los votos de Kast”. Días antes, el senador e integrante del comité ejecutivo del comando, Alberto Espina (RN), pidió directamente a los votantes de Kast “reflexionar” sobre su opción y respaldar al ex mandatario. No pasó nada.

Y Kast seguía remontando en las encuestas, lenta pero constantemente.

La “filtración” de un chat privado del ex presidente de la UDI dejó al desnudo su angustia y sobre todo expuso la profunda fractura interna de la UDI; el senador Larraín termina el mensaje con un llamado a los militantes. “El seudopurismo de JAK (sic) puede significarnos más gobiernos como el actual y eso no es bueno para Chile ni para nuestros principios”, “Respeto a quienes ven con buenos ojos a JAK (sic), (pero) deben hacerse responsables de lo que puede significar impulsar opciones que no tienen destino político y que pueden dañar a otras que sí lo tienen”. La intervención de Blumel, por su parte, fue un compendio de confusiones: no distinguía a los militares en retiro de los en servicio, desconocía las motivaciones de cada grupo, ignoraba sus respectivos intereses e imaginaba una curiosa relación de mando y autoridad entre los diversos grupos de militares retirados.

El tiempo seguía corriendo y no se llegaba a nada. Las cosas con los militares en servicio activo tampoco avanzaban. Se invitó a un comité para diseñar la parte de Defensa del “Programa de Gobierno”, concurrió un amplio grupo: internacionalistas, ex ministros, ex – senadores, ex subsecretarios y políticos de diferentes niveles y se les pidió una propuesta. Pasó poco. Se designó a un experto “con experiencia real” en el Ministerio, tampoco pasó mucho.
A todo esto, la UDI ya convencida de que no habría triunfo en primera vuelta prefirió cerrar el tema Kast y dejarlo para que “se resolviera solo” cuando Piñera y Guillier pasaran a segunda vuelta.
La UDI, consciente de que, para sus militantes, el entusiasmo por Piñera es solo instrumental para obtener el gobierno, sabe que Kast cuenta con muchas mas simpatías internas de lo que se dice y este si es un problema grave.

Todo el asunto Kast – Militar era un embrollo y no quedó mas que la intervención directa del candidato.

Afortunadamente venía “el debate”, oportunidad en que Piñera lanzó dos temas al ruedo: “Creo que, por razones humanitarias, todas las personas que están en la parte final de sus vidas, con enfermedades terminales, alzhéimer, que no saben dónde están, o con cánceres terminales, debiéramos conmutar la prisión en un cárcel por arresto domiciliario total para que mueran en paz y con dignidad junto a sus seres queridos”. “Eso no es solamente para los presos de Punta Peuco, es para todos los presos chilenos que están al borde la muerte, que mueran con dignidad”.

Segundo, reconoció que los “cómplices pasivos” estaban en mas sitios que en la UDI y las FFAA, que estaban también en los medios de comunicación social, en los partidos políticos, en el Poder Judicial y lamentó también, que el Gobierno militar tardara 17 años en entregar el gobierno -después de reconstruir la economía, desbandar a los grupos terroristas internos y derrotar la agresión internacional del Partido Comunista apoyado por Cuba Alemania Oriental y Rusia, que pretendían impedir el establecimiento de un régimen democrático en Chile-.

Gonzalo Cordero, en entrevista que dio a La Tercera, interpreta así la nueva posición de Piñera: Durante el debate se reflotó el tema de los “cómplices pasivos”.

"¿Qué le pareció la respuesta del ex mandatario? Fue una muy buena respuesta. Me pareció que puso su expresión en un contexto amplio, que me parece que resulta interesante, descriptivo, analítico.
Usted, incluso, a través de Twitter calificó como “brillante” la respuesta de Piñera. ¿Por qué?
Porque equilibró muy bien los distintos factores que incidieron en el quiebre de nuestra democracia, los distintos tipos de responsabilidad que hay en lo que pasó en nuestro periodo de la historia y, al mismo tiempo, cerró con una proyección hacia adelante, que es de aprendizaje.
¿Eso es para no contrariar al denominado mundo militar?
No. Creo que representa una manera madura de alguien que ya ha gobernado el país y que tiene una visión de estadista".

Bien por Cordero, logró dar un barniz de liderazgo y de estadista al candidato. De ser cierto, el de Piñera parece un cambio pequeño pero promisorio, lo lamentable es que le tomó 46 años comenzar a entender el problema de fondo.

De cualquier manera, su oferta es mezquina: mantiene la falsificación sistemática de la verdad histórica; no pone fin a las calumnias contra las FFAA; no cesa la prevaricación judicial; continúa la campaña de construcción -por parte del Partido Comunista- de una “verdad oficial” mediante los Museos de la Memoria, de propiedad privada pero financiados millonariamente por el estado.
Es decir, no pone fin, ni siquiera inicia un proceso, para terminar el cultivo sistemático del odio hacia las FFAA por parte de la izquierda.

Y aquí estamos.

Nadie sabe si las ofertas de Piñera se cumplirán. También se ignora que intentará hacer en el sector defensa. La experiencia anterior con ministros como Ravinet, Allamand y Hinzpeter fue lamentable. Es evidente que no le interesan las FFAA.
En este ambiente, las características del nuevo Ministro son mas relevantes que los lirismos que se escriban en el programa y no hay razones para ser optimista.

La verdadera crisis política vendrá cuando quede claro que, aunque no le guste a Vargas Llosa, variedades de conservadores existen transversalmente en toda nuestra sociedad, que no son pocos y que están cansados de ser maltratados. Que la tiranía de la máquina de la izquierda para difamar y construir realidades ha abusado demasiado.
Veremos conflictos serios en la UDI y entre la UDI y RN. La izquierda por su parte entrará en guerra civil; y los militares chilenos continuarán existiendo, cada día mas cansados del impune bulling comunista.

Y nada se resolverá mientras los políticos, militares, intelectuales y ciudadanos, bajo el activo liderazgo del Presidente, no enfrenten la verdad de nuestra historia entre 1965 y 1990 y permitan la existencia de un régimen político honesto y veraz.

Fuente: https://fernandothauby.com/2017/10/01/el-estorbo-militar/

viernes, 8 de septiembre de 2017

Continuidad del Bacheletismo-Piñerismo - por Hermógenes Pérez de Arce

          La última encuesta CEP anuncia un posible triunfo de Piñera, es decir, de la continuidad del modelo bacheletista-piñerista. Éste último, como todos sabemos o debiéramos saber, se caracteriza por tener como enemigo común a Augusto Pinochet y todo lo que él representó. Nada de lo demás importa. “Es música”.

          El modelo de Augusto Pinochet, de partida, protegió la vida del que está por nacer. El bacheletismo-piñerista acaba de hacer tábula rasa de ese principio, pese a estar explícito en la Constitución. Decisivo para mostrarles la mano con el pulgar hacia abajo a los nasciturus fue el voto en el TC, a favor del proyecto de Bachelet, de la jefa del “segundo piso” de Piñera y designada ahí por éste, María Luisa Brahm.

          Y como el bacheletismo-piñerista está también en contra de los militares, especialmente los más ancianos, ordenó detener con escarnio al nonagenario general (r) Orozco, víctima de otra de las mil querellas contra militares interpuestas por el Ministerio del Interior de Piñera. El general, que padece demencia senil, fue detenido de madrugada, en pijamas y defecado, por detectives de la ¡Brigada de Derechos Humanos!, para que cumpla una condena de diez años por la muerte de un guerrillero en 1973, supuesto delito prescrito, amnistiado y sobreseído.

Pero es que es “de lesa humanidad”, figura creada por ley ¡en 2009! La actual justicia bacheletista-piñerista lanza una gran carcajada ante el inciso del N° 3° del artículo 19 de la Constitución que dice: “Ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que una nueva ley favorezca al afectado”.

          La prevaricación es manifiesta, pero es tal el apoyo que, según la encuesta CEP, suscita el candidato del continuismo bacheletista-piñerista, que Sebastián aparece triunfador sobre los demás postulantes en todos los atributos del buen gobernante, incluido uno en que su triunfo ha sorprendido hasta al analista Patricio Navia (twitters de “La Tercera” de hoy), pues es considerado “el más honesto y confiable” entre los candidatos.

Claro, a sus propios partidarios les ha dado un poco de vergüenza, así es que, si en los demás atributos le dan más del 40 %, en el de “honesto y confiable” sólo triunfa con el 26 %...

          A los de más edad su caso nos hace recordar el de un gobernador de Sao Paulo, Adhemar de Barros, que triunfaba en todas las elecciones, pese a ser notoriamente corrupto. Y su propio lema de campaña lo reconocía: era “roba ma faz” (“roba pero hace”).

          Algo notable fue que la elección primaria de Chile Vamos demostró que las comunas más dispuestas a perdonar la falta de probidad fueron las del sector más derechista del país: Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea y Providencia. En ellas el voto de castigo fue implacable contra el senador Manuel José Ossandón, por denunciar un caso en que Piñera fue encargado reo y estuvo prófugo en los ’80 y por exhibir sus propias “manos limpias”: el electorado de más a la derecha lo castigó y mientras Ossandón triunfó en otras diez comunas de Santiago sobre Piñera y, en general, obtuvo un 28 % de los votos, superando incluso al Frente Amplio en su conjunto, en las citadas comunas más derechistas sólo alcanzó poco más del dos o tres por ciento de los sufragios. Un claro “voto de castigo” por denunciar la falta de probidad.

          Si la justicia no se interpone y, al revés de los casos de formalización de Pizarro, Rossi, Cardemil y otros de mucho menor monta que el de Piñera, se conforma con perseguir la responsabilidad de su administrador electoral y ex gerente de sus sociedades-insignia, Santiago Valdés, y hace como que aquél “no sabía nada”, el modelo bacheletista-piñerista tiene su permanencia en el poder asegurada y podrá seguir indefinidamente matando embriones, apresando ilegalmente a ancianos seniles y convocando a los chilenos cada cierto tiempo a manifestar masivamente su “odio a Pinochet” por haber transformado a Chile en “la joya más valiosa de la corona latinoamericana” (Clinton, 1991), donde no había conflicto mapuche y la gente hasta podía salir de sus casas después del atardecer.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/09/continuidad-del-bacheletismo-pinerismo.html

domingo, 13 de agosto de 2017

"LO QUE SE OLVIDA SE DESPRECIA" - General (R) Hernán Núñez

Carta del General (R) Hernán Núñez a CJ. General Humberto Oviedo.

General de Ejercito
Humberto Oviedo Arriagada.

Se nos trata de humillar ante el país, nuestras familias y camaradas y vemos impávidos como se nos bombardea con reportajes y noticias falsas o distorsionadas, que solo buscan el odio.

Lamentablemente, Usted ha estado absolutamente ausente y se ha guardado un pusilánime silencio institucional. Ya no nos convence la manida frase de "Que se están haciendo cosas".

Desgraciadamente, no se observa ni una palabra de aliento o de apoyo, ni tampoco alguna gestión por esos "camaradas caídos" enfermos y aquellos abandonados a su suerte en esta perversa "masacre judicial" en donde algunos jueces parecieran competir por quien condena con más años de cárcel.

Es así, como cada vez más militares caen prisioneros con leyes aplicadas por hechos anteriores al reconocimiento del Estatuto de Roma; sin reconocerles derechos básicos como el debido proceso, la presunción de inocencia y procesos justos; porque al fin, lo que se persigue, es la venganza y el deleite morboso, perturbado y patológico de verlos morir tras las rejas.

¡Nos están aplicando la experiencia alemana con el Holocausto, ignorando las circunstancias de nuestra Historia; y el Ejército de Chile, mira desde la galería como todos esos políticos miserables que ayer nos alentaban y gobernaron con nosotros desde el primer día, que hablaban de "inequidad ante la justicia", "persecución implacable a todo uniformado", y hoy los mismos, nos desconocen y nos condenan desde sus elevados cargos)

Los hoy día procesados y encarcelados, no éramos una tropilla de baguales indisciplinados agrupados en asociaciones ilícitas, sin formación, sin jerarquía, sin mandos responsables y donde cada uno hacía lo que quería. 

¡Éramos soldados del Ejército de Chile y esa condición no se puede desconocer y nuestra Institución ignorar!

Sr. General, lamentablemente la voz del Ejército personificada en Usted, no se escucha.

Las situaciones por las cuales pasan sus camaradas de armas; los que fueron sus compañeros, sus instructores, sus superiores, sus amigos, se inclinan a no conmoverlo y lo que es peor no interesarle, y parece ser ésa la orientación institucional.

Indigna ver la página web del Ejército con motivo de sus 206 años de existencia, en que se le dedican 5 líneas en total al Gobierno Militar y a los conflictos del 74 y 78, que fue la única oportunidad en el siglo XX en que bravos soldados vivieron meses en las trincheras hasta que se logró la paz.

¡5 líneas... qué vergüenza, qué ingratitud, qué infidelidad!

No quisiera pensar que nuestra castigada generación será el chivo expiatorio y ejemplo para que el Ejército de Chile rompa y se sacuda de su pasado reciente, condenándola y estigmatizándola ante los futuros oficiales y suboficiales. Somos parte de la gloria del pasado reciente del Ejército, con nuestros aciertos y nuestros errores. pero protagonistas y orgullosos de nuestra tarea.

El Ejército no es aquel que hoy está formado en el patio. Lo componemos todos, y nosotros, los hombres en retiro. Somos la expresión de las tradiciones, los valores, los principios, la historia. ¡el ejemplo! ... ¡En cualquier tiempo!

Estimado General Humberto Oviedo, mañana estará en el retiro por el resto de su vida y el no haber ayudado a sus camaradas abandonados se convertirá en su propia aflicción.

Por lealtad a ellos, "haga más allá de su deber".

Todos esperamos que sea el Ejército y, ojalá las FFAA, las que hagan presente en forma firme que no se puede continuar abusando de las leyes. sin la imparcialidad suficiente y teniendo solo como norte el odio, el revanchismo y la venganza.

Siempre el camino del deber está señalizado como el más difícil y no solo se es responsable de lo que se hace sino de lo que no se hace, de lo que no se defiende y de lo que se calla.

Usted tiene la inteligencia, el criterio e intactos sus valores militares, solo falta la inquebrantable voluntad de asumir la responsabilidad que su tiempo le exige.

Lo saluda con especial aprecio,

Hernán Núñez Manríquez,
General (R)

martes, 4 de julio de 2017

Exit Kast, Enter Kast - por Hermógenes Pérez de Arce


          Desaparece de la escena Felipe Kast y entra en escena José Antonio Kast, el único candidato de derecha, defensor del legado del gobierno que primero salvó y luego cambió a Chile; el único que defiende a los presos políticos militares y el único capaz de solucionar el problema de la Araucanía, que por cierto no existía bajo el Gobierno Militar, cuando los caciques agradecidos designaban a Pinochet “Gran Conductor y Jefe” y le daban el triunfo al “Sí” en la región, en 1988.

          El problema de José Antonio será en lo sucesivo enfrentar las zancadillas, trampas y ninguneo promovidos en su contra, todo lo cual conocí bien por experiencia propia hace muchos años y he vivido como comentarista desde que un personaje poderoso y sin escrúpulos se lanzó como candidato. Anoche, en un foro televisivo, el periodista Fernando Paulsen mencionó a José Antonio Kast como una figura que competirá en la elección y confesó que, cuando en anterior oportunidad hizo lo mismo, lo habían llamado para criticarlo, preguntándole “¿para qué lo nombras?”. De eso se trata. Pero de nuevo lo nombró. Bien por él. Y de nuevo va a recibir presiones para que no lo vuelva a mencionar. Ésa es la atmósfera bajo la cual vivimos.

Bajo ella vive la derecha, que mayoritariamente ha abrazado la candidatura de un sujeto que carece de los mínimos atributos valóricos y políticos para representarla. Ha sido un encarnizado promotor de la prevaricación contra los militares retirados y un detractor impenitente del Gobierno Militar. El canal del que fue propietario, Chilevisión, ofició de portaestandarte de la desfiguración de la verdad histórica y lo sigue haciendo. El mismo Piñera insultó a la derecha política que lo llevó a la Presidencia, calificándola como una horda de “cómplices pasivos” de delitos inventados. Pero esa derecha, aun insultada por él, ahora hace caso omiso de ello y de todas sus transgresiones éticas, de su abuso de los paraísos fiscales y de las sociedades “zombies” para poner su patrimonio a salvo de los impuestos que él mismo alzó al resto de los chilenos menos “vivos” que él; hace caso omiso de su servilismo con la izquierda marxista para perseguir ilegalmente a los Presos Políticos Militares, de su proclamación del comunista Teitelboim como “un grande de la historia de Chile” y de su presencia en la guardia de honor ante el féretro de Hugo Chávez.

          José Antonio Kast había llamado a sus partidarios a no votar en las recientes primarias, pero, pese a ser seguidor suyo, no le obedecí porque creía que, si en esas elecciones competía un político de derecha como Ossandón, con manos limpias, contra un individuo que carece de ambos atributos, había que apoyar al primero. Curiosamente, este llamado tuvo mucho más efecto entre la gente de una comuna pobre y que no era de la derecha tradicional más partidaria del Gobierno Militar, que en los considerados como bastiones de esta última: Ossandón, por ejemplo, salió primero, con el 49 % de los votos, contra 41 % de Piñera y 10 % de Felipe Kast, en la comuna de Lo Espejo. Gente modesta que entendió el mensaje moral. Y, en cambio, Ossandón fue realmente castigado en la comuna de Vitacura, donde obtuvo apenas 2,76 % de los votos, perdiendo ante Felipe Kast (20,56 %) y donde Piñera sacó una extraordinaria votación de 76,68 %.

          ¿Qué fue de esa Vitacura que en 1989 me hizo el honor de ser la única comuna de Santiago donde yo, candidato a senador defensor del Gobierno Militar y de la línea del “Sí”, vencí tanto a Eduardo Frei Ruiz Tagle como a Sebastián Piñera? ¿Cómo puede ese electorado haber cambiado tanto? Es que ha cambiado y mucho. Todavía en 2005 recuerdo cuando, espontáneamente, me hicieron un homenaje en plena Vitacura, en Casapiedra, llena a reventar con más de mil quinientas personas que pagaron su cena, por mi inclaudicable defensa del Gobierno Militar y Pinochet. Hoy eso sería imposible: de eso ya no queda nada. Hoy le dan casi el 77 % al denostador de ellos mismos como “cómplices pasivos”, al perseguidor, con mil querellas sin base legal, de los militares retirados que combatieron el terrorismo marxista, hoy ancianos; le dan esa gran mayoría al sujeto controlador de sociedades enredadas con facturas falsas y que logra silenciar a sus críticos utilizando los medios que cualquiera puede imaginar.

          Lo he dicho varias veces: eso sucede porque la derecha vive una crisis moral. “Sí, dicen, reconocemos que Piñera es o ha hecho esto o lo otro, pero va a ganar a la Nueva Mayoría y eso es lo único que importa”. Hoy el diario digital “El Mostrador” se hace cargo de esta derecha que pasa por sobre la verdad, los valores y los principios con tal de ganar una elección y combatir la amenaza a su bienestar material. Aquella para la cual el fin justifica los medios.

          Pero ahora se inicia una nueva etapa. Tenemos otro Kast, José Antonio, un candidato de derecha con las manos limpias, consecuente con sus ideas de siempre y honesto. Defensor de la verdad histórica y crítico de la prevaricación de los jueces contra los militares. Fiel representante del principio de autoridad dentro de la ley para enfrentar el terrorismo, el desorden y la delincuencia.

Ha reunido las firmas necesarias para inscribirse en la contienda y tendrá el derecho legal a una franja electoral y a participar en los foros televisivos y radiales presidenciales. Representa las ideas y las acciones que en algún momento sustentó una mayoría sustancial del país, como la que, a través de sus representantes elegidos para la Cámara de Diputados, llamó a los militares en 1973 a poner término a la situación a la cual la revolución marxista lo había llevado. Incluso todavía en 1988, frente a un cerco y un financiamiento internacionales que apoyaban a los marxistas y a los demócratas que, pasado el peligro totalitario, habían sentido renacer sus apetitos de poder, el “Sí” representativo de la lealtad a los principios y al ideal de derecha obtuvo un significativo 44 % de los votos.

          Según los resultados de ayer, hoy de ese patrimonio electoral no queda casi nada. Pero la verdad y los principios siempre existen, aunque no tengan votos. Lo entendieron mejor los votantes modestos de Lo Espejo que los elegantes de Vitacura. Eso tiene un valor moral. Es capaz de convocar a la gente realmente honesta, la que paga el pasaje en lugar de evadirlo, y que es mayoría.

          Enter José Antonio Kast, cuyo  mensaje de honradez, libertad y verdad, de aquí al 19 de noviembre, no podrá seguir siendo silenciado como lo ha sido hasta ahora. Y eso representa un gran cambio en la política nacional.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/07/exit-kast-enter-kast.html

La Crisis Moral de la Derecha - por Hermógenes Pérez de Arce

          La mejor prueba de que la hay es su incondicional adhesión a Sebastián Piñera. Pero otros testimonios la tornan irrefutable. Llamé la atención, en mi comentario del día 20, sobre un hecho insólito: el apoyo público al mismo Piñera del más vehemente abogado defensor de los Presos Políticos Militares contra la prevaricación de los jueces de izquierda. ¿Cómo podía ser posible que él adhiriera al mayor promotor de querellas contra uniformados, al punto de que las triplicó durante su mandato, convirtiéndose así en cómplice activo de la prevaricación contra la cual ese abogado tanto ha luchado?

          En “La Segunda” de ayer 28 quedan de manifiesto las consecuencias de ese apoyo: la Multigremial de miembros en retiro de las FF. AA. iba a emitir un comunicado llamando a votar contra quien los traicionó, en las primarias del domingo, pero… (me remito a lo que dice “La Segunda” de ayer): “…fue muy difícil llegar a un acuerdo, porque un sector importante estaba por llamar a no votar por Sebastián Piñera y sí hacerlo por Manuel José Ossandón. Con la intervención del abogado Raúl Meza, que respalda a Piñera, se decidió dar libertad de acción”.

          Si ustedes de lo anterior no deducen nada, quiere decir, como afirma en su publicidad el candidato de ultraizquierda, Alberto Mayol, que “no han entendido nada”.

          ¿Y qué creen que he pensado yo cuando esta columna, que estuvo seis años siendo reproducida por el diario digital “El Mostrador” semanalmente, y que fue siempre activa en denunciar las irregularidades pasadas y presentes de Piñera, cesó de publicarse en dicho diario digital justamente cuando éste se puso en campaña en noviembre pasado?

¿Qué creen ustedes que pienso yo de los comentaristas que alguna vez lapidaron a Piñera y de pronto pasaron a elogiarlo y encubrirle sus trapisondas?

¿Qué creen que pienso cuando, a iniciativa de terceras personas, una emisora acepta que yo sea panelista de un escuchado programa y, tras estar todo acordado, el conductor del programa expresa su rechazo a mi integración como panelista, que antes había aceptado?

Pues bien, todas esas veces he pensado lo mismo que pienso ahora del inusitado giro y desempeño del abogado defensor de los militares en favor del peor verdugo de éstos. Todo eso tiene que ver con la crisis moral de que hablo.

          Pero no todo está perdido. Hoy me encontré en “El Mercurio” con una sorprendente carta del intelectual Cristián Warnken, con quien, en materias económico-sociales, estoy generalmente en desacuerdo. Pero ahora expresa puntos de vista morales con los que sí estoy completamente de acuerdo. Digo que su carta es sorprendente en un doble sentido: por evidenciar preocupación por la moral de un sector al cual él no quiere pertenecer, la derecha partidista, y por el hecho de que “El Mercurio”, diario visiblemente inclinado en favor de Piñera, la haya publicado. Estos solos hechos encienden una luz de esperanza frente a la crisis moral de la derecha representada por su apoyo a ese candidato.

          La denigración de este sector, generalmente soterrada, contra un hombre íntegro como Ossandón, ha sido vergonzosa. A pretexto de que manifiesta ignorancia sobre algunos hechos de actualidad, lo han lapidado con el lenguaje más grotesco, olvidando que su propio candidato Piñera frecuentemente manifiesta ignorar aspectos fundamentales de la cultura normal, como cuando, para excusar la ineficacia de su gobierno contra el delito, expresó que la delincuencia había estado presente desde los albores de la Humanidad, cuando “Abel mató con una quijada de burro a su hermano Adán”.

          Pero, con tal de “ganar”, la derecha pasa sobre todo: no le importa que su candidato haya protagonizado el más vergonzoso escándalo en el uso de facturas falsas para conseguir fondos electorales, con un agravante que ningún otro exhibe, como el de haberlas usado para lucrar personalmente y cubrir con ellas gastos de una de su empresas, como en los casos de los bonos a sus ejecutivos Conca y De Aguirre, de Chilevisión. Están publicadas todas las falsedades que Piñera propaló para justificar las supuestas “asesorías” que esos ejecutivos habrían prestado a Bancard, para justificar tales facturas, la cuales los mismos desmintieron ante la fiscalía.

Está publicado el reconocimiento de la funcionaria de SQM, Danitza Yepes, de que Sebastián Piñera cruzaba la misma puerta del sexto piso del edificio de la firma de Ponce Lerou para solicitar aportes electorales. Pero el sujeto permanece en la completa impunidad por eso, mientras su encargado electoral y gerente de Bancard, Santiago Valdés, carga con todo el peso de la formalización por hechos en que el único ganancioso fue Piñera.

          Y la derecha que lo apoya también hace caso omiso de que está imputado por soborno en Argentina, por el juez del crimen Roberto Canicoba Corral, como se ha publicado en “La Nación”, uno de los diarios importantes de Buenos Aires. También hace caso omiso de la condena de LAN, cuando Piñera era su controlador, por el mismo soborno y además por colusión, según dictamen de un ente supervisor norteamericano.

          Los múltiples testimonios de votaciones en comisiones y en sala, en acciones parlamentarias investigativas contra Piñera, habiendo en cada caso mayorías políticas adversas a él que, sin embargo, “se dan vuelta” en su favor para frustrar la respectiva investigación parlamentaria, en el caso de la grabación de la orden de compra de acciones LAN con información privilegiada, en el caso de la comisión que investigó su falta de abstención como Presidente en el episodio “Cascadas” y en el de la votación de la sala que aprobaba otro informe condenatorio del ex Presidente, aprobado por una comisión investigadora, no dan lugar a la menor sospecha en los medios. Ninguno jamás les ha preguntado a los parlamentarios que “se dieron vuelta” por qué lo hicieron. Es que el sistema entero está corrupto.

          En cambio, los principales medios publican advertencias de la más alta significación moral, como “si no es elegido Piñera no va a subir la Bolsa”.

Tantas evidencias de que el dinero está corroyendo la probidad del sistema político quedan en el aire, porque tanto la derecha como la izquierda “miran para otro lado”. En el fondo, integrantes de la una y de la otra son vicarias del dinero de Piñera, que además cumple el requisito básico de la “corrección política”: sumarse a la denigración del Gobierno Militar y de su principal figura, que salvaron al país y lo situaron a la cabeza de América Latina. Cumpliendo Piñera con pertenecer a ese bando, se le perdona todo. Nunca olvidaré cuando Eugenio Tironi manifestó su arrepentimiento de haber escrito un libro contra Piñera (“¿Por qué No Me Quieren?”) tras éste haber multiplicado las querellas prevaricatorias contra militares y haber cerrado el comparativamente digno Penal Cordillera y trasladado a los altos jefes militares más ancianos (con la excepción del general Mena, que se suicidó ante el atropello) a un atestado Punta Peuco, que seguramente el mismo Piñera se propone también cerrar, si es electo, para, por fin, consumar la venganza final de la izquierda y lanzar a los oficiales presos políticos en medio de los delincuentes comunes.

          Pero la gente de derecha tiene el domingo la ocasión de reivindicarse y emitir un voto moral. Descreo de que lo haga mayoritariamente, porque ya la vi votar en 2009 a favor de un sujeto recién condenado por abuso de información privilegiada. Con tal de “ganar”, para una mayoría los medios empleados no importan.

          Y ése es el predicamento que está en la base de la crisis moral. Como dice Warnken: “Ossandón ha sido demonizado por la derecha oficial, pero son su coraje y lucidez en este tema (el moral, aclaro yo) los que pueden salvar a la derecha de un nuevo desastre político en el que siempre ésta termina por caer”.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/06/la-crisis-moral-de-la-derecha.html

Nota del Editor:
Esta entrada ha sido publicada con fines de registro histórico, dada la fecha. Queda a disposición del público para su revisión y difusión.

lunes, 5 de junio de 2017

Frescuras en la Galaxia - por Hermógenes Pérez de Arce

          O “galáctea”, como una vez dijo, en otro de sus despliegues lingüísticos. Cuando ya él y sus escuderos le están cargando a Bachelet el doble asesinato por incendio del matrimonio Luchsinger-McKay, el cual tuvo lugar bajo el de Piñera y como consecuencia de su blandura con el terrorismo, el grado de frescura sobrepasa los niveles conocidos en el sistema planetario.

          Pues en 2011 el gobierno de Piñera propició restar carácter terrorista a los delitos de incendio y promovió modificaciones justamente para que dejaran de ser penados con la máxima severidad. Ello incidió en que los atentados incendiarios se hicieran más graves y frecuentes, y culminaran con el matrimonio quemado en su casa en enero de 2013, bajo el mismo gobierno de Piñera.

          Varias personas, ya abismadas ante ese intento de descargarse de esa responsabilidad, vieron y oyeron al mismo Piñera en un foro radial y otro televisivo asegurando que cumplió todas las promesas que hizo a los militares en retiro en 2009, para captar sus votos, en circunstancias que quedó grabado en video y audio que les prometió velar porque en los juicios contra ellos se aplicaran la prescripción y el debido proceso y nada de eso cumplió. Al, contrario, el Departamento de Derechos Humanos de su Ministerio del Interior, interpuso más de mil querellas contra uniformados –-había sólo trescientas cuando él asumió—  en las cuales se pasaba por sobre la prescripción y el debido proceso.

          Él argumentó, en reciente entrevista y para defender su voltereta, que la Corte Suprema había cambiado su jurisprudencia, pero fueron las querellas de su gobierno las que, contraviniendo la prescripción y el debido proceso, dieron lugar al apresamiento masivo de militares a manos de jueces que desconocen las leyes. Fue, pues, “cómplice activo” de la prevaricación: sin sus querellas los procesos y los presos habrían sido muchos menos. Defraudó a los militares (r) a los cuales prometió prescripción y debido proceso.

          Ahora sus principales escuderos han presentado una querella por simulación contra el Partido Comunista y un militante de éste, sosteniendo que hay fraude en el hecho de que el segundo aparezca comprando propiedades de aquél por 3.500 millones de pesos, lo que sería un negocio simulado, en circunstancias que el propio Piñera defiende al mismo tiempo como “legítimo, legal y sano” que aparezcan sus nietos, menores impúberes, como socios de una firma, radicada en un paraíso fiscal, cada uno con un capital de un millón de pesos y, en seguida, haciendo un aporte de quinientos millones de dólares, que son más de 300 mil millones de pesos, a otra sociedad, esta vez de sus hijos. Todo el mundo sabe que todos esos miles de millones son de él y no de sus descendientes, tal como los 3.500 millones de pesos son del PC y no de su militante.

          Hay que tener una temperatura gélida para calificar de “legítima, legal y sana” la primera simulación y perseguir la segunda, por un monto de la milésima parte, ante los tribunales. Todo digno de figurar en los anales de la “galáctea”.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/06/frescuras-en-la-galaxia.html