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domingo, 4 de marzo de 2018
El ESTADO, SUS LÍMITES Y EL LAVADO CEREBRAL por Alberto Mansueti
El “Estado” es una institución para prevenir la guerra, reprimir el crimen, cobrar impuestos para estos dos fines, y para contratar la construcción y el mantenimiento de “obras públicas” en beneficio del común: represas y embalses en los ríos, calles en las ciudades, y carreteras en los campos.
“Guerra”, no es ataques e invasiones a otros países, sino la “defensa” contra ellos, defensa nacional, según los principios cristianos o “liberales” antes aceptados en el “mundo occidental”. En cuanto a “crimen” es el uso de la fuerza o el fraude para atentar contra la vida, libertad y propiedad.
Para nada más existe “el Estado”. Sólo en estos casos es legítimo el uso de la violencia, la “fuerza pública”; y sólo para los tales fines es legítimo el cobro de impuestos. Y para sus tres propósitos, cuenta con sus entidades “represivas”, tales como las Fuerzas Armadas y policía, y también las Oficinas de Recaudación de Impuestos.
En las funciones represivas, hay riesgo de abusos de autoridad. Para evitarlas y prevenirlas, cuenta el Estado además con instituciones “burocráticas”: (1) la Diplomacia, para tratar “asuntos exteriores”, Foreign Affairs en inglés; (2) la Justicia para resolver pleitos y juzgar los crímenes, y cuidar que las víctimas reciban justas “reparaciones” de los responsables, o de no ser posibles, “compensaciones”; y (3) el Parlamento, para control de lo relativo a impuestos, servicios y obras públicas, y en general la política del “Gobierno”, la “Rama Ejecutiva”.
Es decir: por su trascendencia y gravedad, las funciones represivas se acompañan de ciertas “formalidades”, incluso solemnes, respectivamente para (1) las relaciones diplomáticas con los otros países; (2) juicios y “debido proceso” en las Cortes; (3) sesiones y actuaciones del Parlamento. Estas no son actividades represivas sino “burocráticas”.
Dificultad I: el carácter limitado del Estado no se entiende, porque hace 100 años que el socialismo recarga al Estado de funciones adicionales, para las cuales recibe facultades y poderes y adicionales, y colecta toneladas de impuestos adicionales. Ideólogos y jefes socialistas han inventado gran cantidad de falaces pretextos para justificar esta indebida extensión.
Todas las instituciones sociales, públicas y privadas, como todo lo que existe sobre la faz de la tierra, encierra posibilidades, pero al mismo tiempo límites, que son determinados por su propia “naturaleza”, que es “específica”, o sea privativa y exclusiva suya, de nadie más. Por ejemplo con las herramientas: las hay de jardinería, de cocina, y de aseo personal. Y el Estado es una herramienta.
Las herramientas de jardinería son la pala, el pico, el azadón y el rastrillo; y el veneno para los insectos. Las herramientas de la cocina son los cuchillos, el colador, las ollas y sartenes para guisar y freír. Las de aseo personal son jabón, peine, cepillo de dientes y pasta dental, champú para el pelo, hojas de afeitar, y tijeras para uñas. ¿Quién podría “confundirlas”, ignorando sus usos específicos?
Nadie en su sano juicio usaría las del jardín para cocinar, o las de la cocina para el aseo personal. Porque las herramientas tienen sus límites, no pueden usarse para todo o cualquier propósito; sería un “despropósito”. Un sinsentido, algo absurdo, ilógico, anormal, irracional, “antinatural”.
Sin embargo, hay una clase de seres que ha incurrido en estos despropósitos: los socialistas, los cuales nos han lavado el cerebro; por eso hoy la gente no puede imaginar solución para problema alguno que no venga del “Estado”, una herramienta esencialmente represiva y burocrática, la cual puede servir eficazmente para sus propósitos específicos, pero no para otros. De tanto pretender que se use para todo, la herramienta se ha averiado y arruinado, se ha “corrompido”; y las otras herramientas están en desuso, y sus usos nos son desconocidos.
Dificultad II: las ideas de límites y naturaleza no se entienden, porque otra clase de seres, los “motivadores”, esos “oradores motivacionales” y escritores de tonterías de “autoayuda”, tienen convencida a la gente de que “no hay límites, no existen”; todo puede lograrse, es sólo cuestión de buena voluntad, determinación e “imaginación creativa”. Otra clase de seres les hacen eco: Pastores “cristianos” que te convencen de que “los límites son sólo mentales”; ¡hay que tener fe!”
Así (1) el “marxismo clásico”, en el siglo XX pasado, nos ha convencido que la naturaleza de las instituciones puede ser variada, cambiada y moldeada a voluntad por el poder. Le han atribuido al Estado facultades de empresario, educador, médico, cuidador de ancianos, huérfanos, discapacitados y desvalidos. (2) Y ahora, en nuestro siglo, el XXI de la que antes fue la “Era Cristiana”, el marxismo cultural nos quiere convencer de que también la naturaleza de las personas puede cambiarse, como por ejemplo el sexo, así que un hombre puede transformarse en mujer, y viceversa; y que además la “institución” del matrimonio entre hombre y mujer, también puede ser alterada “por ley”, o sea de manera obligatoria.
¿Cómo fue esto? Para lavar cerebros, cambiaron las tres “herramientas del aprendizaje”, según la educadora británica Dorothy Sayers: Lenguaje, Lógica y Retórica, que en la “Era Cristiana” de antes componían el trívium, un terceto de asignaturas que se enseñaban como “propedéuticas”, es decir preparatorias para las otras ciencias, las cuales se veían como encargadas de investigar la verdad.
Esto era así en todas las escuelas elementales y medias, para los niños y adolescentes. ¡Pero eso se desapareció hace cientos de años!
Dificultad III: La Gramática se olvidó. Pretenden reemplazar la lógica normal por “lógicas no binarias”, donde la verdad no es verdad y lo falso no es falso; nos impiden de esta manera identificar las falacias. Y transformaron la retórica en arte de hablar bonito pero sin respeto ni amor a la verdad. Por eso en el lenguaje corriente, nos han obligado a aceptar el “Estado de Bienestar”, que es fuente de todo el “malestar” actual. Nos quieren obligar a hablar de “género” en vez de sexo; y así poder imponernos el “matrimonio igualitario”. El colmo: nos dicen que la verdad es “relativa”, ¡o que “no existe”!
Fuente: http://albertomansueti.com
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sábado, 19 de agosto de 2017
ALGO QUE SE DEBE SABER DEL ISLAM
El Islam no es una religión, ni un culto. En su forma más amplia, es una forma de vida 100% completa, total.
El Islam tiene componentes religiosos, legales, políticos, económicos, sociales y militares.
El componente religioso es una tapadera de todos los demás componentes.
La islamización comienza cuando se alcanza en un país un número suficiente de musulmanes como para poder comenzar campañas en favor de privilegios religiosos.
Cuando en las sociedades políticamente correctas, tolerantes y culturalmente diversas se aceptan las demandas de los musulmanes en favor de sus privilegios religiosos, algunos de los restantes componentes tienden también a infiltrarse en el resto de los aspectos de la vida ciudadana.
He aquí cómo funciona todo esto:
En tanto la población musulmana permanezca alrededor, o por debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista por la población local como una minoría amante de la paz, y no como una amenaza hacia los demás ciudadanos.
Éste es el caso de lo que ocurre en:
Estados Unidos: 0,6% de musulmanes
Australia: 1,5% de musulmanes
Canadá: 1,9% de musulmanes
China: 1,8% de musulmanes
Italia: 1,5% de musulmanes
Noruega: 1,8% de musulmanes
Con una población que alcance entre el 2% y el 5%, los musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos considerables en cárceles y entre las bandas callejeras. Esto está ocurriendo en:
Dinamarca: 2,0% de musulmanes
Alemania: 3,7% de musulmanes
Reino Unido: 2,7% de musulmanes
España: 4,0% de musulmanes
Tailandia: 4,6% de musulmanes
A partir del 5% de población musulmana, estos ejercen una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos), asegurándose de esta manera empleos de manipuladores de alimentos reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en sus estanterías - junto con las correspondientes amenazas si no se cumplen estos requisitos.
Esto está ocurriendo en:
Francia: 8,0% de musulmanes
Filipinas: 5,0% de musulmanes
Suecia: 5,0% de musulmanes
Suiza: 4,3% de musulmanes
Holanda: 5,5% de musulmanes
Trinidad y Tobago: 5,8% de musulmanes
Llegados a este punto, trabajarán para que la autoridad gubernamental les permita que ellos mismos se regulen bajo la Sharia , la Ley Islámica (dentro de sus ghettos). El objetivo último de los islamistas es establecer la Sharia en todo el mundo.
Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población, tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto las revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano. En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente en los sectores musulmanes de:
Guyana: 10,0% de musulmanes
India: 13,4% de musulmanes
Israel: 16,0% de musulmanes
Kenia: 10,0% de musulmanes
Rusia: 15,0% de musulmanes
Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos,y la quema de iglesias
Etiopía: 32,8% de musulmanes
Con un 40% de musulmanes, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos, y guerra ininterrumpida de milicias, como las de:
Bosnia: 40,0% de musulmanes
Chad: 53,1% de musulmanes
Líbano: 59,7% de musulmanes
Los países que alcanzan un 60% de población musulmana experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso de la Ley de la Sharia como arma, y el establecimiento de la Jizya , el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en:
Albania: 70,0% de musulmanes
Malasia: 60,4% de musulmanes
Qatar: 77,5% de musulmanes
Sudán: 70,0% de musulmanes
A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán, tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución en:
Bangla Desh: 83,0% de musulmanes
Egipto: 90,0% de musulmanes
Gaza: 98,7% de musulmanes
Indonesia: 86,1% de musulmanes
Irán: 98,0% de musulmanes
Irak: 97,0% de musulmanes
Jordania: 92,0% de musulmanes
Marruecos: 98,7% de musulmanes
Pakistan: 97,0% de musulmanes
Palestina 99,0% de musulmanes
Siria: 90,0% de musulmanes
Tajikistan: 90,0% de musulmanes
Turquía: 99,8% de musulmanes
Emiratos Árabes: 96,0% de musulmanes
Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de "Dar-es-Salaam" (el Paraíso de la Paz Islámico). Aquí, se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo es islámico, las Madrazas son las únicas escuelas, y el Corán la única palabra, como ocurre en:
Afganistán: 100% de musulmanes
Arabia Saudí 100% de musulmanes
Somalia 100% de musulmanes
Yemen: 100% de musulmanes
Desgraciadamente, la paz nunca se alcanza, puesto que en estos estados con el 100% de musulmanes, aquellos más radicales intimidan y vomitan odio, y satisfacen sus ansias asesinando a los musulmanes menos radicales, por una variedad de razones.
"Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina bàsica de la vida árabe: era yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan; el clan contra la tribu; la tribu contra el mundo, y todos juntos contra los infieles"
León Uris "El Peregrinaje"
Es importante entender que en algunos países, con bastante menos del 100% de población musulmana, como en Francia, la minoría musulmana vive en ghettos, dentro de los cuales constituyen el 100%, y en los que viven bajo la Ley de la Sharia. La policía no osa entrar en esos ghettos.
No hay tribunales, ni escuelas nacionales, ni establecimientos religiosos no musulmanes.
En estas situaciones, los musulmanes no se integran en la comunidad en general. Los niños asisten a las Madrazas (escuelas musulmanas), donde sólo estudian el Corán.
Incluso relacionarse con un infiel es un crimen punible con la muerte.Por lo tanto, en algunas áreas de ciertas naciones, los imanes y los extremistas musulmanes ejercen más poder que el que la media nacional de penetración de la población podría indicar.
Mil quinientos millones de musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial.
Pero su tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, hinduístas, budistas, judíos y todos los demás creyentes.
Los musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de este siglo.
Este es el futuro que le espera al mundo a no ser que se tome conciencia y los deje vivir solamente entre ellos y en sus paises disfrutando su "cultura". No aportaron nada a la humanidad en los ultimos 100 años y no se ve ninguna razon para que lo empiecen a hacer ahora.
HE AQUÍ LA RESPUESTA DEL GOBIERNO AUSTRALIANO
Kevin Rudd, Primer Ministro de Australia
sobre la la ley Islamica Sharia
A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islamica Sharia se les dijo el miércoles que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido un campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.
Tambien Rudd enojó a algunos musulmanes Australianos cuando declaró que él está de acuerdo que las agencias de inteligencia monitoreen las mezquitas de la nación. Citamos: "SON LOS INMIGRANTES, NO LOS AUSTRALIANOS, LOS QUE DEBEN ADAPTARSE. O lo toman o lo dejan. Estoy cansado de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a alguien o a su cultura. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un reavivamiento del patriotismo en la mayoría de los Australianos."
"Nuestra cultura se ha ido desarrollando durante dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad".
"Hablamos principalmente INGLES, no Español, Libanés, Arabe, Chino, Japonés, Ruso o cualquier otro idioma. De modo que si Usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma."
"La mayoría de los Australianos creen en Dios. Esto no es una posición Cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a Usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura."
"Aceptamos sus creencias y sin preguntar porqué. Todo lo que pedimos es que Usted acepte las nuestras, y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros."
"Este es NUESTRO PAIS, NUESTRA TIERRA y NUESTRO ESTILO DE VIDA y le daremos todas las oportunidades para disfrutar todo esto. Pero después que termine de quejarse, murmurar y criticar Nuestra Bandera, Nuestro Juramento Patriótico, Nuestras Creencias Cristianas o Nuestro Estilo de Vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades Australianas, "EL DERECHO DE IRSE."
"Si Usted no esta contento aquí entonces ¡VÁYASE!"
Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió venir aquí. De modo que acepte el país que Usted acepto voluntariamente.
InfoGuerras Chile 2017.
martes, 6 de junio de 2017
ISONOMÍA VERSUS SEGREGACIÓN - por Alberto Mansueti
ISONOMÍA VERSUS SEGREGACIÓN
Alberto Mansueti
La segregación no es nueva. En la Antigüedad, los derechos políticos y civiles se reservaban a los “ciudadanos”. El campesinado, y el resto de la población de las ciudades, extranjeros o esclavos en su mayor parte, eran los “metecos” en Atenas, “ilotas” en Esparta, “plebeyos” en Roma, “parias” en India, etc.; no podían tener propiedades, ni participar en asambleas u oficios religiosos. Se les tenía fuera de la ley, en la ignorancia, y en los oficios “viles”, como eran vistos los trabajos manuales.
El cristianismo rompe la segregación, ampliando y universalizando el concepto de “isonomía” (misma ley, igual para todos), que es la base del liberalismo, y no la “tolerancia”, como mucha gente repite.
Isonomía, expansión de la alfabetización, y dignificación del trabajo manual, fueron los tres aportes judeo-cristianos a la “cultura democrática” en el mundo moderno (Richard Landes: Isonomia, Manual Labor and the Biblical Contribution to Democratic Culture in the Modern World, ver en Internet).
Según la Biblia, los humanos somos de la misma raza, descendientes todos de Noé, igualmente caídos por Adán, e igualmente rescatados por Cristo. Dios no hace “acepción de personas”, como se repite 10 veces en el Antiguo Testamento, y 9 veces en el Nuevo, y tampoco debe hacerla el hombre. Es claro. Este es “El espíritu del capitalismo democrático”, según Michael Novak, en el libro del mismo nombre.
Por el contrario, el estatismo niega la isonomía, multiplicando las leyes: dicta una ley especial para los obreros, otra para los campesinos, otra para los comerciantes, maestros, fabricantes, importadores, artistas, etc, etc. Ya no existe “ley común” (aquella Common law del mundo anglosajón).
En particular el socialismo segrega (discrimina), separando a los pobres de los ricos. En economía, las leyes malas impiden a los pobres salir de la pobreza, y los planes sociales” les sujetan a sus caciques políticos; la pésima educación estatal hace de sus hijos unos ignorantes y analfabetos funcionales, y a sus familias se les condena a depender de los mugrosos hospitales “públicos” y del miserable “seguro social”. En cambio, los segmentos privados, algo mejores o menos malos, son para los pudientes.
En la sociedad hay dos clases de desigualdades: las que derivan de inevitables circunstancias de la vida, y las impuestas por las leyes malas, y los privilegios que directa o indirectamente conceden a ciertos sectores, excluyendo al resto. Las segundas son claramente injustas, pero evitables, ¿cómo? Simple: derogando las leyes malas, e impulsando la Isonomía, mediante Cinco Reformas.
En el Centro de Liberalismo Clásico tenemos una mala noticia y otra buena. La mala: la clase media tiene enormes dificultades para entendernos; nos rechaza o nos ignora. La buena: la clase popular nos entiende bien y rápido, cuando podemos hacerle llegar el mensaje directamente, aunque no es fácil.
La clase media está intoxicada con enseñanza estatista, la cual les llega directamente de las universidades, o indirectamente a través de la prensa masiva, los medios desinformativos y de incomunicación. Nos dicen, por ejemplo: “¡Eso suena muy raro! ¿Acaso las Cinco Reformas buscan la igualdad social? ¿Uds. son liberales o comunistas?”
No exactamente; ni siquiera buscan “igualdad de oportunidades”, mucho menos igualdad de resultados. Lo que buscan no es acabar con las desigualdades sociales, sino con los privilegios; y ponernos a todos en un mismo nivel de iguales ante la ley (isonomía), y no “mediante” la ley. Es lo justo y sano.
La dinámica va a ser más o menos esta: la reforma económica va a crear muchísimos nuevos empleos, en las empresas actuales y en las nuevas que se van a crear. Y va a enriquecer los empleos existentes, al hacerlos más racionales, eficientes y productivos, y por tanto, mucho mejor pagados.
Habrá entonces más y mejores oportunidades para todos; y muy en especial, para quienes tengan que dejar el hoy obeso “sector público”, que en realidad es estatal, y no siempre muy “público”.
Nos acusan: “¡Uds. quieren despedir empleados públicos y enviarlos a la calle a pasar hambre!” No, al sector público, se busca racionalizarlo. Significa que los policías, militares y diplomáticos, los jueces, fiscales y funcionarios de los tribunales, y encargados de contratar las empresas de obras públicas, serán verdaderos funcionarios públicos, y como tales bien considerados y bien pagados.
Para los otros, no significa “ir a la calle”, sino aprovechar las oportunidades creadas por la reforma económica, en un sector privado competitivo y eficiente, mucho más productivo, y por tanto capaz de pagar sueldos, salarios y paquetes de compensaciones ¡mejores y mucho más altos!
Los educadores, médicos y trabajadores del Seguro Social que hoy son empleados al servicio del Estado-patrón, mal tratados y mal pagados, van a ser dueños y señores de los establecimientos en los cuales hoy se desempeñan como pueden, por lo general en pésimas condiciones. Sabemos que esto va a tomar un tiempo, cinco años más o menos; por eso, los pobres tendrán tres series de bonos (vouchers) para comprar educación, atención médica y pólizas de seguro, en los sectores privados o privatizados, a su entera elección, que serán reembolsados en dinero a las entidades escogidas.
En el orden político, la Reforma No. 1 incluye federalismo real, y autonomía municipal de verdad. Y para que los partidos políticos dejen de ser en la práctica brazos del Estado, como son actualmente, incluye su “privatización”, para que dependan enteramente de sus simpatizantes y afiliados.
Se nos dice: “¡Eso suena increíble! ¿No es una utopía, un sueño irrealizable, imposible?”
No; al contrario; es lo único racional, viable y realista. Es al revés: lo que es utopía, sueño en los discursos, pero que en la práctica y en la realidad se transforma en pesadilla, por ser irrealista, irracional e imposible, es lo que padecemos ahora, ese monstruo deforme que llaman “Estado de Bienestar”, y que en realidad es “Bienestar del Estado”; y malestar de la gente.
¿Quieres saber más sobre la “Gran Devolución”? En las redes sociales, Facebook principalmente, puedes contactarnos, y los del Centro de Liberalismo Clásico te podemos enviar a tu E-Mail un folleto titulado “Capitalismo para Todos; 60 respuestas a 60 preguntas”.
¡No te lo pierdas!
Fuente: http://albertomansueti.com/
Alberto Mansueti
La segregación no es nueva. En la Antigüedad, los derechos políticos y civiles se reservaban a los “ciudadanos”. El campesinado, y el resto de la población de las ciudades, extranjeros o esclavos en su mayor parte, eran los “metecos” en Atenas, “ilotas” en Esparta, “plebeyos” en Roma, “parias” en India, etc.; no podían tener propiedades, ni participar en asambleas u oficios religiosos. Se les tenía fuera de la ley, en la ignorancia, y en los oficios “viles”, como eran vistos los trabajos manuales.
El cristianismo rompe la segregación, ampliando y universalizando el concepto de “isonomía” (misma ley, igual para todos), que es la base del liberalismo, y no la “tolerancia”, como mucha gente repite.
Isonomía, expansión de la alfabetización, y dignificación del trabajo manual, fueron los tres aportes judeo-cristianos a la “cultura democrática” en el mundo moderno (Richard Landes: Isonomia, Manual Labor and the Biblical Contribution to Democratic Culture in the Modern World, ver en Internet).
Según la Biblia, los humanos somos de la misma raza, descendientes todos de Noé, igualmente caídos por Adán, e igualmente rescatados por Cristo. Dios no hace “acepción de personas”, como se repite 10 veces en el Antiguo Testamento, y 9 veces en el Nuevo, y tampoco debe hacerla el hombre. Es claro. Este es “El espíritu del capitalismo democrático”, según Michael Novak, en el libro del mismo nombre.
Por el contrario, el estatismo niega la isonomía, multiplicando las leyes: dicta una ley especial para los obreros, otra para los campesinos, otra para los comerciantes, maestros, fabricantes, importadores, artistas, etc, etc. Ya no existe “ley común” (aquella Common law del mundo anglosajón).
En particular el socialismo segrega (discrimina), separando a los pobres de los ricos. En economía, las leyes malas impiden a los pobres salir de la pobreza, y los planes sociales” les sujetan a sus caciques políticos; la pésima educación estatal hace de sus hijos unos ignorantes y analfabetos funcionales, y a sus familias se les condena a depender de los mugrosos hospitales “públicos” y del miserable “seguro social”. En cambio, los segmentos privados, algo mejores o menos malos, son para los pudientes.
En la sociedad hay dos clases de desigualdades: las que derivan de inevitables circunstancias de la vida, y las impuestas por las leyes malas, y los privilegios que directa o indirectamente conceden a ciertos sectores, excluyendo al resto. Las segundas son claramente injustas, pero evitables, ¿cómo? Simple: derogando las leyes malas, e impulsando la Isonomía, mediante Cinco Reformas.
En el Centro de Liberalismo Clásico tenemos una mala noticia y otra buena. La mala: la clase media tiene enormes dificultades para entendernos; nos rechaza o nos ignora. La buena: la clase popular nos entiende bien y rápido, cuando podemos hacerle llegar el mensaje directamente, aunque no es fácil.
La clase media está intoxicada con enseñanza estatista, la cual les llega directamente de las universidades, o indirectamente a través de la prensa masiva, los medios desinformativos y de incomunicación. Nos dicen, por ejemplo: “¡Eso suena muy raro! ¿Acaso las Cinco Reformas buscan la igualdad social? ¿Uds. son liberales o comunistas?”
No exactamente; ni siquiera buscan “igualdad de oportunidades”, mucho menos igualdad de resultados. Lo que buscan no es acabar con las desigualdades sociales, sino con los privilegios; y ponernos a todos en un mismo nivel de iguales ante la ley (isonomía), y no “mediante” la ley. Es lo justo y sano.
La dinámica va a ser más o menos esta: la reforma económica va a crear muchísimos nuevos empleos, en las empresas actuales y en las nuevas que se van a crear. Y va a enriquecer los empleos existentes, al hacerlos más racionales, eficientes y productivos, y por tanto, mucho mejor pagados.
Habrá entonces más y mejores oportunidades para todos; y muy en especial, para quienes tengan que dejar el hoy obeso “sector público”, que en realidad es estatal, y no siempre muy “público”.
Nos acusan: “¡Uds. quieren despedir empleados públicos y enviarlos a la calle a pasar hambre!” No, al sector público, se busca racionalizarlo. Significa que los policías, militares y diplomáticos, los jueces, fiscales y funcionarios de los tribunales, y encargados de contratar las empresas de obras públicas, serán verdaderos funcionarios públicos, y como tales bien considerados y bien pagados.
Para los otros, no significa “ir a la calle”, sino aprovechar las oportunidades creadas por la reforma económica, en un sector privado competitivo y eficiente, mucho más productivo, y por tanto capaz de pagar sueldos, salarios y paquetes de compensaciones ¡mejores y mucho más altos!
Los educadores, médicos y trabajadores del Seguro Social que hoy son empleados al servicio del Estado-patrón, mal tratados y mal pagados, van a ser dueños y señores de los establecimientos en los cuales hoy se desempeñan como pueden, por lo general en pésimas condiciones. Sabemos que esto va a tomar un tiempo, cinco años más o menos; por eso, los pobres tendrán tres series de bonos (vouchers) para comprar educación, atención médica y pólizas de seguro, en los sectores privados o privatizados, a su entera elección, que serán reembolsados en dinero a las entidades escogidas.
En el orden político, la Reforma No. 1 incluye federalismo real, y autonomía municipal de verdad. Y para que los partidos políticos dejen de ser en la práctica brazos del Estado, como son actualmente, incluye su “privatización”, para que dependan enteramente de sus simpatizantes y afiliados.
Se nos dice: “¡Eso suena increíble! ¿No es una utopía, un sueño irrealizable, imposible?”
No; al contrario; es lo único racional, viable y realista. Es al revés: lo que es utopía, sueño en los discursos, pero que en la práctica y en la realidad se transforma en pesadilla, por ser irrealista, irracional e imposible, es lo que padecemos ahora, ese monstruo deforme que llaman “Estado de Bienestar”, y que en realidad es “Bienestar del Estado”; y malestar de la gente.
¿Quieres saber más sobre la “Gran Devolución”? En las redes sociales, Facebook principalmente, puedes contactarnos, y los del Centro de Liberalismo Clásico te podemos enviar a tu E-Mail un folleto titulado “Capitalismo para Todos; 60 respuestas a 60 preguntas”.
¡No te lo pierdas!
Fuente: http://albertomansueti.com/
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