Mostrando las entradas con la etiqueta asamblea constituyente. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta asamblea constituyente. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de noviembre de 2019

La causa verdadera - por Tomás Bradanovic

Imaginen una pequeña ciudad aislada en medio de la selva, con unos 1,800 habitantes, un alcalde y 6 policías, incluyendo al jefe, unos 50 comerciantes importantes con sus negocios y el resto campesinos, almaceneros, niños y familiares. Esta ciudad está aislada y se puede considerar un país aparte, con sus propias leyes, usos y costumbres porque es demasiado insignificante e inaccesible para llamar la atención de las autoridades centrales. Hay muchos lugares sí en la Amazonia como por ejemplo Mazuko o Huaypetue, que yo tuve la suerte de conocer hace años.

Imaginen ahora que en esa ciudad, un día se organiza unos 50 gañanes que quieren botar al alcalde, pero son muy pocos y no tienen posibilidad de llegar al poder en elecciones. Entonces se les ocurre hacer demandas exageradas, que saben imposibles de cumplir, para que cunda el descontento de la gente. Así juntan unas 200 personas y sus protestas se convierten en saqueos, donde mucha gente corriente se une aprovechando de robar cosas que no han podido comprar.

Son 250 personas contra 6 policías ¿qué pueden hacer para contenerlos? Una forma sería parapetar a los policías y que usen sus armas para repeler los ataques, si bien son pocos tienen un poder de fuego muy superior y luego de una decena de muertos y tal vez cientos de heridos no sería difícil contenerlos.

Pero el alcalde es un cobarde, que obsesionado con su imagen pública trata de darle más y más a los que saquean, con la esperanza que se queden tranquilos. Los que están en peor posición son los policías, porque los jueces son amigos o afines ideológicos de los asaltantes y al menor daño que hagan el policía se va preso, entonces tratan de resguardar su propia integridad como pueden, son 6 contra 250 y sin armas están como patos en una galería de tiro al blanco: totalmente expuestos a lo peor.

También lo pasan mal los comerciantes, que pueden perder de un momento a otro todo lo que tienen en un saqueo seguido por incendio, que es el método de las turbas, la gente que trabaja con ellos también lo pasa mal porque se queda sin trabajo ni ingresos y todos lo demás sufren montón de incomodidades de vivir en la cuidad que ahora está destrozada y donde reina la Ley de la Selva.

Así es como bastan 250 bandidos para someter a  1.550 personas honestas y tranquilas, claro que para conseguir eso es fundamental el rol de un cobarde, que deje pasar los delitos en el comienzo y permita que escalen sin cumplir con su deber de mandar a reprimir a la policía y apoyarlos. Una represión eficaz hubiese costado unos 15 muertos y 120 heridos, pero la anarquía y el vacío de poder terminará  con muchos más muertos, heridos en más largo período de tiempo.

Esto ha pasado innumerables veces en la historia, los sociólogos llenan volúmenes de explicaciones sobre supuestos "procesos sociales". Engaño, no son otra cosa que racionalización y justificación de sus prejuicios, la verdad es que solo se necesita una pandilla de ambiciosos por una parte y un cobarde por el otro lado.

Neville Chamberlain en 1938, después de firmar el Pacto de Munich, volvió a Inglaterra agitando el pedazo de papel declarando feliz que había logrado "la paz con honor, la paz de nuestro tiempo", pero solo era un gallina que se rindió antes de pelear, como Churchill anotó con agudeza "aceptó el deshonor para tener paz, pero al final tuvo deshonor y guerra". Es una historia muchas veces repetida.

Las "manifestaciones" como se llama eufemísticamente a los motines callejeros, plantean un dilema básico a todo gobierno, porque basta una cantidad proporcionalmente muy pequeña de gente para poner de rodillas al estado si este es dirigido por un cobarde. Hay que entender que la policía solo tiene una manera de poder enfrentarse a una turba muy superior, que es usando las armas, disparando y matando en el acto a los elementos más peligrosos.


Si un tipo de 130 kilos y 1.90 metros se viene sobre mí con intención de matarme con sus propias manos podría hacerlo con facilidad, pero si al acercarse corriendo yo saco una pistola, apunto al tórax y disparo, esa facilidad desaparece y la ventaja de su superioridad física se evapora. En el orden público la situación es parecida.

En Chile deben haber unos 60.000 carabineros, de los cuales se pueden desplegar unos 40.000 en caso de apuro, si la cosa se pone fea el gobierno puede sacar unos 20 o 30 mil efectivos de las FFAA a la calle, máximo 70.000 para todo el país.

Como somos unos 18 millones de chilenos, una revuelta importante puede sacar a la calle con facilidad a 300 o 500 mil personas. Basta con 50.000 terroristas decididos apoyados -conscientes o no- por una masa de 250 mil "manifestantes" para que resulte imposible contenerlos, ninguna policía ni fuerza armada del mundo tienen la capacidad de contener un saqueo masivo si no pueden usar libremente sus armas de fuego. Mandarlos sin munición es criminal, equivale a mandarlos al matadero.

El ejemplo contrario también es clarísimo. Con pocos policías bien armados y con orden de disparar a matar bajo ciertas circunstancias se puede controlar a millones de personas, no importa cuan furiosos estén, que mejor muestra que Venezuela, donde Maduro se puede mantener en el poder de un país quebrado y ha obligado a mandar a emigrar a más de cuatro millones de opositores. Todos los países de la ex órbita soviética. Una sola arma bien cargada puede detener a cientos de agresores.

Y no solo por su uso efectivo, sino por el efecto disuasivo que tienen si la gente sabe que las armas van a ser usadas. Durante el Gobierno Militar en Chile hubo varias protestas, pero jamás saqueos e incendios como hoy, porque sabían que el que se atreviera a saquear o incendiar un negocio iba a salir con los pies para adelante. Las protestas de esos años fueron bastante incruentas al no existir el vacío de poder.

Muchos presidentes en Chile han enfrentado estas situaciones a lo largo de la historia. Manuel Montt, uno de los más grandes presidentes que hemos tenido enfrentó dos guerras civiles en su mandato. Portales primero y muchos años después Arturo Alessandri, tuvieron que crear milicias republicanas, verdaderos ejércitos paralelos de civiles que combatieron para proteger la seguridad del estado. La mayoría ha sabido enfrentarlo con coraje moral y político y aunque con grandes costos políticos personales han salvado al país de males mucho mayores.

Se pueden dar miles de explicaciones a lo que pasa hoy en estos motines, pero no son nada nuevo y existe una causa principal, que para mí está clarísima: nuestro presidente ha actuado hasta ahora como una persona moral y políticamente cobarde. Y no es algo raro, porque la cobardía está extendida en toda la sociedad, veo a la gente aterrada incapaz de pensar con claridad ante cosas que han sido bastante normales en nuestra historia. El presidente no quiere pagar los costos de ponerse firme, lo peor es que se acobardó en los primeros momentos y por eso la situación ha escalado.

La reacción, que sin duda va a venir, será peor en la medida que esta situación -que todavía es pequeña- escale. La situación hoy tiene enormes diferencias con los años de la Unidad Popular, pero hay cosas parecidas como el vacío de poder y sobre todo los peones cegados por la soberbia. Eran los mismos que lloraban como niños chicos el 12 de septiembre, a algunos los mató la boca, por imprudentes. En estas situaciones es cuando hay que ser más medidos, porque la soberbia, la rabia y el miedo son pésimos consejeros.



"LEAR Vamos, vamos, Cordelia. Corrige tus palabras, no sea que malogres tu suerte".
(El rey Lear, W. Shakespeare, Acto I)

Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/2019/11/la-causa-verdadera.html

martes, 5 de noviembre de 2019

La ley marcial - por Tomás Bradanovic

PROHIBE USO ARMAS DE FUEGO, CONTUNDENTES O CORTANTES Núm. 1,837.- Santiago, 21 de Junio de 1932.- Estando declarado el territorio de la República en estado de sitio bajo el imperio de la ley marcial,
he acordado y Decreto:

Artículo 1.o Queda estrictamente prohibido cargar armas de fuego o contundentes o cortantes, y suspéndense los efectos de los permisos que la autoridad competente hubiere otorgado para cargar armas de esta naturaleza.
Los que cargaren armas de las indicadas en el inciso precedente, serán detenidos y castigados con la pena de prisión en su grado medio a máximo, inconmutable. Las armas caerán en comiso.

Artículo 2.o Los que con el fin de perturbar el orden o tranquilidad públicos, efectuaren actos de violencia sobre las personas o la propiedad pública o privada; y especialmente, los que atacaren tranvías, automóviles u otros vehículos; los que obstaculizaren, de hecho o de palabra, el libre trabajo, o la producción, elaboración o distribución de artículos de primera necesidad, y los que intentaren interrumpir o interrumpieren los servicios de agua, fuerza o de luz, serán detenidos y castigados con la pena de reclusión o extrañamiento menor en cualquiera de sus grados.


Artículo 3.o Sufrirán la pena de muerte los cabecillas o agitadores que inciten, de palabra o por escrito, o por cualquier otro medio, a la subversión del orden público, a revuelta, al saqueo o a la destrucción de la propiedad pública o privada, a la indisciplina dentro de las fuerzas armadas y de Carabineros o dentro del personal de la administración pública, o al alzamiento contra el Gobierno constituido.



Artículo 4.o Se aplicará al juzgamiento de los delitos mencionados en los artículos precedentes, el procedimiento penal en tiempo de guerra, establecido en el Título IV, Libro II, del Código de Justicia Militar. El Consejo de Guerra a que se refiere este título será reemplazado, para dichos delitos, por un Tribunal que funcionará permanentemente en las respectivas Comandancias de Guarnición, y que será compuesto de un presidente, de grado de oficial superior, de un vocal, del grado de mayor, y un secretario, del grado de capitán.

Los miembros de este Tribunal serán designados por un decreto del Presidente de la Junta de Gobierno.

Artículo 5.o Autorízase a los Comandantes de las plazas respectivas y, en su defecto, a las autoridades administrativas correspondientes, para dictar reglas o adoptar aquellas medidas restrictivas que estimen necesarias sobre el tránsito, las reuniones o espectáculos públicos, la transmisión o publicación de noticias y el expendio de bebidas alcohólicas.
Las autoridades administrativas darán cuenta inmediata al Ministro del Interior, de las reglas o medidas que adoptaren.

Artículo 6.o Este decreto regirá desde su publicación en el Diario Oficial y mientras dure el actual estado de sitio, establecido por el decreto-ley N.o 51, de 21 del actual.

Tómese razón, comuníquese, publíquese e insértese en el Boletín de Leyes y Decretos del Gobierno.- CARLOS DAVILA.- J. Antonio Ríos.- Arturo Puga.- S. Pérez Peña.



Cuando las fuerzas de orden son sobrepasadas por la turba, si el presidente tiene un mínimo de coraje moral y político debe decretar el estado de sitio y la ley marcial hasta que se reestablezca la calma, no para defender al gobierno sino a los ciudadanos de los desmanes, robos, muertes, heridas y daños que acompañan a los motines.

El primer deber de un presidente es asegurar el orden público y la propiedad de los ciudadanos, vacilar o aplicar medidas débiles en estos casos no solo muestra cobardía moral y política, sino que es una traición al juramento de "conservar la independencia de la Nación, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes"

Actuar con vacilaciones en casos de conmoción nacional no solo es cobarde, también muestra una personalidad despreciable al mandar al sacrificio a las fuerzas de orden que justamente están defendiendo al gobierno y los ciudadanos, sin darles el respaldo legal para que actúen con eficacia.

La otra alternativa es el vacío de poder y anarquía seguida por una guerra civil, hasta que llegue alguien con la capacidad y el valor para restablecer el orden público.


Así es la cosa.



Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/2019/11/la-ley-marcial.html

lunes, 4 de diciembre de 2017

La rana en agua caliente, poco a poco - por Tomás Bradanovic

La política en teoría 
La política es -despojada de los adornos y floridos discursos- la forma en que un grupo toma el control del estado y su aparato represivo. En la teoría, si vivimos en un régimen democrático, son los representantes de la mayoría quienes tienen el derecho de hacerse cargo del poder político. Esto tiene ciertos problemas, porque los representantes de la mayoría podrían abusar de las minorías, como el régimen de Hitler abusó de los judíos en su momento, para evitar eso, existe en democracia un complicado sistema de equilibrios, con poderes ejecutivo, legislativo y judicial, supuestamente independientes, que se limitan y vigilan entre si.

La política en la práctica
De a poco las cosas han ido cambiando. En teoría las mayorías mandan, pero son obligadas a respetar a las minorías por un sistema de contrapesos. En la práctica hemos visto algo muy diferente, porque apenas un grupo llega al poder ejecutivo empieza a socavar el sistema de equilibrios para consolidar su poder en el tiempo, para eternizarse.

En Chile, tal como en muchos otros países hemos visto que cuando un sector llega al poder empieza por colocar a los suyos en el poder judicial, porque la judicialización de la política puede dar enormes ventajas. En nuestro país es clarísimo que se han copado las plazas de jueces, ministros de apelaciones y supremos con gente de las mismas preferencias políticas al ejecutivo, que al fin y al cabo es quien decide los nombramientos.

Con el poder judicial politizado se pueden hacer muchas cosas, por ejemplo cambiar la composición del parlamento ordenando desafueros discrecionales para algunos parlamentarios e ingnorando a otros que han cometido exactamente los mismos delitos. Así se llega al caso absurdo donde mediante estos desafueros selectivos hoy el oficialismo tiene quorum calificado, que les permitiría incluso cambiar temas constitucionales, sin haber obtenido ese mandato en las elecciones.

El besa-manos
La corrupción del Poder Judicial en Chile llegó a extremos como las reuniones privadas en casa de caudillos políticos de presidente de la Corte Suprema o el Fiscal Nacional antes de ser nombrados. Silenciosamente se han ido traspasando límites que antes eran intolerables en nuestra política, igual como cuando le suben la temperatura del agua a una ranita dentro de la olla. Esta es una característica bien latinoamericana, la vemos en Perú, donde Alan García colocó a todos sus amigos en las cortes y para que hablar de Bolivia, pero nos habíamos acostumbrado a pensar que "en Chile esas cosas no pasan". Para nuestra desgracia están pasando, frente a nuestra narices.

No importan los votos, sino quien los cuenta
Otro camino para ir tomando el poder a la mala, sin tener los votos necesarios ha sido cambiando el sistema electoral con distintos pretextos que, finalmente, tiene el único objetivo de torcer la voluntad popular, haciendo que los resultados electorales favorezcan a candidatos de cierto sector aunque saquen apenas un par de votos. Esto produce indignación en los votatntes que -al ver que su voto no vale- dejan de ir a las elecciones, lo que resulta estupendo para las minorías que se van haciendo del poder por secretaría. No hay que olvidar que Bachelet llegó a presidente en la última elección con, aproximadamente, un 25% de los votos del padrón electoral. Así se necesita cada vez menos votos para hacer elegir a sus candidatos.

Un tercer camino es directamente el fraude y las malas prácticas electorales como el cohecho, lavado de activos, así como la debilitación y desprestigio del Servicio Electoral. Un servicio electoral que no de plenas garantías de imparcialidad es otro peligro grave para la democracia, y es lo que está ocurriendo ahora, donde además el padrón de votantes depende del Servicio de Registro Civil, completamente subordinado al Poder Ejecutivo. La eliminación del Registro Electoral fue un golpe duro a la confiabilidad de limpieza de las elecciones.

Se acelera el proceso
Hoy tenemos un Poder Judicial y un Ministerio Público incondicional, capturado por sus padrinos políticos y cada sentencia que emiten, cada abuso de un fiscal es siempre para el mismo lado. Lo peor es que esa corriente política a la que obedecen ya representa apenas un poco más del 20% de los que van a votar, así es que son las últimas herramientas que tienen para seguir aferrados al poder: las usan sin ningún asco.

Ese es el verdadero peligro de una presidencia de Guillier, su apoyo popular será insignificante, llegará a la presidencia por accidente igual que PPK llegó a presidente en el Perú apoyado por cuatro gatos, gracias al "todos contra Keiko". El proceso de tomarse silenciosamente el poder sin entrar por la puerta de las elecciones sino por la ventanilla de los abusos jurídicos y administrativos será inevitable.

Tres objetivos estratégicos
Por eso Fernando Atria, que irónicamente se autodenomina "constitucionalista" ha sido tan claro en la intención de imponer una nueva constitución -por las buenas o por las malas- que les permita eternizarse en el poder, a lo Evo Morales o a lo Maduro, ese es el sueño húmedo de toda vanguardia organizada, por minoría que sean, igual se arrogan la representación se "millones y millones de chilenos".

No hay que engañarse, cuando un grupo presiona para una nueva constitución, lo que trata de hacer es imponer la suya en su propio beneficio y a cualquier costo, Atria no está pensando en una constitución libertaria y no la aceptaría aunque fuese aprobada por el 90% de los votos, lo que quieren es imponer la suya, a lo Evo. Llamar a plebiscito y si en el plebiscito les va mal desconocerlo por vía judicial con jueces comprados, a lo Evo o Maduro.

Cambiar la Constitución, expropiar los ahorros de las AFP y para conseguir eso instalar el voto electrónico son los tres objetivos estratégicos de mediano plazo, así funciona la toma silenciosa del poder, la rana se siente super bien mientras el agua está tibia, recién cuando empieza a hervir se pone a llorar.

Y lo malo es que esto no se va a solucionar si sale Piñera, hay una pobreza de liderazgo enorme en los partidos políticos tradicionales, salga quien salga, el problema seguirá estando allí. Hay que cambiar de líderes y a propósito de eso les adjunto otra pildorita de José Antonio Kast en Arica.


Fuente: https://bradanovic.blogspot.cl/2017/12/la-rana-en-agua-caliente-poco-poco.html

martes, 8 de agosto de 2017

NO TE CREO MICHELLE por MÁXIMO

No le creo nada a la Comandante Claudia. ¿Tendría que creerle acaso?

Todo en la Claudia es impostura, es para la foto, para acarrear voluntades de incautos que se venden por promesas de gratuidad. La Claudia pretendió ser la cara amable que mantendría al populacho bárbaro en un estado de sopor e ilusión permanente, mientras la horda que mueve los hilos detrás de ella nos encamina hacia el paraíso terrenal. Después de todo, la izquierda asume que la gallá es estúpida, no sabe lo quiere y por eso deben decidir por ellos.

Durante los últimos días, la Claudia y su séquito andan muy preocupados por la Asamblea Constituyente que se instaló en Venezuela. Esta asamblea es lo mejor que le pudo pasar a Chile, si en los próximos días y meses podemos observar como el mono Maduro, heredero designado del mono Chávez, termina de instaurar la dictadura del supuesto proletariado, aunque en realidad no es de ellos, sino de quienes manejan el poder y se hacen millonarios gracias a él.

La estrategia es la misma, se sobrepasa al parlamento, órgano de elección popular que posee el poder de votar cambios constitucionales, por la Asamblea Constituyente compuesta por “representantes populares”. Eso ya lo describí hace un tiempo atrás, aunque no sé cómo encontrar esa entrada. Ser mal pensado y desconfiado, una vez más sirvió para acertar.

¡Dios mío, no me castigues con la virtud de amar al prójimo y creer en la gente!

La Claudia de un día para otro cambió de postura. Ya no calla ante los desaguisados del mono II, ni siquiera balbucea declaraciones ambiguas y de buena crianza. No señores, ahora habla de quiebre democrático, no porque lo crea, ya que en Venezuela estamos viendo lo que ella y sus compañeros describen como “democracia popular”.

La Claudia intenta posicionarse ante lo que se denomina la “opinión pública”, que no es más que gente ignorante repitiendo lo que ven en la tele, como una demócrata que si bien pretende implementar una Asamblea Constituyente al margen del congreso, esta será distinta, no como la venezolana. Y la gente seguramente lo creerá, todo depende de la cantidad de veces que se lo digan, como se lo digan, con qué cara se lo digan y cuanto les ofrezcan.


Yo no le creo a la Comandante Claudia. A mí no me vienen con esas cosas, y menos a estas alturas de la vida.

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.cl/2017/08/no-te-creo-michelle.html