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lunes, 25 de diciembre de 2017

Por Supuesto - por Hermógenes Pérez de Arce

          Un lector me escribe diciéndome, a propósito de mi artículo “La Estatua que Falta”, que Pinochet ya tiene su monumento: la Carretera Austral. Por supuesto, tiene razón. “Las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan”, pero no dejan de existir. El Café Torres tiene en uno de sus muros una nómina de los Presidentes de Chile y falta uno y sólo uno. Una vez lo acusé de la omisión en este blog, pero entonces el dueño explicó que los sujetos odiosos, que están en todas partes y también acuden a su establecimiento, lo habían amenazado de que si incluía en la nómina al principal estadista del siglo XX le dañarían el local.

          En Chile el odio manda. Díganme si no, cuando la Corte Suprema acaba de designar como su Presidente al principal agente del odio que la integra, Haroldo Brito, un activista de izquierda que desde hacía años recorría las salas de las Cortes que integró, amenazando a los ministros que osaran aplicar las leyes y no condenar a los militares. Como todo el país sabe, el odio se impuso en la Justicia y ya el penal para militares está copado, de manera que decenas de ellos ingresan ahora a Colina II, al irse fallando las condenas tras las mil querellas interpuestas bajo el gobierno de Piñera. Y, además, la principal abanderada del odio va a cerrar Punta Peuco. Sólo por odio.

          Años atrás, cuando llegó la hora de nombrar integrantes de la Corte Suprema, se llegó a un “acuerdo de caballeros” entre la Concertación y la Alianza: todos votarían por Brito, que fallaba siempre en el sentido de condenar a los militares aunque los favorecieran la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada, el principio de legalidad, la presunción de inocencia o el principio pro reo; pero después todos votarían por Pfeiffer, que fallaba de acuerdo con las leyes y les reconocía a los militares la amnistía, la prescripción y demás garantías legales. Pero la centroderecha se encontró con que, tras haber respetado por su parte el “acuerdo de caballeros” y aprobado la designación de Brito, la izquierda no cumplía y votaba en contra de Pfeiffer, quien, por consiguiente, no ascendió a la Corte Suprema. Por supuesto, porque la primera exigencia para que haya un acuerdo de caballeros es que se suscriba entre tales. Y los de izquierda, evidentemente (como lo prueba su amenaza de dañar al “Torres” si publica la nómina completa de los Presidentes) por definición no lo son. ¿O alguien creyó alguna vez que Allende iba a cumplir el “Pacto de Garantías Constitucionales”? No, por supuesto.

Lo que quiero decir es que, en el país, la izquierda, aunque haya perdido la elección presidencial, va a seguir mandando. Ya no podrá proponer reformas para pasar la retroexcavadora y arrasar con la institucionalidad, porque no será gobierno, y eso es, sin duda, tranquilizador. Pero en todo lo demás seguirá mandando, como lo hizo bajo la administración de Piñera I.

¡Es que son todos del “No” y eso lo dice todo! Yo no sufragué en la segunda vuelta porque era sólo “una primaria del ‘No’”. Por supuesto.

El único capaz de transformar este país y hacerlo rico, porque no se sometió a la izquierda ni al odio, fue Pinochet. Lean mi blog precedente y díganme qué otro gobierno habría sido capaz de tomar las medidas que él tomó y que nos “cambiaron de pelo” e hicieron posible que el Estado pasara, de disponer de 14 mil millones de dólares en 1990 a 52 mil millones en 2016. Sólo un Pinochet, por supuesto.

Y por eso nos hemos sorprendido en el último año de que decenas de miles de inmigrantes pobres quieran vivir acá. Llegan como si fuéramos los Estados Unidos. Porque el Estado, gracias a los 52 mil millones generados por la riqueza que hizo posible Pinochet, le da al que gana un salario mínimo ¡otro salario mínimo en dádivas!

¿Alguien cree que un gobernante del “No” va a ser capaz de restablecer la paz en la Araucanía, como la que existía bajo Pinochet, cuando no había, simplemente, no había un conflicto mapuche, tanto así que fue la única región donde ganó el “Sí” en 1988? Nadie lo cree, por supuesto.

Por eso los del “Sí” ya estamos en campaña para 2021. Y ya tenemos candidato. Porque somos los únicos capaces de hacer las cosas realmente buenas para Chile que los del “No”, acosados por el odio, que los manda, jamás serán capaces de hacer.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/por-supuesto.html

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La Estatua Que Falta - por Hermógenes Pérez de Arce

          ¿Por qué Chile se convirtió, de país pobre que iba a la zaga de los subdesarrollados en 1973, en “la joya más valiosa de la corona latinoamericana” (Clinton, 1991)?

         Que alguien conteste esa pregunta.
       
         En el Chile actual está poco menos que prohibido hacerlo, pero yo les voy a decir por
qué Chile cambió tanto, para bien:
       

Porque Pinochet cambió el régimen previsional de reparto por uno de cuentas individuales y eso significó que enormes cantidades de dinero que antes se dilapidaban, lo que contribuía a un déficit fiscal enorme en 1973, pues el Gobierno debía financiar el quebrado sistema (daba pésimas pensiones a la mayoría y privilegios millonarios a la minoría que estaba en el poder) se transformaron en inversión productiva que dio rentabilidad a los ahorrantes e impuestos al Estado gracias al financiamiento a empresas que generaban inversión productiva. Apareció un mercado de capitales. Hubo un salto en el PIB. Todos se hicieron más ricos.

¿No es un contrasentido que multitudes salgan a las calles a vocear “No + AFP”, cuando el país le debe tanto al sistema de las AFP?
         
           El “área social de la economía” era en 1973 un conjunto de empresas estatales o incautadas que generaban un déficit gigantesco, mucho mayor que el del Presupuesto. Cuando fueron devueltas a sus dueños por Pinochet o privatizadas, permitieron otro salto en el PIB, porque pasaron a producir rentablemente y a pagar impuestos. Y se pudo equilibrar el Presupuesto. Todos se hicieron más ricos.
         
          ¿No es un contrasentido que últimamente se haya forjado todo un movimiento de masas, llamado Frente Amplio, fundado en que más y más actividades y atribuciones retornen al Estado que generó tanta ruina y proponga reeditar un estatismo que ha sido desterrado de las naciones  civilizadas? Y justamente lo ha sido en gran medida por el ejemplo positivo que representó la concreción práctica del “milagro chileno” después de 1973.

          Antes de eso la Reforma Agraria había convertido tierras productivas en tierras mal trabajadas y cuando Pinochet devolvió los fundos tomados y muchos agricultores compraron otros que habían sido “reformados” y artificialmente divididos, se generó un “boom” frutícola y vinícola (en 1974 se derogó la absurda prohibición de plantar viñas) y una agricultura de exportación. El cobre dejó de ser la única exportación significativa. Todos se hicieron más ricos.

          Los estímulos a la plantación de bosques en 1974 originaron un gigantesco negocio de la madera de exportación con los consiguientes beneficios. Todos se hicieron más ricos.

          Cuando la Ley Minera de Pinochet garantizó la propiedad privada de los yacimientos, Chile se llenó de inversiones que generaron enorme riqueza nacional adicional de origen minero. Todos se hicieron más ricos.

          Cuando se abrió la educación superior a universidades privadas en 1981 acudieron inversionistas nacionales y extranjeros y más de un millón de jóvenes que antes no podían ir a la universidad accedieron a ella. Fue un nuevo impulso al capital humano y al crecimiento. Lamentablemente, toda esta nueva “industria” de la enseñanza superior fue liquidada por la revolución socialista de Michelle Bachelet 2.0 a partir de 2014, lo que le ha inferido un daño irreparable a la “industria” universitaria. Fue un retroceso. Chile se hizo más pobre a partir de la reforma universitaria.

          Y hay otro gran peligro: todo el gran cambio positivo para la sociedad chilena se fundó en la garantía al derecho de propiedad establecida en la Constitución de 1980, cuya mayor gracia es que es difícil de modificar y por eso la inversión está sólidamente garantizada. Hay confianza y la confianza atrae riqueza para todos. Todos se hicieron más ricos gracias a esa garantía. Hay que preservarla.

          Todos esos cambios hechos por Pinochet se han traducido que entre 1990 y 2016 el Estado haya aumentado su disponibilidad de recursos, en dólares de igual valor, de 14 mil millones a 52 mil millones anuales.

           De la mayor riqueza de todos surgió la "modernización capitalista", a la cual se han trasladado muchos ex izquierdistas. De la misma mayor riqueza surgió la gran clase media próspera, que a veces protesta en masa porque quiere "derechos sociales", es decir, no pagar por las cosas lo que éstas valen.

          Los que discuten cómo repartirse la nueva riqueza nunca mencionan a quién fue el artífice del modelo que ha permitido generarla.

          Si hay una estatua que falta en la Plaza de la Constitución es la del gobernante que revolucionó a Chile, lo puso a la cabeza de América Latina e hizo posible toda esa riqueza.

          La mayoría lo sabe o lo intuye y por eso respiró aliviada al conocer los resultados del 17 de diciembre. Aunque no esté preparada, como no lo está quien reunió tras de sí esa mayoría de votos de repudio al socialismo, para reconocer que la estatua que falta en la Plaza de la Constitución es la de Augusto Pinochet.

          El reconocimiento tal vez demore tanto o más que lo que tomó levantar en ese mismo sitio una en homenaje a Diego Portales.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2017/12/la-estatua-que-falta.html