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domingo, 4 de marzo de 2018

El ESTADO, SUS LÍMITES Y EL LAVADO CEREBRAL por Alberto Mansueti


El “Estado” es una institución para prevenir la guerra, reprimir el crimen, cobrar impuestos para estos dos fines, y para contratar la construcción y el mantenimiento de “obras públicas” en beneficio del común: represas y embalses en los ríos, calles en las ciudades, y carreteras en los campos.

“Guerra”, no es ataques e invasiones a otros países, sino la “defensa” contra ellos, defensa nacional, según los principios cristianos o “liberales” antes aceptados en el “mundo occidental”. En cuanto a “crimen” es el uso de la fuerza o el fraude para atentar contra la vida, libertad y propiedad.

Para nada más existe “el Estado”. Sólo en estos casos es legítimo el uso de la violencia, la “fuerza pública”; y sólo para los tales fines es legítimo el cobro de impuestos. Y para sus tres propósitos, cuenta con sus entidades “represivas”, tales como las Fuerzas Armadas y policía, y también las Oficinas de Recaudación de Impuestos.

En las funciones represivas, hay riesgo de abusos de autoridad. Para evitarlas y prevenirlas, cuenta el Estado además con instituciones “burocráticas”: (1) la Diplomacia, para tratar “asuntos exteriores”, Foreign Affairs en inglés; (2) la Justicia para resolver pleitos y juzgar los crímenes, y cuidar que las víctimas reciban justas “reparaciones” de los responsables, o de no ser posibles, “compensaciones”; y (3) el Parlamento, para control de lo relativo a impuestos, servicios y obras públicas, y en general la política del “Gobierno”, la “Rama Ejecutiva”.

Es decir: por su trascendencia y gravedad, las funciones represivas se acompañan de ciertas “formalidades”, incluso solemnes, respectivamente para (1) las relaciones diplomáticas con los otros países; (2) juicios y “debido proceso” en las Cortes; (3) sesiones y actuaciones del Parlamento. Estas no son actividades represivas sino “burocráticas”.

Dificultad I: el carácter limitado del Estado no se entiende, porque hace 100 años que el socialismo recarga al Estado de funciones adicionales, para las cuales recibe facultades y poderes y adicionales, y colecta toneladas de impuestos adicionales. Ideólogos y jefes socialistas han inventado gran cantidad de falaces pretextos para justificar esta indebida extensión.

Todas las instituciones sociales, públicas y privadas, como todo lo que existe sobre la faz de la tierra, encierra posibilidades, pero al mismo tiempo límites, que son determinados por su propia “naturaleza”, que es “específica”, o sea privativa y exclusiva suya, de nadie más. Por ejemplo con las herramientas: las hay de jardinería, de cocina, y de aseo personal. Y el Estado es una herramienta.

Las herramientas de jardinería son la pala, el pico, el azadón y el rastrillo; y el veneno para los insectos. Las herramientas de la cocina son los cuchillos, el colador, las ollas y sartenes para guisar y freír. Las de aseo personal son jabón, peine, cepillo de dientes y pasta dental, champú para el pelo, hojas de afeitar, y tijeras para uñas. ¿Quién podría “confundirlas”, ignorando sus usos específicos?

Nadie en su sano juicio usaría las del jardín para cocinar, o las de la cocina para el aseo personal. Porque las herramientas tienen sus límites, no pueden usarse para todo o cualquier propósito; sería un “despropósito”. Un sinsentido, algo absurdo, ilógico, anormal, irracional, “antinatural”.

Sin embargo, hay una clase de seres que ha incurrido en estos despropósitos: los socialistas, los cuales nos han lavado el cerebro; por eso hoy la gente no puede imaginar solución para problema alguno que no venga del “Estado”, una herramienta esencialmente represiva y burocrática, la cual puede servir eficazmente para sus propósitos específicos, pero no para otros. De tanto pretender que se use para todo, la herramienta se ha averiado y arruinado, se ha “corrompido”; y las otras herramientas están en desuso, y sus usos nos son desconocidos.

Dificultad II: las ideas de límites y naturaleza no se entienden, porque otra clase de seres, los “motivadores”, esos “oradores motivacionales” y escritores de tonterías de “autoayuda”, tienen convencida a la gente de que “no hay límites, no existen”; todo puede lograrse, es sólo cuestión de buena voluntad, determinación e “imaginación creativa”. Otra clase de seres les hacen eco: Pastores “cristianos” que te convencen de que “los límites son sólo mentales”; ¡hay que tener fe!”

Así (1) el “marxismo clásico”, en el siglo XX pasado, nos ha convencido que la naturaleza de las instituciones puede ser variada, cambiada y moldeada a voluntad por el poder. Le han atribuido al Estado facultades de empresario, educador, médico, cuidador de ancianos, huérfanos, discapacitados y desvalidos. (2) Y ahora, en nuestro siglo, el XXI de la que antes fue la “Era Cristiana”, el marxismo cultural nos quiere convencer de que también la naturaleza de las personas puede cambiarse, como por ejemplo el sexo, así que un hombre puede transformarse en mujer, y viceversa; y que además la “institución” del matrimonio entre hombre y mujer, también puede ser alterada “por ley”, o sea de manera obligatoria.

¿Cómo fue esto? Para lavar cerebros, cambiaron las tres “herramientas del aprendizaje”, según la educadora británica Dorothy Sayers: Lenguaje, Lógica y Retórica, que en la “Era Cristiana” de antes componían el trívium, un terceto de asignaturas que se enseñaban como “propedéuticas”, es decir preparatorias para las otras ciencias, las cuales se veían como encargadas de investigar la verdad.

Esto era así en todas las escuelas elementales y medias, para los niños y adolescentes. ¡Pero eso se desapareció hace cientos de años!

Dificultad III: La Gramática se olvidó. Pretenden reemplazar la lógica normal por “lógicas no binarias”, donde la verdad no es verdad y lo falso no es falso; nos impiden de esta manera identificar las falacias. Y transformaron la retórica en arte de hablar bonito pero sin respeto ni amor a la verdad. Por eso en el lenguaje corriente, nos han obligado a aceptar el “Estado de Bienestar”, que es fuente de todo el “malestar” actual. Nos quieren obligar a hablar de “género” en vez de sexo; y así poder imponernos el “matrimonio igualitario”. El colmo: nos dicen que la verdad es “relativa”, ¡o que “no existe”!

Fuente: http://albertomansueti.com

sábado, 8 de julio de 2017

Gracias Pinochet: 10 razones - por Tomás Bradanovic


GRACIAS A PINOCHET 

Porque:

1. Porque después del 11 de septiembre de 1973 no le entregaron el poder a Eduardo Frei Montalva como ambicionaba, en realidad ni siquiera lo recibieron, me imagino como el estadista se debe haber puesto furioso. Esto nos libró durante 17 años de volver a la mediocridad nacional en la que nos tenían hundidos los políticos.

2. Porque después del 11 de septiembre no le sirvieron ni un vaso de jugo a Pablo Rodriguez, Roberto Thieme y otros fascistas de Patria y Libertad que ingenuamente creyeron que había llegado su hora para instalar un régimen corporativo al estilo Mussolini. Thieme todavía sangra por la herida, Rodriguez en cambio fue mucho más decente y leal.

3. Porque el 15 de octubre de 1973 se publicó el decreto Nº 522, el más importante de nuestra historia económica que inició el proceso de liberación total de precios, piedra fundamental de nuestra transformación económica. Sin ese decreto todavía estaríamos más pobres que Bolivia.

4. Porque el 7 de enero de 1978 se eliminó la fijación del precio del trigo, lo que tuvo como consecuencia la desaparición de la Empresa de Comercio Agrícola, por inútil. En ese momento comenzó la industrialización y transformación de nuestros campos, que transformó a los peones agrícolas y minifundistas -que vivían como siervos en la Edad Media- en trabajadores calificados y bien pagados, con todas las protecciones de los demás trabajadores formales.

5. Porque en febrero de 1981 se establece la libertad de trabajo en Chile que, entre otras cosas aseguró la libertad de asociación quebrando el monopolio de ladrones de las confederaciones sindicales y colegios profesionales. Hoy el que quiere se asocia a un sindicato , cosa que le duele como ají en el ojo (y no diré en que ojo) a los viudos que perdieron sus privilegios monopólicos. Sin contar que terminó con la odiosa división entre "obreros" y "empleados" que tanto le gustaba a "los amigos del pueblo". Desde entonces en Chile solo hubo trabajadores.

6. Porque en noviembre de 1980 se publica el Decreto 3.500 que crea las AFP, en agosto de 1981 se decreta el Código de Aguas y en enero de 1982 el Decreto Ley 18.097  Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras. Estas tres leyes fueron la segunda ola del tsunami modernizador en Chile. Las tres son hoy modelos de prestigio y repetidos en muchos países del mundo, han traído riqueza a partir de la certeza jurídica y eficacia económica comprobada hasta el día de hoy.

7. Porque mantuvo a lo menos 15 años con actividad política prohibida y una administración -a gruesas líneas- admirablemente honesta, hicieron posible la disminución de la pobreza y el paso desde el segundo país más pobre al más próspero de América Latina. Chile se convirtió en un modelo de creación, implementación y monitoreo de políticas sociales para muchos otros países del mundo en desarrollo.

8. Porque durante a lo menos 15 años, muchas basuras humanas que hoy se dan la gran vida en el parlamento y altos puestos de gobierno estuvieron cesantes o tuvieron que buscar alguna forma de trabajo para vivir, ni siquiera así se convirtieron en personas decentes pero al menos estuvieron fuera de circulación por un buen tiempo

9. Porque durante 17 años tuvimos a uno de los más sagaces y humildes legisladores de nuestra historia, el almirante José Toribio Merino, por cuyo escritorio y visto bueno pasó cada una de las leyes que transformaron al país, mientras que muchos intentos de los avivados de siempre por pasar la cuchufleta se fueron directo "al archivador redondo", como llamaba a su basurero. Detrás de una apariencia sencilla, Merino tuvo un desempeño muy por encima de la actual tracalada de vagos y ladrones -mal llamados honorables- la carrera del almirante fue impresionante y para que decir como se extraña los días martes. Desde don Ramón Barros Luco que no teníamos un genio de ese fuste.


10. Porque Pinochet reestableció la meritocracia, el premio a los mejores, las oportunidades para los esforzados, la libertad para emprender, elegir y disponer de lo propio. Devolvió el orgullo al país y barrió con los avivados, bebedores eternos de la teta fiscal, reemplazándolos por gente inteligente y creativa. Gracias Pinochet por todo eso.

Podría seguir llenando de motivos para agradecer pero lo dejo hasta allí. Claro que no fue perfecto y tuvo sus renuncios, pero el balance a favor es sencillamente enorme. Nos trajo bienestar y libertad, a los únicos que les cortó la libertad de raíz fue a los señores políticos, esa basura inmunda que hoy tiene tomado el poder y trata de manipular la opinión de las personas para su propio beneficio.

Pero igual no han podido. Han colocado a su gente en todos los poderes del estado manipulando elecciones, copando el poder judicial, la prensa ¿y de que les ha servido?. No mucho parece, porque después de 20 años las instituciones de mayor prestigio y que dan más confianza a los chilenos, adivinen quienes son.: obvio que las Fuerzas Armadas y Carabineros pues. Veinte años de hostigamiento y campañas de desprestigio, miles de millones gastados en compra de medios y operaciones de prensa para nada. ¿Quienes son los más despreciados en este país después de 20 años en el poder? ¡los políticos! seguidos muy de cerca por los jueces.


Díganme si el general no tenía razón, se aferran con dientes y muelas al poder pero solos se han hundido, no necesitan que nadie los desprestigie para ser despreciables. lo han hecho solitos.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.cl/2015/11/gracias-pinochet-10-razones.html

Para finalizar esta publicación, un diálogo honesto entre Stefan Molyneux de Freedomain Radio y el economista chileno Axel Kaiser:


martes, 6 de junio de 2017

ISONOMÍA VERSUS SEGREGACIÓN - por Alberto Mansueti

ISONOMÍA VERSUS SEGREGACIÓN

Alberto Mansueti

La segregación no es nueva. En la Antigüedad, los derechos políticos y civiles se reservaban a los “ciudadanos”. El campesinado, y el resto de la población de las ciudades, extranjeros o esclavos en su mayor parte, eran los “metecos” en Atenas, “ilotas” en Esparta, “plebeyos” en Roma, “parias” en India, etc.; no podían tener propiedades, ni participar en asambleas u oficios religiosos. Se les tenía fuera de la ley, en la ignorancia, y en los oficios “viles”, como eran vistos los trabajos manuales.

El cristianismo rompe la segregación, ampliando y universalizando el concepto de “isonomía” (misma ley, igual para todos), que es la base del liberalismo, y no la “tolerancia”, como mucha gente repite.

Isonomía, expansión de la alfabetización, y dignificación del trabajo manual, fueron los tres aportes judeo-cristianos a la “cultura democrática” en el mundo moderno (Richard Landes: Isonomia, Manual Labor and the Biblical Contribution to Democratic Culture in the Modern World, ver en Internet).

Según la Biblia, los humanos somos de la misma raza, descendientes todos de Noé, igualmente caídos por Adán, e igualmente rescatados por Cristo. Dios no hace “acepción de personas”, como se repite 10 veces en el Antiguo Testamento, y 9 veces en el Nuevo, y tampoco debe hacerla el hombre. Es claro. Este es “El espíritu del capitalismo democrático”, según Michael Novak, en el libro del mismo nombre.

Por el contrario, el estatismo niega la isonomía, multiplicando las leyes: dicta una ley especial para los obreros, otra para los campesinos, otra para los comerciantes, maestros, fabricantes, importadores, artistas, etc, etc. Ya no existe “ley común” (aquella Common law del mundo anglosajón).

En particular el socialismo segrega (discrimina), separando a los pobres de los ricos. En economía, las leyes malas impiden a los pobres salir de la pobreza, y los planes sociales” les sujetan a sus caciques políticos; la pésima educación estatal hace de sus hijos unos ignorantes y analfabetos funcionales, y a sus familias se les condena a depender de los mugrosos hospitales “públicos” y del miserable “seguro social”. En cambio, los segmentos privados, algo mejores o menos malos, son para los pudientes.

En la sociedad hay dos clases de desigualdades: las que derivan de inevitables circunstancias de la vida, y las impuestas por las leyes malas, y los privilegios que directa o indirectamente conceden a ciertos sectores, excluyendo al resto. Las segundas son claramente injustas, pero evitables, ¿cómo? Simple: derogando las leyes malas, e impulsando la Isonomía, mediante Cinco Reformas.

En el Centro de Liberalismo Clásico tenemos una mala noticia y otra buena. La mala: la clase media tiene enormes dificultades para entendernos; nos rechaza o nos ignora. La buena: la clase popular nos entiende bien y rápido, cuando podemos hacerle llegar el mensaje directamente, aunque no es fácil.

La clase media está intoxicada con enseñanza estatista, la cual les llega directamente de las universidades, o indirectamente a través de la prensa masiva, los medios desinformativos y de incomunicación. Nos dicen, por ejemplo: “¡Eso suena muy raro! ¿Acaso las Cinco Reformas buscan la igualdad social? ¿Uds. son liberales o comunistas?”

No exactamente; ni siquiera buscan “igualdad de oportunidades”, mucho menos igualdad de resultados. Lo que buscan no es acabar con las desigualdades sociales, sino con los privilegios; y ponernos a todos en un mismo nivel de iguales ante la ley (isonomía), y no “mediante” la ley. Es lo justo y sano.

La dinámica va a ser más o menos esta: la reforma económica va a crear muchísimos nuevos empleos, en las empresas actuales y en las nuevas que se van a crear. Y va a enriquecer los empleos existentes, al hacerlos más racionales, eficientes y productivos, y por tanto, mucho mejor pagados.

Habrá entonces más y mejores oportunidades para todos; y muy en especial, para quienes tengan que dejar el hoy obeso “sector público”, que en realidad es estatal, y no siempre muy “público”.

Nos acusan: “¡Uds. quieren despedir empleados públicos y enviarlos a la calle a pasar hambre!” No, al sector público, se busca racionalizarlo. Significa que los policías, militares y diplomáticos, los jueces, fiscales y funcionarios de los tribunales, y encargados de contratar las empresas de obras públicas, serán verdaderos funcionarios públicos, y como tales bien considerados y bien pagados.

Para los otros, no significa “ir a la calle”, sino aprovechar las oportunidades creadas por la reforma económica, en un sector privado competitivo y eficiente, mucho más productivo, y por tanto capaz de pagar sueldos, salarios y paquetes de compensaciones ¡mejores y mucho más altos!

Los educadores, médicos y trabajadores del Seguro Social que hoy son empleados al servicio del Estado-patrón, mal tratados y mal pagados, van a ser dueños y señores de los establecimientos en los cuales hoy se desempeñan como pueden, por lo general en pésimas condiciones. Sabemos que esto va a tomar un tiempo, cinco años más o menos; por eso, los pobres tendrán tres series de bonos (vouchers) para comprar educación, atención médica y pólizas de seguro, en los sectores privados o privatizados, a su entera elección, que serán reembolsados en dinero a las entidades escogidas.

En el orden político, la Reforma No. 1 incluye federalismo real, y autonomía municipal de verdad. Y para que los partidos políticos dejen de ser en la práctica brazos del Estado, como son actualmente, incluye su “privatización”, para que dependan enteramente de sus simpatizantes y afiliados.

Se nos dice: “¡Eso suena increíble! ¿No es una utopía, un sueño irrealizable, imposible?”

No; al contrario; es lo único racional, viable y realista. Es al revés: lo que es utopía, sueño en los discursos, pero que en la práctica y en la realidad se transforma en pesadilla, por ser irrealista, irracional e imposible, es lo que padecemos ahora, ese monstruo deforme que llaman “Estado de Bienestar”, y que en realidad es “Bienestar del Estado”; y malestar de la gente.

¿Quieres saber más sobre la “Gran Devolución”? En las redes sociales, Facebook principalmente, puedes contactarnos, y los del Centro de Liberalismo Clásico te podemos enviar a tu E-Mail un folleto titulado “Capitalismo para Todos; 60 respuestas a 60 preguntas”.

¡No te lo pierdas!

Fuente: http://albertomansueti.com/

martes, 23 de mayo de 2017

LA OTRA SALIDA - por Alberto Mansueti

por Alberto Mansueti - http://albertomansueti.com/

En Venezuela no hay salida a corto plazo.

Algunos me dicen que estoy equivocado. Pero hay 2 millones de venezolanos que me dan la razón: son los emigrados en los años recientes, esparcidos en más de 90 países del mundo, según las cifras del sociólogo Tomás Páez en su libro "La diáspora venezolana". Cansados de tantas marchas y protestas ineficaces, se fueron porque vieron algo bastante obvio: en Venezuela no hay salida a corto plazo.

El socialismo no llega de repente; se llevó largos años para ser instaurado: primero hubo un socialismo democrático, el cual se tardó varias décadas para concretarse, aplicando uno a uno los 10 puntos del Manifiesto Comunista de Marx y Engels (1848), capítulo 2. Fracasó, como no podía ser de otro modo.

Después llegó el “Neo” liberalismo, en los años ’90. Pero fue demasiado tímido e insuficiente. Es que no había partidos de la derecha buena, para aplicar con decisión y firmeza los remedios idóneos, esa cirugía necesaria para remover drásticamente las causas del mal. Sin embargo, había partidos de la izquierda dura, lamentablemente, los rojos radicales y extremos, allí estaban, listos y preparados; y con Hugo Chávez, llegaron al poder.

Esos 2 millones de venezolanos han de ponerse en su contexto: 28,5 millones de latinoamericanos, procedentes de todas nuestras naciones y no sólo de Venezuela, que residen fuera de sus países de nacimiento, un 70 % en EEUU, según cifras de la Cepal, en diversos estudios sobre migraciones en América latina y el Caribe. “La salida es por el Aeropuerto”, dijeron.

Se fueron de sus países por la misma razón: no hay oportunidades, y no hay solución a corto plazo. Vieron todos sus proyectos truncados. Tomaron la dolorosa decisión, y se marcharon. A muchos no les ha ido bien, y sueñan cada día con el retorno. A otros les ha ido bien, incluso muy bien; pero, de todos modos, sus familias se quebraron, y muchas se rompieron, y se partieron en pedazos.

¿Ya entendiste por qué estamos haciendo el Movimiento Cinco Reformas no sólo en Venezuela, sino en toda Latinoamérica, y con la vista no en el corto sino en el mediano plazo? La nuestra es la otra salida.

Las 5 R buscan revertir la “Gran Usurpación” de funciones, poderes y recursos, robados por el estatismo; por eso le llamamos la “Gran Devolución”, a la gente, de esas funciones, esas libertades y esos recursos. Muchos emigrados latinoamericanos nos apoyan desde EEUU, Europa y el resto del mundo. Nos escriben, y nos dicen: “Si se pueden hacer las 5 R en mi país, regreso a mi tierra y a mi familia, junto con el capital que en estos años he podido reunir.”

Las 5 R son exactamente lo contrario a las políticas y leyes inspiradas en el Manifiesto Comunista. Son el remedio y el antídoto contra tantas calamidades provocadas. La Reforma Política, No. 1, se inspira en la Escuela “Neo” Institucionalista, del Premio Nobel de Economía Douglass North (1920-2015). Es complemento indispensable de la Reforma en la Economía, No. 2, la cual se inspira a su vez en la Escuela Austríaca, cuyo mayor referente es Ludwig von Mises (1881-1973). Y las tres Reformas Sociales, en la educación, la atención médica, y las jubilaciones y pensiones, las reformas Nos. 3, 4 y 5, incluyen el pago de las tres series de bonos (“vouchers”) a cargo del “Estado liberal”, en esos tres servicios específicos, para los más pobres, mientras que dejan de ser pobres. Se inspiran en una idea de otro Premio Nobel, Milton Friedman (1912-2006).

En conjunto, las 5 R buscan el “Capitalismo para todos”, en base a los “tres pilares” del Liberalismo Clásico: Gobiernos limitados; mercados libres; y propiedad privada. Nos preguntan: ¿Y cómo es que se logra? ¿cómo se concreta? El único camino son Cinco Reformas, en cinco esferas o áreas claves de la sociedad. Podemos presentarlas muy resumidamente, en este artículo.

Comencemos por la primera, (1) para poner al Estado en su lugar, en sus funciones propias: la seguridad, la justicia, y la obra pública de infraestructura física. A esos fines se “limitan” sus atribuciones, la burocracia, los tributos, etc. Con un solo impuesto: el “de las tres U”, así llamado porque es único (no hay otros); es uniforme (o sea: plano, tasa única); y es universal (sin excepciones). Y, además: con federalismo auténtico, y autonomía municipal de verdad.

La Reforma No. 1 trata de los Gobiernos, en sus tres niveles, local o municipal, regional, y nacional. Pero también trata de los partidos políticos, que son hoy en la práctica brazos del Estado, ya que dependen de permisos, directivas y subsidios gubernamentales. Se busca separar a los partidos del Estado, para que tengan autonomía propia, y para que sean dirigidos y atendidos por sus legítimos propietarios: afiliados, adherentes, simpatizantes, y donantes voluntarios de fondos privados.

(2) Con la Reforma No. 2 se busca separar la economía del Estado, y ponerla en manos de los trabajadores, ahorristas, empresarios y consumidores, en competencia abierta y sin privilegios; un capitalismo con dinero duro, y crédito sólido. Con “mercados libres”.

Ampliando el ejercicio y disfrute de la propiedad privada para todos, las tres Reformas Sociales buscan: (3) separar la educación de los Gobiernos, y devolverla a los docentes, alumnos y padres; (4) en modo análogo, separar el ejercicio de la medicina y la atención médica de los Gobiernos estatistas, para devolverlo a los profesionales de la salud: doctores, paramédicos y enfermeras, etc. Y por fin, se busca (5), separar la previsión social de los Gobiernos, y devolverla a los agentes privados. Para poder brindar a cada estudiante o padre, a cada paciente enfermo, discapacitado o accidentado, y a cada usuario de pólizas de seguro, libérrima elección para acudir a su entidad favorita.

Nos preguntan: ¿Cuál es la más importante? ¿Por cuál se podrían empezar a aplicar? Y para darlas a conocer, ¿por cuál se podría comenzar a explicarlas? La respuesta es: por ninguna: por todas a la vez.

Las Cinco Reformas son absolutamente complementarias, aisladamente inaplicables e indefendibles. Infinidad de veces, se ha escogido una reforma, y se ha aplicado en forma aislada. Tarde o temprano ha fracasado: se ha revertido ese cambio, parcial y fragmentario, sin el contexto de un plan integral, de varias reformas combinadas, simultáneamente aplicadas y explicadas. Aislada, toda reforma es objetable. Infinidad de veces, prominentes liberales han escogido una reforma, y la han promovido en forma aislada. Creyeron que así de esa manera era más fácil hacer “la” reforma”, una de todas, la preferida por cada uno de ellos, con efecto demostración e imitación. Pero lamentablemente han malgastado esfuerzos y dinero, y han fracasado.

¿Quieres saber más sobre la otra salida, la “Gran Devolución”? En las redes sociales, Facebook principalmente, puedes contactarme, y los del Centro de Liberalismo Clásico te podemos enviar a tu E-Mail un folleto titulado “Capitalismo para Todos”. ¡No te lo pierdas!

Alberto Mansueti,
Abogado y politólogo.
Presidente del Centro de Liberalismo Clásico,
Asesor permanente de la Dirección Nacional del Movimiento Liberal Libertario Resistencia Civil y Directivo del Autonomista liberal y Zuliano Movimiento Rumbo Propio.