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martes, 4 de julio de 2017
Exit Kast, Enter Kast - por Hermógenes Pérez de Arce
Desaparece de la escena Felipe Kast y entra en escena José Antonio Kast, el único candidato de derecha, defensor del legado del gobierno que primero salvó y luego cambió a Chile; el único que defiende a los presos políticos militares y el único capaz de solucionar el problema de la Araucanía, que por cierto no existía bajo el Gobierno Militar, cuando los caciques agradecidos designaban a Pinochet “Gran Conductor y Jefe” y le daban el triunfo al “Sí” en la región, en 1988.
El problema de José Antonio será en lo sucesivo enfrentar las zancadillas, trampas y ninguneo promovidos en su contra, todo lo cual conocí bien por experiencia propia hace muchos años y he vivido como comentarista desde que un personaje poderoso y sin escrúpulos se lanzó como candidato. Anoche, en un foro televisivo, el periodista Fernando Paulsen mencionó a José Antonio Kast como una figura que competirá en la elección y confesó que, cuando en anterior oportunidad hizo lo mismo, lo habían llamado para criticarlo, preguntándole “¿para qué lo nombras?”. De eso se trata. Pero de nuevo lo nombró. Bien por él. Y de nuevo va a recibir presiones para que no lo vuelva a mencionar. Ésa es la atmósfera bajo la cual vivimos.
Bajo ella vive la derecha, que mayoritariamente ha abrazado la candidatura de un sujeto que carece de los mínimos atributos valóricos y políticos para representarla. Ha sido un encarnizado promotor de la prevaricación contra los militares retirados y un detractor impenitente del Gobierno Militar. El canal del que fue propietario, Chilevisión, ofició de portaestandarte de la desfiguración de la verdad histórica y lo sigue haciendo. El mismo Piñera insultó a la derecha política que lo llevó a la Presidencia, calificándola como una horda de “cómplices pasivos” de delitos inventados. Pero esa derecha, aun insultada por él, ahora hace caso omiso de ello y de todas sus transgresiones éticas, de su abuso de los paraísos fiscales y de las sociedades “zombies” para poner su patrimonio a salvo de los impuestos que él mismo alzó al resto de los chilenos menos “vivos” que él; hace caso omiso de su servilismo con la izquierda marxista para perseguir ilegalmente a los Presos Políticos Militares, de su proclamación del comunista Teitelboim como “un grande de la historia de Chile” y de su presencia en la guardia de honor ante el féretro de Hugo Chávez.
José Antonio Kast había llamado a sus partidarios a no votar en las recientes primarias, pero, pese a ser seguidor suyo, no le obedecí porque creía que, si en esas elecciones competía un político de derecha como Ossandón, con manos limpias, contra un individuo que carece de ambos atributos, había que apoyar al primero. Curiosamente, este llamado tuvo mucho más efecto entre la gente de una comuna pobre y que no era de la derecha tradicional más partidaria del Gobierno Militar, que en los considerados como bastiones de esta última: Ossandón, por ejemplo, salió primero, con el 49 % de los votos, contra 41 % de Piñera y 10 % de Felipe Kast, en la comuna de Lo Espejo. Gente modesta que entendió el mensaje moral. Y, en cambio, Ossandón fue realmente castigado en la comuna de Vitacura, donde obtuvo apenas 2,76 % de los votos, perdiendo ante Felipe Kast (20,56 %) y donde Piñera sacó una extraordinaria votación de 76,68 %.
¿Qué fue de esa Vitacura que en 1989 me hizo el honor de ser la única comuna de Santiago donde yo, candidato a senador defensor del Gobierno Militar y de la línea del “Sí”, vencí tanto a Eduardo Frei Ruiz Tagle como a Sebastián Piñera? ¿Cómo puede ese electorado haber cambiado tanto? Es que ha cambiado y mucho. Todavía en 2005 recuerdo cuando, espontáneamente, me hicieron un homenaje en plena Vitacura, en Casapiedra, llena a reventar con más de mil quinientas personas que pagaron su cena, por mi inclaudicable defensa del Gobierno Militar y Pinochet. Hoy eso sería imposible: de eso ya no queda nada. Hoy le dan casi el 77 % al denostador de ellos mismos como “cómplices pasivos”, al perseguidor, con mil querellas sin base legal, de los militares retirados que combatieron el terrorismo marxista, hoy ancianos; le dan esa gran mayoría al sujeto controlador de sociedades enredadas con facturas falsas y que logra silenciar a sus críticos utilizando los medios que cualquiera puede imaginar.
Lo he dicho varias veces: eso sucede porque la derecha vive una crisis moral. “Sí, dicen, reconocemos que Piñera es o ha hecho esto o lo otro, pero va a ganar a la Nueva Mayoría y eso es lo único que importa”. Hoy el diario digital “El Mostrador” se hace cargo de esta derecha que pasa por sobre la verdad, los valores y los principios con tal de ganar una elección y combatir la amenaza a su bienestar material. Aquella para la cual el fin justifica los medios.
Pero ahora se inicia una nueva etapa. Tenemos otro Kast, José Antonio, un candidato de derecha con las manos limpias, consecuente con sus ideas de siempre y honesto. Defensor de la verdad histórica y crítico de la prevaricación de los jueces contra los militares. Fiel representante del principio de autoridad dentro de la ley para enfrentar el terrorismo, el desorden y la delincuencia.
Ha reunido las firmas necesarias para inscribirse en la contienda y tendrá el derecho legal a una franja electoral y a participar en los foros televisivos y radiales presidenciales. Representa las ideas y las acciones que en algún momento sustentó una mayoría sustancial del país, como la que, a través de sus representantes elegidos para la Cámara de Diputados, llamó a los militares en 1973 a poner término a la situación a la cual la revolución marxista lo había llevado. Incluso todavía en 1988, frente a un cerco y un financiamiento internacionales que apoyaban a los marxistas y a los demócratas que, pasado el peligro totalitario, habían sentido renacer sus apetitos de poder, el “Sí” representativo de la lealtad a los principios y al ideal de derecha obtuvo un significativo 44 % de los votos.
Según los resultados de ayer, hoy de ese patrimonio electoral no queda casi nada. Pero la verdad y los principios siempre existen, aunque no tengan votos. Lo entendieron mejor los votantes modestos de Lo Espejo que los elegantes de Vitacura. Eso tiene un valor moral. Es capaz de convocar a la gente realmente honesta, la que paga el pasaje en lugar de evadirlo, y que es mayoría.
Enter José Antonio Kast, cuyo mensaje de honradez, libertad y verdad, de aquí al 19 de noviembre, no podrá seguir siendo silenciado como lo ha sido hasta ahora. Y eso representa un gran cambio en la política nacional.
Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/07/exit-kast-enter-kast.html
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martes, 27 de junio de 2017
Le Voy a Desobedecer a mi Candidato por Hermógenes Pérez de Arce
Mi candidato es José Antonio Kast, el único de derecha, del “Sí”, manos limpias, sin boletas ni facturas truchas, defensor del legado del Gobierno Militar que no tenía “problema mapuche” (ganó el “Sí” en la Araucanía), bajo el cual delincuentes y terroristas recibían lo suyo, los jueces no se atrevían a prevaricar (y por lo tanto no había presos políticos militares); en fin, del gobierno que dejó a Chile como “la joya más preciada de la corona latinoamericana” (Clinton, 1991).
Mi candidato ha sugerido no ir a votar a las primarias de “ChileVamos”, pero no le haré caso, porque siempre estaré listo para librar a mi Patria de cualquier amenaza de un mal mayor, representado en este caso por quien encabeza las encuestas y puede ganar la primaria, el exponente de todo lo contrario de mi candidato, es decir, un heredero del “No”, detractor del Gobierno Militar, cómplice activo de la prevaricación y de la prisión política de los militares, que tiene su alma donde está la mayor parte de su dinero, es decir, en paraísos fiscales, y que batió el récord en materia de facturas truchas cuando desvió parte de los fondos que le dieron empresas a través de ellas, no a su elección, sino a lucrar pagando bonos de desempeño a ejecutivos de una de sus empresas.
Entonces votaré el domingo por Ossandón, que es de derecha, fue del “Sí” y alcalde de una comuna de izquierda donde primero sacó 40%, después 60% y finalmente 70% de los votos. Así es que, de saber gobernar, sabe. “Por sus frutos los conoceréis”. Además, tiene las manos limpias, cosa que a mí me importa, si bien en el país (y, lo peor, en la derecha) ha ido perdiendo importancia. Dicen que le faltan estudios, pero no creo que tenga menos que Ronald Reagan, un actor de derecha que hizo los mejores dos gobiernos norteamericanos del siglo XX.
Algunos dicen que Piñera creó muchos empleos, pero no fue él: sólo aprovechó el impulso fiscal y monetario de Andrés Velasco en 2009 (aumento del gasto fiscal en un inédito 16,5% y de la inversión pública en un también inédito 25,1%) que permitieron crear 500 mil empleos en 2010. Nada de esto pasó en 2017. Con Piñera olvídense de muchos más empleos en 2018. Pero después Piñera, en su gobierno, endeudó al Estado (50% de aumento de la deuda pública como porcentaje del PIB), bajó la penalidad a los atentados incendiarios, lo que culminó en la muerte de un matrimonio quemado dentro de su casa en la Araucanía; hizo caer al país en el ránking de competitividad y, al revés de Ossandón, que fue subiendo en votos, su gobierno bajó y perdió la elección de 2013 con un 38%, contra 62% de sus adversarios. “Por sus frutos los conoceréis”.
En cuanto a Felipe Kast, la otra opción del domingo, no votaría por él después de informarme en su franja que, según dice, hay que hablar de “dictadura” y no de “Gobierno Militar” y que sus personajes más admirados son, entre otros (ninguno de derecha) Patricio Aylwin (el primer perseguidor de militares, después de haberlos azuzado; el segundo fue Piñera) y el padre Felipe Berríos (sin comentarios).
Por eso votaré el domingo por Ossandón y el 19 de noviembre por José Antonio Kast, confiando en que Piñera pierda el domingo y deje para siempre la política y se vaya a contar billetes a un paraíso fiscal, mientras acá arreglamos los problemas que crearon él mismo y el gobierno que lo sucedió, con sus alzas tributarias sucesivas, caída del ahorro, creación de ministerios superfluos y la persecución a los militares que salvaron a Chile del terrorismo de izquierda y del subsecuente régimen totalitario.
En fin, también votaré el domingo por Ossandón porque prefiero que mi candidato compita con un ganador de la primaria que sea un tipo decente y de derecha, que no mienta ni haga trampas ni chistes malos, sobre todo si son ajenos y viejos.
Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/06/le-voy-desobedecer-mi-candidato.html
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