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martes, 10 de octubre de 2017

Kast: sube la marea - por Tomás Bradanovic


Hace un año atrás yo no tenía idea de la existencia de José Antonio Kast. Cuando empezó a juntar firmas yo supe vagamente que habían dos Kast postulando para presidente y me preguntaba que parentesco tendrían con Miguel Kast, el ministro de Odeplan durante el gobierno de los militares que revolucionó las políticas sociales, acabo de buscar y resulta que son hermanos, Miguel Kast murió en 1983 de cáncer óseo, la verdad es que son muy parecidos.


Hasta hace pocos meses atrás yo pensaba que las candidaturas de los Kast eran un chiste y que no tenían ninguna posibilidad ni proyección, bueno, su sobrino Felipe Kast un típico político de esos que anda mirando que lo puede hacer popular y se cuida mucho de no decir nada que irrite a la izquierda, se desinfló rápidamente, sin embargo José Antonio Kast se ha ido posicionando de manera impresionate.

En mi casa el Tomás Jr. fue el primero en convencerse, nunca en su vida ha ido a votar pero esta vez se convenció y convenció a los dos bastiones de la izquierda que tenemos en la casa: la Pilar y mi querida suegra. Por primera vez en la historia en mi casa vamos a votar todos por la misma persona.

Es muy extraño esto de la popularidad, resulta que pasaron décadas en que Kast no existió a nivel nacional y en unas pocas semanas se ha convertido en candidato superestrella: tiene más credibilidad que cualquier otro porque dice exactamente lo que piensa, no le importa decir cosas impopulares, es calmado a un nivel increíble, lo pueden insultar, gritar y ahí sigue como si nada, tiene argumentos bien articulados. Es raro no he escuchado a nadie decir lo que normalmente se dice de los políticos: que es hipócrita o sinvergüenza, incluso muchos amigos de izquierda que detestan sus ideas políticas reconocen que es mejor candidato que todos los demás.

Estaba pensando que cambió para que alguien empezó a ganar popularidad habiendo sido un perfecto don nadie durante décadas, y ni siquiera ha cambiado sus ideas o su discurso, es exactamente lo mismo y antes nadie lo tomaba en cuenta mientras que ahora gana popularidad aceleradamente: de marcar cero en las encuestas ya va en tres o cuatro puntos, en solo un par de meses y aparece cada vez más en los medios, cuando antes no lo invitaba nadie. Aunque todavía no se sabe si Kast es una burbuja o se convertirá en un político importante, hasta el momento yo lo veo con un futuro muy auspicioso.

Pero sigo pensando ¿que cambió? Si Kast hubiese dicho exactamente lo que dice ahora hace un par de años, nadie le habría hecho caso y no tendría ninguna relevancia política. De hecho eso es lo que hizo por décadas y muy pocos sabían quien era, ni siquiera era apreciado.

Yo creo que la popularidad de Kast hoy refleja algo del ambiente que no solo se está dando en Chile, es un movimiento ideológico masivo en la opinión pública en contra del progresismo. Un zeitgeist que se está viendo reflejado en muchas cosas. En Estados Unidos la elección de Trump, que no es una lumbrera que digamos, pero refleja bien el descontento de mucha gente con la retórica progresista. En Inglaterra el Brexit es otro síntoma, tal como la enorme pérdida de votos de Merkel en la última elección (bajó un 18%).

Para que hablar en América Latina, todo empezó con la pérdida del poder del peronismo que reinó por décadas en Argentina, del Partido de los Trabajadores en Brasil, de la última elección del Perú donde la izquierda no vio una y la próxima elección en Chile donde la izquierda va con un nivel de impopularidad que no se veía desde los años de Allende.

Sin negarle méritos porque es un muy buen candidato -como pueden ver en el video- lo que pasó con Kast es que cayó en el momento justo, tuvo el buen ojo de renunciar a la UDI, que ya es un muerto que camina, lo que le permite decir sus ideas sin pedir permiso a nadie, en un momento en que el progresismo es impopular en todas partes, Kast es un candidato muy competitivo.

Otra cosa es que pueda salir presidente, cosa que lo considero prácticamente imposible. En Perú Fujimori pudo aparecer y en unos meses quitarle la presidencia a Vargas Llosa, pero Chile es distinto, el voto es más cauto y menos voluble, dudo mucho que se pueda quebrar una tendencia fuerte como es la de Piñera con un par de meses de campaña. Además Kast no tiene equipo ni las alianzas que le harían posible gobernar, ni siquiera tiene un partido, si por alguna cosa extraordinaria fuese electo presidente no podría hacer nada con el parlamento que tenemos.
(Nota de la redacción: Así como hay descontento ciudadano contra la actual Presidencia, también existe contra el Parlamento. Las próximas parlamentarias pueden ser compatibles con una eventual presidencia de derecha, si se desaloja a los progresistas y totalitarios del Congreso.)

Yo votaré por Kast y por mi, sería un éxito si saca entre un 10% y un 15% de los votos, lo que sería una excelente base para armar un partido político, hacer equipos, entender la economía (cosa que él no entiende) y todo lo que se necesita para ser presidente. En segunda vuelta votaré por Piñera porque creo que le corresponde, se ha esforzado y en su primer gobierno fue honesto y eficiente, aunque increíblemente torpe. Le hizo un enorme daño a la derecha, pero en fin, que tenga otra oportunidad porque en la política chilena no hay más.

Los piñeristas que llegaron a soñar con que su candidato ganaba en primera vuelta están furiosos con Kast, porque consideran que les quitará votos. Piñera mismo hará todo lo posible por perjudicar a Kast -sin dar la cara, obviamente- porque ya le está tomando miedo. Siguen igual de tontos que en el primer gobierno, no entienden que el gran enemigo de Piñera es la abstención de la derecha que lo odia, que son muchos, esos no votarán por Piñera en primera vuelta, pero si lo harán en segunda, con la nariz apretada.

Yo soy de esos. Creo que Piñera y los partidos que lo apoyan son el pasado que debe desaparecer, Pero tampoco creo en esos "independientes" que llegan con las "manos limpias" y son más ladrones que gatos de campo. Ningún actual político de UDI, RN, Evópoli o lo que sea e salva, son estructuras y personas que ya se debieron ir para la casa hace años, pero se siguen afirmando al poder y sus privilegios, a esos hay que ir botando, tenemos cuatro años y un buen líder político para eso, no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana.

A los estúpidos que creen que Piñera puede ganar en primera vuelta ni lo sueñen, la mayoría de los chilenos lo odia porque es antipático, oblicuo, fingido y con ansias de aceptación que nunca quiere quedar mal con nadie. Por eso Piñera no es líder, tiene tanto rechazo y lo acusan de un montón de cosas que no ha hecho, la antipatía que despierta es visceral. Sin embargo tiene todo para llegar a segunda vuelta -yo veo imposible que pasen a segunda dos candidatos de izquierda- pasando Piñera los votos de Kast -con la nariz apretada- le darán el triunfo. Yo creo que Kast tiene el estilo y las ideas que debe tener la política en el futuro y en cuatro años demás puede armar un partido y equipos para gobernar.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.cl/2017/10/kast-sube-la-marea.html

martes, 23 de mayo de 2017

Otra Carcajada de Sebastián - por Hermógenes Pérez de Arce



          Piñera siempre se ha reído de los chilenos, pero últimamente lo está haciendo a carcajadas. Todo el mundo sabe –lo publicó Forbes-- que tiene 2.700 millones de dólares y entonces él, como debe hacer una declaración de intereses y patrimonio para participar en las primarias, ahora le confiesa al país que sólo tiene 650 millones de dólares y que su mujer tiene otros 160 millones (“La Tercera”, 19.05.17). Escamotea dos tercios de sus haberes de la vista de los chilenos y afirma que “está yendo más allá de lo que la ley le exige”. ¿No es eso reírse de todos a carcajadas?

          Y antes le debe haber dado mucha risa cuando en 2010 nos aumentó los impuestos a los giles que tenemos el patrimonio acá y él aprovechó para llevarse 1.800 millones de dólares de la venta de LAN, Colo Colo y Chilevisión a paraísos fiscales del exterior. Vendió obligado, porque se había comprometido durante la campaña del 2009 a vender si era elegido presidente, pero no cumplió. Entonces, cuando lo pillaron (siempre lo pillan y hasta una vez, en los ’80, tuvo que andar 23 días prófugo por eso) tuvo que vender esas empresas en 2010, porque sus amigos le deben haber dicho, “Chato, hasta cuándo te sigues riendo de los pobres chilenos”.

Pero no quiso parar de reírse y afirmó acá que estaba dedicado “en cuerpo y alma” a gobernarnos y hacernos obras como el puente Cau Cau que después no funcionó o “mejorar” el Estadio Nacional, que disminuyó su capacidad de 80 mil a 45 mil. Todo eso le debe haber dado también mucha risa. No tanta como cuando dijo en la campaña de 2009 que el gobierno de Pinochet había sido peor que el de Allende (cosa que su hijo Sebastián repite aún hoy en twitter, según me llegó) y se debe haber muerto de la risa pensando en que los “cómplices pasivos” no tenían otra opción que votar por él. (Ahora tenemos otra).

Sea como fuere, cuando gobernaba nos tenía convencidos de que un “fideicomiso ciego” manejaba sus negocios y él no sabía nada de ellos, mientras acosaba a Julio Ponce para obligarlo a fusionar las Cascadas y así “hacer una pasada” con las acciones que sabía que tenía en una de ellas. ¿”Fideicomiso ciego”?: más de dos tercios de su patrimonio estaba en paraísos fiscales y se manejaba con los ojos muy abiertos, tanto que en su amor por la cultura antigua fundó la sociedad “Ilíada” en homenaje a Homero, con seis nietos suyos que aportaron, pese a su corta edad, un millón de pesos cada uno y eso no fue nada, porque luego esa sociedad aportó 500 millones de dólares (¿de dónde?) a otra, llamada “Odisea” (otro homenaje a Homero) que era de sus hijos. Estos últimos la habían formado aportando 4.495 millones de pesos cada uno (¿de dónde?) y es dueña de todavía otra más que, en homenaje a Virgilio, bautizó cono Eneida y está constituida en un paraíso tributario más sofisticado que Islas Vírgenes Británicas, el de Luxemburgo, según comprobó una investigación de Ciper, no desmentida hasta ahora y publicada en “El Mostrador” y no en “El Mercurio” ni “La Tercera”, por supuesto, que son los diarios que lee la G. C. U. que vota por Piñera aunque éste se ría de ella (y de ellos) todo el tiempo.

Pero muchos chilenos realmente merecen que él se ría de ellos, porque se enteran de todo lo que el personaje hace y, sin embargo, lo mantienen a la cabeza de las encuestas. Supongo que es porque tiene de generalísima de su campaña a Michelle Bachelet, que ha frenado al país en tales términos que una porción importante del electorado, cuyo 90 % no sabe ni entiende nada de nada, sólo quiere que por fin se vaya y deje de hacer leseras y lo único que recuerda es que antes había gobernado Piñera frenando mucho menos al país, pues sólo cayó del 30° al 34° en el ranking de competitividad mundial, aumentó en 50 % su endeudamiento y disminuyó su inversión pública, pero se podía vivir con eso y no con el caos del aumento de impuestos, cero inversión, menos de 2 % de crecimiento, huelgas por doquier, delincuencia desatada, gratuidad universitaria desfinanciada y Araucanía en llamas que ha generado Bachelet.

          Por mi parte, siempre les digo a los que votan por Piñera: “¡qué agradable es tener un candidato probo, de derecha y que no se ríe de uno, como José Antonio Kast!” Y estoy seguro de que casi siempre diviso un destello de envidia en su mirada.