¿Es necesaria una elección presidencial, si el Centro de Estudios Públicos le ha comunicado al país que, según su encuesta, Sebastián Piñera ya está ungido Presidente de la República?
Claro, hay algunos detalles por aclarar. Por ejemplo, José Antonio Kast, era conocido por el 63 % de los chilenos en la CEP de julio-agosto, cuando todavía ni siquiera se había inscrito, y ahora, tras dos meses recorriendo el país y participando en todos los foros televisivos, radiales y periodísticos y consagrándose como el más ovacionado en el Encuentro Nacional de la Empresa e interrumpido allí por los aplausos diecisiete veces en veinte minutos de discurso (“Reportajes” de “La Tercera”, 22.10.17); y también tras participar en la franja electoral televisiva, en la CEP de septiembre-octubre sólo es conocido por el 57 % de los chilenos. Es decir, en dos meses de campaña el seis por ciento de los chilenos se han olvidado de él y ya no lo conocen. Misterios de la ciencia estadística.
En todos los atributos de los candidatos, según la CEP, Piñera triunfa ampliamente. Incluso como el “más honesto y confiable”: el 25 % de los chilenos dice que es Piñera, contra el 14 % Guillier y sólo el 3 % Kast. El así ungido exhibe el siguiente listado de antecedentes, que resumí en mi blog del 8 de octubre y ahora reproduzco:
- En los ’70 y ’80 como ex-gerente el Banco de Talca estuvo 23 días procesado y prófugo por haber perdido varias veces el capital del banco y hecho préstamos a sociedades de papel, de algunas de las cuales él formaba parte, para comprar acciones del mismo banco;
- El ’89 sus trampas y atentados en mi contra, cuando competimos como candidatos a senadores en 1989, pueden leerse en mi autobiografía, en venta por una módica suma en este mismo blog;
- El ’93 fraguó otra conspiración contra la pre-candidata presidencial Evelyn Matthei, para “c…arla” y “dejarla como cabra chica” en un programa de televisión;
- Ya había hecho sus gestiones como senador para comprar a Corfo acciones de LAN, mientras al mismo tiempo negociaba con Aylwin y conseguía apoyo de RN para las políticas de éste;
- Se registraba su aparición en los diarios como presidente de una sociedad anónima siendo senador, lo que debió haberle acarreado (pero no le acarreó) el inmediato cese en su cargo parlamentario; estaba en plena negociación para vender tarjetas de crédito a los bancos, mientras era senador y presentaba una moción de ley para que los bancos (que se negaban a pagarle lo que él pedía) tuvieran que abonar intereses en las cuentas corrientes, moción que retiró cuando los bancos “entendieron”;
- También como senador gestionó ante Endesa España para conseguir venderle a un precio privilegiado sus acciones de las eléctricas, lo que le acarreó hasta críticas de Allamand;
- Luego vino su actuación para conseguir con Kirchner la autorización para LAN de operar en Argentina, por la cual sigue estando imputado por el delito de soborno ante el juez Canicoba Corral de Buenos Aires;
- En seguida vino su condena por la Superintendencia de Sociedades Anónimas, antes de ser elegido Presidente de la República, por comprar acciones de LAN con información privilegiada;
- Ydespués se descubrió el uso por sus sociedades de facturas no reconocidas por SQM y otras empresas para obtener financiamiento electoral para su campaña, incluso usando parte de lo así recaudado para pagar a sus ejecutivos de otra empresa suya, Chilevisión;
- Conocidas fueron sus presiones, ya como Presidente, para obligar a Julio Ponce a fusionar las sociedades Cascadas, lo que lo beneficiaría económicamente;
- Después vino el engaño, como candidato en 2009, a los militares (r), prometiéndoles debido proceso y prescripción, para luego transformarse en su peor perseguidor a través de querellas ilegales, incluyendo la del general Orozco, hoy nonagenario y con demencia senil, a quien su subsecretario Ubilla persiguió judicialmente por “el delito” de haber salido a averiguar qué había sucedido en el exterior del regimiento Yungay en 1973, al oírse una descarga contra dos presos que huían;
- En seguida vino el engaño fenomenal a la opinión pública, a la cual aseguraba, bajo su gobierno, que su patrimonio lo administraba un “fideicomiso ciego”, en circunstancias que estaba sacando al exterior 1.800 millones de dólares del patrimonio que tenía e invirtiendo los mismos a través de Fondos de Inversión Privados a nombre de su descendencia en paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes y Luxemburgo;
- Simultáneamente se registraba su intervención subrepticia, siendo Presidente y a la vez controlador de Colo Colo, para remover a Mayne-Nicholls de la ANFP, pues éste quería repartir igualitariamente las ganancias del Canal de Fútbol entre todos los clubes, sin privilegiar a “los tres grandes”;
- Y ahora está pendiente su condena por la Cámara (salvo que otra vez “dé vuelta” a la mayoría en su favor) por haber comprado acciones de la pesquera peruana Exalmar en pleno litigio marítimo con Chile, acusación ya aprobada en la comisión investigadora. La sala de la Cámara debería votar en cualquier momento la condena de Piñera, salvo que otra vez dé vuelta a la mayoría DC-izquierdista mediante algún ofrecimiento que sólo podemos suponer (ya lo ha logrado tres veces antes).
Así se llega a ser el candidato “más honesto y confiable”, elegido por la mayoría en la CEP. Pero hasta Artés se ha dado cuenta del contrasentido y en “Mucho Gusto” de Mega ha dicho sobre Piñera: “Siempre ha vivido de lo que es la ilegalidad… así que con él espero más de lo mismo, y peor” (“La Segunda”, 26.10.17).
Pero, CEP dixit, la mayoría opina todo lo contrario.
Fuente: https://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/10/cep-dixit.html
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jueves, 26 de octubre de 2017
CEP Dixit - por Hermógenes Pérez de Arce
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miércoles, 5 de julio de 2017
VETO A UN CANDIDATO A LA PRESIDENCIA - por Miguel Amaro
Nunca en la historia política de nuestro país se había dado una situación tan escandalosamente evidente como la del veto o bloqueo de un candidato a la Presidencia de la República.
Es un hecho muy fácil de constatar como cuando un periodista, locutor radial, conductor y panelista de varios programas de televisión, incapaz de aceptar la mordaza, lo denuncia públicamente. Es el caso de Fernando Paulsen, que denunció el domingo recién pasado esa censura implícita con respecto a José Antonio Kast, y afirma que le dijeron: "para qué lo nombras?", "no tienes que nombrarlo".
No es un misterio para nosotros que Paulsen es un hombre de izquierda, pero justo es también reconocer que siempre se ha rebelado contra la censura, contra la manipulación y la edición sesgada de noticias que atentan contra la libertad de expresión. Por esa sola razón es que su denuncia tiene gran valor y no cabe duda que refleja totalmente la realidad de la actitud artera, venial y mafiosa que la prensa, en especial la televisiva, ejerce contra nuestro candidato.
No se requiere ser un genio para atar cabos y ver quienes están detrás de esta maniobra repudiable: el Oficialismo y aquel candidato que es un profesional de la mentira, de las trampas y del engaño. Ambos están estrechamente unidos en esta felonía, como siempre lo han estado, aún cuando aparentan ser adversarios.
Así las cosas, cabe preguntarse ¿Porqué le temen tanto a un hombre que "no figura en las encuestas", "nadie lo conoce", "no aparece en TV", etc.? Si es tan así, entonces no debieran tener temor alguno. Pero ocurre que, cuando todos los valores están invertidos, cuando reina la mentira y la codicia, LA VERDAD aparece como una máquina cegadora, que corta todo a su paso.
He ahí la razón del temor: un hombre que es fiel a sus principios, que no tiene boletas falsas, que no ha hecho negocios turbios, que dice la verdad de frente... Es, en verdad algo que a los pillos y a los farsantes les aterra sobremanera.
Y para colmo de males de estos pillos y farsantes, nuestro candidato José Antonio Kast se rodea de gente que no está ahí por dinero, sino que por corazón y convicción, que lo apoya por un ideal superior; es decir sus colaboradores están movidos por la MÍSTICA, y el mismo Patriotismo que motivaron las acciones de próceres como O´Higgins, Carrera, Andrés Bello, Diego Portales, y un largo etcétera de chilenos y chilenas que forjaron a Chile como nación libre y soberana, cosa que sus adversarios no pueden ni podrán jamás comprender, ya que su agenda ideológica fue redactada en La Habana y publicada en el Foro de Sao Paulo y es totalmente ajena a los intereses de la gente.
Por eso tenemos confianza en que triunfaremos en Noviembre, porque tenemos armas formidables que el enemigo no tiene y porque la verdad, la rectitud y la sencillez terminarán por imponerse.
Editado por Infoguerras
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martes, 4 de julio de 2017
Exit Kast, Enter Kast - por Hermógenes Pérez de Arce
Desaparece de la escena Felipe Kast y entra en escena José Antonio Kast, el único candidato de derecha, defensor del legado del gobierno que primero salvó y luego cambió a Chile; el único que defiende a los presos políticos militares y el único capaz de solucionar el problema de la Araucanía, que por cierto no existía bajo el Gobierno Militar, cuando los caciques agradecidos designaban a Pinochet “Gran Conductor y Jefe” y le daban el triunfo al “Sí” en la región, en 1988.
El problema de José Antonio será en lo sucesivo enfrentar las zancadillas, trampas y ninguneo promovidos en su contra, todo lo cual conocí bien por experiencia propia hace muchos años y he vivido como comentarista desde que un personaje poderoso y sin escrúpulos se lanzó como candidato. Anoche, en un foro televisivo, el periodista Fernando Paulsen mencionó a José Antonio Kast como una figura que competirá en la elección y confesó que, cuando en anterior oportunidad hizo lo mismo, lo habían llamado para criticarlo, preguntándole “¿para qué lo nombras?”. De eso se trata. Pero de nuevo lo nombró. Bien por él. Y de nuevo va a recibir presiones para que no lo vuelva a mencionar. Ésa es la atmósfera bajo la cual vivimos.
Bajo ella vive la derecha, que mayoritariamente ha abrazado la candidatura de un sujeto que carece de los mínimos atributos valóricos y políticos para representarla. Ha sido un encarnizado promotor de la prevaricación contra los militares retirados y un detractor impenitente del Gobierno Militar. El canal del que fue propietario, Chilevisión, ofició de portaestandarte de la desfiguración de la verdad histórica y lo sigue haciendo. El mismo Piñera insultó a la derecha política que lo llevó a la Presidencia, calificándola como una horda de “cómplices pasivos” de delitos inventados. Pero esa derecha, aun insultada por él, ahora hace caso omiso de ello y de todas sus transgresiones éticas, de su abuso de los paraísos fiscales y de las sociedades “zombies” para poner su patrimonio a salvo de los impuestos que él mismo alzó al resto de los chilenos menos “vivos” que él; hace caso omiso de su servilismo con la izquierda marxista para perseguir ilegalmente a los Presos Políticos Militares, de su proclamación del comunista Teitelboim como “un grande de la historia de Chile” y de su presencia en la guardia de honor ante el féretro de Hugo Chávez.
José Antonio Kast había llamado a sus partidarios a no votar en las recientes primarias, pero, pese a ser seguidor suyo, no le obedecí porque creía que, si en esas elecciones competía un político de derecha como Ossandón, con manos limpias, contra un individuo que carece de ambos atributos, había que apoyar al primero. Curiosamente, este llamado tuvo mucho más efecto entre la gente de una comuna pobre y que no era de la derecha tradicional más partidaria del Gobierno Militar, que en los considerados como bastiones de esta última: Ossandón, por ejemplo, salió primero, con el 49 % de los votos, contra 41 % de Piñera y 10 % de Felipe Kast, en la comuna de Lo Espejo. Gente modesta que entendió el mensaje moral. Y, en cambio, Ossandón fue realmente castigado en la comuna de Vitacura, donde obtuvo apenas 2,76 % de los votos, perdiendo ante Felipe Kast (20,56 %) y donde Piñera sacó una extraordinaria votación de 76,68 %.
¿Qué fue de esa Vitacura que en 1989 me hizo el honor de ser la única comuna de Santiago donde yo, candidato a senador defensor del Gobierno Militar y de la línea del “Sí”, vencí tanto a Eduardo Frei Ruiz Tagle como a Sebastián Piñera? ¿Cómo puede ese electorado haber cambiado tanto? Es que ha cambiado y mucho. Todavía en 2005 recuerdo cuando, espontáneamente, me hicieron un homenaje en plena Vitacura, en Casapiedra, llena a reventar con más de mil quinientas personas que pagaron su cena, por mi inclaudicable defensa del Gobierno Militar y Pinochet. Hoy eso sería imposible: de eso ya no queda nada. Hoy le dan casi el 77 % al denostador de ellos mismos como “cómplices pasivos”, al perseguidor, con mil querellas sin base legal, de los militares retirados que combatieron el terrorismo marxista, hoy ancianos; le dan esa gran mayoría al sujeto controlador de sociedades enredadas con facturas falsas y que logra silenciar a sus críticos utilizando los medios que cualquiera puede imaginar.
Lo he dicho varias veces: eso sucede porque la derecha vive una crisis moral. “Sí, dicen, reconocemos que Piñera es o ha hecho esto o lo otro, pero va a ganar a la Nueva Mayoría y eso es lo único que importa”. Hoy el diario digital “El Mostrador” se hace cargo de esta derecha que pasa por sobre la verdad, los valores y los principios con tal de ganar una elección y combatir la amenaza a su bienestar material. Aquella para la cual el fin justifica los medios.
Pero ahora se inicia una nueva etapa. Tenemos otro Kast, José Antonio, un candidato de derecha con las manos limpias, consecuente con sus ideas de siempre y honesto. Defensor de la verdad histórica y crítico de la prevaricación de los jueces contra los militares. Fiel representante del principio de autoridad dentro de la ley para enfrentar el terrorismo, el desorden y la delincuencia.
Ha reunido las firmas necesarias para inscribirse en la contienda y tendrá el derecho legal a una franja electoral y a participar en los foros televisivos y radiales presidenciales. Representa las ideas y las acciones que en algún momento sustentó una mayoría sustancial del país, como la que, a través de sus representantes elegidos para la Cámara de Diputados, llamó a los militares en 1973 a poner término a la situación a la cual la revolución marxista lo había llevado. Incluso todavía en 1988, frente a un cerco y un financiamiento internacionales que apoyaban a los marxistas y a los demócratas que, pasado el peligro totalitario, habían sentido renacer sus apetitos de poder, el “Sí” representativo de la lealtad a los principios y al ideal de derecha obtuvo un significativo 44 % de los votos.
Según los resultados de ayer, hoy de ese patrimonio electoral no queda casi nada. Pero la verdad y los principios siempre existen, aunque no tengan votos. Lo entendieron mejor los votantes modestos de Lo Espejo que los elegantes de Vitacura. Eso tiene un valor moral. Es capaz de convocar a la gente realmente honesta, la que paga el pasaje en lugar de evadirlo, y que es mayoría.
Enter José Antonio Kast, cuyo mensaje de honradez, libertad y verdad, de aquí al 19 de noviembre, no podrá seguir siendo silenciado como lo ha sido hasta ahora. Y eso representa un gran cambio en la política nacional.
Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/07/exit-kast-enter-kast.html
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La Crisis Moral de la Derecha - por Hermógenes Pérez de Arce
La mejor prueba de que la hay es su incondicional adhesión a Sebastián Piñera. Pero otros testimonios la tornan irrefutable. Llamé la atención, en mi comentario del día 20, sobre un hecho insólito: el apoyo público al mismo Piñera del más vehemente abogado defensor de los Presos Políticos Militares contra la prevaricación de los jueces de izquierda. ¿Cómo podía ser posible que él adhiriera al mayor promotor de querellas contra uniformados, al punto de que las triplicó durante su mandato, convirtiéndose así en cómplice activo de la prevaricación contra la cual ese abogado tanto ha luchado?
En “La Segunda” de ayer 28 quedan de manifiesto las consecuencias de ese apoyo: la Multigremial de miembros en retiro de las FF. AA. iba a emitir un comunicado llamando a votar contra quien los traicionó, en las primarias del domingo, pero… (me remito a lo que dice “La Segunda” de ayer): “…fue muy difícil llegar a un acuerdo, porque un sector importante estaba por llamar a no votar por Sebastián Piñera y sí hacerlo por Manuel José Ossandón. Con la intervención del abogado Raúl Meza, que respalda a Piñera, se decidió dar libertad de acción”.
Si ustedes de lo anterior no deducen nada, quiere decir, como afirma en su publicidad el candidato de ultraizquierda, Alberto Mayol, que “no han entendido nada”.
¿Y qué creen que he pensado yo cuando esta columna, que estuvo seis años siendo reproducida por el diario digital “El Mostrador” semanalmente, y que fue siempre activa en denunciar las irregularidades pasadas y presentes de Piñera, cesó de publicarse en dicho diario digital justamente cuando éste se puso en campaña en noviembre pasado?
¿Qué creen ustedes que pienso yo de los comentaristas que alguna vez lapidaron a Piñera y de pronto pasaron a elogiarlo y encubrirle sus trapisondas?
¿Qué creen que pienso cuando, a iniciativa de terceras personas, una emisora acepta que yo sea panelista de un escuchado programa y, tras estar todo acordado, el conductor del programa expresa su rechazo a mi integración como panelista, que antes había aceptado?
Pues bien, todas esas veces he pensado lo mismo que pienso ahora del inusitado giro y desempeño del abogado defensor de los militares en favor del peor verdugo de éstos. Todo eso tiene que ver con la crisis moral de que hablo.
Pero no todo está perdido. Hoy me encontré en “El Mercurio” con una sorprendente carta del intelectual Cristián Warnken, con quien, en materias económico-sociales, estoy generalmente en desacuerdo. Pero ahora expresa puntos de vista morales con los que sí estoy completamente de acuerdo. Digo que su carta es sorprendente en un doble sentido: por evidenciar preocupación por la moral de un sector al cual él no quiere pertenecer, la derecha partidista, y por el hecho de que “El Mercurio”, diario visiblemente inclinado en favor de Piñera, la haya publicado. Estos solos hechos encienden una luz de esperanza frente a la crisis moral de la derecha representada por su apoyo a ese candidato.
La denigración de este sector, generalmente soterrada, contra un hombre íntegro como Ossandón, ha sido vergonzosa. A pretexto de que manifiesta ignorancia sobre algunos hechos de actualidad, lo han lapidado con el lenguaje más grotesco, olvidando que su propio candidato Piñera frecuentemente manifiesta ignorar aspectos fundamentales de la cultura normal, como cuando, para excusar la ineficacia de su gobierno contra el delito, expresó que la delincuencia había estado presente desde los albores de la Humanidad, cuando “Abel mató con una quijada de burro a su hermano Adán”.
Pero, con tal de “ganar”, la derecha pasa sobre todo: no le importa que su candidato haya protagonizado el más vergonzoso escándalo en el uso de facturas falsas para conseguir fondos electorales, con un agravante que ningún otro exhibe, como el de haberlas usado para lucrar personalmente y cubrir con ellas gastos de una de su empresas, como en los casos de los bonos a sus ejecutivos Conca y De Aguirre, de Chilevisión. Están publicadas todas las falsedades que Piñera propaló para justificar las supuestas “asesorías” que esos ejecutivos habrían prestado a Bancard, para justificar tales facturas, la cuales los mismos desmintieron ante la fiscalía.
Está publicado el reconocimiento de la funcionaria de SQM, Danitza Yepes, de que Sebastián Piñera cruzaba la misma puerta del sexto piso del edificio de la firma de Ponce Lerou para solicitar aportes electorales. Pero el sujeto permanece en la completa impunidad por eso, mientras su encargado electoral y gerente de Bancard, Santiago Valdés, carga con todo el peso de la formalización por hechos en que el único ganancioso fue Piñera.
Y la derecha que lo apoya también hace caso omiso de que está imputado por soborno en Argentina, por el juez del crimen Roberto Canicoba Corral, como se ha publicado en “La Nación”, uno de los diarios importantes de Buenos Aires. También hace caso omiso de la condena de LAN, cuando Piñera era su controlador, por el mismo soborno y además por colusión, según dictamen de un ente supervisor norteamericano.
Los múltiples testimonios de votaciones en comisiones y en sala, en acciones parlamentarias investigativas contra Piñera, habiendo en cada caso mayorías políticas adversas a él que, sin embargo, “se dan vuelta” en su favor para frustrar la respectiva investigación parlamentaria, en el caso de la grabación de la orden de compra de acciones LAN con información privilegiada, en el caso de la comisión que investigó su falta de abstención como Presidente en el episodio “Cascadas” y en el de la votación de la sala que aprobaba otro informe condenatorio del ex Presidente, aprobado por una comisión investigadora, no dan lugar a la menor sospecha en los medios. Ninguno jamás les ha preguntado a los parlamentarios que “se dieron vuelta” por qué lo hicieron. Es que el sistema entero está corrupto.
En cambio, los principales medios publican advertencias de la más alta significación moral, como “si no es elegido Piñera no va a subir la Bolsa”.
Tantas evidencias de que el dinero está corroyendo la probidad del sistema político quedan en el aire, porque tanto la derecha como la izquierda “miran para otro lado”. En el fondo, integrantes de la una y de la otra son vicarias del dinero de Piñera, que además cumple el requisito básico de la “corrección política”: sumarse a la denigración del Gobierno Militar y de su principal figura, que salvaron al país y lo situaron a la cabeza de América Latina. Cumpliendo Piñera con pertenecer a ese bando, se le perdona todo. Nunca olvidaré cuando Eugenio Tironi manifestó su arrepentimiento de haber escrito un libro contra Piñera (“¿Por qué No Me Quieren?”) tras éste haber multiplicado las querellas prevaricatorias contra militares y haber cerrado el comparativamente digno Penal Cordillera y trasladado a los altos jefes militares más ancianos (con la excepción del general Mena, que se suicidó ante el atropello) a un atestado Punta Peuco, que seguramente el mismo Piñera se propone también cerrar, si es electo, para, por fin, consumar la venganza final de la izquierda y lanzar a los oficiales presos políticos en medio de los delincuentes comunes.
Pero la gente de derecha tiene el domingo la ocasión de reivindicarse y emitir un voto moral. Descreo de que lo haga mayoritariamente, porque ya la vi votar en 2009 a favor de un sujeto recién condenado por abuso de información privilegiada. Con tal de “ganar”, para una mayoría los medios empleados no importan.
Y ése es el predicamento que está en la base de la crisis moral. Como dice Warnken: “Ossandón ha sido demonizado por la derecha oficial, pero son su coraje y lucidez en este tema (el moral, aclaro yo) los que pueden salvar a la derecha de un nuevo desastre político en el que siempre ésta termina por caer”.
Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/06/la-crisis-moral-de-la-derecha.html
Nota del Editor:
Esta entrada ha sido publicada con fines de registro histórico, dada la fecha. Queda a disposición del público para su revisión y difusión.
En “La Segunda” de ayer 28 quedan de manifiesto las consecuencias de ese apoyo: la Multigremial de miembros en retiro de las FF. AA. iba a emitir un comunicado llamando a votar contra quien los traicionó, en las primarias del domingo, pero… (me remito a lo que dice “La Segunda” de ayer): “…fue muy difícil llegar a un acuerdo, porque un sector importante estaba por llamar a no votar por Sebastián Piñera y sí hacerlo por Manuel José Ossandón. Con la intervención del abogado Raúl Meza, que respalda a Piñera, se decidió dar libertad de acción”.
Si ustedes de lo anterior no deducen nada, quiere decir, como afirma en su publicidad el candidato de ultraizquierda, Alberto Mayol, que “no han entendido nada”.
¿Y qué creen que he pensado yo cuando esta columna, que estuvo seis años siendo reproducida por el diario digital “El Mostrador” semanalmente, y que fue siempre activa en denunciar las irregularidades pasadas y presentes de Piñera, cesó de publicarse en dicho diario digital justamente cuando éste se puso en campaña en noviembre pasado?
¿Qué creen ustedes que pienso yo de los comentaristas que alguna vez lapidaron a Piñera y de pronto pasaron a elogiarlo y encubrirle sus trapisondas?
¿Qué creen que pienso cuando, a iniciativa de terceras personas, una emisora acepta que yo sea panelista de un escuchado programa y, tras estar todo acordado, el conductor del programa expresa su rechazo a mi integración como panelista, que antes había aceptado?
Pues bien, todas esas veces he pensado lo mismo que pienso ahora del inusitado giro y desempeño del abogado defensor de los militares en favor del peor verdugo de éstos. Todo eso tiene que ver con la crisis moral de que hablo.
Pero no todo está perdido. Hoy me encontré en “El Mercurio” con una sorprendente carta del intelectual Cristián Warnken, con quien, en materias económico-sociales, estoy generalmente en desacuerdo. Pero ahora expresa puntos de vista morales con los que sí estoy completamente de acuerdo. Digo que su carta es sorprendente en un doble sentido: por evidenciar preocupación por la moral de un sector al cual él no quiere pertenecer, la derecha partidista, y por el hecho de que “El Mercurio”, diario visiblemente inclinado en favor de Piñera, la haya publicado. Estos solos hechos encienden una luz de esperanza frente a la crisis moral de la derecha representada por su apoyo a ese candidato.
La denigración de este sector, generalmente soterrada, contra un hombre íntegro como Ossandón, ha sido vergonzosa. A pretexto de que manifiesta ignorancia sobre algunos hechos de actualidad, lo han lapidado con el lenguaje más grotesco, olvidando que su propio candidato Piñera frecuentemente manifiesta ignorar aspectos fundamentales de la cultura normal, como cuando, para excusar la ineficacia de su gobierno contra el delito, expresó que la delincuencia había estado presente desde los albores de la Humanidad, cuando “Abel mató con una quijada de burro a su hermano Adán”.
Pero, con tal de “ganar”, la derecha pasa sobre todo: no le importa que su candidato haya protagonizado el más vergonzoso escándalo en el uso de facturas falsas para conseguir fondos electorales, con un agravante que ningún otro exhibe, como el de haberlas usado para lucrar personalmente y cubrir con ellas gastos de una de su empresas, como en los casos de los bonos a sus ejecutivos Conca y De Aguirre, de Chilevisión. Están publicadas todas las falsedades que Piñera propaló para justificar las supuestas “asesorías” que esos ejecutivos habrían prestado a Bancard, para justificar tales facturas, la cuales los mismos desmintieron ante la fiscalía.
Está publicado el reconocimiento de la funcionaria de SQM, Danitza Yepes, de que Sebastián Piñera cruzaba la misma puerta del sexto piso del edificio de la firma de Ponce Lerou para solicitar aportes electorales. Pero el sujeto permanece en la completa impunidad por eso, mientras su encargado electoral y gerente de Bancard, Santiago Valdés, carga con todo el peso de la formalización por hechos en que el único ganancioso fue Piñera.
Y la derecha que lo apoya también hace caso omiso de que está imputado por soborno en Argentina, por el juez del crimen Roberto Canicoba Corral, como se ha publicado en “La Nación”, uno de los diarios importantes de Buenos Aires. También hace caso omiso de la condena de LAN, cuando Piñera era su controlador, por el mismo soborno y además por colusión, según dictamen de un ente supervisor norteamericano.
Los múltiples testimonios de votaciones en comisiones y en sala, en acciones parlamentarias investigativas contra Piñera, habiendo en cada caso mayorías políticas adversas a él que, sin embargo, “se dan vuelta” en su favor para frustrar la respectiva investigación parlamentaria, en el caso de la grabación de la orden de compra de acciones LAN con información privilegiada, en el caso de la comisión que investigó su falta de abstención como Presidente en el episodio “Cascadas” y en el de la votación de la sala que aprobaba otro informe condenatorio del ex Presidente, aprobado por una comisión investigadora, no dan lugar a la menor sospecha en los medios. Ninguno jamás les ha preguntado a los parlamentarios que “se dieron vuelta” por qué lo hicieron. Es que el sistema entero está corrupto.
En cambio, los principales medios publican advertencias de la más alta significación moral, como “si no es elegido Piñera no va a subir la Bolsa”.
Tantas evidencias de que el dinero está corroyendo la probidad del sistema político quedan en el aire, porque tanto la derecha como la izquierda “miran para otro lado”. En el fondo, integrantes de la una y de la otra son vicarias del dinero de Piñera, que además cumple el requisito básico de la “corrección política”: sumarse a la denigración del Gobierno Militar y de su principal figura, que salvaron al país y lo situaron a la cabeza de América Latina. Cumpliendo Piñera con pertenecer a ese bando, se le perdona todo. Nunca olvidaré cuando Eugenio Tironi manifestó su arrepentimiento de haber escrito un libro contra Piñera (“¿Por qué No Me Quieren?”) tras éste haber multiplicado las querellas prevaricatorias contra militares y haber cerrado el comparativamente digno Penal Cordillera y trasladado a los altos jefes militares más ancianos (con la excepción del general Mena, que se suicidó ante el atropello) a un atestado Punta Peuco, que seguramente el mismo Piñera se propone también cerrar, si es electo, para, por fin, consumar la venganza final de la izquierda y lanzar a los oficiales presos políticos en medio de los delincuentes comunes.
Pero la gente de derecha tiene el domingo la ocasión de reivindicarse y emitir un voto moral. Descreo de que lo haga mayoritariamente, porque ya la vi votar en 2009 a favor de un sujeto recién condenado por abuso de información privilegiada. Con tal de “ganar”, para una mayoría los medios empleados no importan.
Y ése es el predicamento que está en la base de la crisis moral. Como dice Warnken: “Ossandón ha sido demonizado por la derecha oficial, pero son su coraje y lucidez en este tema (el moral, aclaro yo) los que pueden salvar a la derecha de un nuevo desastre político en el que siempre ésta termina por caer”.
Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/06/la-crisis-moral-de-la-derecha.html
Nota del Editor:
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