El general (r) Cheyre se hizo cómplice del desconocimiento del estado de derecho en los juicios contra Pinochet y demás uniformados que debieron combatir la subversión armada de izquierda.
Cuando él era Comandante en Jefe y se cumplían 30 años del pronunciamiento, en la víspera del 11 de septiembre de 2003, un periodista le preguntó cómo lo iba a celebrar, y contestó: “Como un día normal. Es un sábado como cualquier otro sábado”. Ese era su temperamento. Poco después, el 10 de diciembre de 2004, emitió la famosa autocondena de su institución: “El Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le caben en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado”.
Es decir, si Pinochet era el único culpable, todos los demás eran inocentes. Luego, todos aplaudieron, pero en particular los verdaderos grandes culpables, la extrema izquierda que armó un ejército clandestino para tomar el poder y establecer un régimen totalitario. Y no contenta con esa rendición incondicional de los uniformados y el reconocimiento de su impunidad, ella desconoció las leyes y comenzó a condenar judicialmente a los militares que le vedaron su propósito, pero con una salvedad: a Juan Emilio Cheyre ningún juez de izquierda lo persiguió.
Hasta que se repitió la historia, como siempre lo hace, y la guillotina cercenó el cuello de monsieur Guillotin: acusaron a Cheyre. Y si la prevaricación es pareja, lo van a condenar.
Pero Cheyre es inocente. Yo estudié el proceso que lo afecta, que es el mismo que sirvió para perseguir ilegalmente a Pinochet, y escribí un libro que puede adquirirse en este blog: “La Verdad del Juicio a Pinochet”. Fue best-seller en 2001 y tuvo tres ediciones de más de cinco mil ejemplares. El historiador Gonzalo Vial escribió a su respecto que era un provocador análisis, pero se refería al derecho, y de eso no era de lo que se trataba en los juicios contra Pinochet.
Cheyre en 1973 era teniente y estaba en el regimiento “Arica” de La Serena cuando arribó la comitiva del general Arellano. Esta tenía por objeto velar por que a los presos que había en los regimientos se les sometiera a los tribunales en tiempo de guerra y se les tratara “sin abusos ni prepotencias”, como lo dijo en todos los lugares a los que llegó. Llevaba desde Santiago un proyecto de sentencia (La Serena dependía de la Segunda División, con sede en Santiago), condenando a muerte a tres procesados que estaban presos en La Serena. En esta ciudad el tribunal iba a juzgar a otros doce presos. Un teniente coronel incorporado ese día a la comitiva de Arellano, de acuerdo con otro oficial en retiro, pero que se había incorporado al regimiento local, sacaron de la cárcel a los quince anteriores y, llegando al regimiento, por sí y ante sí, sin saberlo ni Arellano ni el comandante de la unidad, los fusilaron.
Ante la alarma de los miembros del Tribunal en Tiempo de Guerra y del abogado que iba a defender a los presos, dejaron una rápida constancia de las muertes con una media firma del entonces gobernador militar, constancia que no se agregó al expediente.
Ante los hechos consumados, el comandante del regimiento hizo una publicación sobre las ejecuciones al día siguiente en el “El Día” de La Serena diciendo que habían tenido lugar “conforme a lo dispuesto por los Tribunales en Tiempo de Guerra”, lo que no era verdad. El teniente Cheyre, ayudante del comandante, llevó el texto al diario “El Día” en un sobre cerrado.
Como la justicia de izquierda ha creado en Chile el delito de “haber estado ahí”, numerosos uniformados (r) hoy están presos por eso. Algunos sin siquiera “haber estado ahí”. Por ejemplo, dos que trasladaron a personas de un lugar a otro y las dejaron en su destino sanas y salvas, pero cumplen presidio por lo que otros les hicieron después. Y conozco un oficial de la Armada que cumple condena sin siquiera “haber estado ahí”, porque había sido trasladado días antes, pero el ministro sumariante de izquierda consideró insuficientes las pruebas de su traslado y lo condenó igual.
Juan Emilio Cheyre es completamente inocente, pero eso no constituye, para la justicia de izquierda chilena, causal de exención de responsabilidad. ¿O tal vez la sala penal de la Corte Suprema, la “madre de todas las grandes prevaricaciones”, se apiadará finalmente de él por haber sido por tantos años funcional a sus sistemáticas violaciones al estado de derecho?
Addendum tardío al blog: Revela el desorden de esos primeros tiempos después del 11 que la madre de uno de los ilegalmente fusilados en La Serena, Roberto Guzmán Santa Cruz, recibió en 1975 notificación de que en la causa que había afectado a su hijo se le había rebajado la pena de cinco años a 541 días de cárcel.
Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/11/cheyre-prueba-su-propia-medicina.html
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domingo, 5 de noviembre de 2017
lunes, 2 de octubre de 2017
El Estorbo Militar - por Fernando Thauby
Desde hace ya semanas el comando presidencial de Piñera comenzó a inquietarse con la candidatura de José Antonio Kast. El tema llevó rápidamente a sus miembros a empantanarse con un grupo molesto e incomprensible -un verdadero estorbo- los militares, que excitan las mas agudas, subconscientes y turbias memorias y perspectivas de los políticos de derecha e izquierda.
En efecto, se encontraron con un elemento duro, organizado, al que no conocen y que preferirían que no existiera. Lo recordaban como un lote ingenuo y fácilmente manejable que había cambiado y ahora era algo muy diferente. Había sido capaz de organizarse y plantear una estrategia política y gremial de largo plazo y en este momento constituía el eje de la campaña de Kast
Surgieron “espontáneos”, enviados “oficiosos” y algunos mensajeros “oficiales”, desenterraron a viejos generales de los buenos tiempos de Cheyre, a civiles “bien conectados” cuyos contactos estaban obsoletos desde hacía ya diez años y obviamente, a los “amigos” militares con quienes comparten social, empresarial y comercialmente. Se enviaron mensajes, se cursaron amenazas y se cantaron viejas coplas patrióticas de esas que los políticos creen que entusiasman y seducen a los militares.
Fracaso tras fracaso. No pasó nada, no hubo interlocutores adecuados y cuando existieron, no se doblegaron a sus exigencias como lo esperaban. El interlocutor mas representativo, la Multigremial de las FFAA y Policías planteó, de entrada, tres condiciones para comenzar a hablar: Libertad para los presos políticos militares; respeto al Estado de Derecho y la consideración de un conjunto de demandas gremiales, la principal relacionada con dictación de una Ley de Salud para Carabineros y PDI,
Las estrategias piñeristas variaron: primero como se dijo, fue “la guapeada”; fracasó.
Luego vino la ilusión del triunfo en primera vuelta. Esta aspiración pasaba por sustraer los votos de Kast y acarrearlos hacia Piñera. Se apeló al “voto útil”, Gonzalo Blumel, el coordinador programático, sentenció a La Tercera que “hay que conseguir los votos de Kast”. Días antes, el senador e integrante del comité ejecutivo del comando, Alberto Espina (RN), pidió directamente a los votantes de Kast “reflexionar” sobre su opción y respaldar al ex mandatario. No pasó nada.
Y Kast seguía remontando en las encuestas, lenta pero constantemente.
La “filtración” de un chat privado del ex presidente de la UDI dejó al desnudo su angustia y sobre todo expuso la profunda fractura interna de la UDI; el senador Larraín termina el mensaje con un llamado a los militantes. “El seudopurismo de JAK (sic) puede significarnos más gobiernos como el actual y eso no es bueno para Chile ni para nuestros principios”, “Respeto a quienes ven con buenos ojos a JAK (sic), (pero) deben hacerse responsables de lo que puede significar impulsar opciones que no tienen destino político y que pueden dañar a otras que sí lo tienen”. La intervención de Blumel, por su parte, fue un compendio de confusiones: no distinguía a los militares en retiro de los en servicio, desconocía las motivaciones de cada grupo, ignoraba sus respectivos intereses e imaginaba una curiosa relación de mando y autoridad entre los diversos grupos de militares retirados.
El tiempo seguía corriendo y no se llegaba a nada. Las cosas con los militares en servicio activo tampoco avanzaban. Se invitó a un comité para diseñar la parte de Defensa del “Programa de Gobierno”, concurrió un amplio grupo: internacionalistas, ex ministros, ex – senadores, ex subsecretarios y políticos de diferentes niveles y se les pidió una propuesta. Pasó poco. Se designó a un experto “con experiencia real” en el Ministerio, tampoco pasó mucho.
A todo esto, la UDI ya convencida de que no habría triunfo en primera vuelta prefirió cerrar el tema Kast y dejarlo para que “se resolviera solo” cuando Piñera y Guillier pasaran a segunda vuelta.
La UDI, consciente de que, para sus militantes, el entusiasmo por Piñera es solo instrumental para obtener el gobierno, sabe que Kast cuenta con muchas mas simpatías internas de lo que se dice y este si es un problema grave.
Todo el asunto Kast – Militar era un embrollo y no quedó mas que la intervención directa del candidato.
Afortunadamente venía “el debate”, oportunidad en que Piñera lanzó dos temas al ruedo: “Creo que, por razones humanitarias, todas las personas que están en la parte final de sus vidas, con enfermedades terminales, alzhéimer, que no saben dónde están, o con cánceres terminales, debiéramos conmutar la prisión en un cárcel por arresto domiciliario total para que mueran en paz y con dignidad junto a sus seres queridos”. “Eso no es solamente para los presos de Punta Peuco, es para todos los presos chilenos que están al borde la muerte, que mueran con dignidad”.
Segundo, reconoció que los “cómplices pasivos” estaban en mas sitios que en la UDI y las FFAA, que estaban también en los medios de comunicación social, en los partidos políticos, en el Poder Judicial y lamentó también, que el Gobierno militar tardara 17 años en entregar el gobierno -después de reconstruir la economía, desbandar a los grupos terroristas internos y derrotar la agresión internacional del Partido Comunista apoyado por Cuba Alemania Oriental y Rusia, que pretendían impedir el establecimiento de un régimen democrático en Chile-.
Gonzalo Cordero, en entrevista que dio a La Tercera, interpreta así la nueva posición de Piñera: Durante el debate se reflotó el tema de los “cómplices pasivos”.
"¿Qué le pareció la respuesta del ex mandatario? Fue una muy buena respuesta. Me pareció que puso su expresión en un contexto amplio, que me parece que resulta interesante, descriptivo, analítico.
Usted, incluso, a través de Twitter calificó como “brillante” la respuesta de Piñera. ¿Por qué?
Porque equilibró muy bien los distintos factores que incidieron en el quiebre de nuestra democracia, los distintos tipos de responsabilidad que hay en lo que pasó en nuestro periodo de la historia y, al mismo tiempo, cerró con una proyección hacia adelante, que es de aprendizaje.
¿Eso es para no contrariar al denominado mundo militar?
No. Creo que representa una manera madura de alguien que ya ha gobernado el país y que tiene una visión de estadista".
Bien por Cordero, logró dar un barniz de liderazgo y de estadista al candidato. De ser cierto, el de Piñera parece un cambio pequeño pero promisorio, lo lamentable es que le tomó 46 años comenzar a entender el problema de fondo.
De cualquier manera, su oferta es mezquina: mantiene la falsificación sistemática de la verdad histórica; no pone fin a las calumnias contra las FFAA; no cesa la prevaricación judicial; continúa la campaña de construcción -por parte del Partido Comunista- de una “verdad oficial” mediante los Museos de la Memoria, de propiedad privada pero financiados millonariamente por el estado.
Es decir, no pone fin, ni siquiera inicia un proceso, para terminar el cultivo sistemático del odio hacia las FFAA por parte de la izquierda.
Y aquí estamos.
Nadie sabe si las ofertas de Piñera se cumplirán. También se ignora que intentará hacer en el sector defensa. La experiencia anterior con ministros como Ravinet, Allamand y Hinzpeter fue lamentable. Es evidente que no le interesan las FFAA.
En este ambiente, las características del nuevo Ministro son mas relevantes que los lirismos que se escriban en el programa y no hay razones para ser optimista.
La verdadera crisis política vendrá cuando quede claro que, aunque no le guste a Vargas Llosa, variedades de conservadores existen transversalmente en toda nuestra sociedad, que no son pocos y que están cansados de ser maltratados. Que la tiranía de la máquina de la izquierda para difamar y construir realidades ha abusado demasiado.
Veremos conflictos serios en la UDI y entre la UDI y RN. La izquierda por su parte entrará en guerra civil; y los militares chilenos continuarán existiendo, cada día mas cansados del impune bulling comunista.
Y nada se resolverá mientras los políticos, militares, intelectuales y ciudadanos, bajo el activo liderazgo del Presidente, no enfrenten la verdad de nuestra historia entre 1965 y 1990 y permitan la existencia de un régimen político honesto y veraz.
Fuente: https://fernandothauby.com/2017/10/01/el-estorbo-militar/
En efecto, se encontraron con un elemento duro, organizado, al que no conocen y que preferirían que no existiera. Lo recordaban como un lote ingenuo y fácilmente manejable que había cambiado y ahora era algo muy diferente. Había sido capaz de organizarse y plantear una estrategia política y gremial de largo plazo y en este momento constituía el eje de la campaña de Kast
Surgieron “espontáneos”, enviados “oficiosos” y algunos mensajeros “oficiales”, desenterraron a viejos generales de los buenos tiempos de Cheyre, a civiles “bien conectados” cuyos contactos estaban obsoletos desde hacía ya diez años y obviamente, a los “amigos” militares con quienes comparten social, empresarial y comercialmente. Se enviaron mensajes, se cursaron amenazas y se cantaron viejas coplas patrióticas de esas que los políticos creen que entusiasman y seducen a los militares.
Fracaso tras fracaso. No pasó nada, no hubo interlocutores adecuados y cuando existieron, no se doblegaron a sus exigencias como lo esperaban. El interlocutor mas representativo, la Multigremial de las FFAA y Policías planteó, de entrada, tres condiciones para comenzar a hablar: Libertad para los presos políticos militares; respeto al Estado de Derecho y la consideración de un conjunto de demandas gremiales, la principal relacionada con dictación de una Ley de Salud para Carabineros y PDI,Las estrategias piñeristas variaron: primero como se dijo, fue “la guapeada”; fracasó.
Luego vino la ilusión del triunfo en primera vuelta. Esta aspiración pasaba por sustraer los votos de Kast y acarrearlos hacia Piñera. Se apeló al “voto útil”, Gonzalo Blumel, el coordinador programático, sentenció a La Tercera que “hay que conseguir los votos de Kast”. Días antes, el senador e integrante del comité ejecutivo del comando, Alberto Espina (RN), pidió directamente a los votantes de Kast “reflexionar” sobre su opción y respaldar al ex mandatario. No pasó nada.
Y Kast seguía remontando en las encuestas, lenta pero constantemente.
La “filtración” de un chat privado del ex presidente de la UDI dejó al desnudo su angustia y sobre todo expuso la profunda fractura interna de la UDI; el senador Larraín termina el mensaje con un llamado a los militantes. “El seudopurismo de JAK (sic) puede significarnos más gobiernos como el actual y eso no es bueno para Chile ni para nuestros principios”, “Respeto a quienes ven con buenos ojos a JAK (sic), (pero) deben hacerse responsables de lo que puede significar impulsar opciones que no tienen destino político y que pueden dañar a otras que sí lo tienen”. La intervención de Blumel, por su parte, fue un compendio de confusiones: no distinguía a los militares en retiro de los en servicio, desconocía las motivaciones de cada grupo, ignoraba sus respectivos intereses e imaginaba una curiosa relación de mando y autoridad entre los diversos grupos de militares retirados.
El tiempo seguía corriendo y no se llegaba a nada. Las cosas con los militares en servicio activo tampoco avanzaban. Se invitó a un comité para diseñar la parte de Defensa del “Programa de Gobierno”, concurrió un amplio grupo: internacionalistas, ex ministros, ex – senadores, ex subsecretarios y políticos de diferentes niveles y se les pidió una propuesta. Pasó poco. Se designó a un experto “con experiencia real” en el Ministerio, tampoco pasó mucho.
A todo esto, la UDI ya convencida de que no habría triunfo en primera vuelta prefirió cerrar el tema Kast y dejarlo para que “se resolviera solo” cuando Piñera y Guillier pasaran a segunda vuelta.
La UDI, consciente de que, para sus militantes, el entusiasmo por Piñera es solo instrumental para obtener el gobierno, sabe que Kast cuenta con muchas mas simpatías internas de lo que se dice y este si es un problema grave.
Todo el asunto Kast – Militar era un embrollo y no quedó mas que la intervención directa del candidato.
Afortunadamente venía “el debate”, oportunidad en que Piñera lanzó dos temas al ruedo: “Creo que, por razones humanitarias, todas las personas que están en la parte final de sus vidas, con enfermedades terminales, alzhéimer, que no saben dónde están, o con cánceres terminales, debiéramos conmutar la prisión en un cárcel por arresto domiciliario total para que mueran en paz y con dignidad junto a sus seres queridos”. “Eso no es solamente para los presos de Punta Peuco, es para todos los presos chilenos que están al borde la muerte, que mueran con dignidad”.
Segundo, reconoció que los “cómplices pasivos” estaban en mas sitios que en la UDI y las FFAA, que estaban también en los medios de comunicación social, en los partidos políticos, en el Poder Judicial y lamentó también, que el Gobierno militar tardara 17 años en entregar el gobierno -después de reconstruir la economía, desbandar a los grupos terroristas internos y derrotar la agresión internacional del Partido Comunista apoyado por Cuba Alemania Oriental y Rusia, que pretendían impedir el establecimiento de un régimen democrático en Chile-.
Gonzalo Cordero, en entrevista que dio a La Tercera, interpreta así la nueva posición de Piñera: Durante el debate se reflotó el tema de los “cómplices pasivos”.
"¿Qué le pareció la respuesta del ex mandatario? Fue una muy buena respuesta. Me pareció que puso su expresión en un contexto amplio, que me parece que resulta interesante, descriptivo, analítico.
Usted, incluso, a través de Twitter calificó como “brillante” la respuesta de Piñera. ¿Por qué?
Porque equilibró muy bien los distintos factores que incidieron en el quiebre de nuestra democracia, los distintos tipos de responsabilidad que hay en lo que pasó en nuestro periodo de la historia y, al mismo tiempo, cerró con una proyección hacia adelante, que es de aprendizaje.
¿Eso es para no contrariar al denominado mundo militar?
No. Creo que representa una manera madura de alguien que ya ha gobernado el país y que tiene una visión de estadista".
Bien por Cordero, logró dar un barniz de liderazgo y de estadista al candidato. De ser cierto, el de Piñera parece un cambio pequeño pero promisorio, lo lamentable es que le tomó 46 años comenzar a entender el problema de fondo.
De cualquier manera, su oferta es mezquina: mantiene la falsificación sistemática de la verdad histórica; no pone fin a las calumnias contra las FFAA; no cesa la prevaricación judicial; continúa la campaña de construcción -por parte del Partido Comunista- de una “verdad oficial” mediante los Museos de la Memoria, de propiedad privada pero financiados millonariamente por el estado.
Es decir, no pone fin, ni siquiera inicia un proceso, para terminar el cultivo sistemático del odio hacia las FFAA por parte de la izquierda.
Y aquí estamos.
Nadie sabe si las ofertas de Piñera se cumplirán. También se ignora que intentará hacer en el sector defensa. La experiencia anterior con ministros como Ravinet, Allamand y Hinzpeter fue lamentable. Es evidente que no le interesan las FFAA.
En este ambiente, las características del nuevo Ministro son mas relevantes que los lirismos que se escriban en el programa y no hay razones para ser optimista.
La verdadera crisis política vendrá cuando quede claro que, aunque no le guste a Vargas Llosa, variedades de conservadores existen transversalmente en toda nuestra sociedad, que no son pocos y que están cansados de ser maltratados. Que la tiranía de la máquina de la izquierda para difamar y construir realidades ha abusado demasiado.Veremos conflictos serios en la UDI y entre la UDI y RN. La izquierda por su parte entrará en guerra civil; y los militares chilenos continuarán existiendo, cada día mas cansados del impune bulling comunista.
Y nada se resolverá mientras los políticos, militares, intelectuales y ciudadanos, bajo el activo liderazgo del Presidente, no enfrenten la verdad de nuestra historia entre 1965 y 1990 y permitan la existencia de un régimen político honesto y veraz.
Fuente: https://fernandothauby.com/2017/10/01/el-estorbo-militar/
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