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viernes, 3 de noviembre de 2017

Punta Peuco y las próximas elecciones - por Fernando Thauby

La pequeñez de algunos estrategas políticos de la Nueva Mayoría –de lo que queda de ella- está superándose a si misma.

En pasadas elecciones vimos temas nacionales divisivos que fueron levantados con el exclusivo propósito de exacerbar los conflictos entre sus oponentes, sin importar el daño que hicieran a la sociedad.

Últimamente hemos visto campañas mentirosas promovidas a través de canales de televisión que sobreviven gracias al avisaje fiscal; la del “resort” de Punta Peuco, en que el periodista que agitaba el tema ni siquiera había concurrido una vez al lugar y se limitaba a recalentar el mismo guiso que repite la prensa de oficina; otra, y una de las mas obscenas, la de las “pensiones millonarias” de las Fuerzas Armadas, en que presentan el 1,2% de las pensiones mas altas de ellas como si fueran lo que ganan todos, que el gobierno usa para escandalizar a la opinión pública y potenciar la “reforma de las pensiones” que se enviará al congreso la primera semana de agosto.

Mientras más se hunde el gobierno y más aparente es su desnudez y fracaso, más se acentúa el esfuerzo de sus líderes por “agudizar las contradicciones” entre los chilenos. Entrado el pánico, vuelven las viejas estrategias marxistas.

Todo por unos votitos más. Todo por conservar el poder a como dé lugar. Todo por que “la derecha” no gane.

La última campaña es la amenaza de enviar a los presos políticos militares a la cárcel común. El mundo político de la izquierda, después de haber aceptado que irían a un recinto especial, ahora desconocen, una vez más, lo prometido a los militares. A los militares les han mentido con tal frecuencia e intensidad que a los políticos ya se les ha hecho un hábito, un mal hábito, un vicio.

Años de abusos de poder político, de prevaricación judicial y de prepotencia mediática; de amenazas e injurias que no pueden ser respondidas y la total ausencia de liderazgo ministerial han empujado a los militares retirados a ingresar a un mundo que repudian, la política. La Multigremial de las FFAA, Carabineros e Investigaciones en Retiro (Multigremial Facir) es su respuesta y la prueba de que se hizo necesario instalar un nuevo actor en la lucha por la dignidad militar.

Ante una sociedad que las estima, aprecia y honra, han faltado gobiernos que respalden y cuiden a las FFAA de Chile; el regreso de sus enemigos sociológicos de izquierda y la cobardía e impotencia de la derecha, han creado una situación de abuso y prepotencia de la cual todos nos arrepentiremos.

Con todas las diferencias que los miembros de las FFAA tienen con el ex Presidente Lagos, particularmente los que están en retiro y vivieron la Unidad Popular y la ofensiva comunista de la Rebelión Popular de Masas desde 1984, su solitaria perspectiva de estadista es un duro contraste con los mandatarios que lo precedieron y con los que lo siguieron.

Por otro lado, el cargo de Ministro de Defensa, cuoteado y usado como caja pagadora, pasto de maniobras electorales, al frente de un Ministerio con centenares de funcionarios carentes de toda calificación que vaya mas allá del carnet del partido o la relación familiar con algún individuo bien ubicado en la jerarquía partidista gubernamental, ha sido incapaz de cumplir su función dejando a la defensa entregada a su suerte, con subsecretarios expertos en ideologías y seminarios, sin capacidad técnica y sin condiciones personales para ejercer sus cargos.

Un ministro–espectador y crítico externo de lo que pasa; el amiguismo y el compadrazgo como criterio de selección de algunos mandos militares y el brutal desconocimiento de cómo hacer, implementar y evaluar una política pública ha dejado acumularse problemas, obsolescencias, fallas estructurales y orgánicas sin resolver oportuna y adecuadamente que han derivado en graves y muy feas malversaciones y abusos en algunas instancias militares, casos que se repiten sin que el gran responsable, el Ministro, de la cara y tome las medidas correctivas y punitivas del caso.

La Multigremial Facir es la reacción de legítima defensa propia, triste pero necesaria. Conozco a varios de sus miembros, son personas inteligentes y dedicadas, estudiosas y realistas, muchos chilenos se sorprenderán cuando incrementen su visibilidad política y social.

En Chile no hubo ni habrá “carapintadas”; no se conformarán carteles narco militares como el de “Los Soles” que administran la droga en Venezuela; Diosdados Cabellos o Carlos Prats; ni traidores cooptados como Milani de Argentina; hay y seguirá habiendo acción legal y abierta, es decir sólida y duradera, por lo que la creación de esta organización gremial importa un cambio cualitativo muy difícil de revertir, el genio salió de la botella.

La movida actual de “agitar” el tema Punta Peuco apunta a exacerbar las diferencias entre el candidato Piñera y los militares en retiro.

Por favor, aprendan y respeten: no basta agitar un trapo rojo para que los militares embistan ciegamente.

Es efectivo que existen profundas diferencias políticas y valóricas entre el candidato y los militares, también existe la dolorosa herida de la puñalada inolvidable, pero muy pocos militares ® votarían por la izquierda solo para repudiarlo y tampoco le harían el juego que intenta la Nueva Minoría. Por lo demás, hay otra opción: Kast.

Todo lo que la mayoría de los militares quieren es respeto, mando serio y competente, políticas públicas - defensa en este caso - eficaces y liderazgo real y efectivo.

Los militares de todo el mundo prefieren un comandante serio y exigente a uno que presume de buen amigo y compadre.

Preocúpense de sus propios votantes y no traten de introducir cuñas donde no hay espacio. Recuerden que quien siembra vientos cosecha tempestades.

Cuando se escucha música de violines, los militares sobran; cuando las multitudes corren por las calles, todos quisieran que fueran mas numerosos.

Fuente: https://fernandothauby.com/2017/07/27/punta-peuco-y-las-proximas-elecciones/

lunes, 2 de octubre de 2017

El Estorbo Militar - por Fernando Thauby

Desde hace ya semanas el comando presidencial de Piñera comenzó a inquietarse con la candidatura de José Antonio Kast. El tema llevó rápidamente a sus miembros a empantanarse con un grupo molesto e incomprensible -un verdadero estorbo- los militares, que excitan las mas agudas, subconscientes y turbias memorias y perspectivas de los políticos de derecha e izquierda.

En efecto, se encontraron con un elemento duro, organizado, al que no conocen y que preferirían que no existiera. Lo recordaban como un lote ingenuo y fácilmente manejable que había cambiado y ahora era algo muy diferente. Había sido capaz de organizarse y plantear una estrategia política y gremial de largo plazo y en este momento constituía el eje de la campaña de Kast

Surgieron “espontáneos”, enviados “oficiosos” y algunos mensajeros “oficiales”, desenterraron a viejos generales de los buenos tiempos de Cheyre, a civiles “bien conectados” cuyos contactos estaban obsoletos desde hacía ya diez años y obviamente, a los “amigos” militares con quienes comparten social, empresarial y comercialmente. Se enviaron mensajes, se cursaron amenazas y se cantaron viejas coplas patrióticas de esas que los políticos creen que entusiasman y seducen a los militares.

Fracaso tras fracaso. No pasó nada, no hubo interlocutores adecuados y cuando existieron, no se doblegaron a sus exigencias como lo esperaban. El interlocutor mas representativo, la Multigremial de las FFAA y Policías planteó, de entrada, tres condiciones para comenzar a hablar: Libertad para los presos políticos militares; respeto al Estado de Derecho y la consideración de un conjunto de demandas gremiales, la principal relacionada con dictación de una Ley de Salud para Carabineros y PDI,

Las estrategias piñeristas variaron: primero como se dijo, fue “la guapeada”; fracasó.
Luego vino la ilusión del triunfo en primera vuelta. Esta aspiración pasaba por sustraer los votos de Kast y acarrearlos hacia Piñera. Se apeló al “voto útil”, Gonzalo Blumel, el coordinador programático, sentenció a La Tercera que “hay que conseguir los votos de Kast”. Días antes, el senador e integrante del comité ejecutivo del comando, Alberto Espina (RN), pidió directamente a los votantes de Kast “reflexionar” sobre su opción y respaldar al ex mandatario. No pasó nada.

Y Kast seguía remontando en las encuestas, lenta pero constantemente.

La “filtración” de un chat privado del ex presidente de la UDI dejó al desnudo su angustia y sobre todo expuso la profunda fractura interna de la UDI; el senador Larraín termina el mensaje con un llamado a los militantes. “El seudopurismo de JAK (sic) puede significarnos más gobiernos como el actual y eso no es bueno para Chile ni para nuestros principios”, “Respeto a quienes ven con buenos ojos a JAK (sic), (pero) deben hacerse responsables de lo que puede significar impulsar opciones que no tienen destino político y que pueden dañar a otras que sí lo tienen”. La intervención de Blumel, por su parte, fue un compendio de confusiones: no distinguía a los militares en retiro de los en servicio, desconocía las motivaciones de cada grupo, ignoraba sus respectivos intereses e imaginaba una curiosa relación de mando y autoridad entre los diversos grupos de militares retirados.

El tiempo seguía corriendo y no se llegaba a nada. Las cosas con los militares en servicio activo tampoco avanzaban. Se invitó a un comité para diseñar la parte de Defensa del “Programa de Gobierno”, concurrió un amplio grupo: internacionalistas, ex ministros, ex – senadores, ex subsecretarios y políticos de diferentes niveles y se les pidió una propuesta. Pasó poco. Se designó a un experto “con experiencia real” en el Ministerio, tampoco pasó mucho.
A todo esto, la UDI ya convencida de que no habría triunfo en primera vuelta prefirió cerrar el tema Kast y dejarlo para que “se resolviera solo” cuando Piñera y Guillier pasaran a segunda vuelta.
La UDI, consciente de que, para sus militantes, el entusiasmo por Piñera es solo instrumental para obtener el gobierno, sabe que Kast cuenta con muchas mas simpatías internas de lo que se dice y este si es un problema grave.

Todo el asunto Kast – Militar era un embrollo y no quedó mas que la intervención directa del candidato.

Afortunadamente venía “el debate”, oportunidad en que Piñera lanzó dos temas al ruedo: “Creo que, por razones humanitarias, todas las personas que están en la parte final de sus vidas, con enfermedades terminales, alzhéimer, que no saben dónde están, o con cánceres terminales, debiéramos conmutar la prisión en un cárcel por arresto domiciliario total para que mueran en paz y con dignidad junto a sus seres queridos”. “Eso no es solamente para los presos de Punta Peuco, es para todos los presos chilenos que están al borde la muerte, que mueran con dignidad”.

Segundo, reconoció que los “cómplices pasivos” estaban en mas sitios que en la UDI y las FFAA, que estaban también en los medios de comunicación social, en los partidos políticos, en el Poder Judicial y lamentó también, que el Gobierno militar tardara 17 años en entregar el gobierno -después de reconstruir la economía, desbandar a los grupos terroristas internos y derrotar la agresión internacional del Partido Comunista apoyado por Cuba Alemania Oriental y Rusia, que pretendían impedir el establecimiento de un régimen democrático en Chile-.

Gonzalo Cordero, en entrevista que dio a La Tercera, interpreta así la nueva posición de Piñera: Durante el debate se reflotó el tema de los “cómplices pasivos”.

"¿Qué le pareció la respuesta del ex mandatario? Fue una muy buena respuesta. Me pareció que puso su expresión en un contexto amplio, que me parece que resulta interesante, descriptivo, analítico.
Usted, incluso, a través de Twitter calificó como “brillante” la respuesta de Piñera. ¿Por qué?
Porque equilibró muy bien los distintos factores que incidieron en el quiebre de nuestra democracia, los distintos tipos de responsabilidad que hay en lo que pasó en nuestro periodo de la historia y, al mismo tiempo, cerró con una proyección hacia adelante, que es de aprendizaje.
¿Eso es para no contrariar al denominado mundo militar?
No. Creo que representa una manera madura de alguien que ya ha gobernado el país y que tiene una visión de estadista".

Bien por Cordero, logró dar un barniz de liderazgo y de estadista al candidato. De ser cierto, el de Piñera parece un cambio pequeño pero promisorio, lo lamentable es que le tomó 46 años comenzar a entender el problema de fondo.

De cualquier manera, su oferta es mezquina: mantiene la falsificación sistemática de la verdad histórica; no pone fin a las calumnias contra las FFAA; no cesa la prevaricación judicial; continúa la campaña de construcción -por parte del Partido Comunista- de una “verdad oficial” mediante los Museos de la Memoria, de propiedad privada pero financiados millonariamente por el estado.
Es decir, no pone fin, ni siquiera inicia un proceso, para terminar el cultivo sistemático del odio hacia las FFAA por parte de la izquierda.

Y aquí estamos.

Nadie sabe si las ofertas de Piñera se cumplirán. También se ignora que intentará hacer en el sector defensa. La experiencia anterior con ministros como Ravinet, Allamand y Hinzpeter fue lamentable. Es evidente que no le interesan las FFAA.
En este ambiente, las características del nuevo Ministro son mas relevantes que los lirismos que se escriban en el programa y no hay razones para ser optimista.

La verdadera crisis política vendrá cuando quede claro que, aunque no le guste a Vargas Llosa, variedades de conservadores existen transversalmente en toda nuestra sociedad, que no son pocos y que están cansados de ser maltratados. Que la tiranía de la máquina de la izquierda para difamar y construir realidades ha abusado demasiado.
Veremos conflictos serios en la UDI y entre la UDI y RN. La izquierda por su parte entrará en guerra civil; y los militares chilenos continuarán existiendo, cada día mas cansados del impune bulling comunista.

Y nada se resolverá mientras los políticos, militares, intelectuales y ciudadanos, bajo el activo liderazgo del Presidente, no enfrenten la verdad de nuestra historia entre 1965 y 1990 y permitan la existencia de un régimen político honesto y veraz.

Fuente: https://fernandothauby.com/2017/10/01/el-estorbo-militar/

martes, 4 de julio de 2017

La Crisis Moral de la Derecha - por Hermógenes Pérez de Arce

          La mejor prueba de que la hay es su incondicional adhesión a Sebastián Piñera. Pero otros testimonios la tornan irrefutable. Llamé la atención, en mi comentario del día 20, sobre un hecho insólito: el apoyo público al mismo Piñera del más vehemente abogado defensor de los Presos Políticos Militares contra la prevaricación de los jueces de izquierda. ¿Cómo podía ser posible que él adhiriera al mayor promotor de querellas contra uniformados, al punto de que las triplicó durante su mandato, convirtiéndose así en cómplice activo de la prevaricación contra la cual ese abogado tanto ha luchado?

          En “La Segunda” de ayer 28 quedan de manifiesto las consecuencias de ese apoyo: la Multigremial de miembros en retiro de las FF. AA. iba a emitir un comunicado llamando a votar contra quien los traicionó, en las primarias del domingo, pero… (me remito a lo que dice “La Segunda” de ayer): “…fue muy difícil llegar a un acuerdo, porque un sector importante estaba por llamar a no votar por Sebastián Piñera y sí hacerlo por Manuel José Ossandón. Con la intervención del abogado Raúl Meza, que respalda a Piñera, se decidió dar libertad de acción”.

          Si ustedes de lo anterior no deducen nada, quiere decir, como afirma en su publicidad el candidato de ultraizquierda, Alberto Mayol, que “no han entendido nada”.

          ¿Y qué creen que he pensado yo cuando esta columna, que estuvo seis años siendo reproducida por el diario digital “El Mostrador” semanalmente, y que fue siempre activa en denunciar las irregularidades pasadas y presentes de Piñera, cesó de publicarse en dicho diario digital justamente cuando éste se puso en campaña en noviembre pasado?

¿Qué creen ustedes que pienso yo de los comentaristas que alguna vez lapidaron a Piñera y de pronto pasaron a elogiarlo y encubrirle sus trapisondas?

¿Qué creen que pienso cuando, a iniciativa de terceras personas, una emisora acepta que yo sea panelista de un escuchado programa y, tras estar todo acordado, el conductor del programa expresa su rechazo a mi integración como panelista, que antes había aceptado?

Pues bien, todas esas veces he pensado lo mismo que pienso ahora del inusitado giro y desempeño del abogado defensor de los militares en favor del peor verdugo de éstos. Todo eso tiene que ver con la crisis moral de que hablo.

          Pero no todo está perdido. Hoy me encontré en “El Mercurio” con una sorprendente carta del intelectual Cristián Warnken, con quien, en materias económico-sociales, estoy generalmente en desacuerdo. Pero ahora expresa puntos de vista morales con los que sí estoy completamente de acuerdo. Digo que su carta es sorprendente en un doble sentido: por evidenciar preocupación por la moral de un sector al cual él no quiere pertenecer, la derecha partidista, y por el hecho de que “El Mercurio”, diario visiblemente inclinado en favor de Piñera, la haya publicado. Estos solos hechos encienden una luz de esperanza frente a la crisis moral de la derecha representada por su apoyo a ese candidato.

          La denigración de este sector, generalmente soterrada, contra un hombre íntegro como Ossandón, ha sido vergonzosa. A pretexto de que manifiesta ignorancia sobre algunos hechos de actualidad, lo han lapidado con el lenguaje más grotesco, olvidando que su propio candidato Piñera frecuentemente manifiesta ignorar aspectos fundamentales de la cultura normal, como cuando, para excusar la ineficacia de su gobierno contra el delito, expresó que la delincuencia había estado presente desde los albores de la Humanidad, cuando “Abel mató con una quijada de burro a su hermano Adán”.

          Pero, con tal de “ganar”, la derecha pasa sobre todo: no le importa que su candidato haya protagonizado el más vergonzoso escándalo en el uso de facturas falsas para conseguir fondos electorales, con un agravante que ningún otro exhibe, como el de haberlas usado para lucrar personalmente y cubrir con ellas gastos de una de su empresas, como en los casos de los bonos a sus ejecutivos Conca y De Aguirre, de Chilevisión. Están publicadas todas las falsedades que Piñera propaló para justificar las supuestas “asesorías” que esos ejecutivos habrían prestado a Bancard, para justificar tales facturas, la cuales los mismos desmintieron ante la fiscalía.

Está publicado el reconocimiento de la funcionaria de SQM, Danitza Yepes, de que Sebastián Piñera cruzaba la misma puerta del sexto piso del edificio de la firma de Ponce Lerou para solicitar aportes electorales. Pero el sujeto permanece en la completa impunidad por eso, mientras su encargado electoral y gerente de Bancard, Santiago Valdés, carga con todo el peso de la formalización por hechos en que el único ganancioso fue Piñera.

          Y la derecha que lo apoya también hace caso omiso de que está imputado por soborno en Argentina, por el juez del crimen Roberto Canicoba Corral, como se ha publicado en “La Nación”, uno de los diarios importantes de Buenos Aires. También hace caso omiso de la condena de LAN, cuando Piñera era su controlador, por el mismo soborno y además por colusión, según dictamen de un ente supervisor norteamericano.

          Los múltiples testimonios de votaciones en comisiones y en sala, en acciones parlamentarias investigativas contra Piñera, habiendo en cada caso mayorías políticas adversas a él que, sin embargo, “se dan vuelta” en su favor para frustrar la respectiva investigación parlamentaria, en el caso de la grabación de la orden de compra de acciones LAN con información privilegiada, en el caso de la comisión que investigó su falta de abstención como Presidente en el episodio “Cascadas” y en el de la votación de la sala que aprobaba otro informe condenatorio del ex Presidente, aprobado por una comisión investigadora, no dan lugar a la menor sospecha en los medios. Ninguno jamás les ha preguntado a los parlamentarios que “se dieron vuelta” por qué lo hicieron. Es que el sistema entero está corrupto.

          En cambio, los principales medios publican advertencias de la más alta significación moral, como “si no es elegido Piñera no va a subir la Bolsa”.

Tantas evidencias de que el dinero está corroyendo la probidad del sistema político quedan en el aire, porque tanto la derecha como la izquierda “miran para otro lado”. En el fondo, integrantes de la una y de la otra son vicarias del dinero de Piñera, que además cumple el requisito básico de la “corrección política”: sumarse a la denigración del Gobierno Militar y de su principal figura, que salvaron al país y lo situaron a la cabeza de América Latina. Cumpliendo Piñera con pertenecer a ese bando, se le perdona todo. Nunca olvidaré cuando Eugenio Tironi manifestó su arrepentimiento de haber escrito un libro contra Piñera (“¿Por qué No Me Quieren?”) tras éste haber multiplicado las querellas prevaricatorias contra militares y haber cerrado el comparativamente digno Penal Cordillera y trasladado a los altos jefes militares más ancianos (con la excepción del general Mena, que se suicidó ante el atropello) a un atestado Punta Peuco, que seguramente el mismo Piñera se propone también cerrar, si es electo, para, por fin, consumar la venganza final de la izquierda y lanzar a los oficiales presos políticos en medio de los delincuentes comunes.

          Pero la gente de derecha tiene el domingo la ocasión de reivindicarse y emitir un voto moral. Descreo de que lo haga mayoritariamente, porque ya la vi votar en 2009 a favor de un sujeto recién condenado por abuso de información privilegiada. Con tal de “ganar”, para una mayoría los medios empleados no importan.

          Y ése es el predicamento que está en la base de la crisis moral. Como dice Warnken: “Ossandón ha sido demonizado por la derecha oficial, pero son su coraje y lucidez en este tema (el moral, aclaro yo) los que pueden salvar a la derecha de un nuevo desastre político en el que siempre ésta termina por caer”.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/06/la-crisis-moral-de-la-derecha.html

Nota del Editor:
Esta entrada ha sido publicada con fines de registro histórico, dada la fecha. Queda a disposición del público para su revisión y difusión.