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lunes, 30 de diciembre de 2019

La guerra cobarde o una nueva Guerra Fría - por Tomás Bradanovic

Leo un artículo muy interesante de Andrew Korybko llamado "Guerras Híbridas, de las revoluciones de colores a los Golpes", se publicó el año 2015 por el ISIP de la Peoples Friendship University of Russia y refleja de manera extraordinaria el fenómeno de los "estallidos sociales" como los llama la prensa, que han ocurrido este año en Ecuador, Chile y Colombia.

En corto, describe un nuevo tipo de guerra que se organiza desde dentro de los países, para desestabilizarlos y debilitar o quebrar su sistema de gobierno, con el objetivo de instalar otro afín. La idea es hacerlo de modo que parezca una "revolución popular". Es una guerra cobarde, que esconde su mano y sus verdaderos objetivos diseñada, según Korybko, por Estados Unidos para desestabilizar a los países hostiles sin tener que desplegar tropas ni armas. Es tan bueno el artículo que copiaré párrafos completos, al final agregaré mi comentario. Creo que vale la pena leerlo con atención, aquí va (los destacados son míos):

Zbigniew Brzezinski, ex consejero de Seguridad Nacional de Jimmy Carter y padre del Mujahedin, publicó el Grand Chessboard: American Primacy y Geostrategic Imperatives (el gran tablero de ajedrez: la primacía estadounidense y fundamentos geoestratégicos) en 1997. En esa obra famosa, él trazó cómo Estados Unidos podría preservar su dominio unipolar en Eurasia con campañas de sabotaje, geopolítica indirecta bajo las apariciones de movimientos "pro-democracia" o enfrentamientos civiles apoyados por fuera. En realidad, un combo de los dos podría llevar al nocáut a los pesos pesados de Eurasia, en especial Rusia.

La novedad de este enfoque es que, para tener éxito, basta con sembrar el caos y crear fuerzas centrípticas que por sí solas arruinen una sociedad objetivo. Ella no tiene que derribar un gobierno en sí para hacerlo, sólo necesita hacer que la sociedad se divida, y la incertidumbre a gran escala, heraldo del caos social, hace el resto. Esta combinación de vacío y succión, como Brzezinski escribió, crea un estancamiento geopolítico, que a su vez representa un enorme desafío para el Estado indirectamente perseguido (en el caso, Rusia) a tomar iniciativas dentro de las fronteras del país directamente desestabilizado. De un modo u otro, el Estado objetivo está obligado a hacer frente a este problema, quiera o no, y eso lo coloca en la defensiva estratégica. Esto es aún más cierto si el Estado objetivo tiene una frontera directa con el blanco indirecto, como Ucrania hace con Rusia, por ejemplo.

En 1989, William Lind fue uno de los autores de un artículo en el Marine Corps Gazette que previó como sería la próxima generación de guerras. Identificadas como guerras de cuarta generación, él predijo que ellas serían más fluidas, descentralizadas y asimétricas que las guerras del pasado. Cuando se examina la explosión en la actividad de actores desvinculados del Estado desde el final de la Guerra Fría (...) Lind también predijo que habría mayor énfasis en la guerra de la información y en operaciones psicológicas, lo que está de pleno acuerdo con el modus operandi de las revoluciones de colores. Él escribe:

Las operaciones psicológicas pueden convertirse en el arma operacional y estratégica dominante asumiendo la forma de intervención mediática / informativa (...) El principal objetivo a atacar será el apoyo de la población del enemigo al propio gobierno y a la guerra. Las noticias televisadas se convertirán en un arma operativa más poderosa que las divisiones armadas.

El objetivo de una revolución de colores, una vez iniciada, es tomar el poder y derribar el liderazgo del Estado. Es muy eficiente para esta finalidad una vez que une a la población en un enjambre (concepto que será descrito en el capítulo tres) y hace que ella subyugue a las instituciones públicas que representan al gobierno. El anillo más externo, por lo tanto, se une (o, más importante, da la impresión de unirse) para alcanzar directamente el anillo interno, driblando a los demás. Si las Fuerzas Armadas / Policías vienen al socorro del anillo-núcleo liderazgo y tienen éxito en rechazar la ofensiva, está armado el escenario para una guerra no convencional, aunque en bajas proporciones como en los eventos en Ucrania (y sin desenlace como en la Siria).

La élite es el tercer anillo más profundo porque tiene el poder de influir en los medios y la población, pero en general es incapaz de inducir a las Fuerzas Armadas o a la policía. Los medios internacionales y nacionales tienen grados variantes de importancia dependiendo del Estado objetivo, pero ambas tienen algún efecto sobre la población. Los medios contra el gobierno (internacionales) pueden dejar a las autoridades incómodas y vacilantes en defenderse del intento de golpe de la revolución de colores, pero ese no es un factor decisivo para la caída o no del gobierno.




Mi comentario
Creo que allí está todo, es una descripción exacta de lo que estamos viendo hoy en Chile, una guerra híbrida dirigida a desestabilizar nuestro sistema político, que puede reemplazarlo por otro de conveniencia del enemigo, o simplemente debilitarlo al corromper sus instituciones, haciendo que la gente pierda confianza en ellas. Ahora ¿quien diablos es el enemigo?

En Serbia, Egipto y Siria estaba claro que Estados Unidos y la OTAN prepararon las revoluciones de colores, en Siria cometieron incluso la estupidez de armar movimientos revolucionarios con mercenarios, algo que partió muchos años atrás con los Mujahedin y que desde entonces ha terminado siempre en enormes fiascos -el último fue en Siria de los años de Obama- armar revoluciones con mercenarios nunca ha sido buena idea.

Me parece razonable pensar que lo que estamos viendo es una vuelta de mano de Rusia, atacando el vecindario de Estados Unidos tal como este lo ha venido haciendo en Ucrania, Siria, Afganistan y otros países que tienen frontera directa con Rusia ¿por qué no? Claro que hay muchas otras componentes internos: los partidos políticos de ultra izquierda, el lumpen, anarquistas, estudiantes, etc. pero estos van arrastrados, son usados por los verdaderos operadores que diseñan, financian, planifican y dan la logística necesaria, que son el verdadero motor del asunto.

Hace años leí -creo que a Baker, uno de los principales de Stratfor- una frase muy buena: "A un oso o bien lo matas de un disparo bien puesto o lo dejas tranquilo, pero jamás debes dejarlo que escape herido, eso si que es peligroso". Una gran metáfora de la estupidez en la política que han tenido muchos gobiernos americanos de irritar a Rusia sin objetivo ni propósito estratégico. O los aplastan o los dejan tranquilos, irritarlos es estúpido y peligroso para todos.

He leído que en Serbia, Ucrania y  Egipto llegaron ejércitos, pero no de soldados, sino de gente de marketing e inteligencia de negocios para diseñar, mediante encuestas, focus group y las mejores herramientas del mercadeo disponibles la campaña de la guerra psicológica. También invirtieron años en infiltrar a los estudiantes, financiando y creando movimientos "revolucionarios". La campaña del "NO" en Chile en 1998 fue diseñada en Estados Unidos de esa misma manera, con el generoso financiamiento de Soros, Rockefeller y otros por el estilo.

Bueno, parece que nos llegó la pelota de vuelta y en América Latina ahora estamos recibiendo la misma clase de agresión camuflada que recibieron en Eurasia los vecinos de Rusia.

Venezuela y Cuba, por supuesto, pero no son ellos los creadores sino los perkins que hacen el trabajo sucio. Lo mismo los anarquistas, el FPMR, los políticos de izquierda y del Frente Amplio, son tontos útiles u oportunistas que están tratando de pescar a río revuelto y al final se van a quedar -todos- debajo de la mesa. Están peleando para otros. Como dice la canción "uno calienta el agua y el otro se toma el mate".

No me extrañaría que luego sigan Perú, Argentina y Brasil, afortunadamente en este último país hay un ex militar de presidente así es que no la van a tener tan fácil, aunque Brasil debe ser el botín más codiciado para Rusia.

Francamente hablando yo creo que la mejor respuesta a esta agresión es la instalación de un gobierno militar y la proscripción de la política por algunos años. Fue lo que ocurrió en Egipto y Siria por poner dos ejemplos, donde no solo se aplicó estados de excepción sino que los militares tomaron el poder de manera abierta o encubierta y solucionaron el asunto como corresponde. Para cualquier gobierno político se hace bastante difícil.

Viendo el asunto de manera fría, creo que la manu militari sería lo más eficiente. Cuando la República Romana estaba en peligro se terminaba la legalidad y venía un dictador, que duraba según la necesidad del estado y la magnitud del peligro.Y sin ir más lejos eso fue lo que pasó acá mismo en Chile, en 1973, cuando el país estuvo bajo la amenaza de caer en poder del comunismo. La historia, como hemos visto, muchas veces se repite.

A quien le interese, les recomiendo leer el artículo completo, está excelente y puede dar luces de lo que está pasando.

P.D.: Y a propósito de Stratfor, me encuentro en su página con un artículo que sugiere que tal vez no ando tan perdido con mi idea "Could There Be a Cold War Reboot in Latin America?".  Lástima que mi subscripción expiró hace rato :( pero el lead es bueno.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/2019/12/la-guerra-cobarde-o-una-nueva-guerra.html

viernes, 5 de enero de 2018

Vergüenza de Ser Chileno - por Hermógenes Pérez de Arce

          La madre del brigadier Miguel Krassnoff fue una noble rusa cuyo marido y suegro fueron ajusticiados por los comunistas en la Plaza Roja de Moscú, tras la segunda guerra mundial. Ella fue acogida por un diplomático chileno en Viena y traída al país, donde llegó con su hijo de meses y se desempeñó como traductora en el Ministerio de RR. EE., mientras vivía frugalmente en una modesta vivienda de la Av. Matta.

          No podía saber que su hijo heredaría la vocación militar en tales términos que, siendo adolescente y cursando la enseñanza pública, se presentó al director de la Escuela Militar, por sí y ante sí, para ingresar a esa institución. Éste le representó que necesitaba el permiso de sus padres, pero cuando la viuda fue a la dirección de la Escuela justamente manifestó que se oponía a los deseos de su hijo de ingresar a una carrera cuyo destino había sido tan aciago para su padre y su abuelo. Pero entre el director y el aspirante a cadete, que presentaba méritos propios, la convencieron, y así Miguel Krassnoff Martchenko se incorporó a la Escuela, luego desarrolló una impecable carrera militar y, como joven teniente, fue convocado a la DINA a cargo de interrogar a extremistas del movimiento subversivo MIR y dar cuenta de sus declaraciones. Esto lo hizo, según me expresó personalmente en una larga conversación que tuvimos hace veinte años, sin nunca torturar a nadie ni tolerar que en su presencia se torturara a nadie, lo cual era, además, innecesario, me señaló, porque siempre los interrogados le dieron amplia información.

          Uno de ellos le indicó el lugar donde residía clandestinamente el principal jefe del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, en 1974, y allí acudió, acompañado de una funcionaria y un funcionario de la DINA. Este último, cuando llegaron al domicilio, le advirtió que se echara cuerpo a tierra, pues había oído amartillar un fusil en el interior de la vivienda, desde donde recibieron sucesivas ráfagas. Mientras precariamente respondían el fuego, ocultándose tras un árbol, el teniente logró llamar desde una casa vecina a las fuerzas policiales, que rodearon el lugar, desde donde huyeron por tejados vecinos dos miristas y otro cayó abatido mientras intentaba hacer lo mismo. En el interior de la vivienda había una mujer embarazada armada y herida, que Krassnoff envió a un hospital. El caído resultó ser el principal cabecilla del MIR, Miguel Enríquez, quien todavía mostraba en su rostro el ojo morado que le había dejado un heroico agente de banco, de la sucursal Huelén del Banco de Chile, durante un asalto mirista de días antes. El agente, Julio Robinson del Canto, encañonado por Enríquez para que abriera la caja de caudales, le respondió con un golpe de puño que lanzó al suelo al terrorista. Éste ordenó a uno de sus secuaces, “¡bájalo!”, a raíz de lo cual disparó seis tiros a Robinson, quien, sin embargo, sobrevivió y recibió el testimonio de admiración y solidaridad de todos los sindicatos bancarios y de la ciudadanía entera, en 1974. Eran otros tiempos.

          La acción de Krassnoff, al enfrentar al principal jefe terrorista de entonces, fue reconocida por sus superiores y el Ejército de Chile le confirió la medalla “Al Valor” por su coraje.

          La ciudadanía estaba casi unánimemente reconocida de esta acción, pues sus representantes en el Parlamento, poco más de un año antes, habían convocado a las Fuerzas Armadas y Carabineros justamente para hacer lo que el teniente Krassnoff había hecho: enfrentar a un extremismo que pretendía tomar el poder por las armas, con la connivencia y complicidad del régimen de la Unidad Popular.

          La peligrosidad del MIR quedó de manifiesto después, cuando asesinó a mansalva al coronel Roger Vergara y después al Intendente de Santiago, general Carol Urzúa, y dos de sus escoltas.

          La exitosa lucha del Gobierno Militar para la tarea que los civiles le habían encomendado quedó de manifiesto cuando el país se pacificó, en tales términos de que ya en 1978 la cantidad de caídos en enfrentamientos se había reducido a sólo 9 en todo el año, mientras la nación se recuperaba del desastre unipopulista y el crecimiento económico superaba el 8 % anual.

          Pero los pueblos no suelen ser agradecidos con quienes han contraído grandes deudas por su servicio al interés nacional. Al contrario, en el caso chileno se ha permitido una persecución vergonzosa y tardía de quienes lo libraron del terrorismo extremista, la que ha sido llevada a cabo con la complicidad y a instancias de, justamente, quienes con más urgencia llamaron a los uniformados a salvarnos de la subversión marxista que quería tomar el poder por las armas: los políticos.

          Comenzó tal persecución con Aylwin disuadiendo, mediante una misiva abiertamente inconstitucional, a la Corte Suprema de aplicar la amnistía en la forma que dispone el código. Luego él formó una comisión ad hoc para sentar a los militares –a los cuales casi veinte años antes había acudido pidiéndoles auxilio-- en el banquillo de los acusados. En fin, después el país permitió que se desatara, con la activa participación del cómplice y sucesor de Aylwin, Sebastián Piñera, el más inicuo torrente de querellas sin fundamento legal, que ya desbordó el penal de Punta Peuco, inventando supuestos delitos inexistentes mediante “ficciones jurídicas” y figuras legales creadas en 2009, como los “delitos de lesa humanidad”.

          Así, se ha desatado la más increíble y odiosa persecución ilícita, respaldada en particular por los presidentes Aylwin y Piñera, haciendo víctimas a los militares de la venganza subversiva y acarreando para el otrora teniente Krassnoff –que debió dejar el Ejército con el grado de brigadier debido a la persecución judicial, pese a ostentar una impecable hoja de servicios y tener una vida personal y familiar ejemplar— un conjunto de condenas que ya suman cuatrocientos años de presidio, según algunas fuentes periodísticas y más de doscientos años según todas las demás. Es decir, presidio perpetuo “por servir a Chile”, como reza el título del libro biográfico de Kassnoff que escribió la historiadora Gisela Silva Encina.

          La última condena impuesta por el ministro Carroza desborda ya no sólo los límites de la juridicidad, sino del sentido común, al añadir diez años y un día al presidio perpetuo contra el representante de la tercera generación de militares de ascendencia rusa que cae víctima de la justicia roja.

          Así se completa el tránsito de lo que va de ayer a hoy: de la Medalla al Valor al Presidio Perpetuo. Vergüenza para Chile, vergüenza para los que tendieron una trampa a los militares, cuando vivían bajo el terror al extremismo armado, y luego de pasado el miedo los condenan por haberlos salvado. Vergüenza para las instituciones armadas, cuyos hombres cumplieron el deber que ellas les impusieron y a quienes incluso condecoraron por haberlo cumplido a cabalidad, y ahora miran para otro lado cuando el adversario hace escarnio del honor militar. Vergüenza para los abogados, cuyas instituciones representativas hasta a veces encubren la prevaricación de los jueces (ver mi blog del 27.03.15, censurado por la Revista del Abogado). Vergüenza para la “gran prensa” de opinión, que no opina nada ante el escarnio continuado que la judicatura de izquierda hace de la juridicidad. Vergüenza para los políticos de derecha, que inspiraron la acción del régimen militar y justificaron las medidas que debió tomar para derrotar a la subversión, y hoy consagran indultos y subsidios para la izquierda terrorista y hasta llegan a pedir que “esto no se tome como moneda de cambio para beneficiar a los militares”. Vergüenza para una ciudadanía que respalda con sus votos y sus opiniones a los perseguidores de los militares, a sus cómplices y encubridores.

          Y, en fin, leyendo el fallo de Carroza contra Krassnoff –en el cual se apiada de sus dos acompañantes del 5 de octubre de 1974, una secretaria y un agente, a quienes condena sólo a tres años y un día de libertad vigilada— he sentido franca vergüenza de ser chileno.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.cl/2018/01/verguenza-de-ser-chileno.html

viernes, 20 de octubre de 2017

Kast, el “Putin Chileno” por Roxana Viira


La carrera presidencial ha tomado un importante dinamismo con la figura de José Antonio Kast, no por su origen o aspecto físico, algo que candidatos de otros sectores tratan de explotar sin mucho éxito, sino porque muy por el contrario a lo denominado "políticamente correcto" Kast dice lo que piensa, sus bases e ideas, se muestra tal cual es.

La sociedad chilena, recorriendo  ampliamente distintos sectores y realidades, es en muchos casos hipócrita y cobarde a la hora de defender sus ideas por "el qué dirán". Muchas veces se suman a movimientos o manifestaciones por el impacto comunicacional o la adhesión transitoria en "estar en la corriente".  Este factor en política es sumamente peligroso, nos muestra un electorado ambivalente y que calla.

Esto se acentúa en las personas denominadas de derechas o centro derecha, acostumbradas al meeting de puertas cerradas en donde desencadenan sus más extremos sueños y cantos, acostumbrados al fracaso político y a la ambigüedad de sus representantes.

Claramente esto cambió con Kast, no tan solo está movilizando a una "derecha dormida", sino y con mayor importancia aun, está poniendo en el debate ideas y planteamientos que son íntegros a su pensamiento, logrando algo que hace mucho no se veía en la política chilena: consecuencia e inspiración de respeto.

De esta forma su figura se asemeja mucho a la del Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, quien es un hombre de decisión y fuertes medidas, dentro de sus marcos de ideas que muchas veces no agradan a los "políticamente correctos" ya sea por el lobby o mantener un "ambigüedad ventajosa" frente a otros países, es de esta manera que ha vuelto a fomentar un discurso que por muchos años se pensó extinguido, hablando de los valores tradicionales y regresando hasta cierto grado el alma al pueblo ruso, junto con su dignidad internacional.

Ambos han comprendido que intentar imponer valores o normas de conductas que atentan contra la tradición, las costumbres o religión de un país, es un desafío temerario y requiere de años, de generaciones cambiarlo, siempre con dantescas consecuencias.
Kast está rompiendo con una hegemonía cultural de lo "políticamente correcto" desde la razón de los argumentos y no desde la agresión, siendo por lo tanto fuertemente atacado por sus adversarios una y otra vez, pero curiosamente guardando una compostura y líneas de ideas que muchos pensaron extintas, sin apoyo o de un pasado "conservador" en decadencia pero que en realidad estaba dormido.

Quizás la ventaja de Putin, tras más de 15 años en el poder, es que no le realizan preguntas odiosas y es él quién habla dirigiendo, sin importar quien este a su lado o reprimiendo un ministro, pero al mismo tiempo Kast tiene la ventaja de que cada vez que es inquirido por un tema su posición se difunde, siendo directo y sencillo, reconociendo sus diferencias con el adversario y en no titubear en señalar sus juicios de valor tras argumentar.


Kast y Putin tienen muchos más factores en común que un discurso conservador, es la forma de manifestarse y de plantear ideas que a muchos puede molestar o incomodar, pero a una gran mayoría (en el caso de Chile silenciosa) aprecia y aplaude, personas antes encerradas y ahora recorriendo las calles.

Los últimos años de la historia política de Chile han demostrado que el poder del gobierno ha respondido a lobbys establecidos, es bueno saber que al menos un candidato responde a su integridad y no a poderes fácticos que juegan con la nación.

A Kast no le tiembla la voz, es un hombre de decisión y convencido de lo que piensa, en muchas facetas podemos señalar que Kast es "el Putin Chileno".

Roxana Viira
Analista en Rusia de Círculo Acton Chile

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